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Con voz propia

Como acabar con la guerra en Gaza

Las guerras de Gaza impulsadas por Israel no terminarán si no sin la inclusión de Hamás, es lo que romperá el ciclo de la violencia.

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Una familia palestina de la ciudad de Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, quedó en la calle tras el bombardeo israelí contra el asediado territorio costero en 2012. Foto: Mohammed Omer/IPS

Una familia palestina de la ciudad de Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, quedó en la calle tras el bombardeo israelí contra el asediado territorio costero en 2012. Foto: Mohammed Omer/IPS

Emile Nakhleh*

WASHINGTON, DC.– A medida que la mortandad y la destrucción recrudecen en Gaza y se reiteran las amenazas entre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el movimiento islamista Hamás, los principales actores regionales y mundiales deben aceptar una verdad central: la paz entre Israel y Palestina no será posible sin la inclusión de Hamás. 

Cuanto más rápido internalicen este hecho, más rápido se romperá el ciclo de la violencia.

Las guerras en Gaza no lograron liquidar a Hamás. Al contrario, el movimiento islamista resurgió más fuerte y mejor equipado, a pesar de las frecuentes palizas que recibe de Israel.

Al mismo tiempo, la ofensiva de Israel contra Gaza refleja la preocupación de Tel Aviv por la región entera y no solo por Hamás.

Esa inquietud la impulsan el creciente radicalismo islámico en Gaza y en toda la región, la creciente influencia en Israel de organizaciones y movimientos políticos judíos de la derecha radical, la brutal guerra civil en Siria, las deterioradas estructuras estatales en Libia y Yemen, el estado en proceso de fracaso de Iraq, la marginación del liderazgo de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Ramalah, y los frágiles sistemas políticos de Líbano y Jordania.

La preocupación israelí también nace del resurgimiento de Irán, el posible acuerdo nuclear de Teherán con las potencias mundiales y la influencia menguante de Estados Unidos en la región.

Israel, como no pudo influir en estos “cambios sísmicos”, se resistió a todo arreglo viable a largo plazo con los palestinos y al cese de su ocupación en los territorios árabes.

La administración de Barack Obama en Estados Unidos y otros gobiernos deben trabajar para ponerle fin al bloqueo de Gaza y a los 47 años de ocupación en Cisjordania. La Franja de Gaza es considerada la mayor prisión al aire libre del mundo, bloqueada por Israel en tres lados y por Egipto en el otro.

Este cerco económico y político debe romperse para que mejoren las condiciones económicas y sociales de los gazatíes.

La pobreza, el desempleo, la insalubridad y la escasa higiene, y la falta de electricidad y de agua potable provocan ira y desesperanza, que a menudo se expresan en el lanzamiento de misiles hacia Israel.

Aunque en su mayoría son ineficaces, estos cohetes aterrorizan a la población del sur israelí. Esto también tiene que acabar.

Los sangrientos enfrentamientos entre los palestinos de Cisjordania y las fuerzas israelíes en Jerusalén en el paso de Kalandia, y entre los árabes en Israel y la policía israelí, demuestran que la guerra de Gaza se desbordó a otras partes de Palestina. Esto no augura nada bueno para Israel y los países vecinos.

La alegría de Israel con la animosidad del gobierno egipcio y de los medios hacia Hamás es efímera. El régimen autocrático de Abdel Fatah Al Sisi en Egipto no podrá tolerar la ira de su pueblo y la de otros árabes ante lo que consideran una agresión israelí contra los palestinos.

Después de haber seguido este conflicto, y el ascenso de Hamás, durante décadas desde la academia y el gobierno, y de asesorar a altos funcionarios durante años, sostengo que la paz duradera entre israelíes y palestinos seguirá siendo esquiva si los gobernantes de la región y del mundo no reevalúan sus arraigados supuestos sobre el conflicto.

Ese paso recibiría severas críticas de ambos bandos, e incluso de muchos en el Congreso legislativo de Estados Unidos. Harán falta valor, perseverancia y una forma nueva de pensar para que las autoridades tengan la capacidad de avanzar en el proceso.

Hamás e Israel

La destrucción de Gaza, la matanza de miles de civiles inocentes, la voladura de los túneles de Hamás y la liquidación de sus líderes no erradicarán al movimiento islamista ni silenciarán su campaña contra el bloqueo israelí.

