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Europa

Cas Mudde: «Hemos permitido que la extrema derecha determine de qué hablamos y cómo hablamos»

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Por María Ramirez/eldiario.es

@mariaramirezNY

Cas Mudde es profesor de políticas en la escuela de Asuntos Internacionales, de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos. Es especialista en la extrema derecha europea desde su ascenso en Países Bajos. Acaba de publicar en España su último libro, La ultraderecha hoy (Paidós), que refleja los patrones que se han repetido en América y Europa, incluido España.

En su libro explica que «ningún país es inmune a la extrema derecha» y la razón por la que algunos países como España durante años no tuvieron un partido exitoso de extrema derecha fue «más debido a cuestiones del lado de la oferta más que del lado de la demanda». Mudde describe a Vox como «derecha radical populista, que combina nacionalismo, autoritarismo y populismo», y cree que este partido se benefició de «la tormenta perfecta» por los efectos de la crisis económica, los escándalos de corrupción del PP y, sobre todo, en su opinión, la crisis en Cataluña.

«No quiere decir que cualquier partido de extrema derecha se hubiera beneficiado de esto. Otros políticos, como los que España ha tenido en las últimas décadas, no habrían recibido votos porque la gente los habría percibido como demasiado extremos o poco profesionales. Pero sin el tema catalán tampoco lo habrían conseguido», explica. También le llama la atención la bandera de Vox contra el feminismo y los derechos de las mujeres, que considera un rasgo nuevo de los partidos extremistas que no se suele ver tanto en el norte de Europa.

¿Qué efecto ha tenido la pandemia para los partidos de extrema derecha? 

Casi todo lo que pensábamos sobre el efecto de la pandemia para la extrema derecha al principio de la pandemia era incorrecto. Realmente no han tenido mucha pérdida en general en términos de apoyo. Los que están en el poder han respondido peor que los gobiernos no populistas o que no son de extrema derecha. Pero lo más notable para mí de la pandemia es el poco efecto que ha tenido en el apoyo electoral. Sí, hay algunos partidos que se han beneficiado del ‘efecto bandera’, por ejemplo, en Alemania. Pero en muchos países apenas ha cambiado nada. Todos los partidos se han quedado prácticamente estables, también en la izquierda.

Hay algunas implosiones, pero muchas veces tienen que ver con motivos internos, como en el caso de Alemania. También Matteo Salvini ha perdido el foco de atención. Pero, en general, la pandemia ha tenido muy poco efecto. Y creo que se debe en parte a que la pandemia se ha normalizado: a pesar de que nuestra vida haya cambiado por completo, hemos encontrado una nueva normalidad. Hay un pequeño grupo que está polarizado en torno a este asunto, pero es pequeño.

Creo que eso se ve mucho en las elecciones donde se habla de otros problemas. En el contexto catalán, en este momento, el debate ha girado alrededor de la independencia con o sin pandemia. Así que cabría esperar algo parecido en la mayor parte de España y en las próximas elecciones en diferentes países: creo que la extrema derecha va a tener aproximadamente los mismos resultados que sin una pandemia, lo que no significa que les vaya a ir tan bien como en 2016 ó 2017. Pero eso no se debe tanto a la pandemia. Entonces había una obsesión con la llamada crisis de refugiados que hizo que sus temas fueran clave. Cuanto más tiempo dure esto y más unidos estén todos los demás partidos en torno a las medidas de control de la pandemia hay más oportunidades para los partidos populistas, en particular si pueden ser el único partido en contra. Pueden ir contra el consenso de la ciencia, pero curiosamente eso no les da mucha ventaja hasta ahora. A pesar de todo el debate que tenemos en muchos países, las políticas de confinamiento han sido apoyadas por una gran mayoría de personas. No hay muchas alternativas.

¿Cómo se imagina la próxima década, tal vez con una situación económica y social mejor pospandemia, para los partidos de extrema derecha?  

Los sentimientos antisistema han aumentado en las últimas décadas y permanecerán por varias razones. El autoritarismo siempre ha estado ahí. Y el nacionalismo no solo está vinculado a la inmigración, sino también a la existencia de una sociedad más diversa. Y nuestras sociedades van a ser cada vez más diversas, por lo que tendremos partidos de extrema derecha. ¿Serán tan fuertes como lo han sido? Eso depende en gran medida de cómo respondan los demás. Durante la última década hemos permitido que la extrema derecha establezca la agenda para determinar de qué hablamos y, lo que es más importante, cómo hablamos de ello, por lo que hemos hablado de la inmigración como una amenaza a la identidad y seguridad nacional.

