Carta abierta a López Obrador de un expolicía sobre la Guardia Nacional

Andrés Manuel López Obrador
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos

El que suscribe la presente lo hace de una manera particular, apelando a su conciencia y buen corazón.

A pesar de que su triunfo es un hito en la historia contemporánea de nuestra nación, la democracia ”proporciona un marco institucional capaz de permitir las reformas sin violencia, y por consiguiente el uso de la razón en los asuntos políticos” (Karl R. Popper, La Sociedad Abierta y sus Enemigos, Paidós 1992), veo con tristeza como en estos primeros meses de su gobierno, las fuerzas oscuras que el voto ciudadano sacó del gobierno, siguen en su afán de ensombrecer su gestión, pese a la buena voluntad y a la concordia que usted atinadamente ha apelado.

Tal vez la presente misiva no sea leída por Usted, ya que como mandatario las funciones a las que se ve a diario son innumerables y los problemas y desafíos bastantes como para estar leyendo cada misiva que “el pueblo sabio” le manda a Usted, pero es mi deber como ciudadano y como mexicano decirle Sr. Presidente lo que pienso respecto a no continuar con la guerra emprendida por otro mandatario, quien de una manera artera y sin estrategia bien definida, alebrestó el avispero del crimen organizado.

Pericles de Atenas dijo: “si bien sólo unos pocos son capaces de dar origen a una política, todos los ciudadanos somos capaces de juzgarla” y apelando a uno de los baluartes del gobierno democrático universal, le digo a usted señor presidente lo siguiente:

Dé marcha atrás a su proyecto de Guardia Nacional, lo cual sólo traería más violencia, cuando los hechos han demostrado que los cuerpos castrenses y los mandos militares no han sabido a llevar a buen término la embestida contra el crimen organizado.

Recuerde que cuándo usted era candidato y en los recorridos que hizo en campaña en cada mitin y reunión, escuchó a ese pueblo sabio que hoy le pide a gritos el cese de una guerra fratricida, donde los únicos beneficiarios han sido los mandos corruptos, que han minado la credibilidad de las instituciones de tal grado que la antes honorable Policía Federal Preventiva, hoy Policía Federal, sea sólo la sombra de lo que se intentó hacer en el papel, gracias a los malos manejos y que engrosaron de una manera muy obesa a una institución que en sus inicios fue vendida por la panacea.

Tal como lo dije en Diario de un agente encubierto (Temas de Hoy, 2011), vi con sorpresa cómo el área de Terrorismo Internacional fue desmantelada porque entonces se decía que en México no había terrorismo, y ese tema tuvo que salir en la agenda internacional un año después, tras los atentados de septiembre del 2011, haciendo caso omiso el entonces gobierno sobre el peligro que conllevaba la vecindad con la nación más poderosa del orbe y por ende, el objetivo principal de los grupos terroristas englobados bajo la bandera de Al Qaeda.

En ese tiempo, vi como el entonces Comisionado de la Policía Federal Preventiva (PFP), Almirante Wilfrido Robledo Madrid, en parte a su formación castrense, así como a la premura de crear una policía digna para el nuevo milenio, tuvo que llamar a servicio a marinos y militares para conformar la división de las Fuerzas Federales de Apoyo, mismas que siempre tuvieron mandos militares y que paradójicamente la tropa vio cómo algunos de los suyos se volvieron “Militares fifís”.

Cabe señalar que el Almirante y Comisionado no fue el innovador al respecto, sino desde los tiempos de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), se buscó que los militares fueran utilizados para labores de inteligencia policiacas, tomando a un puñado de las fuerzas especiales del ejército, quienes fueron enviados a la frontera, sin supervisión y sin unas tareas específicas, dando origen a los Zetas, quienes en su inicio fueron reclutados por Arturo Martínez Decenas Z1, ex miembro de los Gafes, las boinas verdes nacionales, con los resultados por todos conocidos.

Desde entonces, siempre los militares bajo la premisa de la “Disciplina y el Orden” que según maman en los cuarteles, no han logrado -si ya no erradicar-, controlar el crimen organizado, al grado que dicho fenómeno ya es un problema de “Seguridad Nacional” y no un problema político-militar tal como se quiere solucionar.

Como prueba de lo estéril que es ocupar a militares en tareas civiles, vemos a Pemex, la empresa mostrada como un modelo de corrupción, la seguridad física de la paraestatal estaba en manos de militares, sin que lograran evitar el robo de combustible, tal como al inicio de su mandato usted y sus colaboradores pudieron constatar.

Como en México, las cosas se hacen por decreto y cada seis años se reinventa el país, hoy le digo a usted señor presidente que escuche a este humilde ciudadano que también forma parte de esta nación y que muestra el sentir de muchos que portan o portaron el uniforme policiaco.

Uno de los errores que comúnmente se cometen, es pensar que “Todo cambio social significa, corrupción decadencia o degeneración” (Karl R. Popper, Op. Cit.), creyendo que los que lo critican con denuedo, son los perjudicados de su triunfo, los que costearon campañas de miedo haciéndolo ver a usted “un peligro para México”.

El problema del militarismo en acciones policiacas, es que los militares no saben tratar a la población (dando fe y constancia las recomendaciones hechas por la CNDH), al carecer los elementos de comunicación y sensibilidad con los ciudadanos, creyendo que, con sus armas y uniformes, se ganarán en automático el respeto de una población harta con tantos operativos y simulación.

Para ganar una guerra, hay que arrebatarle las banderas a los adversarios y la bandera de la corrupción que usted enarboló en campaña, es una bandera que la oposición busca arrebatarle, magnificando los errores de algunos integrantes de su gabinete, al mostrarlos como opacos y carentes de la austeridad republicana que usted pregona y manchados por el tufo de la corrupción.