La fuerza de Hamás no emana de su ideología religiosa sino de su resistencia al cerco que estrangula y empobrece a la mayoría de los 1,6 millones de palestinos en la Franja de Gaza.

La actual guerra de Israel contra Gaza, más las dos anteriores en 2008-2009 y 2012, no tienen que ver con la amenaza existencial que Hamás representa para Israel, sino que se arraigan en el fracaso del llamado proceso de paz.

La asimetría entre el poder militar de Israel y el armamento de Hamás, que incluye cohetes caseros, no le permite a este último representar una amenaza mortal creíble para el primero.

Aterrorizar a la población civil a lo largo de la frontera entre Gaza e Israel es aborrecible y no debe ser tolerado, pero tampoco es una amenaza existencial para Israel, ni justifica el fuerte bombardeo de vecindarios residenciales, hospitales y escuelas en la Franja de Gaza.

Israel podría destruir con facilidad los túneles a ambos lados de la frontera sin reducir a escombros a miles de viviendas en el territorio gazatí.

El ataque israelí puede verse como una respuesta a la reciente reconciliación entre el gobierno de la ANP en Ramalah y de Hamás en Gaza, y a la formación de un gobierno de unidad palestino.

El respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea al nuevo gobierno palestino preocupó profundamente a Netanyahu, que procedió a sabotearlo. La guerra de Netanyahu en Gaza desmiente que el líder estuviera buscando a un “socio” palestino, como afirma.

Los antecedentes de los túneles de Hamás

Los gobiernos de George W. Bush (2001-2009) y de Israel apoyaron la celebración de las elecciones en Gaza en enero de 2006. La victoria justa y convincente de Hamás asombró a Washington y Tel Aviv, que procedieron a deslegitimar el resultado electoral y a sabotear a la nueva administración.

El voto de los gazatíes por Hamás no obedeció a su ideología religiosa, sino a su servicio a la comunidad y su resistencia al bloqueo israelí. La corrupción legendaria de la administración de la ANP también favoreció al movimiento islamista.

Las tres guerras de Gaza a partir de 2008 son, posiblemente, el resultado directo de la negativa de Israel y de Estados Unidos a aceptar el resultado electoral de 2006. De haber dialogado con Hamás, la calidad de vida de los gazatíes habría mejorado notablemente, sin necesidad de recurrir a los túneles para su economía o para los combates.

El camino a seguir

He sostenido que la solución de dos estados estaba muerta y abogué por una nueva forma de pensar. Lo mismo ocurre con el actual conflicto.

Después de 47 años de ocupación, de nueve años de bloqueo a Gaza, dos intifadas y tres guerras, Israel, los palestinos y Estados Unidos deben aceptar el hecho de que la guerra, el terrorismo y la ocupación no pueden resolver el conflicto palestino-israelí.

Con la muerte de la opción de los dos Estados, la convivencia pacífica de israelíes y palestinos entre el mar Mediterráneo y el río Jordán solo podrá lograrse mediante el nuevo paradigma basado en la justicia, la dignidad humana, la igualdad y la tolerancia.

La inclusión de Hamás en las negociaciones para acabar de manera permanente con el conflicto podría hacerse con una delegación palestina conjunta, integrada por la ANP, Hamás y otras facciones. Pero para que esta estrategia prospere debe incluir el cese del bloqueo de Gaza.

Cuando ambos pueblos transiten por este camino, rechazarán la lógica de la ocupación y el terrorismo y se concentrarán en la construcción de un futuro más esperanzador.

Por su parte, Estados Unidos debe descartar los inútiles intentos de impulsar el llamado proceso de paz. En cambio, debemos comenzar las gestiones para ayudar a los dos pueblos a poner el nuevo paradigma en funcionamiento.

*Emile Nakhleh es profesor investigador de la Universidad de Nuevo México, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores y autor de “A Necessary Engagement: Reinventing America’s Relations with the Muslim World” (Un compromiso necesario: la reinvención de las relaciones de Estados Unidos con el mundo musulmán).

Con voz propia

El Gobierno francés prohíbe el “lenguaje inclusivo” por ser una aberración

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Toda vez que un lenguaje evoluciona de manera libre y espontánea, para los individuos de una comunidad lingüística las nuevas palabras pasarán a ser aceptadas y empleadas sin el menor matiz de oposición. Pero en cuanto interceden grupos de carácter militante o activistas para imponer un neolenguaje la situación es distinta. Y más si responden a lo que quien esto escribe ha dado en llamar doctrina de género.

