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Estados Unidos

Cómo funciona el sistema electoral de Estados Unidos: claves para seguir el escrutinio

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Por Javier Biosca Azcoiti
eldiario.es

Trump fue elegido presidente en 2016 con casi tres millones de votos menos que Hillary Clinton por cómo funciona el sistema electoral: la clave para ganar no es el número de votos, sino dónde están repartidos

En 2016, Hillary Clinton recibió 2,8 millones de votos más que Donald Trump. Sin embargo, perdió la presidencia. En2000, el demócrata Al Gore recibió 450.000 votos más que George W. Bush. También perdió la presidencia. Hasta en cinco ocasiones en la historia de Estados Unidos el candidato con más votos no ha llegado al Despacho Oval ¿Por qué? Por cómo funciona el sistema electoral y cómo ha evolucionado la demografía del país.

¿Quién elige al presidente de EEUU?

En Estados Unidos rige un sistema presidencialista en el que el presidente es a la vez jefe de Gobierno y jefe de Estado y es elegido en una votación popular. Es decir, la decisión no emana del Parlamento como sucede en España o en otros países europeos donde los votantes eligen directamente a diputados que a su vez elegirán al presidente.

Pero los estadounidenses tampoco votan directamente a su candidato preferido. Aunque en la papeleta ponga “Donald J. Trump” o “Joseph R. Biden” lo que eligen con su voto es al grupo de compromisarios del estado donde viven que forma lo que se llama el colegio electoral. Es este organismo el que elige al presidente por mayoría absoluta.

¿Cómo se forma el colegio electoral?

El colegio electoral está formado por 538 compromisarios. Para ganar, uno de los candidatos tiene que recibir al menos 270 votos del colegio electoral. La cifra de 538 no es aleatoria y equivale al número de miembros de la Cámara de Representantes (435) más el número de senadores (100) más tres delegados por Washington DC, que no tiene representantes en ninguna de las dos cámaras.

Los compromisarios se reparten por estados y el partido ganador en cada territorio se lleva la totalidad del número de compromisarios asignado a ese estado, excepto en Maine (4) y Nebraska (3), donde el sistema es proporcional. Salvo estas dos excepciones, no hay diferencia de si ganas un estado por una papeleta o por un millón: si ganas, te llevas todos los votos electorales de ese estado, y el perdedor en ese estado no se lleva nada.

¿Cuántos compromisarios tiene cada estado?

Cada estado tiene asignado un número de compromisarios equivalente a la cifra de congresistas que manda a la Cámara de Representantes más dos por los dos senadores que cada territorio envía al Senado. Washington, que no tiene representación oficial en el Congreso, tiene tres compromisarios. El estado con más peso es California, con 55 miembros del colegio electoral. Le siguen Texas, con 38, Florida y Nueva York, con 29, y Pensilvania e Illinois, con 20.

El cambio demográfico y la movilidad del país ha llevado a que más votantes se concentren en los estados más poblados de ambas costas por lo que el candidato demócrata tiene más posibilidades de sumar millones de votos más que el republicano gracias a estados como Nueva York y California. Pero por muchos votos que obtenga ahí se llevará el número de votos electorales que tienen esos estados.

¿De qué estados hay que estar pendientes en estas elecciones?

El sistema del colegio electoral permite a los candidatos centrar sus esfuerzos en los estados más disputados y en los cuales pueden obtener una victoria. Por ejemplo, estados como California y Nueva York se consideran sólidos para Biden. Otros como Alabama y Kentucky se consideran seguros para Trump. Según Real Clear Politics, Biden parte con 118 votos electorales sólidos y Trump, con 63.

Según las encuestas actuales, 13 estados están realmente disputados para el próximo 3 de noviembre. Entre ellos Texas (38 compromisarios) –lleva desde 1980 votando a republicanos–, Florida (29), Pensilvania (20), Wisconsin (19), Michigan (16) y Ohio (18). De acuerdo con las estimaciones de FiveThirtyEight, Pensilvania tiene un 28,8% de posibilidades de emitir el voto decisivo hacia un candidato u otro. Le sigue Florida, con un 14%, y Wisconsin, con un 13,8%.

