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El Caso Wallace

Asociación canadiense promueve calumnias y desinformación contra autora del El Falso Caso Wallace

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Miembros de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad,  En Vero, crearon un grupo privado con periodistas y usuarios de la red social Twitter en el que promueven calumnias y desinformación contra la autora de El Falso Caso Wallace, en el que también participan familiares de los inculpados Brenda Quevedo Cruz y Jacobo Tagle Dobín.

Se trata de Vincent Debarre (MxporFCassez) originario de Toulouse, Francia, quien ha firmado documentos como miembro ejecutivo de En Vero, la asociación dirigida por David Bertet, con sede en Montreal, Canadá, Ana Pulido, quien ha se ha presentado como representante de la asociación ante funcionarios de la Secretaría de Gobernación en México para interceder por personas privadas de su libertad,  y María Guadalupe Vicencio Sánchez, quien usa el alias de Mary Sainz, y quien también ha representado a la asociación canadiense en eventos públicos y se presenta ante los medios como la esposa de Israel Vallarta, víctima de fabricación de culpables del caso Cassez.

La periodista Guadalupe Lizárraga escribió un comunicado público al respecto, en el que menciona que varias de las cuentas de Twitter surgieron en abril de 2019, a raíz del reclamo de derechos de autoría a Ricardo Raphael, quien reconoció en mensajes a David Bertet la omisión del nombre de la periodista de la que retomó parte de su trabajo.

 

Los Ángeles, California, 5 de octubre de 2020

A la Opinión pública

El 3 de octubre, me llegaron imágenes que revelaban conversaciones sobre mí, de un grupo privado, en el que participan periodistas, familiares de las víctimas del falso caso Wallace, específicamente de Brenda Quevedo Cruz y de Jacobo Tagle Dobín, además de miembros de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, En Vero, y otras personas que se dicen activistas de derechos humanos.

Han usado la red de Twitter para promover estas calumnias y el descrédito a mi trabajo, al parecer, por mi rechazo a compartirlo incondicionalmente con otras personas que se presentan como “periodistas” en los medios, entre estos, Ricardo Raphael, a quien demandé por plagio y daño moral, en mayo de 2019.

En este grupo se me señala con una serie de adjetivos calificativos para denostarme, y distorsionar información en torno al caso, e incluso distorsionar información sobre las mismas víctimas que dicen defender, señalándome de difamación. Por tratarse de mi trabajo periodístico, con un tema de interés público que es la fabricación de culpables desde el Estado, bajo el régimen de Vicente Fox y Felipe Calderón, y el ejercicio de mi libertad de expresión, que me ha puesto en riesgo, a mí y a mi familia, respondo de manera abierta y transparente con la evidencia suficiente para demostrar la manipulación de quien está detrás de este grupo.

Entre los comentarios del señor Vincent Debarre, miembro de En Vero, dice que hice llorar a Nestora (sic), que la periodista Olga Wornat habló con él haciéndole comentarios que denuestan mi persona. Pero también con saña afirman que George Khoury es un gran criminal y me ha pagado mucho dinero por defenderlo. Sin embargo, al preguntar directamente a la colega Olga Wornat dijo desconocer el asunto y que destetaba esas situaciones, además que no sabía porqué la involucraban la gente de En Vero.

Una de las cuentas de la familiar de Jacobo Tagle dijo haberme ofrecido todos los gastos pagados para que fuera a Chiapas a entrevistarlo y que yo no quise; la misma persona señala que “de la noche a la mañana los dejé de apoyar” y que la traté mal, que la insulté a ella y a Raquel Dobín, madre de Jacobo, que ahora solo le doy atención a George Khoury a César Freyre, y que ya ni menciono a las otras víctimas.

Al preguntar a la madre de Jacobo sobre esta situación, se mostró sorprendida y dijo no tener nada que ver; no obstante al preguntar a su nuera, ésta confirmó que había estado conversando en el chat y lo que había dicho era “para seguirles la corriente”.