Creo que en unos 10 ó 20 años hablaremos de la inmigración como un proceso necesario para revitalizar las sociedades y mantener a flote el Estado del bienestar. Ese es el relato del que no sacarán provecho los partidos de extrema derecha. De hecho, demográficamente, las sociedades se están volviendo más prodiversidad, más tolerantes hacia los derechos LGTBQ+ y la igualdad de género y sociedades multiétnicas. Pero siempre habrá una parte considerable que se resista a aceptar una sociedad multicultural de verdad, la que no se basa en el dominio de un grupo étnico, y una verdadera igualdad de género en la que, como las mujeres, no solo cobran lo mismo que los hombres, sino que también ocupan las posiciones más poderosas. Todavía no estamos cerca de eso. Y así, durante décadas, todavía podemos tener resistencia a acercarnos a la verdadera igualdad, cosa que explota la extrema derecha como defensora del estatus de los hombres blancos.

¿Qué puede hacer hoy un partido tradicional conservador como el PP en España para recuperar espacio frente a la extrema derecha? 

No lo que está haciendo. Lo que está haciendo es ir tan hacia la derecha como Vox y luego asumir que pueden volver atrás. Esto no funciona y lo sabemos por las investigaciones realizadas durante décadas. E incluso si funciona, funciona temporalmente. Funcionó un poco en Austria y Francia. Pero después la extrema derecha regresó con más fuerza. Y la razón es que la mayoría de las personas que votan por la extrema derecha no sólo lo hacen por ideología nacionalista. También se debe al populismo, a un sentimiento antisistema. En España hay nacionalistas que están molestos por Cataluña pero que no votarían al PP aunque fueran más nacionalistas que Vox porque ven al PP como un partido corrupto. Y eso no lo puedes cambiar con algunos lemas.

Es más difícil ser menos corrupto que cambiar las consignas.

Luego, lo que deberían hacer es desarrollar su propia agenda conservadora y decidir qué es lo más importante desde esa perspectiva para España en lugar de simplemente replicar a la extrema derecha. Emular a la extrema derecha enfatiza su importancia, enfatiza la importancia de sus asuntos. Y, como consecuencia, quien saca provecho es Vox. Sin duda tendrán escándalos, pero los líderes ahora son políticos que conocen las reglas del juego y que todavía no son corruptos, aunque lo puedan ser porque ya están lo suficientemente cerca del poder. También creo que la subestimación es una de las peores cosas que hemos visto. Y en muchos países se ha subestimado a la extrema derecha. Tampoco funciona la idea de marginarlos, estos partidos de extrema derecha son cada vez más profesionales.

Así que una de las cosas más esenciales es concentrarse en lo que se considera importante en lugar de concentrarse siempre en lo que quiere la extrema derecha. Y esto es algo muy difícil para los partidos políticos, pero también para los medios. A menudo los medios sólo hablan sobre la extrema derecha por lo que consideran sus temas. Se les incluye para hablar del crimen, la corrupción o la inmigración. Pero si se habla de vivienda o educación, no se les tiene en cuenta. A veces no tienen opiniones particularmente fuertes al respecto o tienen opiniones que no son populares dentro de la base de su partido porque social y económicamente a menudo están mucho más a la derecha que su electorado. Esto es un poco diferente en España porque el electorado de Vox también es más joven, tiene más educación que la mayoría de los electorados de la extrema derecha en otros países y probablemente es un poco más conservador económicamente. En cualquier caso, no ayuda hablar solo con ellos sobre lo que se consideran sus problemas.

Entonces, ¿cómo deberíamos cubrirlos? ¿deberíamos preguntarles por otros temas?

Personalmente, pienso que los medios deben ser el perro guardián de la democracia, algunos ya lo son. Si se trata solo de ganar dinero, entonces funciona cubrirlos para escandalizar. Pero si un medio es un perro guardián de la democracia, entonces debe tratar a los partidos que la amenazan de manera distinta. Eso significa que no debes hacer entrevistas blandas (aunque nunca deberían serlo) y que no deberías darles todo el tiempo y la atención. Tampoco creo que ayude decir continuamente que son fascistas y cosas así. Puedes escribir críticamente sobre ellos. Les puedes dar menos plataforma que a otros políticos, pero es importante hacer una descripción precisa de lo que hacen.