Por eso es importante la noticia de que el ministro de Educación de Francia, Jean-Michel Blanquer, prohíba el denominado lenguaje inclusivo en la educación nacional de su país. Al sostener, entre otros argumentos, que el lenguaje inclusivo ─o también conocido como no sexista o incluyente─ “constituye un obstáculo a la comprensión de la escritura” (Tal y como se indica en el portal de Antena 3 Noticias del 8/05/21).

De los elementos que el ministro destaca para fundamentar el veto de este seudo lenguaje nos encontramos que al utilizar el lenguaje inclusivo éste modifica las reglas de concordancia que deben ser “habitualmente esperadas en el marco de los programas de enseñanza”. Y añade que también “constituye un obstáculo a la comprensión de la escritura”, y que afecta a la comprensión oral y a la lectura en voz alta, al no ser posible una transcripción oral de ese tipo de grafías.

Esto último corre paralelo con lo señalado por la Real Academia de la Lengua Española (RAE) con respecto a nuestro bello idioma, al indicar que las supuestas marcas de género como la “e”, la “x” y el símbolo “@”, en efecto no abonan en nada a la comprensión textual ni oral y menos aún a la lectura en voz alta. No imagino a los miembros de esta doctrina de género pronunciar con un micrófono frente a un gran auditorio algo así como “todxs por el cambie de la lengüe para el bien de tod@s”.

Y como corolario es pertinente resaltar la postura que en 2017 la prestigiosa Academia Francesa de la Lengua presentó, al acusar de “aberración” al lenguaje inclusivo: “La multiplicación de marcas ortográficas y sintácticas que conduce a una lengua desunida, dispar en su expresión, creando una confusión que roza la ilegibilidad”.

Otro argumento de Blanquer reside en la absurda contradicción de que el lenguaje supuestamente inclusivo se orienta a discriminar a los niños con ciertas discapacidades o con problemas de aprendizaje, los cuales serían los principalmente perjudicados, en oposición a lo que podría sugerir el adjetivo “inclusivo”.

Para el ministro, además, el aprendizaje y el dominio del francés “contribuyen a luchar contra los estereotipos y garantizan la igualdad de oportunidades de todos los alumnos”, y considera que esto se ve penalizado por el uso del lenguaje inclusivo porque “su complejidad e inestabilidad” suponen un obstáculo para ese objetivo. Cualquier análisis riguroso de este lenguaje inclusivo del país de que se trate observará, en definitiva, complejidad e inestabilidad. Por ejemplo, con el español, revisen las redes sociales de Camila Vallejo ─figura pública importante de la política en Chile─ y podrán constatar lo aquí referido: indistintamente usa las marcas de género, simplemente las omite o las entrecruza.

No obstante, Blanquer respalda la feminización de algunas palabras, sobre todo las profesiones, siempre y cuando se respeten las reglas gramaticales. Amén de que en documentos oficiales también se aplica esta norma a los cargos. Esto es, sí se visibiliza a la mujer. Lo cual no es para menos y es sumamente plausible. 

Y para redondear lo hasta aquí expuesto, citaré a la doctora y especialista en lingüística y feminista Concepción Company: El lenguaje inclusivo “deja tranquilos a muchos y obstaculiza la percepción del problema real.  Tiene efecto de superficie, no incide para nada en la estructura social y desvía la atención del problema fundamental: la discriminación por sexo”.  (La Jornada 10/03/20). Es decir, obsesionarse con imponer dicho lenguaje no propicia, en el caso de la mujer, su visibilización y/o igualdad social.

En virtud de lo anterior, considero que ni por decreto de Estado ni por activismo el lenguaje va a cambiar para ser aceptado sin mayor problema. Más bien su evolución obedecerá al conjunto de elementos jurídicos, políticos e ideológicos derivados de la forma en que se conjugan en materia económica para los hablantes dentro de su esfera social; en donde acaso se alcance el fin de la discriminación por sexo. Es decir, es todo un proceso paulatino y multifactorial.

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Con voz propia

De lords y ladies en las redes sociales, ¿clasismo o burla?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Pareciera que en México no existen en lo absoluto fenómenos de otras latitudes como la discriminación, sea por origen étnico, diferencias de clase social, creencias religiosas o por ideas políticas, entre otras. No obstante, la realidad se ha encargado de plantearnos todo lo contrario. Y es importante considerar a este respecto esa especie de clasismo que ha tomado fuerza a través de las redes sociales, especialmente en Twitter, con los denominados lords y ladies.

