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Con voz propia

Camino a la vergüenza internacional

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Por Jorge Octavio Ochoa 

Además de la enorme deficiencia académica que el presidente López Obrador ha demostrado a lo largo de estos tres años como gobernante, ahora debemos añadir la gran confusión que el mandatario tiene respecto a lo ético, lo moral, la justicia y el Derecho.

Así lo demuestran:

  • El caso Lozoya
  • Los denuestos contra la UNAM y universidades públicas.
  • Su política Energética
  • La crisis de migrantes
  • Las demandas contra fabricantes de armas en Estados Unidos.

Todos estos casos, ponen en relieve esas insuficiencias intelectuales y profesionales de un hombre que, sí, es un líder social indiscutible, pero ni medianamente es el más preparado.

Su rezago y falta de comprensión de lo general y lo particular, lo demuestra el manejo discursivo que le da a estos temas, que lo empiezan a meter en un laberinto cada vez más intrincado.

Entonces, uno se pregunta: ¿en serio va a hablar sobre corrupción ante el Consejo de Seguridad de la ONU? ¿En serio se atreverá a llamarles CORRUPTOS a Estados Unidos, China y Rusia por el incremento del armamentismo?

Desde la óptica de López Obrador (jamás corregida por el canciller Marcelo Ebrard ni por ninguno de los miembros de su gabinete), Estados Unidos es corresponsable de la violencia y las muertes que ocurren en México, debido a la venta de armas.

¿A caso las políticas internas y de seguridad nacional se dictan a punta de metralletas? ¿Hasta dónde llega la propia responsabilidad del Estado mexicano por las masacres, ejecuciones, y desalojo de pueblos por el avance de cárteles del narcotráfico y crimen organizado?

La crisis migratoria refleja también esa bipolaridad: por un lado, demanda el levantamiento de un supuesto embargo económico a Cuba, reclama solidaridad con los pueblos pobres de Centroamérica y el Caribe, y por otro lado su gobierno reprime con brutalidad a migrantes haitianos e incluso cubanos.

Generalizar es equivocarse

Generalización es su divisa. Bajo la palabra corrupción, ha construido toda una dialéctica que ha sido la columna vertebral de su ideología, que le permite mantener vivo un movimiento aparentemente social.

Sin embargo, esa misma confusión conceptual le hace difícil armar un partido de convicciones claras, por que empieza a entrar en graves contradicciones y generalizaciones que no resistirían un análisis académico.

Pretender incluir en un discurso ideológico, conceptos de moral, ética, justicia y derecho, hace crisis en Morena, PT, Verde y demás aliados, porque es el ambiente donde, precisamente, falta todo eso. Simplemente no hay autoridad moral.

El caso Lozoya y la última revelación del senador Germán Martínez así lo demuestran. Están al descubierto “acuerdos” extralegales y poco éticos, a los que se atreven a llegar los poderosos cuando quieren conseguir sus fines.

Decir, por ejemplo, que “fue legal pero inmoral” que el ex director de Pemex se fuera a cenar a un lujoso restaurante, pese a estar bajo investigación por corrupción es, por decir lo menos: distorsionar la justicia y la aplicación de la ley.

Tráfico de influencias

El presidente está confundido en conceptos básicos, pero también enojado por no poder dilucidar estas contradicciones, que lo dejan expuesto ante la sociedad y, peor aún, ante sus seguidores.

¿Cómo llamar “traficantes de influencias” a los hombres de negocios, a la luz de esos acuerdos secretos de la Presidencia de la República, con los abogados de un delincuente confeso, al que se le otorga un “criterio de oportunidad”?

En este caso: ¿Quién es más corrupto? Las preguntas del Grupo Plural del Senado son más que pertinentes: “¿Quién en la Presidencia de la República mantiene una sólida y permanente colaboración con Lozoya? ¿Quién, en Palacio Nacional, le ayudó o le ayuda?”

Lejos de poder aclarar estas preguntas, el presidente de México arremete contra “los hombres de negocios”, en general, como si se trataran de una especie apestada, viscosa o corrupta

Dijo que “no son más que traficantes de influencias”, que crecieron durante “el periodo neoliberal”, declara sin empacho. Pero, ante tamaña afirmación, entonces uno se pregunta:

¿Qué hacen entonces Ricardo Salinas Pliego y Carlos Slim Helú tan cerca de él, cuando para todo el país es obvio que ambos incrementaron sus negocios a la sombra del sexenio del ex presidente Carlos Salinas de Gortari?