Tampoco es útil enfocarse solo en los márgenes, en las personas más extremas o en las personas menos competentes del partido. Si los líderes son inteligentes o competentes, se debe contar. Porque si queremos defender nuestra democracia liberal, necesitamos saber a qué nos enfrentamos. Pero la atención debe ser proporcional. No darles más, incluso darles menos. Sí, Vox tuvo buenos resultados en las elecciones catalanas, pero ¿cuál es su papel en la política catalana? ¿Tienen poder? ¿Es tan notable el ritmo de crecimiento? Y lo que ha pasado en Cataluña no tiene por qué ser extensible.

¿Y dónde está la línea de lo que debemos cubrir? ¿Por ejemplo, la concentración de un grupo muy pequeño falangista con mensajes antisemitas? ¿Se debería ignorar esto?

Qué es noticia siempre es algo subjetivo. Puede que tuviera más impacto porque coincidió con un momento electoral. Pero en sí mismo, no fue un evento relevante. Incluso si se trata de unos pocos cientos de personas, unos cientos de personas haciendo lo que sea que hagan, siempre que no dañen físicamente a nadie, no es particularmente relevante.

Todo el mundo debería saber ya en España que hay varios miles de neonazis o de ufólogos. Entonces, no hay nada nuevo. Lo nuevo es que fueron contra algunos de Vox. Puede ser una historia, pero no necesitas grandes fotografías de este tipo de personas para hacer esa historia en este momento. Tenemos que ser más honestos sobre las fotografías de células neonazis. Esto ha sucedido durante cuatro décadas y todavía me enfurece. Por qué hay que poner fotos de neonazis que no tienen valor.

La verdadera amenaza para las democracias liberales proviene de personas con formación universitaria, que llevan traje y tienen una apariencia como la de cualquier político. En cambio, crear esas imágenes de la extrema derecha no da la impresión correcta de lo que son. Por un lado, haces las cosas mucho más grandes de lo que son. Por otro lado, creas la imagen incorrecta.

Las fotografías y los titulares, creo, son dos de las cosas en las que los medios de comunicación no piensan lo suficiente. La mayoría de las personas, particularmente en la era de las redes sociales, no leen los artículos. Sí que leen titulares y ven imágenes. Pero demasiado a menudo tanto las imágenes como los titulares son la peor parte de un artículo. Y tienen el mayor impacto.

¿Qué responsabilidad tienen las redes? ¿Deberían tomar medidas como la suspensión de la cuenta de Trump?

Tengo mi propio debate interno con esto. Realmente no lo sé. Yo soy firme defensor de la libertad de expresión. Es cierto que la libertad de expresión se refiere a la libertad frente al Estado. Se habla de las infracciones de un Estado, no se trata de empresas privadas. Y en ese sentido combinar los dos aspectos es problemático.

Dicho esto, Facebook y Twitter son una parte tan grande del espacio público donde sucede el debate que ejercen funciones públicas, lo que significa que el Estado debe regularlas. Pero no lo tengo claro. Por un lado, veo el efecto de las redes sociales y cómo se radicaliza el mensaje. Por otro, si se prohíbe a un político o un partido en Twitter o en Facebook ya no están compitiendo al mismo nivel y eso para la democracia supone una gran infracción. Y si crees que son tan peligrosos, ¿no deberías simplemente prohibirlos? Por ejemplo, si crees que un partido es una amenaza para la democracia liberal, ¿por qué simplemente prohibirlo en Twitter y Facebook? ¿No deberías prohibirlo como Estado también? Y entonces no lo sé. Me preocupa que se convierta en una pendiente resbaladiza que empezamos a doblar cada vez más. Y al final, simplemente no puedes controlar la libre expresión.

Creo que tenemos que lidiar con esto de una manera diferente. Nuestra democracia debería ser lo suficientemente fuerte como para permitir que sus enemigos, sean quienes sean, de izquierda, derecha, laicos, religiosos, se movilicen abiertamente por su causa y se sientan aislados. Si solo podemos sostener una democracia prohibiendo las alternativas, es que tenemos una democracia muy débil.

