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Con voz propia

Cárceles federales para líderes sociales, el sello del sexenio

Las cárceles federales de México son el castigo para activistas y líderes de oposición política al régimen de Enrique Peña Nieto

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Marco Antonio Suástegui en su traslado al penal de La Unión. Foto: libertadguerrero.net

Marco Antonio Suástegui en su traslado al penal de La Unión. Foto: libertadguerrero.net

Abel Barrera*

Será infructuoso que los gobiernos apelen al diálogo con los integrantes de las autodefensas y las policías comunitarias, pues éstos no podrán dejar de sentir que pende sobre ellos la amenaza ejemplificada en el caso de Nestora: esa que advierte que en unos meses, el mismo funcionario que hoy les da la mano puede terminar festejando su encierro en un penal federal.

La advertencia la hicimos en este espacio hace algunos meses, cuando comenzaba a perfilarse el doble rasero con que el gobierno federal hizo frente a los desesperados esfuerzos de las comunidades rurales de Michoacán y Guerrero para defender su vida y su seguridad. Doble rasero expresado en una reacción ezquizofrénica: por un lado, reconocimiento oficial para las autodefensas michoacanas; por otro, persecución contra las policías comunitarias de Guerrero.

Tristemente, el paso del tiempo confirmó lo advertido. Si bien una facción de las autodefensas michoacanas se ha incorporado a los esquemas propuestos por el gobierno federal, el sector que permaneció reacio a los ofrecimientos gubernamentales enfrenta hoy un embate que busca minar su rebeldía. El injusto encarcelamiento del doctor Mireles es emblemático de esta contraofensiva.

Pero lo ocurrido en Michoacán debe verse a la luz de la compleja coyuntura nacional. Una vez más la realidad de Guerrero anticipó el golpe contra Mireles. Hace unos días, en una acción igualmente arbitraria, fue detenido Marco Antonio Suástegui, líder histórico del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras al Proyecto Hidroeléctrico La Parota (Cecop); un proyecto social y ambientalmente inviable que hoy redita el Programa Nacional de Infraestructura, bajo el nombre Proyecto Hidroeléctrico Nuevo Guerrero. Tras ser víctima de torturas y tratos crueles, Suástegui fue trasladado a un penal federal.

La pauta de actuación en ambos casos es similar. Mediante acusaciones dudosas, aprovechando la venalidad de procuradurías –que persiguen líderes sociales con una celeridad ausente cuando se trata de los verdaderos delincuentes– y la docilidad de jueces –que pese a las recientes reformas constitucionales no hacen control de las detenciones en clave de derechos humanos–, en ambos casos el gobierno federal ha encerrado líderes sociales en cárceles de alta seguridad. Suástegui y Mireles duermen hoy en penitenciarías que, bajo el paradigma de la mano dura, fueron erigidas para recluir a las personas acusadas de los delitos que más agravian a la sociedad. En cárceles similares se encuentran Nestora Salgado, Gonzalo Molina, Arturo Herrera y los comuneros de Aquila, entre otros.

No se trata de una medida nueva. En el largo plazo, basta con evocar como el régimen porfirista empleó la remota cárcel de San Juan de Ulúa para hacer especialmente severa la reclusión de los presos políticos. En el plazo más inmediato basta recordar cómo líderes sociales de Atenco y Oaxaca fueron recluidos en Almoloya. En el México contemporáneo, el uso político de la cárcel se vuelve nítido empleando el método del contraste: para los líderes sociales, cárcel federal e incomunicación; para quienes son acusados de delincuencia de cuello blanco –como Elba Esther Gordillo o Amado Yáñez–, privación de la libertad en recintos médicos. Entre algodones, pues.

El traslado arbitrario de luchadores sociales a prisiones en extremo severas es una medida que busca, al menos, tres fines deliberados: obstaculizar la defensa en perjuicio del debido proceso; restringir las posibilidades de que las personas expongan su versión ante la sociedad, y, sobre todo, socavar la personalidad rebelde de los líderes. Por ello, esta medida atenta contra los derechos humanos. En los Principios y buenas prácticas sobre la protección de las personas privadas de libertad en las Américas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresamente ha señalado que los traslados no se deberán practicar con la intención de castigar, reprimir o discriminar a las personas privadas de libertad, a sus familiares o representantes.

