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Con voz propia

Colectivo CREA participa en IV Brigada Nacional de Búsqueda de personas desaparecidas en Guerrero

El colectivo CREA realiza la IV Brigada Nacional de Búsqueda de personas desaparecidas en Guerrero pese al gobierno mexicano

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Luis Miguel Castrejón
CREA*

La IV Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas está conformada por familiares de las víctimas. Empezaron hace cuatro años y, en este proceso, han desarrollado habilidades para obtener información que les permita ubicar zonas con fosas clandestinas, así como habilidades que les permitan mejorar su búsqueda en campo. La Brigada Nacional es el resultado de colectivizar esos conocimientos y ponerlos a disposición de otras familias. En este ejercicio no buscan responsables, solamente buscan a sus familiares.

La falta de voluntad del gobierno para atender este problema orilla a los familiares a salir personalmente a recorrer cerros y colonias peligrosas donde se encuentran las fosas clandestinas. Hay tres ejes de acción: el primero se refiere a labores de búsqueda, el segundo a sensibilización en iglesias, y el tercero a actividades culturales en plazas públicas e instituciones educativas.

Las cifras y el miedo

Los desaparecidos superan los 40 mil en todo el país, según las cifras que manejan los colectivos. Y la cifra continúa aumentando. Todos los días, todo México convive con miles de personas que llevan dolor en su corazón y eso impacta el ánimo de la sociedad en general, pero ante eso, algunos cientos de ciudadanos han dejado de lado la indiferencia.

Durante el segundo día de actividades de la brigada, se llevó a cabo una marcha por las calles de Huitzuco, difundiendo mensajes de paz. La gente local observaba desde sus casas, negocios o las banquetas, y hubo quiénes mostraban angustia en sus rostros, incluso  una mujer que se soltó a llorar desconsoladamente. Pero nadie se unía. El miedo se percibía presente en las calles a pesar de los mensajes de “basta ya de guerra, queremos ya la paz, Huitzuco no está solo, venimos a apoyar”. A pesar de este esfuerzo colectivo que llevó a cientos de personas a un lugar históricamente peligroso, la realidad continúa siendo dura: la brigada se irá, y los locales que hayan participado en ella serán identificados por todos los vecinos, situación que les vulnera y por eso prefieren mirar de lejitos. Aún así, el mensaje de paz se compartió.

Ante el peligro, la solidaridad.

Huitzuco, Guerrero, no es un lugar que se mencione mucho, pero es conocido por la familia Figueroa, caciques de la zona, quienes han dado gobernantes recordados por combatir a los zapatistas, han protagonizado acciones de terrorismo de Estado (como se debería reconocer a la llamada Guerra sucia) o la matanza de Aguas Blancas; sin olvidar que Huitzuco estuvo directamente involucrado en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Buscar desaparecidos, sin duda, es una actividad peligrosa; las cifras rojas y la percepción de inseguridad continúa aumentando. Pero tan peligrosa también se ha vuelto la vida cotidiana, que el riesgo se vuelve cotidiano también. Y ante eso la mejor solución es la solidaridad, la unión de muchas personas que demuestren que son mayoría.

La Casa de la Cristiandad en Huitzuco fue testigo de las más de 200 personas que estábamos reunidas. Había mucha esperanza, pues era la brigada más numerosa, la mayoría de los presentes éramos solidarios (aquellas personas que no tienen algún familiar desaparecido pero se unen a la causa). Había gente de todo el país, incluso extranjeros, de todas las edades, de diversas profesiones y orígenes; reunidos para acompañar y colaborar en las labores de búsqueda. 

Ahí el miedo no tenía cabida, lo que llenaba el lugar era una fortaleza en el alma que se contagiaba en cada rincón. Sirvan estas palabras para motivar a más personas al otro lado de la computadora a que participen apoyando estas labores a lo largo y ancho del país.

Disposición – indisposición del gobierno.

Muchos familiares han sido amenazados por estar buscando a sus desaparecidos, pero no se han detenido, están conscientes que están asumiendo un gran riesgo, pero saben que alguien lo tiene que hacer y el gobierno no se distingue por eso. Doña Mary tiene más de 60 años, participó en una de las jornadas más exhaustivas donde tuvo que caminar tres horas en un terreno difícil y bajo el sol del medio día para llegar a una cueva. Ella fue la primera en llegar. Del total de acompañantes del gobierno, entre policías federales, peritos, y otros, solamente llegó una tercera parte por las difíciles condiciones del terreno, lo que enaltecía el esfuerzo de Doña Mary. Sin embargo, al regresar al punto de partida, ya de noche, un policía le preguntó “y ahora usted cómo se va a ir”, en un tono irónico. Actitud poco solidaria con una señora de esa edad, después de un desgaste físico tremendo, quien incluso ayudó a unos policías que estaban perdidos.