Cabe destacar que la popularidad que hoy goza y el capital político que ésta le da, no puede ser dilapidado. Usted no tiene porqué convencer a sus detractores, deje que los hechos hablen, ni tampoco creer todo lo que sus seguidores le dicen, ya que uno de los errores que se cometen en el liderazgo, es estar rodeado de un grupo de incondicionales que, para no contrariarlo, aplauden como focas cualquier ocurrencia por más nimia que ésta sea.

Para finalizar señor presidente, si en verdad son patriotas los militares que le endulzaron los oídos con la Guardia Nacional de ponerla bajo mando militar, ¿Por qué no modificar la Constitución para que el próximo secretario de la Defensa sea un civil tal como sucede en España? Le aseguro que el sólo pensarlo, hará que estos patriotas de uniforme, se sientan vejados y comiencen a decir que la mística y el honor con el que cuentan, se ganan en las academias militares y que los civiles no seriamos dignos de comandar una unidad, argumento similar al esgrimido por muchos que fuimos uniformados que dice; “conozco muchos militares que quieren ser policías, pero a ningún policía que quiera ser militar”.

En espera de que Usted y su bancada que son mayoría, den un paso de costado, si no a su proyecto de Guardia Nacional, sí al designar un mando de extracción militar, además de que se le dé a la PF y a las instituciones civiles encargadas de la seguridad, las funciones que por ley le confieren.

Respetuosamente

Tomás Borges
Expolicía y escritor político

PD: Más vale decir lo que se piensa, que callar por apariencia.

Fotografia: Página de Facebook Guardia Nacional Mx

Tomas Borges

Escritor mexicano y analista en temas de Inteligencia. Es autor de Diario de un agente encubierto (Ed. Temas de hoy) y de El pequeño dictador que todos llevamos dentro.

4 comentarios en “Carta abierta a López Obrador de un expolicía sobre la Guardia Nacional

  1. Muy buen planteamiento señor, pero la disyuntiva que tiene el hoy presidente es que esta encontrando un desmantelamiento de las corporaciones políticas civiles,y las que no están tomadas por el crimen organizado o de plano algunas relegadas a labores que no cumplen con sus funciones, ni dan seguridad a la población civil, entonces como abordar esta labor que es parte fundamental del pacto social y de la creación del estado moderno, yo también fui policía y viví de primera mano las perversiones que puede tener esa labor en manos de quienes no entienden su significado para la sociedad, y estoy convencido que como una actividad fundamental para llevar a la sociedad hacia una libertad plena en todos los ámbitos,es necesaria una creación de cuerpos civiles con los mejores estándares de capacitación y una homologación en la regulación de éstos,para propiciar una profesionalización de los cuerpos a nivel nacional, pero esto toma tiempo y mucho capital tanto político como económico que hasta hoy nadie quiere afrontar, entonces que salida tiene hoy el señor presidente, más que solo acotar el tiempo de esta guardia nacional y la participación del ejército en estas labores.

  2. TOMAS BORGUES: LE INVITO A VISITAR LOS SEMEFO DE LAS CIUDADES, HAY CIENTOS DE MUERTOS SIN IDENTIFICAR, NO HAY CUPO NI PERSONAL SUFICIENTE, HAY TRAILERS EN VARIOS ESTADOS CON CADAVERES, QUE VAN A IR PARAR A UNA FOSA COMUN. LA MISMA POBLACION HA PEDIDO AL PRESEIDENTE QUE NO RETIRE A LOS MILITARES DE SUS PUEBLOS, PUES CONFIAN MAS EN ELLOS, QUE EN SU POLICIA LOCAL. #Si A LA GUARDIA NACIONAL!!! ES UNA PETICION GENERALIZADA, LE INVITO A LEER LA INICIATIVA, QUE ENTRE OTRAS CONTEMPLA EL ADIESTRAMIENTO Y PREPARACION EN DERECHOS HUMANOS Y EN EL USO MODERADO DE LA FUERZA. ANTES LOS MILITARES NO PODIAN INTERVENIR EN SEGURIDAD PARA LOS CUIDADNOS, AHORA PODRAN INTERVENIR EN DELITOS DEL FUERO COMUN. LE INVITO A INFORMARSE, A ESCUCHAR LA VOZ DEL PUEBLO Y A SUMAR, NO DIVIDIR, LE SUGIERO ESTUDIAR LAS LEYES, LA CONSTITUCION QUE NORMA EL DERECHO QUE TIENEN LOS CIUDADANOS Y LA OBLIGACION DEL ESTADO A PROPORCIONAR LA SEGURIDAD PUBLICA QUE ESTABLECE LA CARTA MAGNA. ESCUCHE AL PUEBLO Y VEA LOS COMENTARIOS EN REDES SOCIALES, EL PUEBLO PIDE, EXIGE Y APOYA LA CREACION DE LA GUARDIA NACIONAL!!!

  3. Carecer de un marco jurídico que ampare la actividad , sólo expone a los elementos. Quienes afrontan las circunstancias son los agentes de a pie, los del campo operativo, quienes dan su integridad y a veces la vida. Es meritorio que un Presidente de la República se involucre directamente en dar laindisoensable certeza jurídica a la estructura que conforma la Seguridad del País, TODO es perfectible y ningún cuerpo es infalible, empero sin duda , tener reglas claras y la necesaria fiscalización ciudadana, harán de esta Guardia Nacional un parteaguas en nuestro cotidiano panorama de impunidad y violencia.

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