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Campesinos piden reasignación de 30 mil millones de pesos en presupuesto de 2020

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Integrantes de diferentes organizaciones campesinas pidieron la reasignación de 30 mil millones de pesos para el presupuesto de 2020 por parte de la Cámara de Diputados federal, quienes exigieron el cumplimiento del apoyo a los trabajadores agrícolas.

El dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López, afirmó que es necesario que se tome en cuenta el presupuesto a los trabajadores agrícolas que este año, dijo, recibieron menos recursos públicos y por ello están en riesgo con el desarrollo de distintos temas.

El líder agrícola afirmó que los trabajadores del campo no cuentan con apoyos y por ello reclamaron que se estigmatice y etiquete a las organizaciones campesinas como corruptas, cuando no todas han incurrido en este tipo de prácticas.

De acuerdo con Álvaro López, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, debe escuchar a los campesinos, pues consideró que no los ha escuchado y tampoco ha existido apertura por parte de los legisladores federales, quienes se han rehusado a instalar mesas de diálogo.

Por su parte, el dirigente de la Coalición de Organizaciones Democráticas Urbanas y Campesinas, Marco Antonio Ortiz, sostuvo que el gobierno federal debe presentar las pruebas de los actos de corrupción que han cometido algunas organizaciones campesinas, pero no generalizar con todos los organismos.

Expuso que los campesinos no podrán resistir a más recortes presupuestales, pues enfatizó que debe implementarse una estrategia para concebir el apoyo al campo y tecnificarlo, ya que es una de las áreas que históricamente ha permanecido en el abandono.

 

 

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Narcopolítica, corrupción y más de lo mismo

Ex funcionarios públicos de Hidalgo investigados por desvíos de 5 mil millones de pesos

Emmanuel Ameth

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  • El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México y los Centros SCT de Guanajuato e Hidalgo son investigados por desvíos cercanos a los 5 mil millones de pesos, siendo aparentemente fraguados por los hidalguenses.

Por Emmanuel Ameth
EA Noticias

El exgobernador Manuel Ángel Núñez Soto, el exalcalde de Tepeapulco Leoncio Pineda Godos, así como el exfuncionario Gerardo Salomón Bulos son investigados por su probable participación en los desvíos que provocaron daño a la Hacienda pública por un monto cercano a los 5 mil millones de pesos, lo que ha provocado que la Fiscalía General de la República y la Unidad de Investigación Financiera cumplimenten investigaciones emanadas de los documentos que obran en manos de la Auditoría Superior de la Federación.

En total, son 75 funcionarios investigados por desvíos que ascienden a más de 10 mil millones de pesos entre 2013 y 2018.

Sin embargo, más de la mitad del monto observado recae en instituciones que estuvieron a cargo de los tres personajes hidalguenses referidos, es decir, destacando entre los desvíos y malos manejos investigados.

Al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), mismo que estuvo encabezado por el exgobernador de Hidalgo Manuel Ángel Núñez Soto, le siguen la pista dos investigaciones: una por 4 mil 098 millones 311 mil 608 pesos y otra por 736 millones 133 mil 008.35 pesos.

El Centro SCT Hidalgo, mismo que estuvo encabezado por el exfuncionario cercano al exgobernador Miguel Ángel Osorio Chong, Gerardo Salomón Bulos, lo indagan por desvíos observados por la ASF que ascienden a 73 millones 812 mil 987.10 pesos.

En cuanto al Centro SCT Guanajuato, el mismo estuvo encabezado por José Leoncio Pineda Godos, ligado al exgobernador José Francisco Olvera Ruiz y las indagatorias son por desvíos de 45 millones 492 ml 643.20 pesos.

Entre los tres exfuncionarios hidalguenses se acumulan probables desvíos acreditados por la ASF del orden de los 4 mil 953 millones 750 mil 246.65 pesos, es decir, más de la mitad de todos los montos observados a toda la SCT durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

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México de conciencia

Comisión del Senado aprueba la desaparición de fideicomisos

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Por Ignacio García 

La comisión de Estudios Legislativos Segunda del Senado de la República aprobó por mayoría el dictamen que avala la desaparición de 109 fideicomisos que previamente aprobó el pleno de la Cámara de Diputados federal, por lo que fue turnada a la Mesa Directiva.

Un día antes fue aprobada por la comisión de Hacienda del Senado de la República, aunque los legisladores federales de oposición pidieron que no se avalara la desaparición de los fideicomisos, ya que se pone en riesgo el apoyo a los científicos, deportistas y creadores culturales, así como la atención en desastres naturales.

El coordinador de la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Ricardo Monreal, operó para que los legisladores aliados como del Partido del Trabajo (PT) para que avalaran el dictamen que envió la Cámara de Diputados federal y así enviarlo a la Mesa Directiva para su votación con los 128 senadores.

Con seis votos a favor de Morena y cuatro del bloque opositor, fue aprobado el dictamen, aunque la senadora del PT, Nancy de la Sierra, votó en contra de la propuesta para extinguir los fideicomisos, ya que acusó que se pretende erradicar los apoyos a los más necesitados.

Asimismo, los senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) también se opusieron para aprobar los fideicomisos, ya que se conformará como una manera de aprobar los proyectos de la denominada cuarta transformación.

