Cuando el destino nos alcance: 35 millones de personas no tendrán pensión

Martín Arellano

Dar pensión a viejos es llevar a México a la quiebra.
Vicente Fox

Hace casi 19 años Vicente Fox expresaría esta frase como respuesta a la decisión del entonces jefe de gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador de otorgar una pensión a las personas de la tercera edad.

Tal vez, en ese entonces no entendimos aquel mensaje: la quiebra ya estaba proyectada para el año 2042.

Fox al anunciar un nuevo sistema de pensiones en 2005 hizo dos cosas, preparar la transformación del sistema de pensiones del ISSSTE (2007) y mandar una señal sobre el futuro del empleo para los mexicanos, la reforma no solo abrió las AFORES para autoempleados y sector informal, anunciaba el inicio del fin de las prestaciones sociales, los trabajadores tendrían que pagar de su bolsa su pensión.

Así nacería un gran negocio, en el cual solo ganarían las empresas participantes y quienes les allanaron el camino.

Hoy se comienza a hacer visible lo que las palabras de Fox encerraban, la gradual transformación del empleo y eliminación disimulada de los derechos de los trabajadores.

Los nuevos esquemas laborales como el outsourcing, el pago por comisión, por honorarios, venta de productos por catálogo o el multinivel, borran de un plumazo cualquier prestación social y al paso del tiempo dejan a los trabajadores sin protección social alguna.

Sin relación laboral no hay prestaciones, no hay por supuesto pensiones, éstas se privatizaron y el mismo camino seguirían la educación, la salud y los servicios públicos.

Fox no hablaba de que las pensiones que ofrecía Andrés Manuel llevarían al país a la quiebra, el ya sabía que el nuevo sistema de pensiones estaba diseñado para llevar a millones a la miseria.

El plan desde un principio era ese, en 1997 se sabía que nadie podría jubilarse con el 26% de su salario y, sin embargo, vendieron las AFORES como un gran modelo, mismo que nunca se había probado y que hoy 22 años más tarde, en países de Sudamérica ya ha sido revocado porque no dio resultados.

Nadie se pensionará en 2022 ni en 2042

Hay la creencia de que en tres años llegará la primera generación de pensionados, pero eso no es así. La condición necesaria para tener una pensión es cumplir 65 años, y después viene el requisito de -por lo menos- haber cotizado durante 25 años (1250 semanas de cotización).

Se escondió en esa cifra -y durante 22 años- que, en realidad  los trabajadores tendrán que trabajar 40 años o más al fijar la edad de retiro en 65 años, y ahora ya se habla de incrementarla a los 68 o 70 años porque los recursos son insuficientes.

Con un salario promedio muy por debajo de los que se pagan en los países miembros de la OCDE y con un ahorro 40% inferior al de los países sudamericanos, es imposible simplemente alcanzar como pensión siquiera el 30% del salario del trabajador y esto siempre se supo.

Así que la primera generación en pensionarse llegará en el 2042, sin embargo, su ahorro no les permitirá un retiro digno, ni justo, tendrán que recurrir a la pensión garantizada que les pagará el gobierno federal, es aquí cuando la frase de Vicente Fox cobra sentido.

No habrá gobierno que pueda pagar 35 millones de pensiones, y no las pagaría, eso también lo tenían en claro quienes construyeron el sistema, con lo que condenarían a la miseria a millones de mexicanos.

La OCDE en 2016 anticipaba la necesidad de una reforma en México que incrementara el ahorro que hoy es del 6.5% del salario básico al 12, 14 y hasta el 18%, hasta el día de hoy la CONSAR y mucho menos la AMAFORE han hablado del tema, menos aún las cámaras empresariales.

El organismo internacional menciona en su estudio que, por lo menos se podría alcanzar el 50% de una pensión, cuando el promedio de la OCDE es del 65%.

Considerando que el salario promedio en México es de $6 500 al mes, la pensión de por lo menos 35 millones de trabajadores sería casi la misma que la garantizada por el gobierno federal.

La trampa oculta en el sistema de pensiones

Al aumentar en un 30% la edad para jubilarse, se creó también una trampa oculta que hace casi imposible que una persona pueda juntar el capital suficiente que le garantice una pensión.

Es la curva de la edad, al aumentar diez o más años, el tiempo en que una persona tiene que trabajar, no se considera que, después de los 40 años gran parte de las personas comienzan a tener una rotación laboral más alta y a obtener menores salarios, al correr más tiempo, estos trabajadores pasarán más tiempo sin laborar. Lo que les impedirá ahorrar y probablemente les obligará a retirar la ayuda por desempleo, lo que se traduce en la reducción de semanas de cotización y disminución de su ya raquítico ahorro.

Queda la impresión de que las AFORES no fueron diseñadas para garantizar la pensión de los trabajadores, desde que nacieron ya se sabía que nadie podría pensionarse dignamente, y aunque los rendimientos que otorguen parezcan atractivos y se les atribuyan muchas bondades, el resultado final es negativo.

Fuente original: 360º Reflexiones

Martín Arellano

Especialista en Análisis y Marketing político, editor del portal 360º, Reflexiones, análisis, cultura, educación, aprendizaje y más. Egresado de la Facultad de Ciencias Politicas y Sociales de la UNAM.
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