El 17 de junio de 2019, cinco familiares de las víctimas de Isabel Miranda, Enriqueta Cruz Gómez, María Elena Cruz, Raquel Dobín, Elena Uscanga y la hija de Juana Hilda González, firmaron una carta abierta dirigida a mí, promovida por Ricardo Raphael, en la que se me pedía que dejara de confrontarme con otros periodistas por mi trabajo, porque “podía poner en riesgo el destino de seres humanos que son inocentes y obstaculizaba el camino hacia a la justicia”. Lo consideré un acto manipulador, porque durante cinco años que estuve defendiendo a sus hijos tuve comunicación directa con las madres de las víctimas, y podían haber hablado conmigo al respecto sobre su inquietud o temor, sin embargo me lo manifestaron a través de una carta abierta y con información descontextualizada, y quien lo dio a conocer fue Ricardo Raphael.

 

Concretamente hacían alusión a Jorge Carrasco (Proceso), a Anabel Hernández y al mismo Ricardo Raphael.  Al colega José Reveles, a quien también mencionaron, lo hago a un lado porque no ha estado involucrado en las intrigas de esta historia. Pero pregunto, ¿por qué las madres de las víctimas podían aceptar que estos periodistas (Carrasco y Hernández) revelaran la inocencia de unas víctimas y a otras las culparan o las ignoraran, si se trata del mismo caso? ¿Por qué permitieron que Ricardo Raphael distorsionara los hechos con testigos fabricados y desacreditara el testimonio del padre biológico de Hugo Alberto Wallace, al juzgarlo por su vida privada con Isabel Miranda? ¿Por qué guardaron silencio cuando Ricardo Raphael pretendía evitar que el padre biológico de Hugo diera su testimonio ante los medios en el Senado, con el acompañamiento de Nestora Salgado, si el principal objetivo era revelar la fabricación de la “prueba maestra” de Isabel Miranda?

Yo no permití la omisión a la autoría de mi trabajo ni la distorsión de Ricardo Raphael sobre el padre biológico. Revelé además que Anabel Hernández daba por hecho el secuestro de Hugo Wallace en 2010 y mentía sobre cuatro de las ocho víctimas, con calumnias a George Khoury Layón y a César Freyre Morales. Aunque en 2014 cambiara de opinión respecto a Isabel Miranda, Hernández no ha corregido sus libros. Tampoco guardé silencio con la revista Proceso, cuando ignoró las denuncias de César Freyre contra Renato Sales Heredia, ex comisionado Nacional de Seguridad Pública, quien permitió que Isabel Miranda entrara al Altiplano, en 2017, y torturara a Freyre, junto con agentes de SEIDO. Después de esa carta, dejé de mencionar en mi trabajo a familiares de las firmantes para no ponerlos en riesgo –como aseveraban–, y me dediqué a los casos de Freyre y Khoury.

Las calumnias mencionadas, entre muchas otras, trascienden más allá de la privacidad de ese grupo, desviando la atención de lo que debería ser la defensa inteligente, auténtica y sistemática de las víctimas de Isabel Miranda. Pero también promueve el odio contra la única periodista que dedicó más de cinco años al reporteo del caso, dos libros y más de cien notas, para posicionar en la agenda pública la falsedad del secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace, cuando el tema estaba prácticamente olvidado.

Además de haber planteado el problema en varias ocasiones al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, mi trabajo reunió expertos jurídicos y de derechos humanos, así como a familiares de más de 200 víctimas de fabricación de culpables en la Cámara de diputados. Y fue en ese mismo año, 2018, que inicié la denuncia formal contra Isabel Miranda Torres, ante la Fiscalía General de la República donde presenté con oportunidad mis hallazgos de investigación, incluyendo el testimonio directo del padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda, y de uno de los testigos de vida de Hugo, después de la fecha de la supuesta desaparición.