En contraste con las cuentas alegres presentadas al anunciar el Programa Nacional de Derechos Humanos, el verdadero talante del gobierno peñanietista en la materia comienza a dibujarse con el uso desviado y politizado de los penales federales. Que gobiernos estatales, como el de Ángel Aguirre en Guerrero, usen el disfuncional sistema de justicia contra luchadores sociales y defensores de derechos humanos es una práctica recurrente, frente a la cual los propios movimientos tienen ya capacidad de reacción; pero que desde el gobierno federal se facilite y se incentive el uso de las cárceles de seguridad media o máxima para descabezar movimientos es señal perniciosa de un autoritarismo renovado. Por eso, demandar la excarcelación de Mireles, Suástegui, Salgado, Herrera, Molina y los comuneros de Aquila debe ser un objetivo común. Exigir que se les respete el debido proceso y que sus condiciones carcelarias sean acordes a los hechos que se les imputan y a su perfil es el primer paso en esa lógica.

Teniendo en el horizonte la profundización del despojo territorial que anuncia la reforma energética y tomando en cuenta la tónica del sexenio, no es un ejercicio de retórica hueca preguntar quién es el siguiente compañero o compañera del México de abajo que en los próximos meses podría compartir celda con alguno de los más peligrosos capos del narco. Pero más allá de este horizonte poco halagüeño, el desplante gubernamental no debe confundirnos: lo que en su soberbia ignoran quienes deciden estos encarcelamientos es que el nivel de organización de los movimientos de abajo no depende sólo de los liderazgos históricos, sino de construcciones horizontales y plurales. En La Parota, por ejemplo, la resistencia del Acapulco invisible continuará y Marco Suástegui se multiplicará en los jóvenes de las comunidades ribereñas que, desde las márgenes del río Papagayo, se encuentran en alerta máxima ante la inminente reactivación de La Parota, al tiempo que exigen la liberación del indómito Marco Antonio.

*Coordinador del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

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Emma Albertina Quiroz Acuña, la ‘diva’ del Periodismo en Sinaloa

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emma quiroz acuña, periodista de sinaloa

Una guerrera del periodismo sinaloense en los temas de Seguridad pública y Procuración de justicia. Su campo de batalla:  la lucha por la justicia.

Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez

Ella, Emma Albertina Quiroz Acuña, siempre ha tenido la fortaleza para conseguir sus propósitos con la certeza de que nada podrá detenerla. A sus 55 años, es una mujer que lleva tres décadas dedicada a su pasión más grande: el periodismo.

Auténtica admiradora del talento, el carácter y la belleza de María Felix, la Doña, Emma también es diva, se considera como tal y ciertamente lo es porque tiene la esencia de una “Diva” con un espíritu fuerte, generoso y empoderado, no sólo por ser hermosa, carismática y excepcional.

Emma Albertina Quiroz Acuña cumple años este 4 de octubre.

La “Diva” del periodismo sinaloense es una figura respetada con una amplia experiencia en materia de seguridad pública que ha acumulado en el último tramo de su vida.

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En un mundo que había sido vedado para las mujeres, Emma Albertina Quiroz ha demostrado que es fiel a su esencia intrépida y determinada porque nunca la han detenido los estereotipos ni el qué dirán. Además es claro que no le tiene miedo a nada ¡Pobre de aquel que se interponga en su camino!

Como periodista nunca ha podido ser indiferente ante la desigualdad y la injusticia porque va contra su esencia de “Diva” y sin importar en donde esté, ella siempre alza la voz para ser escuchada hasta excesos criticados.

Emma Albertina Quiroz, la mujer

Nació el 4 de octubre de 1967 en Culiacán, Sinaloa, como la única hija que meció la cuna Alberto Quiroz Soto, su padre, y Emma Acuña, su madre. Alberto Quiroz era originario del puerto de Topolobampo, y Emma Acuña, del poblado de Metates, Durango. Fue la única mujer entre cuatro hijos varones. “Lo Diva lo tengo en la sangre”, admite.

Fue una niña sumamente consentida, querida por todos, y criada junto a sus hermanos se hizo más combativa.