Y ahora que Trump no está, ¿eso podría tener algún impacto también en la extrema derecha en Europa?

No lo creo, porque en general, la mayoría de los partidos europeos no estaban muy cerca de Trump. Por supuesto, la mayoría fue anterior a Trump, pero también tuvieron su aliento, principalmente porque ganó contra las expectativas y contra las encuestas, lo que permitió a la extrema derecha argumentar que no les iba tan mal y que la élite trataba de quitarles importancia. Eso fue increíblemente poderoso. Lo que también fue poderoso fue decir, «mira, no somos un grupo marginal. La persona más poderosa del mundo dice cosas similares». Pero eso ya lo tienen. Incluso aunque ahora Joe Biden sea el presidente. Trump lo fue.

Pero Trump no dijo nada que fuera copiado por otros y no brindó ningún apoyo a nadie. Así que no creo que haya mucha diferencia.

Además de eso, no perdió por tanto. Si hubiera sido completamente destruido en las elecciones entonces sí podría haber habido un efecto. Trump ha hecho su trabajo por la extrema derecha mostrando lo que es posible.

¿Cree que existe el peligro de que los partidos de extrema derecha en Europa usen los mismos argumentos falsos de Trump si pierden las elecciones diciendo que hubo irregularidades? 

No es necesario que se te ocurra una teoría de la conspiración: tendremos elecciones en marzo en Países Bajos, y ahí algunos ya están hablando de George Soros. Pero no he oído muchos así de momento. Algunos utilizaban esta táctica en los 80 y los 90, pero entonces estaban marginados y nadie les escuchaba. Eso es una gran diferencia. Ahora que están tan normalizados, podrían decir este tipo de cosas y los medios lo cubrirían. Igual que los medios habitualmente cubren las conspiraciones locas sobre la pandemia aunque sea para desmentirlas. A veces el fact-checking sirve para darles espacio.

 

Fuente origina: eldiario.es

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Europa

La voz del Escuadrón 421 del EZLN se escucha en Suiza

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El Escuadrón 421 del EZLN habló en Suiza del tejido de arcoíris de 68 colores de lo que hoy es México: los pueblos indígenas. Las consignas venían en español, italiano, francés o alemán, el sonido era distinto pero el mensaje es el mismo: «Solidaridad con el pueblo” o “revolución antifascista”

Por Kau Sirenio

BASILEA, SUIZA.- El silencio en Basilea se rompió con los gritos de manifestantes en distintas lenguas: “El pueblo unido jamás será vencido”. Luego se abrieron paso hacia las principales calles de la ciudad, pero una valla de la policía impidió que la marcha avanzara hacia el tramo que los organizadores trazaron. A los lados, al frente y en la retaguardia se pintó con los colores del arcoíris como símbolo de bienvenida a la delegación zapatista que llegó a Europa el 22 de junio.

Desde la ciudad, rincón de Francia, Alemania y Suiza, se escuchó el grito de “México” y “Zapata vive”, por parte de los colectivos que  acompañaron a los zapatistas en la marcha de bienvenida en Basilea, que llegó al noroeste de Suiza el sábado pasado.

Antes de la gran caminata una de las integrantes de la comisión de recepción dijo: “La historia de este país es la de saqueo de recurso natural y de personas, la historia del robo de semilla de cacao del continente africano…”

Cuando la voz de la mujer se apagó, la aglomeración avanzó al centro de Basilea, pero a unos 200 metros, una valla de policía les cerró el paso. Los manifestantes se detuvieron unos minutos frente a los gendarmes para gritarles consignas, después dieron vuelta y tomaron otra calle.

Después de caminar entre la mirada sorpresiva de los suizos, la presión policial. La manifestación que acompañó a los zapatistas del Escuadrón 421 cruzó el río Rin hasta llegar al campamento para continuar con las actividades como pláticas, música y pintura.

Así se vive el encuentro “Por la vida” a la orilla del Rin donde llegaron mujeres y hombres de Europa del Oeste. Es la región donde el capitalismo salvaje se desarrolló, también es el lugar donde los migrantes de los países pobres pueden trabajar por sus estatus migratorios.