Sin embargo, la senadora de Morena, Jesusa Rodríguez, afirmó que los fideicomisos con mecanismos opacos que únicamente pervierten los intereses de ciertos grupos y no se benefician a los científicos, deportistas ni artistas, por lo que ahora se destinarán de forma directa por parte de la Federación.

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Arteleaks

Jaime Sabines, un poeta menor

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Hace veintiún años, un 19 de marzo de 1999, dejó de existir el poeta mexicano Jaime Sabines (1926-1999), tiempo suficiente para que este articulista se atreva a tocar el tema sin lastimar a las obnubiladas mentes de afamados intelectuales, cuyo escándalo genuflexante y plañidero de aquel entonces hubiera podido trocarse en flamígero, particularmente a todo aquel que cuestionara la figura del chiapaneco.

         Pero vayamos por partes. Sabines nace en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 25 de marzo de 1926, procreado por un libanés emigrado. Se desarrolla alternativamente en dicho Estado y en la ciudad de México. Ingresa en la carrera de Medicina, pero la abandona para posteriormente estudiar Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde logra concluir la licenciatura en Lengua y Literatura Española.

         Asimismo, hay que destacar su arribista labor política realizada. Para ello hay que apuntar que fue diputado federal por el estado de Chiapas de 1976 a 1979 y diputado en el Congreso de la Unión en 1988 por el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Todo lo cual bajo las siglas del antaño hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo que gobernó al país cerca de 70 años bajo opresión y nefandos ilícitos, con lo cual sobran explicaciones respecto a la estatura ético-política de nuestro autor.

         Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983, entre otros galardones recibidos, curiosamente todos de carácter local y no internacional. Y más aún, fue objeto del mayor elogio a nivel nacional (o del mayor vituperio, según se vea), cuando se le calificó como uno de los más importantes poetas del país del siglo XX, por quien fuera el presidente de México en aquella época, el priísta Ernesto Zedillo, uno más de los corruptos expresidentes que posiblemente sean juzgados por el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

         Así pues, entremos en materia. Para ello hay que subrayar que nadie podrá negar esa especie de espíritu paisanil que han detentado sobre todo algunos críticos literarios en cuanto abordan a ciertos escritores de valía aldeana. Juan Rulfo, Rosario Castellanos y otros más de esa índole se han visto ensalzados una y otra vez sin que se pruebe en su favor una pizca de calidad universal en sus obras.

          Autores como el que nos ocupa soslayan las facultades reflexivas de sus lectores para buscar con sus textos, única y exclusivamente, las reacciones emotivas más primarias de estos, dentro de un marco ajeno a la más elemental universalidad humana; no se procura que piensen, sino que sólo sientan y se regodeen en ese sentir estrecho y enajenante, banal.

         Castellanos y Rulfo, por ejemplo, con su indigenismo a ultranza —en donde el sustento maniqueo hizo de las suyas—, erigieron al indio en el personaje pobrecito pero bueno de historias desalmadas. O el propio Sabines con sus seudo versos a “Julito”, respecto a una anécdota familiar por demás intrascendente: “No se dice tota, se dice Coca-Cola”; con lo cual quiso decir algo profundo, deseo suponer, ¿o no?

         Mejor aún, el priísta Sabines ha subyugado a sus miles de fanáticos en virtud de que elimina de sus poemas todo indicio de tensión interpretativa. Es decir: hace a un lado el carácter multívoco del discurso poético (que admite varias lecturas); el cual es intrínseco del arte literario en sí. Amén de que su prosaísmo, por cierto, no guarda relación alguna con el lirismo incuestionable que llega a presentarse en el género narrativo con otros autores, en efecto.

         Al eliminar dicha multivocidad cancelará la capacidad reflexiva del lector; hecho que se hace necesario para estimular el plano afectivo-emocional de aquél. Con ello cristalizaría su objetivo: narcotizar al sujeto lector; pues nunca buscó despertar la conciencia crítica del individuo sobre sí mismo o acerca de su entorno, cual poeta menor.

         Comparemos las diferencias en los siguientes fragmentos, cuyo tema es el mismo en ambos: la oquedad ontológica, que otros prefieren denominar vacío existencial, con el fin de ilustrar con mayor claridad las aseveraciones ya referidas.

         Dice Sabines en su poema titulado “A estas horas aquí”:

Yo lo que quiero es que pase algo,

que muera de veras

o que de veras esté fastidiado,

o cuando menos que se caiga el techo

de mi casa un rato.

   En oposición, veamos al premio Nobel de Literatura Octavio Paz –siervo del PRI-Gobierno de manera explícita y un colérico anticomunista– con su poema “La caída”.

         Escribe Paz:

Me dejan tacto y ojos sólo niebla,

niebla de mí, mentira y espejismo:

¿qué soy, sino la sima en que me abismo,

y qué, si no el no ser, lo que me puebla?

    Evidentes las diferencias, ¿verdad? En conclusión, si no se modifica radicalmente esa óptica acrítica y autocomplaciente (sobre todo si el escritor se muestra incapaz de romper con localismos estériles o cursilerías intimistas de orden sensiblero) por parte de los estudiosos exquisitos, nuestra literatura continuará patética y ridícula. ¿No cree usted?

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