No obstante, siendo la única hija fue protegida de los latidos de su propio corazón colocando sobre ella un manto protector para que no tuviera contacto con los misterios y los imponderables del mundo.

 “Fui una niña muy consentida. Creo que por eso he sido tan altanera y caprichosa. Mi padre era la disciplina y el castigo, pero también el protector, proveedor, y su familia siempre fue su tesoro más preciado. Mi madre una mujer entregada a su hogar, esposo y sus hijos.  Organizada para con su familia y alcahueta con sus hijos”, recordó.

Desde pequeña le apasionaron los fenómenos sociales, el comportamiento humano y la lucha por las causas justas. Por eso, su primer impulso fue estudiar Psicología. Sin embargo, al salir de la preparatoria, por los avatares del destino en un hogar sobre protector que no le permitió ir a estudiar a Jalisco, decidió ingresar a la licenciatura en ciencias de la comunicación y relaciones públicas en la Universidad Autónoma de Occidente.

“Entré a la carrera de comunicación porque cuando salí de la preparatoria le comenté a mis papás que quería estudiar Psicología en Guadalajara, pero mi padre no lo autorizó y me dijo que lo que quisiera estudiar lo haría aquí en Culiacán”, comentó.

Fue así como hizo su servicio social en la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Sinaloa durante la administración del gobernador Francisco Labastida Ochoa.

“Me gusta la comunicación, el contacto con la gente, me considero una mujer intolerable ante las infamias u ofensas.  No las permito a nadie. ¡A nadie!”, comentó.

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Al concluir su carrera, una vez graduada, estudió italiano y viajó con dos amigas a Florencia, Italia, para estudiar Diseño Gráfico. «Una experiencia maravillosa», dice, pues a sus 21 años conoció el viejo continente.

Al regresar de Europa, Emma fue a buscar a Ignacio Lara Herrera, un zacatecano que se trajo Francisco Labastida de la Ciudad de México para que fuera su jefe de prensa. Fue él quien incorporó a Emma al servicio público, primero en el área de Relaciones Públicas, del Titular del Ejecutivo del Estado, y luego como jefa de prensa de la Dirección de Vialidad, Tránsito y Transportes del Estado.

En 1993, se trasladó a Guadalajara para laborar en el área de ventas de la empresa Promomedios Radio, y también fue conductora del programa “Las viejas en el deporte”. Allí conoció al hombre con el que se casaría.

En 1996, su novio Carlos Mar Blanco fue a Culiacán a pedir la mano de Emma a su padre, y en ese mismo año nació su única hija Carla Valeria Amor Mar Quiroz. “Siempre quise tener nueve hijos, lamentablemente no pude”, confesó.

Al terminar esa relación amorosa, dos años después regresaría a Culiacán, junto con su hija. “Mi mayor satisfacción es haber sacado a mi hija adelante.  Hoy es una extraordinaria profesionista”, afirmó.

Emma Albertina Quiroz, una periodista en peligro 

En 1999, Rigoberto Félix Díaz, gerente de JAPAC, la contrató para el programa “Cultura del Agua” y en el año 2000 se incorporó al Consejo Estatal de Seguridad Pública, iniciando su formación y trayectoria en las áreas de la seguridad pública.

De esta manera, fue directora de comunicación social del Consejo Estatal de Seguridad Pública, secretaria técnica de la Procuraduría General de Justicia y directora de Planeación y Participación Ciudadana del Consejo Estatal de Seguridad Pública donde, fiel a su temperamento de mujer fuerte, nunca pudo quedarse callada ante las injusticias.

En el sexenio del gobernador Jesús Aguilar Padilla fue vocera del Gobierno del Estado de Sinaloa y enlace entre el Ejército Mexicano, la Policía Federal Ministerial y corporaciones estatales y municipales.

En ese periodo, de 2008 a 2013, fue el Operativo Conjunto Culiacán-Navolato, cuando recrudeció la guerra contra el narcotráfico en el estado, emprendida por el entonces presidente de México, Felipe Caderón.

A lo largo de la trayectoria de Emma, su integridad ha estado varias veces en peligro. En esos años de vocería, la sinrazón de la delincuencia siempre fue peligrosa.

En la actualidad, la gente comprende la labor de un vocero que consiste en transmitir información, pero hubo un tiempo en que eso no se entendía y Emma tuvo experiencias donde casi pierde la vida.