La seguridad federal estuvo presente, aunque a veces parecía forzada, cumpliendo lo mínimo indispensable, y claro, con algunas excepciones. Lo cierto es que existieron muchas actividades de riesgo donde la policía decidió no tomar la iniciativa y dejar a los brigadistas a su suerte, porque entre todos los presentes ellos son los mejor preparados para estas actividades. La lentitud les caracterizaba, y aunque cumplieron con su deber, quedó mucho por hacer; por ejemplo, durante las labores de búsqueda los caninos que ayudan a descubrir zonas con restos humanos, llegaban muy tarde, o al finalizar las actividades de búsqueda los brigadistas ya no era resguardados de manera adecuada para llegar al lugar donde dormían. Incluso en Chilpancingo, personal de la PGR mostró su falta de voluntad al no querer llevar a cabo los trámites burocráticos para hacerse cargo de los restos encontrados en diversas fosas.

Los colectivos de desaparecidos han generado mucha información sobre temas de seguridad, que si el gobierno tuviera voluntad y decidiera actuar, muchos problemas se resolverían. Si los familiares tuvieran los elementos de capacitación, equipo y poder que tiene el gobierno, las cosas serían diferentes.

La búsqueda: abrir camino

En las labores de búsqueda la desesperación por encontrar a sus seres queridos se hace evidente. Al estar recorriendo cerros, cuando algunos buscadores decían “por aquí no se puede pasar” por las condiciones del suelo o por lo espeso de los matorrales caracterizados por tener muchas espinas, no faltaba alguna señora que dijera “¿cómo no se va a poder?” al mismo tiempo que se aventaban contra los matorrales y abrían camino para los demás. Y en sentido figurado eso han hecho durante varios años con gobiernos omisos, indiferentes y con una sociedad temerosa: abrir camino.

 Chilpancingo

Chilpancingo ha sido catalogada como una de las ciudades más violentas del mundo. Hay un pequeño grupo de la Brigada conformado por los más experimentados y valientes que salen a recorrer los sitios en días previos a la búsqueda colectiva, al que se le denomina La avanzada. Los colectivos de Chilpancingo les informaron sobre varios sitios para llevar a cabo las búsquedas, pero la mayoría de ellos fueron considerados zonas “calientes” porque la actividad delincuencial continúa. Fueron amenazados por un chofer de transporte público que les mostró una pistola como una advertencia, o en otro momento fueron abordados por personas sospechosas que les preguntaron qué hacían ahí. Incluso el sitio donde se llevó a cabo la búsqueda, está flanqueado por colonias donde la actividad delincuencial sigue presente.

La policía de Guerrero

Los años de experiencia han dado a los colectivos de familiares las habilidades para mejorar sus protocolos de seguridad, aunque sea preventiva. Una de las condiciones de seguridad para llevar a cabo la búsqueda fue que la policía estatal no interviniera absolutamente en las actividades, pues los familiares la identifican como una organización que está al servicio de los delincuentes, y la confianza es nula. A pesar de ello, algunos policías estatales ingresaron sin permiso a la Casa de la Cristiandad durante los primeros días. También cuando la Caravana se conducía a Chilpancingo, al salir de Iguala una camioneta de ellos se metió al convoy formado por decenas de vehículos de la policía federal y los que transportaban a los brigadistas, realizando movimientos extraños que podrían haber sido actos para amedrentar, mientras otras camionetas alumbraban con las altas a cada uno de los carros que pasaban mientras tomaban video. Durante el primer día de búsqueda en Chilpancingo, una camioneta particular con personas que dijeron pertenecer al gobierno estatal tomaron fotos de varios brigadistas, pero no se les permitió acompañar la brigada pues no había ningún convenio de colaboración con ellos. Estas situaciones ponen de manifiesto que la intención de la policía del Estado de Guerrero no es precisamente colaborar con las actividades de búsqueda.

¿Qué queda pendiente?