Si no hay tráfico de influencias en su gobierno, ¿por qué Carso pagará con dinero lo que se debiera pagar con cárcel por las muertes de la Línea 12 del Metro? ¿Por qué Marcelo Ebrard es mencionado como presidenciable?

López Obrador desvía las críticas contra Gertz Manero, dicta sentencias sumarias, y crea una lista de culpables contra los que, casualmente, no tiene prueba alguna de enriquecimiento ilícito. O por lo menos no la ha dado a conocer.

El mandatario minimiza la exigencia para que el fiscal comparezca ante la Cámara de Senadores, y del peliagudo tema de impartición de justicia, da el brinco a la reforma eléctrica que, curiosamente, languidece cuando Biden le azota la mesa.

De la bravuconería, a la docilidad

El tema de la reforma eléctrica refleja también la poca consistencia de López Obrador. De la abierta amenaza a los opositores, de los que dará nombres “por traidores”, de pronto mete freno de mano y pospone la discusión.

La sola visita del embajador estadounidense a Palacio Nacional fue suficiente para dejar abierta la posibilidad a una “negociación” más prolongada, hasta abril del año próximo, luego de la serie de epítetos agresivos lanzado contra varias empresas.

El mandatario justificó esta reforma, que busca dar preponderancia a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), luego de acusar a varias empresas de tener “un afán de lucro, que ya casi provoca la quiebra de la paraestatal”.

“Con sus decisiones, pensando de manera individualista, egoísta, sólo con el afán de lucro, estuvieron a punto de quebrar a la CFE y crear una crisis gravísima de incrementos de tarifas de luz, para la gente”.

Con ese discurso, altamente agresivo, el mandatario se fue contra la iniciativa privada, echando mano a mentiras: ¿Cuántos inspectores de Iberdrola ha visto usted por su casa revisando los medidores de luz para cobrarle el recibo?

Abiertamente, el mandatario distorsiona los hechos y la realidad: ¿Qué logotipo tiene el recibo de luz que le cobran a usted cada mes?

Lejos de apoyar la iniciativa de crear sistemas de producción a base de energías limpias, celdas solares, generadores eólicos que disminuyan el uso del carbón, López Obrador las sataniza.

Bajo nivel académico

Sin embargo, el bajísimo nivel intelectual y académico del mandatario empieza a hacer crisis, al ser revisado incluso por los que fueron miembros de su gabinete, como es el caso de Carlos Urzúa, su primer secretario de Hacienda.

Éste dijo la semana pasada que, de aprobarse la reforma eléctrica, “sería sumamente peligroso para la nación”. Esta reforma sería “el error más grande de todo el sexenio”, por los efectos a corto, mediano y largo plazo.

El gobierno está subestimando lo que puede pasar con el rechazo a las energías limpias, dijo el ex secretario. No sólo tendrá un fuerte impacto ambiental, sino que ocasionará un largo y costoso proceso legal por las indemnizaciones.

Urzúa también criticó los megaproyectos del presidente, en especial la refinería de Dos Bocas, la cual calificó como un riesgo para el país. Esto fue justamente el motivo de la renuncia de Víctor Toledo a la SEMARNAT.

Este último, criticó incluso no sólo los proyectos de infraestructura, sino la política ambiental del Ejecutivo Federal, que prácticamente es inexistente, según reconoció días antes de renunciar.

“Estamos haciendo un esfuerzo desde Semarnat, pero no estamos en un Gobierno totalmente del lado nuestro, adentro hay contradicciones muy fuertes y yo la verdad es que veo muy difícil, no debemos idealizar la 4T, es un Gobierno de contradicciones brutal”

Según Toledo, en la cabeza de López Obrador no existe la política ambiental, ni tampoco en las secretarías de Agricultura, Gobernación y Energía. No impulsan el desarrollo de una agricultura sostenible, no apoyan las energías renovables.

El verdadero traidor

En suma, como dijera Sicilia, el verdadero traidor al país es López Obrador. Movilizó a un país para traicionarlo, para militarizarlo, para permitir que la violencia se extendiera. Por no entender la diferencia entre justicia, ética y moral.