Mi trabajo está a la luz, no puede ser invisibilizado. Tan sólido como el cúmulo de evidencias que ya había y que fueron aportadas por los mismos familiares de las víctimas, así como las nuevas pruebas que yo incorporé a la investigación y posteriormente entregué a la Fiscalía. Podrán otros periodistas sacar ventaja y montarse ahora sobre mi trabajo, pero no tendrán el valor, la ética ni el tiempo que requiere una empresa de esta magnitud, solo por la convicción de hacer valer el respeto por los derechos humanos, en un país donde ellos mismos fueron parte activa de su hundimiento.

Atentamente

Guadalupe Lizárraga
Periodista Independiente
Los Ángeles Press

De las personas a las que dicen que difamé, reproduzco un breve perfil sobre mis denuncias:

El abogado José Patiño Hurtado, recomendado de En Vero, para que llevara mi demanda contra Isabel Miranda Torres. Rompí de tajo relaciones profesionales con él, al darme cuenta de que estaba simulando acciones jurídicas en mi defensa y por haber tomado decisiones que me competían sólo a mí. El abogado Víctor Caballero, derechohumanista, presidente del Colectivo Aequus, dio seguimiento jurídico a esta situación.

David Bertet, presidente de En Vero Canada, se presentaba como académico de la Universidad de Montreal de donde supuestamente recibía recursos económicos para la defensa de víctimas de fabricación de culpables, después me di cuenta de que pedía donaciones utilizando mi nombre. Ha protegido a Eduardo Gallo y Tello, quien recibió recursos directos de Genaro García Luna y fue el torturador del jornalero agrícola Antonio Barragán Carrasco, para acusarlo de sus propios crímenes. En diciembre de 2018, sin mi autorización, Bertet compartió archivos y documentos de mi investigación con Ricardo Raphael, quien meses después se adjudicaba mi trabajo, y fue parte de la campaña de odio contra mi persona utilizando cuentas falsas.

Vincent Debarre, originario de Toulouse, Francia, miembro de En Vero. Sus señalamientos contra mi persona afirman que actúo como Isabel Miranda, y me acusa de ser cómplice de ella. Refiere a Anabel Hernández, diciendo que aunque haya mentido, ahora critica a Miranda. Debarre ha sido la voz de Ricardo Raphael, intentado persuadirme a que no presentara al padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda en el Senado de la República (abril 2019) con el acompañamiento de Nestora Salgado, porque “la prensa se lo iba a comer por su parálisis facial”. Incorporó el nombre de la colega Olga Wornat en las conversaciones y le atribuyó comentarios que denuestan mi persona y que ella directamente lo desmiente. Junto con la cuenta falsa de “Gabriela Padilla” se refieren a George Khoury Layón como un “gran criminal que no tiene nada ver con el caso” pese a que fue vinculado con el caso por Jacobo Tagle bajo tortura en diciembre de 2010.

Anabel Hernández, autora de Los señores del narco, del que revelé que Hernández utilizó expedientes fabricados como investigación propia, en los que señala de narcotraficantes y asesinos a los inculpados de Isabel Miranda por el falso secuestro de su hijo. La periodista dio por verídico en 2010 el caso Wallace, y cuando cambió de postura en 2014, fue amenazada por Miranda de demandarla, lo que nunca sucedió. Sus calumnias van dirigidas principalmente a George Khoury Layón, César Freyre Morales, Juana Hilda González Lomelí y Jacobo Tagle Dobín.

Ricardo Raphael, de quien revelé que en su curriculum se presentaba como analista del CISEN, y había sido parte del grupo de supuestos expertos en seguridad en 2001, con Eduardo Medina Mora, para avalar a este organismo de no estar infiltrado por el narcotráfico, lo que favoreció el millonario financiamiento a Genaro García Luna para crear la AFI. Raphael era uno de los legitimadores del caso Wallace en 2008, y apoyó a Isabel Miranda en 2012 en su campaña como candidata a la jefatura de gobierno por el PAN. En diciembre 2018, me entrevistó sobre mi libro El Falso Caso Wallace, con dijo enterarse de la fabricación de pruebas del caso, y para abril de 2019, afirmaba a los medios que era su investigación.