Fue precisamente en esa época cuando conoció más de cerca las detonaciones, las ráfagas de AK-47, buscando su cuerpo, las explosiones y el humo que sobrevuela y lo impregna todo de olor a pólvora. Sensible y valerosa no se amedrentó. Pero fue entonces que volvió a nacer tras un terrible atentado.

Durante la administración del gobernador Mario López Valdez, se alejó de la comunicación y se convirtió en emprendedora al abrir con el apoyo de su padre el Spa “Divas y Reyes Spa”.

En el 2017, aceptó el llamado del gobernador Quirino Ordaz Coppel para trabajar nuevamente en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

En 2019, ingresó a la Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas donde permaneció hasta junio de 2022 y en julio de este mismo año fue invitada por el rector de la Universidad del Policía, Óscar Fidel González Mendívil, para incorporarse a esa institución cuyo propósito fundamental es formar policías profesionales y preparados.

También en 2019, inició su programa “Sin Mentiras”, de transmisión en vivo a través de las redes sociales con contenidos periodísticos de interés social.

No ha sido fácil sacar adelante este proyecto periodístico, pues durante los dos últimos años ha sufrido pérdidas dolorosas. La pandemia del Covid-19 le arrebató a su madre Emma Acuña, murió su hermano Ramón Quiroz Acuña por cáncer de páncreas y su sobrino Carlos Arturo Quiroz Ramírez falleció en un accidente. Su fortaleza resiliente le permitió superar tales adversidades.

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“He sido una mujer afortunada en muchos aspectos, privilegiada en otros, pero en gobierno me he abierto las puertas yo sola, debido a que creo oportunidades, porque padrinos políticos no tengo. Tampoco partido político”, subrayó.

A pesar de haberse desarrollado en el frente de la guerra, en las áreas de seguridad, Emma es una mujer protectora y niñera de vocación porque le encantan los chiquillos, ama a las personas mayores y a los animales, quizás por ser más vulnerables. Emma, la Diva del periodismo, es una figura complicada y aguerrida, pero entrañable. Es uno de esos personajes que siempre hacen falta para hacer contrapeso y alcanzar la sociedad que anhelamos.

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Con voz propia

Sarcástico, AMLO revela más enfermedades

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López Obrador se mostró en desacuerdo para sancionar al titular de la sedena por el hackeo del grupo guacamaya

CONTRAFILO

Por José García Segura

Al presidente Andrés Manuel López Obrador le queda poco tiempo de vida; de vida pública, de vida social.

“Ya tengo bastantes achaques… ya estoy chocheando, pero con lo que me queda de fuerza, vamos a terminar la transformación de México” advirtió antes de enunciar sus males: corazón, hipotiroidismo, gota y «otros padecimientos».

De acuerdo con el hackeo a la SEDENA revelado por el portal de noticias Latinus, el presidente ha sido hospitalizado por «angina inestable de alto riesgo» (la cual pudiera conducir al infarto).

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La vida pública de López Obrador seguramente no llegará a la Navidad de 2023, cuando inicie la sucesión presidencial y la renovación de poderes en el sureste (Tabasco, Chiapas y Yucatán; el Bajío (Guanajuato); el Occidente (Jalisco) y, la megalópolis más grande e importante de nuestro país (Morelos, Puebla, el Estado de México y el antiguo Distrito Federal).

Tras reconocer el robo de información confidencial al Ejército por parte del grupo denominado «guacamaya” (archivos de la Sedena; contratos relacionados con el aeropuerto de Tulum y el Tren Maya así como lo relativo a la salud del propio mandatario) descartó la posibilidad de sancionar al general secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval.

– ¿No se va a investigar el hackeo?, ¿no habrá sanciones para nadie?

– No, yo soy partidario de que no.

Andrés Manuel López Obrador insiste en que el Ejército debe estar en las calles al menos un sexenio más.

En ese marco hoy se reunirán las comisiones dictaminadoras para ampliar, al menos hasta 2028 la presencia militar en labores de seguridad pública.