Si se entendiera el sentido de la ética y la moralidad, no sería el PT precisamente el partido que en este momento solicite juicios políticos contra nadie, luego de que ellos se salvaron de la desaparición gracias a uno de esos acuerdos oscuros.

Hoy, el PT es el principal aliado de López Obrador. Se habla de autoridad moral, pero Morena mintió cínicamente en el 2017, cuando dijo que donaría la mitad de sus prerrogativas para los damnificados de los sismos. Nunca lo hizo.

Al ser exhibidos por el presidente del INE, Lorenzo Córdova, los legisladores trastocaron el ejercicio parlamentario para convertirlo en un vertedero de ofensas, insultos o como lo que se le quiera llamar.

Se llenaron la boca hablando de inmoralidades, cuando esa Cámara de Diputados ha tenido pasajes de su historia tan lamentables como la trata de blancas, o prostitución, y hasta la fuga de un narco diputado.

Le piden a Lorenzo Córdoba y demás consejeros del INE bajar sus salarios al nivel del presidente López Obrador, pero ellos no explican el porqué de sus dietas, de sus canonjías y recursos para informes de labores que nunca presentan.

La “H” ha sido muda en muchas ocasiones en dicha institución. La política se ha prostituido desde ahí con arreglos, componendas, pero hoy el Presidente de la República habla de “tráfico de influencias”, y su boca sangra.

En fin, en este país ya todo se está normalizando: la violencia, las masacres, la muerte, el cinismo y la estupidez.

 

Fuente original: La red social

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Con voz propia

Radicalismos, contra miembros de MORENA

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TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa 

No fue necesario esperar mucho para confirmar lo dicho: el 2022 será más violento y aciago que los dos años anteriores, y así será para el resto del sexenio. 

En tan sólo dos semanas transcurridas, van más de 600 asesinatos violentos a manos de dos cárteles sanguinarios, que deja cadáveres ante oficinas de gobierno, sin que el Estado los pueda confrontar.  

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Sinaloa, van por el territorio esparciendo muerte. El “Culiacanazo” ya suena más como alianza, que como pretexto. Por si esto no fuera suficiente, y la pandemia no hubiera hecho ya su labor con más de 650 mil muertes en exceso, nos tendremos que soplar la pugnacidad que se ha desatado por la sucesión presidencial. 

Y es el mismísimo presidente de la república, quien nos habla de una próxima “radicalización”, como si el país no tuviera ya suficiente intranquilidad y pocos resultados del actual régimen. Sin embargo, el término “radicalización”, esta vez parece más una advertencia para los fieles de MORENA, que para la población en general. Todo, a resultas de una entrevista que fue sacada de contexto. 

Ricardo Monreal le puede caer a usted bien o mal. Puede estar de acuerdo o no con sus planteamientos políticos, pero hay un hecho incontrastable, innegable. Es el único, dentro del nuevo aparato de Estado que se llama Morena, en atreverse a decir NO al presidente de la república, y eso, en estos tiempos, es digno de reconocerse, sobre todo por las reacciones amenazantes que ya se ven. 

La primera advertencia, vino con la detención en Veracruz, de un alto funcionario de la Cámara de Senadores, a quien se le imputa la autoría intelectual de un asesinato en el que, paradójicamente, no hay prueba alguna. La detención fue poco después de que Monreal planteó la necesidad de abrir la elección interna de MORENA para elegir candidato en el 2024, más allá de las encuestas, que sólo han dejado una cauda de sospechas sobre manipulación. 

Ya para entonces, López Obrador andaba bastante enojado por el tema de la Reforma Eléctrica, pues si bien en la Cámara de Diputados tenía mayoría aplastante para plancharla con puntos y comas, en el Senado no. 

Y no era sólo un asunto de mayorías. La actitud de Monreal, de “conciliar” antes que imponer, no le gustó al señor de Palacio, como se vio después con el tema de la UNAM y el CIDE. De hecho, está pendiente la comparecencia de la señora Buylla. 

Descontextualizar, mentir y crear culpables 

Pero, al margen de esto, nos concentraremos en la entrevista que el zacatecano dio a Reforma, y que fue motivo de la violenta respuesta del presidente, que hoy se erige como el más radical de los radicales. 

El senador fue muy claro: “Los que creen que siendo más radicales pueden obtener el cargo o la posición política que anhelan, allá ellos. Se equivocan, porque no va a quedar país para nadie, el aniquilamiento sólo deja destrucción”. 