Mary Sainz, es el alias que usa María Guadalupe Vicencio Sánchez, originaria de Tampico. Ha sido parte de la campaña de odio en las redes contra mí por defender mi trabajo del plagio de Ricardo Raphael. Un grupo de activistas cercanas a ella, atestiguaron que hace un año Gilberto Lozano le pagó por hacer una de sus protestas, y fue una de las que difundió la convocatoria de las mujeres que tomaron los organismos de derechos humanos. Vicencio también ha dicho que demandaría a Isabel Miranda, y se ha hecho pasar como esposa de Israel Vallarta ante los medios.

Ana Pulido, se presentó ante funcionarios de la Secretaría de Gobernación, en 2018, como miembro de En Vero. Es parte de la campaña de odio en las redes por el tema del plagio de Ricardo Raphael.

 

El Caso Wallace

Segunda hija de Hugo Alberto Wallace, de 13 años, otra prueba de su falso secuestro Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

Dos meses después de que se presentara el padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda al Senado de la República para dar su testimonio sobre la fabricación de la muestra de sangre con la que se mantenía el caso Wallace, Claudia Patricia Muñoz Acosta reveló a esta periodista que había procreado una hija con Hugo Alberto Wallace, después de la supuesta fecha de muerte, y que había tenido “muchos años” de relación sentimental.

Muñoz Acosta, con estudios en Derecho en la Universidad Anáhuac de la CDMX, y residencia en Oklahoma City, también se puso en contacto con Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto, para informarle de la existencia de su nieta de 13 años. En llamada telefónica a Los Ángeles Press, León Miranda dijo que le había mandado fotografías para que conociera a su nieta, y Carlos señaló que su nieta era de “sangre Miranda”, que se parecía mucho a su hijo Hugo, pero que lo relevante es que “se hiciera algo para poner en libertad a los muchachos que están pagando por un crimen que no sucedió”.

La hija procreada con Claudia Patricia Muñoz es la segunda hija de Hugo Alberto Wallace Miranda. La primera, procreada con Erika Monsiváis Tenes es Andrea Isabel Miranda Monsiváis, tiene 25 años de edad.

 

Los inculpados, 14 de prisión

El reporte de secuestro, por parte de Isabel Miranda, en la entonces Procuraduría General de la República fue la madrugada del 13 de julio de 2005. Las primeras siete detenciones arbitrarias fueron en 2006: el 10 de enero, la de Juana Hilda González Lomelí; el 23 de enero la de César Freyre Morales; el 30 de enero, la segunda detención de George Khoury Layón; el 8 de febrero las de Julieta Freyre Morales y la de su madre María Rosa Morales; la de los hermanos Castillo fue el 7 de febrero y el 22 de febrero; y ese mismo año, el 28 de diciembre fue detenido, igual de manera arbitraria, Jael Malagón Uscanga, a quien se le relacionó como parte de la “banda de secuestradores”.

Mujeres y hombres fueron torturados con agresiones sexuales por agentes del Ministerio Público, a excepción de Julieta Freyre y María Rosa Morales, para quienes la tortura fue psicológica y fueron utilizadas por los agentes de Ministerio Público Braulio Robles Zúñiga y Fermín Ubaldo Cruz para presionar a César Freyre, a que se incriminara como “líder de la banda”, mientras que a George Khoury lo presentaron como “autor intelectual” del supuesto homicidio.

Con esta revelación de Claudia Patricia Muñoz, expareja sentimental de Hugo Alberto Wallace, por la edad de su hija, se comprueba que durante las detenciones de 2006, y la de Brenda Quevedo Cruz en septiembre de 2007, Hugo Alberto estaba vivo. Estos hechos sustentan las declaraciones de Laura Domínguez, amiga cercana de Hugo, y del investigador privado José Luis Moya que hicieron en 2006 al periodista Ciro Gómez Leyva, y por lo que fueron amenazados y denunciados falsamente por extorsión por Isabel Miranda Torres.