Cuando la voz de la Montaña del Sureste mexicano se escuchó, el silencio invadió la carpa “Rebeldía” hasta convertirse en una selva donde lo único que se oye es la voz de las aves rebeldes. Así que, Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Bernal, Darío y Marijose del Escuadrón 421 hablaron del tejido de arcoíris de 68 colores de lo que hoy es México: los pueblos indígenas.

Los zapatistas narraron que llegaron a Europa para contarles a los de aquí cómo sobrevivieron 500 años en las montañas, para que el colonialismo no los devorara. Hablaron mucho, los escuchas estuvieron atentos, mientras que a la intérprete se le dobló la voz. No era la misma que había gritado una y otra vez en el corazón de Basilea.

No hubo presentación para saber si fue Bernal o Darío quien empezó la plática, pero uno de ellos inició con la conversación. “Venimos a platicar con ustedes para conocer su formas  de organización y contarles cómo es nuestra forma de hacerlo y por qué estamos aquí” soltó.

Así empezó la plática que duró más de una hora. Las delegadas y delegados zapatistas hablaron de los modos de producción y explotación en las fincas de México, prácticas que continúan en los campos agrícolas donde llegan los jornaleros indígenas.

El hombre habló con seguridad, narró paso a paso la historia de sus antepasados: “Nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, tatarabuelos y tatarabuelas vivían en las fincas, haciendas de unos terratenientes que los explotaban. Los finqueros o hacendados tenían mayordomo, capataces que golpeaban a los trabajadores que no rendían en el trabajo”.

Mientras los escuchas prestaban atención a la plática, en el patio de las carpas, los comensales hicieron una formación serpenteada para recibir su comida a cambio de unos euros o francos suizos que depositaban en una alcancía.

Un grito en la ciudad

En el parque De Wette de Basilea, se abrieron las banderas de todos los colores y retumbaron las consignas: “Zapata vive la lucha sigue, Zapata vive la lucha sigue, Zapata vive la lucha sigue sigue sigue”. Mientras que en uno de los altavoces se escuchó el himno zapatista.

El recorrido avanzó entre las principales calles de la ciudad fronteriza, donde los activistas pintaron sus huellas de la protesta. “Ni una menos”, estamparon unas mujeres con aerosol, “Viva EZLN” sellaban otros más sobre las paredes donde pasaba el contingente.

Las consignas venían en español, italiano, francés o alemán, el sonido era distinto pero el mensaje es la misma demanda del pueblo “Solidaridad con el pueblo” o “revolución antifascista”.

La marcha se convirtió en una fiesta de muchos pueblos y lenguas maternas de cada rincón del planeta para alzar la voz en contra del oprobio que la humanidad ha repetido una y otra vez en su historia.

Así las cosas, mientras la policía se pierde entre el bullicio de Basilea, el canto de la resistencia avanza hacia Dreirosenbrucke (puente de las tres rosas) donde las consignas volvieron a florecer antes de que el frío y la lluvia congelara a los zapatistas.

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Europa

Periodistas y defensores de derechos humanos en 45 países espiados con el programa israelí Pegasus

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LONDRES.– La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) y la canadiense Citizen Lab denunciaron que defensores de derechos humanos y periodistas han sido vigilados y atacados en 45 países de todo el mundo gracias al programa Pegasus, del grupo tecnológico israelí NSO.

Danna Ingleton, del brazo tecnológico de AI, Amnesty Tech, resaltó que una nueva plataforma, Digital Violence (Violencia digital) “saca a la luz las importantes conexiones entre el uso del software espía de NSO y demoledoras violaciones de derechos humanos”, en cuatro continentes.

Esa plataforma, de la agrupación británica Forensic Architecture, permitió ya trazar un mapa de la distribución mundial de Pegasus, un programa que NSO (iniciales de sus creadores y propietarios) vende exclusivamente a gobiernos y solo después de ser autorizados con base en la legislación militar israelí.

Pegasus es un malware (programa malicioso) que se instala subrepticiamente en los teléfonos y permite acceso total a los mensajes, correos electrónicos, multimedia, micrófono, cámara, llamadas y contactos en el dispositivo del usuario.

Un caso latinoamericano de víctimas de Pegasus, según las investigaciones de AI y Citizen Lab, fue el espionaje sobre defensores de derechos humanos que participaron en las indagatorias por la desaparición de los 43 estudiantes  de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en México, un crimen masivo ocurrido en 2014.