Luego declaró que fue un error adelantar la sucesión presidencial en MORENA, y dijo que “los radicales” quieren aniquilarlo políticamente. Roberto Zamarripa le preguntó: ¿Esta sucesión es depuración? “Pugna y purga, a nadie le conviene”, contestó aquel. 

Después insistió en que esta sucesión adelantada “ha provocado una guerra temprana y, lamentablemente, si no hay reglas claras y compromisos políticos internos, se va a agudizar”. 

“No se requiere ser tan sabio para prever que esto puede terminar mal”, sentenció tajante,  

“Ni reclamo patrocinio ni que se incrusten en el gobierno personajes que simpaticen conmigo; lo único que quiero es que se democratice la decisión del partido en el momento de tomarla”. 

“Estas cargadas previas y aceleradas van a generar un problema serio”. Estamos a tiempo, dijo, de evitar que la característica principal de la etapa moderna de Morena sea la pugna y la purga, y no el diálogo y la conciliación”. 

Finalmente, se pronunció en contra de la radicalización y dijo que el corrimiento hacia el centro es lo que permitió “la contundencia” del triunfo de López Obrador en el 2018. 

Pero López Obrador descontextualizó la entrevista y centro la discusión en la palabra “radicalización”. Dijo ser radical, porque busca arrancar de raíz la corrupción, al régimen corrupto, de injusticias y privilegios. 

Y de ahí, hilvanó nuevamente un mensaje a los militantes: “nada se logra con las medias tintas, con el centrismo, la moderación”. De lo contrario, no podría hacer la “Cuarta Transformación”; no llegué al poder para engañar y simular. 

El detalle es que, en términos reales, el líder del Senado nunca dijo estar en contra de esos ideales. Sólo centró sus críticas en las actitudes que impiden la participación de los militantes, debido a decisiones verticales.  

El problema es que, al estar inspirado en una figura hegemónica, en los códigos no escritos de Morena, aspirar está prohibido; no se puede ir contra de las decisiones del partido, ni mucho menos del presidente de la República.  

Así se ve a la luz del caso Susana Harp, donde las encuestas sólo fueron una artimaña para validar una decisión que ya estaba tomada. Esto, dicho por la propia artista, curiosamente hija de uno de los primeros dueños de Banamex. 

Pero las fricciones vienen de más lejos, cuando Monreal quiso ser candidato a la Jefatura de Gobierno, y López Obrador impuso a Sheinbaum como candidata. Monreal estuvo a punto de salir del llamado “movimiento”. 

A la larga, la oferta que le hicieron fue exponencialmente mejor. De hecho, no tuvo que cargar con la derrota electoral más desastrosa que ha sufrido Morena en su corta historia de vida, precisamente en la capital de la república. 

Así, desde el Senado, Monreal ha podido mediar en varios conflictos, concitar el acuerdo con PRI-PAN-PRD, frenar temas escabrosos y enfrentar el embate que encabeza aparentemente el gobernador de Veracruz.  

La farsa de la radicalización 

Así pues, la radicalización de la que habla López Obrador es una farsa. No va siquiera contra los que alguna vez llamó “La Mafia del Poder”. Simplemente, tres de ellos, la semana pasada fueron nominados para quedarse con Banamex. 

Los que podrían “nacionalizarlo”, según López Obrador, son Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Carlos Hank. Libres y ufanos, ahí andan los dos tocayos de nombre y apellido de Carlos Salinas. 

Del otro, existen versiones públicas de haber sido quien lavó dinero para los Beltrán Leyva, en Tijuana. Todo, como si el tiempo y los hechos se hubieran borrado mágicamente.  

Tampoco va contra los principales líderes del narcotráfico en México, que son quienes han desatado el salvajismo y las ejecuciones en los últimos dos años. 

Las mentiras, como heces fecales, flotan 

Gota a gota, las mentiras, como las heces fecales, flotan. Y recomendar a unos para recortar sus gastos, pero no decir nada por la erogación de 850 millones para promocionar una imagen, es poco menos que cínico. Sheinbaum sabe de eso. 

Peor aún: guardar silencio por el desvío de 4.5 millones de pesos con la retención del 10% de salario a 550 empleados durante 5 años del gobierno municipal de Texcoco, es algo más que escandaloso. Son exactamente igual que los de antes.  