¿Y si hay empate?

Es muy improbable, pero 538 es un número par y podría producirse un empate a 269. La legislación contempla la posibilidad de que ninguno de los candidatos logre la mayoría necesaria de compromisarios. En este caso, la Cámara de Representantes elegiría al presidente entre los tres candidatos más votados. Aunque los demócratas tienen actualmente mayoría, las normas establecen que cada estado emite un voto y este se decide por mayoría entre los congresistas de cada estado. Por otro lado, el Senado elegiría al vicepresidente entre los dos candidatos más votados –se podría dar la situación de tener un presidente de un partido y un vicepresidente de otro–.

Esta situación se ha dado dos veces en la historia de Estados Unidos. En 1801, Thomas Jefferson y Aaron Burr recibieron el mismo número de votos electorales. Entonces la Cámara de Representantes tuvo que votar hasta en 36 ocasiones seguidas a lo largo de cinco días hasta que Jefferson recibió una mayoría de votos a favor.

Antiguamente había más de dos candidatos principales, por lo que obtener una mayoría absoluta en el colegio electoral no era tan sencillo. En 1854, Andrew Jackson ganó en voto popular y obtuvo 99 compromisarios. Le siguieron John Quincy Adams, con 84; William Crawford, 41; y Henry Clay, 37. El Congreso eligió a Adams en la primera votación, desatando la furia de Jackson, que criticó un pacto formado entre Adams y Clay, quien se convertiría en secretario de Estado del recién nombrado presidente. “El Judas [Clay] ha cerrado el contrato y recibirá las 30 monedas de plata”, afirmó el perdedor.

¿Puede haber compromisarios desleales?

La Constitución no obliga al compromisario a votar al candidato por el que ha recibido más votos en su estado. Sin embargo, algunos estados sí que lo tienen regulado por ley e incluso tienen establecidas penas para los llamados ‘electores desleales’. En cualquier caso, nunca en la historia los ‘electores desleales’ han alterado el resultado de unas elecciones.

En toda la historia de EEUU, aproximadamente 90 electores han votado de manera diferente a lo esperado, pero solo uno de ellos ha votado directamente por el candidato del partido contrario y se produjo en 1796, en las terceras elecciones democráticas del país. El resto lo han hecho por candidatos que, por ejemplo, ya no estaban en la carrera o que nunca lo estuvieron –63 de ellos se produjeron en los comicios de 1872 tras la muerte de uno de los candidatos, Horace Greeley–.

En las últimas elecciones entre Donald Trump y Hillary Clinton hubo siete ‘electores desleales’, un número sorprendentemente elevado. Dos de ellos iban en un principio dirigidos a Trump y el resto eran compromisarios demócratas: uno votó a Bernie Sanders, tres de ellos a Colin Powell y otro a Faith Spotted Eagle, una activista indígena de Dakota del Sur.

¿Cuándo se conocen los resultados?

Las elecciones se realizan siempre el primer martes después del primer lunes de noviembre cada cuatro años. El primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, los electores del Colegio Electoral emiten formalmente sus votos. El 6 de enero, el Congreso recibe los votos electorales de los estados, los recuenta y certifica. Por último, el 20 de enero se celebra la ceremonia de investidura, donde el presidente jura el cargo en las escaleras del Capitolio.

Sin embargo, normalmente no hay que esperar al primer lunes después del segundo miércoles de diciembre para saber quién será el próximo presidente.

Los grandes medios de comunicación del país siguen el recuento de votos en cada estado y son ellos los que anuncian quién ha ganado en cada territorio, aunque esto no es un resultado definitivo.

En 2016, no fue hasta las 9.30 horas de la mañana del día siguiente en España cuando los medios anunciaron la victoria de Trump en Wisconsin y la suma superaba ya los 270 compromisarios. Este año ha aumentado notablemente el voto por correo, lo que puede retrasar considerablemente el recuento en muchos estados. Además, las declaraciones de Trump sugieren que el actual presidente no reconocerá fácilmente los resultados en caso de perder, lo que podría dificultar proclamar a un ganador definitivo en las horas posteriores a las elecciones.

