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El Caso Wallace

Asociación canadiense promueve calumnias y desinformación contra autora del El Falso Caso Wallace

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Miembros de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad,  En Vero, crearon un grupo privado con periodistas y usuarios de la red social Twitter en el que promueven calumnias y desinformación contra la autora de El Falso Caso Wallace, en el que también participan familiares de los inculpados Brenda Quevedo Cruz y Jacobo Tagle Dobín.

Se trata de Vincent Debarre (MxporFCassez) originario de Toulouse, Francia, quien ha firmado documentos como miembro ejecutivo de En Vero, la asociación dirigida por David Bertet, con sede en Montreal, Canadá, Ana Pulido, quien ha se ha presentado como representante de la asociación ante funcionarios de la Secretaría de Gobernación en México para interceder por personas privadas de su libertad,  y María Guadalupe Vicencio Sánchez, quien usa el alias de Mary Sainz, y quien también ha representado a la asociación canadiense en eventos públicos y se presenta ante los medios como la esposa de Israel Vallarta, víctima de fabricación de culpables del caso Cassez.

La periodista Guadalupe Lizárraga escribió un comunicado público al respecto, en el que menciona que varias de las cuentas de Twitter surgieron en abril de 2019, a raíz del reclamo de derechos de autoría a Ricardo Raphael, quien reconoció en mensajes a David Bertet la omisión del nombre de la periodista de la que retomó parte de su trabajo.

 

Los Ángeles, California, 5 de octubre de 2020

A la Opinión pública

El 3 de octubre, me llegaron imágenes que revelaban conversaciones sobre mí, de un grupo privado, en el que participan periodistas, familiares de las víctimas del falso caso Wallace, específicamente de Brenda Quevedo Cruz y de Jacobo Tagle Dobín, además de miembros de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, En Vero, y otras personas que se dicen activistas de derechos humanos.

Han usado la red de Twitter para promover estas calumnias y el descrédito a mi trabajo, al parecer, por mi rechazo a compartirlo incondicionalmente con otras personas que se presentan como “periodistas” en los medios, entre estos, Ricardo Raphael, a quien demandé por plagio y daño moral, en mayo de 2019.

En este grupo se me señala con una serie de adjetivos calificativos para denostarme, y distorsionar información en torno al caso, e incluso distorsionar información sobre las mismas víctimas que dicen defender, señalándome de difamación. Por tratarse de mi trabajo periodístico, con un tema de interés público que es la fabricación de culpables desde el Estado, bajo el régimen de Vicente Fox y Felipe Calderón, y el ejercicio de mi libertad de expresión, que me ha puesto en riesgo, a mí y a mi familia, respondo de manera abierta y transparente con la evidencia suficiente para demostrar la manipulación de quien está detrás de este grupo.

Entre los comentarios del señor Vincent Debarre, miembro de En Vero, dice que hice llorar a Nestora (sic), que la periodista Olga Wornat habló con él haciéndole comentarios que denuestan mi persona. Pero también con saña afirman que George Khoury es un gran criminal y me ha pagado mucho dinero por defenderlo. Sin embargo, al preguntar directamente a la colega Olga Wornat dijo desconocer el asunto y que destetaba esas situaciones, además que no sabía porqué la involucraban la gente de En Vero.

Una de las cuentas de la familiar de Jacobo Tagle dijo haberme ofrecido todos los gastos pagados para que fuera a Chiapas a entrevistarlo y que yo no quise; la misma persona señala que “de la noche a la mañana los dejé de apoyar” y que la traté mal, que la insulté a ella y a Raquel Dobín, madre de Jacobo, que ahora solo le doy atención a George Khoury a César Freyre, y que ya ni menciono a las otras víctimas.

Al preguntar a la madre de Jacobo sobre esta situación, se mostró sorprendida y dijo no tener nada que ver; no obstante al preguntar a su nuera, ésta confirmó que había estado conversando en el chat y lo que había dicho era «para seguirles la corriente».