Los Brigadistas están solicitando una mesa interinstitucional de trabajo en el nivel estatal y federal, así como demandan también la atención y seguridad para algunos activistas como Mario Vergara. Queda pendiente la identificación de los restos encontrados, ante lo cual el gobierno en cualquiera de sus manifestaciones, no ha señalado un plazo para cumplir con esta labor. Queda pendiente también un plan nacional de exhumación y de prevención de la violencia.

María “N”

Al finalizar un día de búsqueda, una señora de aproximadamente 70 años compartió su experiencia ante todos los presentes. La llamaré María “N” para proteger su identidad, evitar la criminalización y no exponerla al riesgo, porque vive en Guerrero. Ella había participado en la búsqueda, y entre los restos encontrados, estaban los de un hombre en posición fetal, boca abajo, en una fosa muy angosta que había sido tapada con un poco de tierra y muchas piedras muy pesadas. Sus palabras no fluían a la misma velocidad que sus emociones, su cuerpo pequeño y delgado estaba al borde de una crisis, llamaba la atención su llanto, ese llanto le paralizaba pero no fluía. Su mirada se nublaba como si tuviera una visión terrorífica, dijo que ella seguiría buscando a su hijo, y que rogaba a Dios no encontrarlo de esa forma porque parecía que ese hombre encontrado había sufrido mucho. Dijo que nadie merecía morir de esa manera. 

El testimonio de María es uno de tantos entre los guerrerenses que padecen la violencia del narcotráfico y de los representantes del Estado vinculados a grupos delictivos. Es el testimonio del pueblo de Guerrero.

 

*Comunidad Creativa de Emprendedores Revolucionarios, CREA.

 

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Hablemos de la mentira en el periodismo, la columna de Alberto Villa

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Hablemos de la mentira en el periodismo, la columna de Alberto Villa

Por ejemplo, el 30 de octubre de 1938, mientras en Europa Hitler invadía territorios, miles de estadounidenses encendieron su aparato de radio como era costumbre en los hogares. Pasadas las ocho de la noche, como sucedía desde julio de dicho año, el programa Mercury Theater on Air, creado por el prodigioso Orson Welles, que tenía 23 años, iniciaba su transmisión en la que dramatizaba obras literarias. Al principio de la emisión, Welles leyó su mensaje introductorio acostumbrado, anunciando la obra a representar. En este caso lo hizo de manera veloz y, dado que ocupó unos pocos segundos, hubo quien no alcanzó a escucharlo y no se informó que los siguientes minutos de transmisión serían ficción. Puro entretenimiento. Una simulación. Aunque, al parecer, no fue así para todas las personas radioescuchas.

Lee más sobre el autor: Sin datos no hay historia

El tono de la narración y producción, con supuestas conexiones con el exterior de la emisora, tuvieron como efecto acelerar el drama de unos supuestos extraños episodios en el cielo. Al filo de la media hora de transmisión, se reportó que un meteorito con apariencia cilíndrica había hecho contacto con el pueblo real de Grover’s Mill, en Nueva Jersey. No cabía duda, según lo que se decía en los micrófonos, los marcianos invadían la Tierra.

La historia de los efectos del programa, mitificada a lo largo de los años, dice que la transmisión de La guerra de los mundos, que de esa obra se trató, generó un pánico nunca antes visto en las audiencias. Sin embargo, no hubo datos fiables que certificaran dicha afirmación de manifestaciones en reacción al programa radial. De aquí, ¿mintió Orson Welles?, obviamente no. Él informó de que esa transmisión era una ficción. ¿Qué ocurrió entonces?

Debemos describir el contexto social y político que se vivía entonces. Aires de guerra cruzaban los continentes. Los temores sociales se multiplicaban. Desde ese contexto se produjo la creencia por encima del sentido crítico de las audiencias. Para los no informados era posible. Algo estaba ocurriendo. Las personas tienden a buscar indicios que consoliden sus creencias previas. Aunque erróneas. Posibles.

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Ya lo dijo en 1978 Milan Kundera, en El libro de la risa y el olvido:

“Para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. se destruyen sus libros, su cultura, su historia. y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza otra vez a olvidar lo que es y lo que ha sido”.

Es lo que el franquismo llevó a cabo en España luego de tomar el poder. Borró la memoria histórica y construyó una nueva historia basada en la mentira.