Lee más: Campamento de víctimas de la SEDENA rociado con gasolina y corte de suministro de luz

El dictamen que emitan será votado por el pleno del Senado mañana martes. En vía de mientras, el diputado Santiago Creel, presidente del Congreso de la Unión arremetió contra la consulta de enero: «Ni se cuida, ni se defiende a las fuerzas armadas»

El “cóctel de medicamentos» que noche a noche toma el Presidente es para controlar las enfermedades de muerte que padece: del corazón, COVID y diabetes mellitus.

“Creo que cuando lo del infarto, un médico recomendó que me dieran una sobredosis de medicamentos para que yo me fuera al cielo».

Por si vuela o no hasta ese lugar, ya dijo en su testamento lo que sus partidarios deben hacer para consolidar la 4T. La Constitución establece que luego de dos años de gobierno, a la muerte del presidente de la República, el Congreso de la Unión designará al secretario de Gobernación como encargado de terminar el período para el que fue electo.

Adán Augusto; Adán Augusto…dirán algunos.

***

Email: josegarciasegura@gmail.com

 

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Los demonios sueltos en Palacio Nacional

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AMLO volvió a citar una canción de Chico Ché cuando habló de los documentos filtrados de la Sedena

TRAS BAMBALINAS  

Por Jorge Octavio Ochoa

Sin más argumentos que una sonrisa y una canción de Chicoché, el presidente Andrés Manuel López Obrador banalizó la “bomba” noticiosa, sobre el mega robo de información de los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Por sí solo, es un asunto de Estado, que vulnera la inteligencia militar y que, de entrada, pone en entredicho todos los argumentos sobre el proceso de militarización que pretende imponer el Jefe del Ejecutivo Federal en el país.

En este sexenio quedó al descubierto que el Ejército fue rebasado, no sólo por los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado, sino por la cantidad de responsabilidades que les ha dado López Obrador.

De esta forma, se suman los escándalos: Ayotzinapa, desaparición de marinos asignados a un senador, toma de protesta de un gobernador vinculado con el narco, mega robo de datos, desplome de helicópteros, uso de otros para botargas.

Los simpatizantes de AMLO también trivializan, festejan la respuesta del mandatario sobre su estado de salud, ríen por la tonadilla burlona del Jefe del Ejecutivo sobre la OEA, pero los fantasmas de Palacio se han vuelto demonios.

Lo que hoy se ve en la pirámide jerárquica del régimen, es una grave falta de rigor profesional para todo: se improvisan proyectos; se miente, manipula o reservan los datos sobre las 100 universidades, las becas, las pensiones.

Para leer más del autor: Fantasmas en Palacio

Por más que se quiera torcer la realidad, nada va conforme a los tiempos y al Presidente le ha entrado una patética prisa por entregar obras inconclusas y, sobre todo, dejar asentada la presencia del Ejército en la administración del país.

Aunque dice dormir bien, es un hecho que su gobierno pasará a la historia como el sexenio que abrió de par en par la presencia de los militares en la política. Los gobernadores ya no serán libres para colocar a sus secretarios de seguridad.

El engrudo se vuelve cicuta. De tanto mentir, las lunas de sus noches se han perdido. El Presidente de México ironiza, promueve escarnio contra sus enemigos y prepara “testamentos políticos” para dejar a un sucesor.

Él y sus seguidores festejan, pero hay un aire frío que flota sobre Palacio, permeado por un estilo de dialogar con la oposición. Sus seguidores dicen que él duerme bien y descansa. Los otros le preguntan: ¿En paz?

Hay un hálito de muerte desde que el mandatario la convocó en el pasado grito de independencia y sus seguidores festejan la ingeniosa respuesta de que no es alcohólico, pero una angina de pecho no es cualquier cosa.

El caso Ayotzinapa es ya un laberinto que, por donde quiera que se camine, lleva a la Secretaría de la Defensa como implicada. Hay militares enfurecidos y encarcelados y pesa sobre Cienfuegos la mirada del vecino país.

Lee más: Agente retirado de la DEA desmiente al presidente López Obrador sobre proceso de Cienfuegos en EEUU

 

Los asesinos hoy son la fuente principal de información del gobierno federal para perseguir militares responsables. Mientras, otros implicados gozan de impunidad porque la Fiscalía se desistió de muchas órdenes de aprehensión.