El 17 de junio de 2019, cinco familiares de las víctimas de Isabel Miranda, Enriqueta Cruz Gómez, María Elena Cruz, Raquel Dobín, Elena Uscanga y la hija de Juana Hilda González, firmaron una carta abierta dirigida a mí, promovida por Ricardo Raphael, en la que se me pedía que dejara de confrontarme con otros periodistas por mi trabajo, porque “podía poner en riesgo el destino de seres humanos que son inocentes y obstaculizaba el camino hacia a la justicia”. Lo consideré un acto manipulador, porque durante cinco años que estuve defendiendo a sus hijos tuve comunicación directa con las madres de las víctimas, y podían haber hablado conmigo al respecto sobre su inquietud o temor, sin embargo me lo manifestaron a través de una carta abierta y con información descontextualizada, y quien lo dio a conocer fue Ricardo Raphael.

 

Concretamente hacían alusión a Jorge Carrasco (Proceso), a Anabel Hernández y al mismo Ricardo Raphael.  Al colega José Reveles, a quien también mencionaron, lo hago a un lado porque no ha estado involucrado en las intrigas de esta historia. Pero pregunto, ¿por qué las madres de las víctimas podían aceptar que estos periodistas (Carrasco y Hernández) revelaran la inocencia de unas víctimas y a otras las culparan o las ignoraran, si se trata del mismo caso? ¿Por qué permitieron que Ricardo Raphael distorsionara los hechos con testigos fabricados y desacreditara el testimonio del padre biológico de Hugo Alberto Wallace, al juzgarlo por su vida privada con Isabel Miranda? ¿Por qué guardaron silencio cuando Ricardo Raphael pretendía evitar que el padre biológico de Hugo diera su testimonio ante los medios en el Senado, con el acompañamiento de Nestora Salgado, si el principal objetivo era revelar la fabricación de la “prueba maestra” de Isabel Miranda?

Yo no permití la omisión a la autoría de mi trabajo ni la distorsión de Ricardo Raphael sobre el padre biológico. Revelé además que Anabel Hernández daba por hecho el secuestro de Hugo Wallace en 2010 y mentía sobre cuatro de las ocho víctimas, con calumnias a George Khoury Layón y a César Freyre Morales. Aunque en 2014 cambiara de opinión respecto a Isabel Miranda, Hernández no ha corregido sus libros. Tampoco guardé silencio con la revista Proceso, cuando ignoró las denuncias de César Freyre contra Renato Sales Heredia, ex comisionado Nacional de Seguridad Pública, quien permitió que Isabel Miranda entrara al Altiplano, en 2017, y torturara a Freyre, junto con agentes de SEIDO. Después de esa carta, dejé de mencionar en mi trabajo a familiares de las firmantes para no ponerlos en riesgo –como aseveraban–, y me dediqué a los casos de Freyre y Khoury.

Las calumnias mencionadas, entre muchas otras, trascienden más allá de la privacidad de ese grupo, desviando la atención de lo que debería ser la defensa inteligente, auténtica y sistemática de las víctimas de Isabel Miranda. Pero también promueve el odio contra la única periodista que dedicó más de cinco años al reporteo del caso, dos libros y más de cien notas, para posicionar en la agenda pública la falsedad del secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace, cuando el tema estaba prácticamente olvidado.

Además de haber planteado el problema en varias ocasiones al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, mi trabajo reunió expertos jurídicos y de derechos humanos, así como a familiares de más de 200 víctimas de fabricación de culpables en la Cámara de diputados. Y fue en ese mismo año, 2018, que inicié la denuncia formal contra Isabel Miranda Torres, ante la Fiscalía General de la República donde presenté con oportunidad mis hallazgos de investigación, incluyendo el testimonio directo del padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda, y de uno de los testigos de vida de Hugo, después de la fecha de la supuesta desaparición.

Mi trabajo está a la luz, no puede ser invisibilizado. Tan sólido como el cúmulo de evidencias que ya había y que fueron aportadas por los mismos familiares de las víctimas, así como las nuevas pruebas que yo incorporé a la investigación y posteriormente entregué a la Fiscalía. Podrán otros periodistas sacar ventaja y montarse ahora sobre mi trabajo, pero no tendrán el valor, la ética ni el tiempo que requiere una empresa de esta magnitud, solo por la convicción de hacer valer el respeto por los derechos humanos, en un país donde ellos mismos fueron parte activa de su hundimiento.