Delfina Gómez Álvarez quizá aspira a ser la nueva Elba Esther, por el grado de cinismo que encierra este acto. Hasta el momento, la Presidencia de la República, ni el presidente López Obrador han dicho nada al respecto. 

Pero ahí viene la revocación. Tengan cuidado con lo que piden, porque se les puede cumplir. Bueno, para eso está el rancho. 

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Con voz propia

El 16 de enero, entre la utopía, el atentado a Joel Ramírez y los cien años de Luis Echeverría

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Camilo Valenzuela

Sin memoria no sabríamos ni hablar.
Luis Cardoza y Aragón

46 años marcan este día como un momento histórico. Ni los apuros que la pandemia y la crisis económica que la acompaña nos provocan amnesia, ni los cambios ideológicos que el neoliberalismo impuso, ni la desmemoria que traen dilatados tiempos, ni las omisiones fingidas, pueden hacernos olvidar el 16 de enero de 1974. Eran tiempos de acumulación de riquezas en los campos hortícolas y de miserias entre sus jornaleros. Había sonado la hora de una vanguardia estudiantil que, con diferentes experiencias regionales en movimientos universitarios, acercamientos con precaristas solicitantes de tierras en el campo y pobres sin vivienda en la ciudad, organizaron una huelga general entre los trabajadores agrícolas del Valle de Culiacán.

El saldo oficial de aquella aciaga jornada fue la paralización de la actividad económica en el emporio de hortalizas, la pérdida de 8 vidas, cuatro de ellas de los jóvenes activistas de ese día y cuatro de las fuerzas policiales, una ofensiva policial y militar que no paró hasta el mes de marzo y detuvo a decenas de militantes de la organización responsable de promover la huelga general: la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Unos años atrás, en 1968 y 1971, los jóvenes habíamos salido a la calle demandando diálogo y democracia en México, la respuesta fue el rechazo a los planteamientos y la represión, como lo probó la noche de Tlatelolco aquel 2 de octubre y el trágico Jueves de Corpus (10 de junio). Y como no hay democracia sin pan, jóvenes de Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco y otros estados, fundadores de la Liga, consideraron importante realizar lo que llamaron El asalto al Cielo: la Huelga General de obreros agrícolas.

El balance obligado a la distancia de casi medio siglo es que a consecuencia de aquellas acciones aparecieron programas de gobierno atendiendo la seguridad social, algunos problemas de vivienda, de educación y otros. No resolvían la columna vertebral de los problemas, desde luego. Eran los paliativos que el sistema ofrecía, buscando evitar un nuevo 16 de enero. También hay que mencionar que se desplegaron esfuerzos por organizar en sindicatos a los obreros agrícolas, en los que destacan afanes de la CIOACS y de la Corriente Socialista.

Y tenemos que reconocer que algunas de las infamias que ya tenían arraigo en 1974, como el trabajo infantil en los surcos de los campos agrícolas aún subsiste, como la ausencia de una seguridad social plena y la orfandad en la aplicación de las leyes que los protegen, pues basta revisar el número de inspectores del trabajo que deben vigilar la enorme cantidad de empresas, superficie sembrada y trabajadores, para observar que los jornaleros no son prioridad en las políticas públicas estatales y federales.

Por otra parte, la entrañable fecha del 16 de enero evoca al día que le sigue: el 17. Porque si la vida y el tiempo tienen continuidad, también la lucha la posee. Y cuando hablamos de esa lucha que no pierde de vista la utopía por más sinuoso que esté el camino y aunque haya que desandar algunos pasos, nos referimos a la lucha urbana que se desplegó por los pobres que arribaron a la ciudad sin recursos, demandando empleos, educación para sus hijos y lotes para construir viviendas.

Los años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado, fueron testigos de infinitas acciones de invasión de latifundios urbanos con el fin de satisfacer esa ingente necesidad. En esa lucha destacó el hombre de teatro, cantor y activista Joel Ramírez Montes “el Chuco”. No estaba solo, era parte de la Coordinadora Nacional de Movimientos Urbanos, pero los dueños de las reservas territoriales de las ciudades no sólo son poderosos, tienen el respaldo de autoridades y no se detienen ante nada en la protección de sus propiedades. Las reservas debieran ser patrimonio de los ayuntamientos, pero son privados. Las amenazas contra Joel Ramírez Montes culminaron con el grave atentado contra su vida el día 17 de enero de 1996. Joel es el símbolo de esas familias pobres que llegaron a las ciudades expulsadas de sus pueblos rurales, por la violencia, por la ruina económica y por la contrarreforma agraria salinista.