Las conductas socialmente reprobables de estas fugaces “celebridades” se nos dan a conocer a través de videos, memes y demás, que podemos encontrar en las diversas redes sociales existentes, a manera de denuncia preponderantemente al principio, y acaso de forma burlona en la actualidad.

Recordemos que todo inició en 2011 cuando Azalia Ojeda, exparticipante de la primera edición de Big Brother México en 2002, y otra mujer de alto nivel económico fueron captadas por el usuario de un smartphone cuando agredieron a oficiales de la policía durante un operativo del alcoholímetro en la zona exclusiva de Polanco; ocurriendo más exactamente el incidente en plena avenida Mazaryk, considerada por muchos como el equivalente a Rodeo Drive, Fifth Avenue o Les Champs Elysées en Ciudad de México. El video se viralizó en Twitter en cuestión de minutos, surgiendo de esta manera el trending tropic “Ladies de Polanco”. Exponerlas como mujeres adineradas actuando violentamente y sin respeto alguno para con los demás que no forman parte de su clase social era el objetivo.

Y en efecto, en un principio los lords y ladies sí pertenecían a la clase media-alta y alta, distinguiéndose por ser personajes prepotentes con personas de estatus inferior, comportándose de manera abusiva, que se saltan las normas o que buscan ser atendidos de inmediato, haciendo a un lado a los que estaban delante de ellos, ofendiendo con el “eres un naco, un indio, un muerto de hambre”, etcétera.

No obstante, también es necesario destacar que últimamente en las redes sociales se nos presentan a estos seres con una llamativa particularidad, y es que no son precisamente de alto nivel económico. Pero, paradójicamente, proceden como si fuesen lords o ladies, conduciéndose sobre todo de manera prepotente y haciendo alarde de un estatus que no tienen, caricaturizándose de tal modo que obligan el reír.

Esta gran paradoja resulta interesante porque indicaría que personas de clase baja y media-baja, gracias a poseer un teléfono celular de gama media y acceso a internet, pueden poner en evidencia la violencia física o verbal de alguien de su misma clase social sólo por el hecho de tener a la mano un teléfono móvil. Y no por exhibir a un rico malvado haciendo cosas horribles a los pobres.

Por ende, pareciera que en sentido estricto el aludir a los lords o ladies no es un asunto de orden clasista como podría pensarse, pues este fenómeno social ha evolucionado de una manera peculiar. Ahora, reitero, no necesariamente se requiere ser de clase alta y conducirse con desprecio hacia personas ajenas a su estatus social para adquirir el título de lord o lady. Más bien parece una pugna de todos contra todos, donde la violencia genera violencia, pero también carcajadas y éstas son válidas y esperadas.

Y aunque hay momentos en que el señalamiento toma forma de una legítima denuncia, en otros sólo adquiere relieves de sarcasmo o burla. Y al final el asunto puesto a la luz de la opinión pública difícilmente pasa por las manos de las autoridades respectivas, cuando hay un delito que perseguir; o lamentablemente termina en el inconsciente colectivo como un hecho normal y cuyo objetivo sólo era hacernos reír. 

 

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Con voz propia

Sandoval, Delgado y otros Judas de López Obrador

Ramses Ancira

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Historias para A(r)mar la Historia

Por Ramsés Ancira

México es el único país del mundo civilizado en el que un grupo de personas pueden sumar sentencias por más de 500 años de prisión, por un supuesto crimen, cuando nunca se encontró el cuerpo del delito.

Y no se trata de que lo hayan disuelto en ácido como lo hacen los narcotraficantes, o quemado, como se supone ocurrió con las víctimas de Ayotzinapa. Para eso no hay pruebas, el cuerpo de Hugo Alberto Wallace según su madre, solo se desvaneció, como si le hubieran disparado con la máxima potencia de un faser de la serie futurista Viaje a las Estrellas.

Un cadáver supuestamente destazado en 2005, que siguió utilizando su tarjeta de crédito y hablándole borracho a Houston, en 2007, a su antigua amante, Claudia Patricia Muñoz Acosta, con la que procreó a una hija, a la que había estado a punto de reconocer en el registro civil; pero que se arrepintió de ultimo momento porque su madre, una mujer castradora llamada Isabel Miranda de Wallace se lo prohibió. Así lo declaró la propia Claudia Muñoz.