Cuando esa acción de alterar la realidad es deliberada, no fruto de un error, o de creencias insólitas e infundadas, entonces se está mintiendo. De aquí que sigan ocultándola tras los desproporcionados plazos de la norma propuesta para los llamados secretos oficiales.

“En su determinación clásica, la mentira no es el error. Se puede estar en el error, engañarse sin tratar de engañar y, por consiguiente, sin mentir”… “pero la mentira es un acto intencional»: mentir será dirigir a otro u otros un enunciado o más de un enunciado, que el mentiroso sabe, en conciencia explícita, que constituyen aserciones total o parcialmente falsas…”. De Jacques Derrida, en Historia de la Mentira. Prolegómenos.

 

Cuando el periodista emite mensajes de este tipo, no ejerce el periodismo.  A lo sumo el de publicista o propagandista, pero no el de periodista. El periodista tiene un compromiso con la búsqueda de la verdad, desde sus creencias genuinas. Máxime cuando en el mundo de la política se considera a la mentira como una herramienta más de la gestión.

Repitamos lo definido por Kapuscinski:

“Creo que, para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas.”

Quién miente a sus lectores, o audiencias, no es una buena persona. No lo olvidemos.

***

El autor Alberto Vila es economista y consultor en Marketing político. Columnista en medios de Madrid y Barcelona. 

Fotografía: CordonPress

Fuente: luhnoticias.es

 

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Foro Público: La narco violencia sepulta la política de seguridad de López Obrador

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Foro Público: La narco violencia sepulta la política de seguridad de López Obrador

Foro Público

La semana pasada la violencia se volvió a desatar de la forma más visible posible, pues se suscitaron narcobloqueos y quemas de vehículos y establecimientos comerciales en Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California, lo que evidenció que la política de seguridad implementada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para la pacificación del país.

El mandatario federal que ha reiterado que implementará una política “abrazos no balazos” contra el crimen organizado ha sido cuestionado por la falta de resultados en materia de reducción de la violencia, pues en octubre de 2019, unos meses después de rendir protesta se presentó el primer gran desafío de su gobierno en materia de inseguridad en Culiacán, Sinaloa, donde los integrantes del Cártel de Sinaloa mostraron el músculo armado con el que cuentan para dejar en jaque al Estado mexicano con la detención de Ovidio Guzmán Loera, el hijo del líder de esa agrupación criminal, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

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En esa ocasión el gobierno federal decidió replegar las fuerzas armadas para liberar al hijo del capo, bajo la justificación de garantizar la integridad de la población civil, ya que se habían presentado distintos hechos violentos que provocaron el pánico entre los habitantes de esa ciudad por la organización y coordinación de este grupo criminal.

López Obrador refirió que se priorizó la seguridad de las personas sobre la detención del hijo del narcotraficante, sin embargo, en términos generales se mostró la debilidad del Estado al ceder a los chantajes de una organización criminal, lo que también derivó en la inconformidad del gobierno de Estados Unidos que amagó con enviar militares al territorio mexicano ante la ineficacia de las autoridades locales.

Sin embargo, ese episodio no fue el único que ha generado caos y pánico social, pues organizaciones como la DEA han advertido sobre el enfrentamiento por el control territorial del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), siendo este último el que mayor crecimiento tuvo durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Con los hechos ocurridos en esta semana se mostró nuevamente la capacidad de organización de los grupos criminales que han retado abiertamente al Estado mexicano, luego de que el presidente anunció que la Guardia Nacional se incluiría al modelo administrativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Los bloqueos en Jalisco y Guanajuato que se desarrollaron casi de forma simultánea evidenciaron que los cárteles de la droga son capaces de atentar contra la población civil, por lo que desmitifica la versión de falsa protección que brindan a los habitantes y se reflejan como delincuentes sin escrúpulos.

Esta situación de violencia que se ha profundizado en diferentes regiones del país han provocado que exista un malestar general sobre las acciones de combate a la inseguridad y violencia que ha emprendido el gobierno federal y cuyo discurso cada vez parece más obsoleto y rebasado ante agrupaciones armadas que no están dispuestas a seguir una política pacífica, sino que por el contrario han tratado de armarse mejor.