Nos reservamos el nombre de la menor de acuerdo con las leyes de privacidad de protección de menores, en Estados Unidos.

 

El perfil de “Sam Flores”

Hace 47 semanas, en octubre de 2019, el perfil de Facebook con el nombre de “Sam Flores” que promueve “el caso Wallace”, con la versión de Isabel Miranda Torres, dejó siete mensajes en diferentes posts de Claudia Patricia Muñoz, el mismo día, señalándole que era una “pésima madre” porque estaba “exponiendo a su hija, por las llamadas que había hecho a la periodista y a Carlos León Miranda, además advirtiéndole que ya se tenía información sobre ella.

El perfil creado el 4 de septiembre de 2018, con 14 contactos de diferentes países, no ha tenido actividad en la red social después del mensaje dejado a Muñoz Acosta.

 

Miranda, enferma de cáncer, sin comparecer ante la FGR

El avance del cáncer de hígado de Isabel Miranda Torres, y de su hermana Asunción, quien también ha sido cómplice y parte de la fabricación del caso walalce, contrasta con la lentitud de la Fiscalía General de la República para llamarla a comparecer por la carpeta de investigación abierta en su contra -desde diciembre de 2018- por denuncias de fabricación de pruebas en la causa 35/2006 y secuestro en grado tentativa contra la periodista Guadalupe Lizárraga.

Con una inyección diaria, proveída por Médica Sur, Isabel Miranda se defiende de la enfermedad, mientras su esposo José Enrique del Socorro Wallace Díaz, quien también fue cómplice de la fabricación del caso de su hijastro, enfrenta una enfermedad avanzada de próstata.

Isabel Miranda Torres, con su padres Fausto Miranda y Elfega Torres, su hijo Hugo Alberto y su segundo esposo Enrique Wallace. Foto: red

 

Hugo Alberto Wallace, con su madre Isabel Miranda Torres, cuando trabajaba para Enrique Wallace Díaz.

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El Caso Wallace

Expertos internacionales en DDHH, satisfechos por respuesta de México en el caso de Brenda Quevedo

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GINEBRA (15 de octubre de 2020) – Expertos en derechos humanos de la ONU* acogieron hoy con satisfacción el anuncio del gobierno mexicano de que implementará la Opinión núm. 45/2020 y liberará a Brenda Quevedo Cruz, después de 11 años en prisión en México sin sentencia, instando a las autoridades a ponerla en libertad de inmediato.

“Estamos muy satisfechos por la declaración oficial de la Secretaría de Gobernación de México de que cumplirá con la opinión del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias y liberará a la víctima de detención arbitraria, esperamos que se tomen acciones concretas en ese sentido inmediatamente”, dijo el Grupo.

Quevedo Cruz fue detenida en relación con el falso secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda, reportado en julio de 2005, pero el Grupo de Trabajo encontró graves violaciones a las garantías del debido proceso, como la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgada sin dilaciones indebidas, además de haber sido torturada en dos ocasiones.

“Tras pasar más de una década en prisión preventiva, la señora Brenda Quevedo Cruz debe ser liberada, con garantías de acceso a una reparación integral”, indicaron los expertos. “La violación de sus derechos humanos debe investigada a profundidad, lo que debe de conducir a la rendición de cuentas por parte de los responsables.”

El Grupo de Trabajo exhorta al Gobierno de México a revisar urgentemente todas sus opiniones relativas a México, con la finalidad de identificar e implementar las reformas estructurales al sistema de justicia que son necesarias para evitar que casos como este se repitan. “Quedamos a la disposición del Gobierno para ayudarlo a cumplir con sus obligaciones internacionales.”