 

Imagen de portada: Un seguidor de Trump ondea una bandera de EEUU en Florida el pasado 15 de septiembre. Douglas R. Clifford/Tampa Bay Ti / DPA.

Con voz propia

Nueva York en la pandemia: Un cónsul de batalla

Francisco Ramírez

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Por Francisco Ramírez

A poco más de un año de la pandemia, entre desolación, muerte y tristeza en la ciudad de Nueva York, se podrían rescatar varios puntos positivos y favorables. Para muchos, la pandemia nos tocó las fibras más profundas del humanismo, y entre periodos de tragedia y zozobra, fue el amor al próximo, la hermandad, la buena fe y el corazón, a través de la comunidad mexicana migrante activa para hacerle frente a la crisis. Y es que las autoridades de Estados Unidos y de México nos dejaron a la deriva. Sí, descobijados.

Pero vimos desfilar –multiplicándose y hasta la fecha– a diferentes grupos e individuos recaudando ropa, medicina y víveres para darles a los más necesitados, a quienes estaban desprotegidos y eran los más afectados del área triestatal de Nueva York, que incluye Connecticut y Nueva Jersey. Lo hicieron sin esperar nada a cambio, un trabajo solidario, de apoyo a la comunidad a la que pertenecen. Bajo estas acciones se apostó a la humanidad sin bandera, color, religión o partido político.

En este contexto, se dio por primera vez un hecho histórico en la ciudad de Nueva York: la interacción y el trabajo en unidad entre consulado y comunidad. Tuvo lugar en el denominado Caracol Brunswick, en Brooklyn, y la historia se tejió de manera única y peculiar, primero por medio del acercamiento de la cónsul de Asuntos políticos, Ana Flores. Después, se tuvo la presencia física del cónsul general Jorge Islas López para escuchar y discutir la situación de aquejaba a la comunidad.

El diálogo surgió directo, honesto y consciente, y se lograron acuerdos de buena voluntad para el beneficio de nuestra comunidad de migrantes. Acuerdos que se han cumplido puntalmente transformando en hechos esas palabras. El primero de éstos, por urgencia, fue de manera literal por manos del propio cónsul y su equipo, la entrega de 100 despensas la comunidad. También se acordó apoyar semanalmente con el refrigerador comunitario ubicado en el mismo barrio de Bushwick, y lo último será concretado este verano, con la lectura de cuentos para niños en la banca librería urbana.

Con el espíritu de catedrático que no lo abandona, el cónsul está comprometido en fomentar la lectura para los niños, y darle cabida a la cultura en el futuro de la humanidad. El acercamiento y trabajo del cónsul Jorge Islas fue replicado en otras comunidades y con diversos compañeros que tienen liderazgo y relevancia, como Felipe Santos en Poughkeepsie, Nueva York, Erika Velázquez en Connecticut, Aracely Mendoza en Newburgh, y otros líderes más en Nueva Jersey.

El doctor Jorge Islas nos demostró que no es un cónsul de escritorio, escondido en la burocracia gubernamental. Hasta ahora ha sido un cónsul de batalla, que da la cara en medio de la crisis.
Con opiniones adversas, críticas, y con actitudes a veces ásperas en diferentes reuniones, medios y redes se logró que –por primera vez– el titular del Consulado mexicano volteara a vernos a los migrantes y a nuestras familias, y pusiera atención y acción a la problemática que enfrentamos.

Entre comunidad y consulado, a manera terapéutica y obedeciendo este proceso, primeramente, se tuvieron que hacer críticas por parte de algunos de nosotros como parte de la comunidad. Entre éstas críticas, el que estaba siendo nula la intervención del consulado durante el primer mes y medio de la pandemia, los momentos más críticos y difíciles del Coronavirus en la historia mundial. Posteriormente, se hablaron los descontentos y luego –en sano diálogo– se pusieron las ideas y propuestas en la mesa para llevarlas a hechos concretos que hoy ya son reales y palpables.