Un cuerpo que fue demandado en 2006, por un asunto inmobiliario cuando se supone, que había desaparecido el año anterior.

La misma persona, Hugo Alberto, que fue detenida por narcotráfico en 2001 por traer drogas ocultas en refacciones de motocicleta, pero que luego se reclasificó como contrabando y que sin embargo fue remitido a una agencia del ministerio público en Coyoacán, a 17 kilómetros de distancia y liberado en tres días, cuando se supone que la pena mínima por este delito es de 3 meses de prisión y debió ser vista por un ministerio público federal.

El viernes nueve de octubre de 2020 el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que el Estado Mexicano cumpliría con la petición que hizo el Grupo de Trabajo Sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas para que se reparara el daño a Brenda Quevedo, detenida y torturada sistemáticamente por el caso Wallace durante 12 años continuos.

Esta posición del primer mandatario fue en respuesta al reportero Hans Salazar del medio Sin Censura.

Por esas mismas fechas y por razones similares, la Secretaría de Gobernación dio el reconocimiento de preso político a George Khoury Layón.

Han transcurrido más de seis meses y el presidente no ha podido cumplir su palabra, en parte por la traición de gente de su equipo de trabajo como el director de la escuela de derecho Benito Juárez, Netzaí Sandoval, quien además de hermano de la Secretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval y de Pablo Sandoval, representante del gobierno federal en el Estado de Guerrero y cuñado de John Ackerman, todos los cuales se encuentran en la nómina de la 4T, además, decíamos, cobra como director de la Defensoría Pública Federal.

Sandoval cedió a las presiones de Isabel Miranda de Wallace y corrió sin indemnización alguna al abogado defensor de Jacobo Tagle Dobín, Alejandro Garduño Real.

El abogado no sólo sufrió una injusticia laboral, sino que además tendrá que pagar desde el desempleo todos los costos del juicio que se le sigue por demanda de Isabel Miranda de Wallace, ya que, al menos en principio no le dejaron defenderse por sí mismo.

El pretexto de la presidenta de la organización Alto al Secuestro, es que el abogado, en pleno uso de sus derechos como defensor, declaró que Tagle Dobin fue secuestrado en una fecha anterior a la que Isabel Miranda de Wallace lo presentó ante las autoridades judiciales.

El abogado solo cumplió con su deber, el problema es que si el argumento se da por válido demostraría que la presidenta de Alto al Secuestro, fue previamente una secuestradora.

Pero, además, Wallace ha presentado amparos contra la Secretaría de Gobernación y la Fiscalía Especial de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República que le impiden al presidente López Obrador cumplir con su palabra.

En otro frente, el presidente del Partido Morena, Mario Delgado impuso por dedazo a varios candidatos a puestos de elección popular que están dañando al presidente López Obrador.

El grupo más numeroso es el de los mexicanos que viven en Estados Unidos y que se registraron como diputados migrantes. Cipriana Jurado, una de sus voceros dijo que en casi todos los partidos se cometieron irregularidades, que esperaban que Morena fuera diferente, pero al igual que los demás postuló a personas que hace mucho tiempo regresaron al país y por lo tanto no podrán hacer nada donde se les requiere, que es en los consulados de México.

También esta el caso de la candidata a gobernadora de Nuevo León, condiscípula de Delgado en Nxivm, quien creyó que no pasaría nada si argumentaba que nunca había visto al líder de la secta, a pesar de que sabía que la habían grabado con él. La intención del voto por Clara Luz se cayó más de 10 puntos y ahora ronda por el 18 por ciento, debajo de los candidatos del PRI y Movimiento Ciudadano.

Finalmente, en el norte del país, Mario Delgado eligió como candidatos a integrantes que pertenecen al partido local Unión Democrática de Coahuila, quienes terminaron su gestión con la deuda histórica más alta, este es el caso de Ciudad Acuña en donde se quedan a deber 201 millones 400 mil pesos.

En contraste el Municipio de Saltillo, que está gobernado por el PRI, a quien según Mario Delgado solo le interesa el presupuesto, la deuda es de Cero, igual que en Monclova, donde gobierna el PAN.

No son los únicos, Judas hay en todos lados, pero son los que han destacado últimamente después de que la titular de Notimex, Sanjuana Martínez, usando los recursos del Estado, sólo le diera voz de manera reiterada a la victimaria del falso caso Wallace en perjuicio de las verdaderas víctimas.

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