En 2012, el gobierno de México había anunciado un convenio con NSO por 20 millones de dólares.

En octubre de 2019, AI reveló que el teléfono del historiador y periodista marroquí Maati Monjib fue infectado con el software espía Pegasus. Detenido en diciembre de 2020 y liberado bajo fianza en marzo de 2021, el activista “continúa sufriendo acoso por parte de las autoridades marroquíes por su labor de derechos humanos”.

“El dominio digital en el que habitamos se ha convertido en la nueva frontera de las violaciones de derechos humanos, un sitio de vigilancia e intimidación del Estado que le permite cometer esas violaciones”: Shourideh Molavi.

En 2018, Citizen Lab y el diario The New York Times informaron sobre el uso del software NSO para espiar al círculo íntimo de Jamal Khashoggi justo antes del asesinato de ese periodista en el consulado de Arabia Saudita en Turquía.

Otros medios de prensa han dado cuenta del empleo de Pegasus en países tan disímiles como España, Turquía, Tailandia, Qatar, Kenia, Uzbekistán, Mozambique, Marruecos, Yemen, Hungría, Nigeria y Bahréin.

En octubre de 2019, la empresa de mensajería instantánea WhatsApp y su matriz Facebook demandaron a NSO en Estados Unidos en virtud de la Ley de Abuso y Fraude Informático de ese país.

Según la demanda, NSO habría utilizado la aplicación WhatsApp para espiar hasta 1400 de sus usuarios en el mundo.

La nueva plataforma “revela que el dominio digital en el que habitamos se ha convertido en la nueva frontera de las violaciones de derechos humanos, un sitio de vigilancia e intimidación del Estado que le permite cometer esas violaciones”, dijo Shourideh Molavi, responsable de investigación de Forensic Architecture.

Edward Snowden, quien preside en Estados Unidos la Fundación para la Libertad de Prensa, dijo en una serie audiovisual de AI-Citizen Lab que “NSO Group es lo peor de lo peor, al vender herramientas de robo digital a actores de los que sabe perfectamente que violan activa y agresivamente los derechos humanos”.

La plataforma Digital Violence reúne datos sobre actividades relacionadas con NSO, sus licencias de exportación, presuntas adquisiciones, infecciones digitales y ataques físicos (que incluyen intimidación, acoso y detención) a activistas que anteriormente han sufrido ataques mediante software espía, destacó AI.

NSO se presenta como una empresa dedicada a “crear tecnología que ayuda a las agencias gubernamentales a prevenir e investigar el terrorismo y el crimen, para salvar miles de vidas alrededor del mundo”.

Con sede en Herzliya, cerca de Tel Aviv, NSO (iniciales de sus fundadores Niv Carmi, Omri Lavie Shalev Hulio), tiene ingresos anuales entre 40 y 150 millones de dólares, según informes concordantes, y en 2017 ya empleaba 500 personas.

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Europa

Más de 800 detenidos por Europol en operativo mundial contra el crimen organizado

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Con información de DW

«Estas informaciones condujeron durante la semana pasada a cientos de operativos policiales a una escala mundial desde Nueva Zelanda y Australia a Europa y Estados Unidos, con resultados impactantes», dijo el vicedirector de operaciones de Europol, Jean-Philippe Lecouffe, en una conferencia de prensa.

Hubo «más de 800 detenidos, más de 700 lugares requisados y más de 8 toneladas de cocaína» y más de $ 48 millones en efectivo y criptomonedas confiscadas por las fuerzas del orden de 16 países, agregó.

Funcionarios de Europol, el FBI, Suecia y los Países Bajos dieron este martes (8.06.2021) detalles del desarrollo europeo de una operación global de infiltración en la que entregaron teléfonos pinchados a criminales, que permitieron a los funcionarios escuchar sus conversaciones.

Los funcionarios no desglosaron todos los arrestos en cada país, pero un funcionario sueco dijo que 70 habían sido arrestados en Suecia y uno holandés habló de 49 en Países Bajos. Asimismo, la policía alemana detuvo a más de 70 sospechosos y registró más de 150 ubicaciones en Alemania, especialmente en el estado occidental de Hesse, dijeron las autoridades locales.

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