Cabe señalar que las críticas y protestas se tenían que señalar al consulado, ya que no tenemos otro lugar dónde hacerlo, es nuestra representación y gobierno inmediato. Pero sobre todo nuestra comunicación más directa con los responsables principales que están en México, desde donde se toman las decisiones y que muchas veces no saben nada de la forma de vivir del migrante ni de sus necesidades y a veces nos perjudiquen.

Nadie se esperaba esta crisis como bien lo señaló el cónsul en una de las conversaciones con la comunidad. Los recursos que se tenían que destinar para la ayuda a los connacionales no los había. Ésa es la razón principal del ausentismo que no solo ocurrió con el gobierno de México, si no con el de Estados Unidos también, y así fue con todos los gobiernos del mundo, ya que crudamente en lo que menos se piensa es prever un desastre a la sociedad civil; los ciudadanos somos los últimos en ser tomados en cuenta en la agenda del gobierno, y no se le dedica tiempo y esfuerzo a planear ayuda o a diseñar estrategias para hacerle frente a una desgracia de esta magnitud.

Un trabajo de valientes

En muchos años como comunidad migrante hemos visto el trabajo de varios cónsules y, desafortunadamente, muchos de ellos fueron cónsules de escritorio que pasaron a la historia desapercibidos. Pocos se escapan a esta descripción, y un ejemplo de excepción fue el cónsul Carlos M. Sada, buen servidor público, pero gestionó sin pandemia.

Hoy damos reconocimiento a su trabajo, y también compartimos su visión con sus propias palabras al decir que este trabajo es de valientes, por eso decimos que el cónsul Jorge Islas se ha ganado a pulso este adjetivo. Su trabajo en el campo de batalla y con la comunidad es que lo hemos visto, empaparse de la situación y poner en riesgo su salud, integridad física y moral, ya que se ha expuesto a contraer coronavirus, deterioro físico y también ha sido víctima injustamente de despiadados ataques verbales sin sentido y por grupos y personas malsanas, plenamente identificados que bajo grilla traen una agenda propia pero que son incapaces a abrirse al sano diálogo o, mucho menos, poner en la mesa una solución para todos. Lo más que han propuesto es la irracional medida de remover a todos los trabajadores y consulares de la institución en Nueva York.

También acusan al cónsul de situaciones que no le competen por sus facultades de funcionario consular, por ejemplo, culparlo de que las citas son insuficientes y que el Call center es obsoleto y no funciona. Temas que son directamente responsabilidad de los funcionarios y del sistema en México. Otra acusación es que no toma acciones como activista en la reciente muerte del joven mexicano repartidor de comida, asesinado a balazos de manera cobarde y ruin, y tan absurdo como casi casi acusarlo de no intervenir para impedir ese crimen.

Para los que nos hemos dado la oportunidad de escuchar y tratar al cónsul Islas, en esa interacción nos podemos dar cuenta de sus virtudes, y unas de ellas destacable es su educación académica y su humanismo, su sabiduría y temple en emociones ya que jamás se ha alterado o quebrantado, pese a las críticas, gritos violentos y reclamos que se le han hecho muchas veces sin responsabilidad.

Y es que su formación profesional viene de las filas del activismo de los derechos civiles, de la lucha por la educación y los derechos humanos.
Las estadísticas generales durante la pandemia en su gestión dan testimonio de su trabajo a favor de la comunidad. Siendo uno de los consulados en toda la ciudad de NY y USA que más ha estado activamente al frente para apoyar personalmente a los connacionales.

En conclusión, como dato histórico, este ejemplo de trabajo en equipo entre institución y comunidad quedará como registro en la historia en todos los consulados de los Estados Unidos, más ahora por la situación de la pandemia.

Quien escribe es un migrante albañil, con casi 30 años en NY, considerado por muchos radical y uno de los más contundentes críticos del sistema. Jamás vendido, incorruptible e insobornable.