Con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 5 de los métodos de trabajo del Grupo, José Antonio Guevara Bermúdez, miembro mexicano del Grupo de Trabajo, no participó en la adopción de la Opinión núm. 45/2020.

* Los expertos de la ONU: Leigh Toomey (Presidenta-Relatora), Elina Steinerte (Vice-Presidenta) Sètondji Roland Adjovi y Seong-Phil Hong, Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria.

Los Grupos de Trabajo forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, el mayor cuerpo de expertos independientes del Sistema de Derechos Humanos de la ONU, es el nombre que se da a los mecanismos de investigación, recopilación de información y mecanismos de monitoreo que analizan la situación de los derechos humanos en algún país determinado o la situación de un derecho humano en particular en todo el mundo. Los expertos trabajan de forma voluntaria, no son funcionarios de la ONU y su labor no es remunerada. Son independientes de cualquier gobierno u organización y sirven en su capacidad individual.
ONU Derechos Humanos, página de país –  México

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El Caso Wallace

Sobrino de Isabel Miranda reportó amenazas y secuestro por revelar abuso sexual de parte Hugo Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

La madrugada del 13 de octubre, Alfredo Miranda Cruz reportó a Los Ángeles Press que había sido retenido contra su voluntad desde el miércoles 7 de octubre por sus tíos María Isabel y Roberto Miranda Torres, después de que se enteraron de revelaciones que hizo a esta periodista sobre el abuso sexual sufrido a la edad de 9 y 15 años, por parte de su primo Hugo Alberto Wallace Miranda.

En estado de angustia, Alfredo Miranda llamó a la periodista para dejar un registro de las agresiones y declaró que su padre lo había rescatado de un departamento “que queda en Girasoles”. De allí, lo había trasladado al Hotel Montreal, ubicado en Calzada Tlalpan #2073, CDMX, desde donde envió la ubicación, varias veces y en diferentes horas, a la periodista.

Miranda Cruz señaló también que sus tíos estaban amedrentando a toda la familia y estaban indagando de donde se filtraba información sobre su primo Hugo Alberto.

En la conversación telefónica, de madrugada, dijo que su tío Roberto lo había seguido al hotel y que había golpeado a una mujer de Seguridad. También que había hablado con el dueño del hotel, y quería entrar a la habitación donde él se encontraba. Dijo que su tío lo estaba “amenazando con matarlo y cortarle la lengua”.

La primera llamada la hizo a las 3:27 horas (CDT), 1:27 hora de California, con la ubicación del hotel mencionado de la Ciudad de México. En el mensaje de audio abundó que habían detenido también a “Paulina”, madre de su hijo, a quien habían maltratado y desnudado, en la azotea, y que él alcanzaba a escuchar la voz de su tía Isabel Miranda. Especifica en el mensaje de voz que su tía Isabel iba a utilizar a Paulina para ofenderlo e “inventarle cosas” a cambio de dinero, “en lo que su tía era experta”.

Después de varios audios sobre la situación que estaba viviendo, y de las ubicaciones enviadas, Alfredo Miranda Cruz envió otro mensaje a las 4:50 horas, ya en pánico, en el que dice:

“Extremo peligro, en extremo peligro estoy, señora Guadalupe. Un señor quiere abrir nuestra puerta, estamos en extremo peligro, señora Guadalupe”.

 

Quince minutos después, reportó que el señor Roberto Miranda Torres (tío de la víctima) había lastimado a un testigo, mujer. Señaló que no tenía claro si había sido contratada por su tío, que eran las 5:05 de la mañana y que estaban muy estresados. Además de que ya había habido varios conflictos en ese hotel.

Cada diez minutos, Alfredo Miranda estuvo enviando sus ubicaciones a la periodista. Dijo haber recibido llamada de sus tíos a la habitación y que lo estaban confundiendo.