Pero el 16 de enero este año nos refresca la memoria recordando los saldos dolorosos que nos dejaron el 2 de octubre del 68 y el 10 de junio de 1971. ¿Por qué lo decimos? Porque este lunes 17 cumple cien años el expresidente Luis Echeverría, un nefasto personaje central de aquellas fechas. Y si el Macondo de García Márquez vivió Cien años de Soledad, la sociedad mexicana podrá lamentar este lunes próximo que, en esos dilatados cien años de Echeverría, al menos hay más de 50 en la impunidad.

Hay una gigante deuda con los jornaleros agrícolas, con los héroes que buscaron un cambio social y murieron en la lucha en esos sacrificados años y en los siguientes. La deuda no es menor con Joel Ramírez y todos los activistas urbanos que cayeron en la lucha o padecieron la infaltable represión. Lo mismo reiteramos para las víctimas de 1968 y de 1971.

¡Viva el 16 de enero! ¡Viva Joel Ramírez! ¡Viva el 2 de octubre! ¡Viva el 10 de junio!

Ciudad Heroica de Culiacán Rosales, Sinaloa, a 16 de enero de 2022.

MOVIMIENTO DE UNIDAD SOCIALISTA-SINALOA (MUS-SIN)

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Arteleaks

Mario Vargas Llosa, persona non grata

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Por Alberto Farfán

Abordar al escritor peruano-español Mario Vargas Llosa (1936) desde una perspectiva literaria no presenta problema alguno, debido a que es un autor a carta cabal que ha escrito grandes obras, pero si lo hacemos desde un punto de vista político-ideológico emergerán una serie de aristas que lo situarán en el atroz fascismo de las ultraderechas de nuestro continente.

Y sin embargo, nos guste o no, todo indica que hay que separar ambos aspectos cuando uno ejerce la crítica literaria por simple ética. Un ejemplo de ello sería cuando a un personaje de renombre se le otorga algún galardón propio de su ámbito. Y al peruano le concedieron en 2010 el Premio Nobel de Literatura, entre una docena más de distinciones, evidentemente por su obra literaria, sin tomar en cuenta sus opiniones políticas.

De ahí que llame gratamente la atención la oposición de un grupo de académicos e intelectuales a que Vargas Llosa pase a formar parte de la Academia Francesa de la lengua, al ser elegido el 25 de noviembre de 2021 como miembro de la misma, cuyo nombramiento oficial se efectuará de manera formal por alrededor de un año o más a manos del presidente de la República.

Y si bien es cierto que lo primero que esgrimió este grupo opositor fue el respaldo público del peruano-español al candidato ultraderechista a la presidencia de Chile, José Antonio Kast, declarándose éste abiertamente seguidor del legado del dictador Augusto Pinochet, quien al final de las elecciones realizadas el 21 de noviembre de 2021 resultó perdedor frente al izquierdista Gabriel Boric Font. También evocaron el apoyo hacia el autoritario y represor presidente colombiano Iván Duque, a la candidata presidencial ultraderechista Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori, y su llamado en 1995 a que los argentinos deberían “enterrar el pasado”, aludiendo a que olvidaran los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura cívico-militar.

No obstante, también existen argumentos no políticos que deberían anular la acreditación del novelista. En el plano formal, uno de ellos es la edad; se puede ingresar a la Academia a los 75 años y Vargas Llosa tiene 85. En el orden implícito, el primer requisito es escribir en Francés y él sólo ha escrito su obra en español. Otro más es si piensa radicar en Francia con el objeto de asistir a las reuniones semanales de la institución. Luego está el de si va a naturalizarse francés, que aunque no es obligatorio este requisito sí es relevante para la Academia.

Ahora bien, si el objetivo fundamental de la Academia Francesa es salvaguardar la calidad y desarrollo de la lengua y de editar el Diccionario oficial de la Academia, me pregunto: un hombre que no cumple con el requisito de la edad y que nunca ha desarrollado su obra literaria en el idioma francés, aunque lo habla fluidamente, ¿qué oportunidad deberá tener de ser ratificado? Ninguna, sin lugar a dudas. Al contrario, debería ser declarado persona non grata por arribista y falto de ética.

 

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