Carta abierta a Renato Sales por tortura en penales mexicanos

El Comisionado Nacional de Seguridad en conferencia sobre la urgencia de "reformar el sistema carcelario en México". Foto: red/agencias
El Comisionado Nacional de Seguridad en conferencia sobre la urgencia de “reformar el sistema carcelario en México”. Foto: red/agencias

CIUDAD DE MÉXICO.- Enriqueta Cruz, madre de Brenda Quevedo Cruz, acusada, torturada en dos ocasiones y encarcelada por siete años por el falso secuestro y homicidio de Hugo Wallace, envía una carta abierta al Comisionado Nacional de Seguidad en México, Renato Sales Heredia, ante la posibilidad que sucedan de nuevo las agresiones violatorias de derechos humanos contra su hija dentro del penal.

Las torturas anteriores se dieron en el contexto de corrupción bajo la administración de Genaro García Luna durante el periodo de gobierno de Felipe Calderón, y con el que María Isabel Miranda Torres, madre de la supuesta víctima, traficó influencias para obtener privilegios en los penales donde están ingresados los inculpados.

Carta abierta al Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia.

Sr. Renato Sales Heredia

Comisionado Nacional de Seguridad

Secreataría de Gobernación

México, DF

Derivado del nombramiento que recientemente le otorgaron y que seguramente es muy merecido, me permito externarle lo siguiente:

Soy madre de Brenda Quevedo Cruz, acusada en el falso Caso Wallace por el que le han violado todos sus derechos humanos y el debido proceso. Como usted debe estar enterado, mi hija fue torturada en dos ocasiones en 2009 y 2010, dentro de los penales de Santiaguito y el de Islas Marías, por agentes ministeriales vestidos de civil con pasamontañas, los mismos que torturaron a Jacobo Tagle Dobin acusado en el mismo caso y quien reconoció a uno de sus victimarios frente al juez en la audiencia de marzo de 2015.

Cabe mencionar que todos los inculpados por el falso secuestro de Hugo Wallace fueron torturados durante el gobierno de Felipe Calderón, bajo la administración de Genaro García Luna. En ese período, María Isabel Miranda Torres, denunciada como autora intelectual del falso secuestro y a quien se le ha popularizado como la señora Wallace, se le otorgó el privilegio de entrar a los penales e interactuar con los acusados, incluso estuvo presente en varias sesiones de tortura y ella misma les obligó a que se declararan culpables, amenazándolos además con lastimar a sus familias.

Con el nuevo nombramiento con el que usted ha sido reconocido para dirigir una de las áreas principales donde más se han fabricado culpables en México, mi hija tiene mucho temor de volver a ser lastimada física y psicológicamente. Usted, como titular de la Comisión Nacional Antisecuestro, desempeñó su trabajo vinculando acciones de las unidades especiales antisecuestro, pero también coordinó acciones con los grupos de la sociedad civil como es el caso de la organización Alto al Secuestro, creada por Isabel Miranda, y quien no oculta la relación personal con usted.

De lo anterior, entendemos que la señora Miranda Torres nuevamente podría tener todas las facilidades para acceder a los penales, manipular personal a su cargo y repetir los mismos hechos de crueldad, violatorios de derechos humanos, especialmente en un momento en que el proceso de mi hija se acerca a su final.

Los temores de Brenda Quevedo Cruz surgieron desde el pasado 3 de Septiembre, alrededor de las 19:00 horas, cuando el personal de custodias la llamó para indicarle que preparara sus cosas porque iba a salir. A mi hija le pareció muy extraño que la llamaran a esa hora y sobre todo que fueran a sacarla del penal, porque así sucedió precisamente en las dos ocasiones anteriores cuando la sacaron para torturarla. Ante esa posibilidad, mi hija tuvo una crisis de pánico y no dejaba de temblar.

Aunque pidió la orden de salida, no le mostraron nada y cuando llegó al hospital sólo le mostraron una copia fotostática. Ahí le explicó un doctor que le iban a dar una purga para tomarle unos estudios y le mostraron el lugar donde estaría. Era una habitación sola con una puerta de metal. Brenda se sintió aún peor y de nuevo entró en crisis nerviosa. Le rogó al médico que no la dejara sola, porque presentía que otra vez la iban a torturar. Al final, ella se enfrentó al personal del hospital y dijo que no permitiría que la torturaran y que no aceptaba ningún estudio. Después de varios trámites del personal médico, la regresaron a su celda, llegando en torno a las once de la noche.

De todas mis palabras, hay constancia en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en organismos internacionales enfocados en la tortura y la fabricación de culpables, además de investigaciones periodísticas que sustentaron la falsedad del secuestro y homicidio de la supuesta víctima.

Estos hechos han agravado la salud de mi hija, por lo que expreso públicamente mi profunda preocupación y pido su atenta colaboración para evitar más violaciones de derechos humanos a su persona. Deseo que Usted pueda cumplir el enorme compromiso que se le ha designado y pueda mantener la institución bajo el marco del Estado de Derecho sin más privilegios para quienes deberían estar en el lugar de mi hija.

Atentamente

Enriqueta Cruz
Madre de Brenda Quevedo Cruz, acusada, torturada y encarcelada por el falso secuestro y homicidio de Hugo Wallace
México, Distrito Federal

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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