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Si bien es cierto que la responsabilidad total de la violencia no recae exclusivamente en López Obrador, pues es la herencia de una estrategia fallida de seguridad que emprendió Felipe Calderón en 2006 y que ha dejado cientos de miles de muertos, situación que continuó con Enrique Peña Nieto y que se ha mantenido en el actual sexenio, es la responsabilidad del gobierno actual tratar de reducir los niveles de violencia en el país y demostrar que el Estado mexicano puede garantizar la gobernabilidad.

Nota aparte: El gobierno federal debe dejar a un lado delegar responsabilidades a sus antecesores o acusar a la oposición, pues lo cierto es que el problema de la inseguridad será uno de los grandes pendientes que también heredará a la siguiente administración.

 

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Militarización, terrorismo y el uso politiquero de la desgracia

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Militarización, terrorismo y el uso politiquero de la desgracia

 

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

Politiquería. Es la palabra que resume la actitud de López Obrador ante la grave crisis que vive ya, en todos los órdenes, el país.

Su anuncio de dejar al Ejército y la Marina en las calles, más que una bofetada, es una traición al “pueblo bueno”, a sus principios ideológicos, a su palabra, a la Constitución y, por ende, a la patria.

El pretexto de la militarización, será este ambiente de terror que viven varios estados de la república.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pisotea la Constitución, pulveriza la división de Poderes y se brinca grotescamente al Congreso, para apuntalar una decisión que ni siquiera llega a decreto.

Para leer más del autor: ¡Menos días, presidente AMLO!

 

A partir del 15 de septiembre, anunciará el traslado de todas las responsabilidades de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma:

¿Por cuál fuero va a ser regulada la actuación de la Guardia Nacional, el civil o el militar? Esos uniformados de gris, que usted ve pasar por las calles ahora con tanta profusión, serán los encargados de resguardar el orden y la paz pública.

¿Qué pasará si hay un abuso o un exceso en el uso de la fuerza contra civiles? ¿El caso será ventilado en una corte militar, ya muy lejos de los juzgados del fuero común, o cómo va a ser el asunto?

Pueden darse violaciones a los derechos humanos. La pregunta viene al caso porque, aunque no nos guste a la mayoría, la militarización es casi un hecho ante una Suprema Corte convertida en un muro de lamentos.

AMLO no ha aclarado este punto. Evadió la pregunta el pasado miércoles y hasta la fecha guarda silencio al respecto. ¿Bajo qué fuero serán regidas las acciones de la Guardia Nacional?

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Una cosa es la popularidad y otra la eficacia. Las encuestas no corresponden, ni de lejos, a la calificación que tiene la 4T en materias como: Seguridad Pública, Seguridad Nacional, Salud, Educación, Economía, Comunicaciones, etc, etc, etc.

El país ya se encuentra en la mira de los principales organismos internacionales no sólo por el caos interno que se vive, sino por las políticas que pretende aplicar el gobierno federal, como es el caso de la militarización.

¿Un traidor en Palacio? 

Lo más grave aquí, insistimos, es que el mandatario ha abjurado y literalmente nos ha traicionado. Su primer acto jurídico al asumir la Presidencia fue: jurar “guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen”. Hoy, abiertamente ha violado ese juramento.

Como aspirante presidencial nos dijo: “Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertía en Guardia Nacional. Declararía que México es un país pacifista…”. Incluso declaró que “el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar a los mexicanos su seguridad”.

 

En entrevistas expresó: “No se resuelve nada con el uso del Ejército, de la Marina”; “no necesitamos un Ejército para la defensa”; “nosotros no vamos a apagar el fuego con el fuego”.

Fue más allá. Al principio de su sexenio prometió: “Vamos a enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia atendiendo las causas”.

Hace 12 años, con rostro de buen hombre, ante reporteros o en mítines públicos gritoneaba: “No podemos nosotros aceptar un gobierno militarista. Que no se utilice el Ejército para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles”. “Que regresen los soldados a los cuarteles. Se tiene que profesionalizar a las policías”.

Hace 10 años lo reiteró: “tenemos que ir sacando al Ejército de las calles”. Pero en 2020, dos años después de asumir el poder, su discurso cambió radicalmente: “Aunque me critiquen de que quiero militarizar al país, voy a seguir insistiendo en que nos deben de ayudar (sic) las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública”.

No me vengan con que la constitución  

Este año, sin haberse discutido en el Congreso la reforma constitucional respectiva, anuncia el decretazo: “Les adelanto que la Guardia Nacional pasa, completa, a la Secretaría de la Defensa”. Esto lo confirmará el 16 de septiembre, durante el desfile militar.