Francisco Ramírez
Caracol Bushwick
Brooklyn NY
13 Abril 2021

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Estados Unidos

Biden logra acuerdo para aumentar seguridad fronteriza con México, Guatemala y Honduras

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El gobierno del presidente Joe Biden logró que las administraciones de México, Guatemala y Honduras aumentaran la vigilancia en sus fronteras para evitar el cruce de inmigrantes hacia Estados Unidos.

“Ha habido una serie de discusiones bilaterales entre nuestro liderazgo y los gobiernos regionales de México, Honduras y Guatemala. A través de esas discusiones, hubo un compromiso… de aumentar la seguridad fronteriza”, confirmó la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

Agregó que las discusiones “ocurrieron a distintos niveles”, pero proporcionó el número de militares y policías que serían desplegados.

“México tomó la decisión de mantener 10,000 soldados en su frontera sur, lo que resultó en el doble de interdicciones diarias de migrantes”, expuso.

En tanto, agregó, Guatemala envió a 1,500 policías y militares a su frontera sur con Honduras y acordó establecer 12 puestos de control a lo largo de la ruta migratoria.

“Honduras incrementó a 7,000 policías y militares para dispersar un gran contingente de migrantes”, acotó.

Entre los funcionarios que abonaron a estas negociaciones Psaki mencionó a la asesora de la Casa Blanca para atender la frontera, Roberta Jacobson.

“Hemos tenido a Roberta Jacobson trabajando… para ayudar a tener estas discusiones con la región sobre los pasos que se pueden tomar para ayudar a reducir la cantidad de migrantes que llegan a la frontera entre Estados Unidos y México”, precisó.

La portavoz dijo que estos acuerdos son recientes, aunque algunas negociaciones podrían haber llevado varias semanas, además de desconocer otros detalles del despliegue, pero enfatizó que será para volver más complicado el viaje hacia el norte.

“Tendría que hablar con estos países sobre cómo se implementarán. Creo que el objetivo es hacer más difícil el viaje y hacer más difícil cruzar las fronteras”, justificó.

La Administración Biden ha buscado salir de lo que llama “una emergencia” en la frontera sur con el arribo de miles de inmigrantes, muchos de los cuales son niños no acompañados.

Las recientes estadísticas mostraron un incremento del 100% del arribo de niños solos y de 71% de adultos.

La oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) indicó se deportó al 60% de las personas, de las cuales el 29% ya habían sido expulsadas del país.

Se reportó que los oficiales de CBP encontraron a 18,890 niños en marzo, los cuales son procesados en centros de retención provisional, para luego enviarlos a instalaciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

A la par, la vicepresidenta Kamala Harris continúa armando su plan para atender las raíces de lo que origina la inmigración desde Centroamérica.

 

Fuente original: el diarioNY.com

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Estados Unidos

Ken Salazar podría ser el embajador de EEUU en México

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Por José Díaz Briseño

WASHINGTON.- El equipo del Presidente Joe Biden ha iniciado con el análisis de la potencial nominación de Ken Salazar, ex senador por Colorado, como nuevo Embajador de Estados Unidos en México, aseguró este lunes el portal de noticias Axios citando fuentes anónimas.

De llegarse a concretar, la nominación de Salazar -ex Secretario del Interior durante la era de Barack Obama- significaría la primera nominación de un hispano como Embajador en México desde Tony Garza, quien fuera nominado en 2002.

Salazar, de 66 años, es un político demócrata nacido en el sur del Estado de Colorado, justo en la frontera con Nuevo México, donde su familia ha estado establecida por siglos, aún antes de que dicho territorio estuviera bajo la soberanía estadounidense.

Desde que Chris Landau dejara el cargo en enero de este año, la representación estadounidense en la Ciudad de México ha estado guiada por el Encargado de Negocios, John Creamer. Hasta el momento no se conocen otros nombre de potenciales nominados.

Conocido en inglés como “vetting”, el examen de un candidato a Embajador es un periodo durante el cual las administraciones estadounidenses en turno revisan los antecedentes, potenciales conflictos de interés y cualidades de los potenciales nominados.

El nombramiento deberá ser ratificado por el Senado.

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