Y en Tamaulipas, un gobernador en vísperas de asumir el cargo, decide emitir oficio para regresar a su escaño en el Senado, porque teme investigaciones que lo involucran con el extinto capo del narco, Sergio Carmona y otro apodado “el Gerry”.

Hasta la fecha, ni Américo Villarreal, ni el actual líder nacional de Morena, Mario Delgado, ni el senador José Narro han podido responder claramente qué hacían con el exlíder huachicolero y por qué viajaron en el avión privado de Carmona.

México se ha convertido así, en un escándalo internacional por involucramiento de la clase política con el crimen organizado. Hay de todo en el territorio azteca: tráfico de migrantes, desaparición de personas, incendio de tiendas.

Robo y quema de vehículos, bloqueos carreteros, toma de casetas, compras sin licitación, mega fraudes en Segalmex, corrupción en la compra y distribución de medicamentos.

Lee más: Hackeo a SEDENA: lo que se sabe de la salud de López Obrador y el grupo de hackers ‘Guacamaya’

Lo más descarado, como ya hemos dicho en otras ocasiones, ha sido la cínica obtención de voluntades y el intercambio de impunidades a través de gubernaturas o embajadas. El servicio exterior mexicano se ha convertido en bote de basura.

Como único argumento, el presidente de México responde a sus adversarios: “¡Ya supérame!”, frase que refleja su mandato: una eterna bravuconada que no lo hace diferente a los de antes.

La renuncia de Omar Gómez Trejo a la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA), abre un boquete insondable a la autoridad moral e imparcialidad que dice tener el régimen.

La renuncia se da porque la Fiscalía General de la República (FGR), del ínclito Gertz Manero, se desistió de 21 de las 83 órdenes de aprehensión contra personas vinculadas a la desaparición de los 43 normalistas en 2014.

Ocurre cuando la FGR pedía celeridad para enjuiciar a Murillo Karam pero daba carpetazo a 21 órdenes de aprehensión, entre ellas las de 16 militares. Y el juez lo concedió con una celeridad inusitada: sólo 7 días tardó.

Entre éstas, canceló la orden de aprehensión contra el exprocurador de Guerrero, Iñaki Blanco, por el delito de delincuencia organizada; contra Ulises Bernabé, juez de barandilla en Iguala, ante quien fueron presentados varios normalistas.

Este juez ha negado su relación con los crímenes y se encuentra asilado en Estados Unidos. También se canceló la orden contra la expresidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, Lambertina Galeana.

Igualmente fueron canceladas las órdenes contra dos exingenieros del Palacio de Justicia de Iguala que, según la UEILCA, perdieron videos clave sobre lo ocurrido aquella trágica noche.

En fin, el hecho es que todo es un engrudo y los padres de los 43 ya no creen en López Obrador.

Como cerrojazo, el presidente promete renunciar si alguien le demuestra que el suyo es un Narcogobierno. La mañanera del jueves 29 de septiembre tuvo algo de eso.

En esta mescolanza de hechos y cosas raras, el presidente López Obrador confirmó la desaparición de 2 marinos que escoltaban al Senador José Narro durante una gira por Acapulco, Guerrero, sin que hasta la fecha se sepa su paradero.

Los marinos aparecen en una fotografía publicada en Twitter por Narro el pasado 20 de septiembre que posteriormente fue eliminada.

En la imagen se observa al senador acompañado también por el gobernador electo y al presunto operador financiero del Cártel del Noreste, Gerardo Teodoro Vázquez Barrera, ‘El Gerry’.

¿Testamento político?

Para remate y en otra aberrante declaración que ha hecho en estos últimos meses, López Obrador dice que tiene listo un “testamento político” con instrucciones de quién debe ser su sustituto.

Sepa más: La Guardia Nacional bajo mando de la SEDENA, un agravio a la población

 

Con esa misma falta de rigor académico y profesional que ha demostrado, López Obrador cree que la Presidencia es heredable, quizá en parte porque sabe que las Fuerzas Armadas apuntalan varias de sus decisiones.

Por eso no le importa el hackeo de documentos, ni le preocupa que algunos de sus familiares y allegados de primer círculo estén involucrados en irregularidades. El Ejército lo respalda y se acabó. Cienfuegos y otros también duermen en paz.

 

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