Es una abierta amenaza, para lucir los tanques y aviones, e intimidar a todo aquel que se quiera oponer. De hacerlo, López Obrador habrá consumado la traición a la patria. No sólo habrá cometido perjurio. Habrá traicionado el legado juarista al que él se había sometido cuando decía:

“El presidente Juárez sabía que no podíamos apostar a una república militar, sino a una república civilista…”

Como opositor, cuando Peña Nieto intentaba promulgar una Ley de Seguridad Interior, decía que cuando se habla del gabinete de seguridad, los gobiernos “de antes” sólo pensaban en que estuvieran ahí el secretario de la Defensa, el de Marina, de Gobernación, Seguridad Pública, el Procurador”.

Daba lecciones de política, moral y buen gobierno, al precisar que en el gabinete de Seguridad deberían estar los secretarios de Desarrollo Económico, Educación, Salud… Pero ya en el poder, nada de esto se cumplió. López Obrador mintió y están las evidencias a flor de piel.

En plena pandemia, como señalamos la semana pasada, hubo un subejercicio de 25 mil millones de pesos en materia de Educación y también un criminal subejercicio en materia de salud. Sólo ha gastado el 27% de los recursos presupuestados en este rubro.

Se desplomaron dramáticamente los programas de vacunación a menores durante este régimen. No ha gastado, por ejemplo, en prevención y control de enfermedades, vigilancia epidemiológica, obesidad, salud materna, salud sexual. Todo el dinero se ha ido al AIFA, Tren Maya, Dos Bocas.

Los programas de política social, traducidos en becas y pensiones, tampoco han dado resultado. El empleo para 32 millones de jóvenes cada día es más precario y mal pagado. De los 15.5 millones de jóvenes que trabajan en México, 10.8 millones no tienen ingresos suficientes y 9.4 millones carecen de acceso a la salud y seguridad social.

Desastroso pues, el mandato del hombre que buscó tres veces la presidencia de la república y que ahora, en medio de la guerra entre cárteles del crimen organizado, admite púbicamente su patética gestión, su fracaso como estadista y su traición a los mexicanos.

Existen sospechas de que los hechos de violencia y terror fueron armados desde el propio gobierno. De lo contrario, los capos se burlaron nuevamente de él y de la Defensa.

Si te lo perdiste: T-MEC y seguridad nacional: ¿Confusión mental o esquizofrenia?

 

Otro operativo para intervenir en una reunión de narcos y detenerlos, terminó en fracaso. El “doble RR” y el “Apá”, se les fueron, se les pelaron, como dicen en el barrio. Ése es el resumen de su sexenio: armisticio para Ovidio Guzmán, e impunidad a los demás.

López Obrador arrastra hoy a sus ideólogos a un discurso dialéctico fallido; a tragarse sus palabras y enderezar alocuciones inentendibles y nada creíbles. La autoridad moral que presumían se desfondó: El camino de la 4T está lleno de abrojos. Sólo los fanáticos no lo pueden ver.

El odio del pueblo: Gracias por tomarse la foto con mi dolor 

AMLO empieza a probar, a fuego lento, el sinsabor, la amargura y el odio de un pueblo que se siente engañado, que le reprocha aquello que él mismo reprochó cuando fue candidato. Le darán la espalda tarde o temprano, tal y como ahora él lo hace.

“Gracias por tomarse la foto con nuestro dolor…” Una frase que resulta simbólica y que resume los resultados de un sexenio perdido, no sólo por las desgracias naturales e imponderables externos, sino por mentir, manipular y traicionar.

Demagogia, blasfemia, es lo que se ve en el pequeño discurso que sobre Juárez alguna vez enderezó cuando aspiraba a gobernar. Ese gabinete “social” que tanto preconizaba, hoy solo transpira soberbia e incapacidad, con una Luisa María Alcalde Luján, que dice no ser la encargada del rescate de mineros.

La misma desfachatez con que la señora Beatriz Gutiérrez Muller contestó, cuando un ciudadano le preguntó: ¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer?, a lo que la escritora contestó: «yo no soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos».

Sólo falta la risotada, luego de aquella frase: “Ahí están las masacres”; y una leyenda final en la lápida: “tengan, para que aprendan”, pero no en la de los tecnócratas, sino en la de sus fans.

 

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