El último mensaje por la red WhatsApp fue a las 13:46 del mismo 13 de octubre, y la ubicación fue (19.3364444,-99.1273334) Ejido Xochimilco 33-43, Ex-Ejido de San Francisco Culhuacán, Coyoacán, 04470 Ciudad de México, CDMX, México.

 

Posteriormente envió cuatro mensajes de audio más, por Messenger, vía Facebook. El último mensaje de audio con su voz dice: “Señora Guadalupe, ya valió gorro”. A las 14:13, entró un mensaje de texto que dice: “Todo está bien, ¿de quién es el teléfono?”.

 

 

La acción de las autoridades

La Fiscalía General de la Ciudad de México dio seguimiento, directamente a través de la titular, Ernestina Godoy Ramos, después de que recibiera la información de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Gobernación, vía Alejandro Encinas Rodríguez, a quien se le reportaron los hechos.

Cuando la fiscal indagaba los detalles de lo que llamó “secuestro en curso” se le informó sobre la resistencia de la víctima para llamar al 911, por temor a que interfirieran en favor de Isabel Miranda, como ha sucedido años anteriores. Sin embargo, la fiscal enfatizó a la periodista que ya no era lo de antes, que estaban actuando conforme a derecho.

Después de que sus agentes de investigación llegaron al hotel de donde se estuvo reportando la ubicación de Alfredo Miranda Cruz, les informaron que no había ningún registro a ese nombre, y al mostrar su fotografía negaron haberlo visto entrar al hotel, por lo que solicitaron el registro de las cámaras de seguridad, ya que la víctima decía estar dentro de una habitación y haber sido testigo auditivo de que su tío Roberto Miranda había lastimado a una mujer en el pasillo que daba a su habitación.

Hoy, 14 de octubre, en torno a las 3 de la tarde, la autoridad reportó que la policía ya estaba en entrevista con la víctima, y que se encontraba estable.

 

Contexto

Alfredo Miranda Cruz había reportado desde enero de 2019 el acoso que recibía por parte de su tía Isabel Miranda Torres, pero pedía que no fuese revelado por temor a su vida. Dijo que solo quería dejar un registro con la periodista Guadalupe Lizárraga que había llevado la investigación sobre el falso secuestro de su primo Hugo Alberto por si llegara a pasar algo. En las diferentes comunicaciones con la periodista, corroboró Miranda Cruz la fabricación de la prueba de ADN, a través de una gota de sangre, que Isabel Miranda Torres, junto con los agentes de la PGR, plantó en el departamento de Juana Hilda González Lomelí. Señaló que la gota de sangre, efectivamente, era de su prima Claudia, y que su tío Enrique Wallace no era padre biológico de su primo Hugo Alberto. Que todos en la familia lo sabían, pero que los tenía a todos controlados. Y ello se podía comprobar con un análisis de ADN a la hija de Hugo Alberto (Andrea Isabel) que no tenía sangre de los Wallace.

El 28 de julio de 2020, envió un nuevo mensaje de alerta vía Messenger, en el que escribió que si algo le pasaba hacía responsable a su tía Isabel Miranda, sus tíos Heriberto y Roberto Miranda, así como a su primo Luis Alberto, Andrés, y las señoras Asunción y Magdalena Miranda Torres, a Víctor Manuel Sánchez (esposo de su tía Asunción), a su prima Claudia Wallace (hermanastra de Hugo Alberto), a Abraham Pedraza (esposo de su tía Magdalena), a Jorge Ortega Miranda y a su padre.

En el mensaje se destaca:

“…por cualquier cosa que me pase de forma acusatoria o asalto donde caiga muerto, se les haga responsables.

Yo, Alfredo Miranda Cruz, abusado sexualmente a los 9 y 15 años por mi primo Hugo (Alberto Wallace Miranda)”.

En el penúltimo mensaje de texto, escrito el 13 de octubre a las 14:37 horas, señala a la periodista:

“Señora, mi tía me quiere matar, cuando pase, anéxelo. Me están torturando”.

 

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