Atentamente

Guadalupe Lizárraga
Periodista Independiente
Los Ángeles Press

De las personas a las que dicen que difamé, reproduzco un breve perfil sobre mis denuncias:

El abogado José Patiño Hurtado, recomendado de En Vero, para que llevara mi demanda contra Isabel Miranda Torres. Rompí de tajo relaciones profesionales con él, al darme cuenta de que estaba simulando acciones jurídicas en mi defensa y por haber tomado decisiones que me competían sólo a mí. El abogado Víctor Caballero, derechohumanista, presidente del Colectivo Aequus, dio seguimiento jurídico a esta situación.

David Bertet, presidente de En Vero Canada, se presentaba como académico de la Universidad de Montreal de donde supuestamente recibía recursos económicos para la defensa de víctimas de fabricación de culpables, después me di cuenta de que pedía donaciones utilizando mi nombre. Ha protegido a Eduardo Gallo y Tello, quien recibió recursos directos de Genaro García Luna y fue el torturador del jornalero agrícola Antonio Barragán Carrasco, para acusarlo de sus propios crímenes. En diciembre de 2018, sin mi autorización, Bertet compartió archivos y documentos de mi investigación con Ricardo Raphael, quien meses después se adjudicaba mi trabajo, y fue parte de la campaña de odio contra mi persona utilizando cuentas falsas.

Vincent Debarre, originario de Toulouse, Francia, miembro de En Vero. Sus señalamientos contra mi persona afirman que actúo como Isabel Miranda, y me acusa de ser cómplice de ella. Refiere a Anabel Hernández, diciendo que aunque haya mentido, ahora critica a Miranda. Debarre ha sido la voz de Ricardo Raphael, intentado persuadirme a que no presentara al padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda en el Senado de la República (abril 2019) con el acompañamiento de Nestora Salgado, porque “la prensa se lo iba a comer por su parálisis facial”. Incorporó el nombre de la colega Olga Wornat en las conversaciones y le atribuyó comentarios que denuestan mi persona y que ella directamente lo desmiente. Junto con la cuenta falsa de «Gabriela Padilla» se refieren a George Khoury Layón como un “gran criminal que no tiene nada ver con el caso” pese a que fue vinculado con el caso por Jacobo Tagle bajo tortura en diciembre de 2010.

Anabel Hernández, autora de Los señores del narco, del que revelé que Hernández utilizó expedientes fabricados como investigación propia, en los que señala de narcotraficantes y asesinos a los inculpados de Isabel Miranda por el falso secuestro de su hijo. La periodista dio por verídico en 2010 el caso Wallace, y cuando cambió de postura en 2014, fue amenazada por Miranda de demandarla, lo que nunca sucedió. Sus calumnias van dirigidas principalmente a George Khoury Layón, César Freyre Morales, Juana Hilda González Lomelí y Jacobo Tagle Dobín.

Ricardo Raphael, de quien revelé que en su curriculum se presentaba como analista del CISEN, y había sido parte del grupo de supuestos expertos en seguridad en 2001, con Eduardo Medina Mora, para avalar a este organismo de no estar infiltrado por el narcotráfico, lo que favoreció el millonario financiamiento a Genaro García Luna para crear la AFI. Raphael era uno de los legitimadores del caso Wallace en 2008, y apoyó a Isabel Miranda en 2012 en su campaña como candidata a la jefatura de gobierno por el PAN. En diciembre 2018, me entrevistó sobre mi libro El Falso Caso Wallace, con dijo enterarse de la fabricación de pruebas del caso, y para abril de 2019, afirmaba a los medios que era su investigación.

Mary Sainz, es el alias que usa María Guadalupe Vicencio Sánchez, originaria de Tampico. Ha sido parte de la campaña de odio en las redes contra mí por defender mi trabajo del plagio de Ricardo Raphael. Un grupo de activistas cercanas a ella, atestiguaron que hace un año Gilberto Lozano le pagó por hacer una de sus protestas, y fue una de las que difundió la convocatoria de las mujeres que tomaron los organismos de derechos humanos. Vicencio también ha dicho que demandaría a Isabel Miranda, y se ha hecho pasar como esposa de Israel Vallarta ante los medios.

Ana Pulido, se presentó ante funcionarios de la Secretaría de Gobernación, en 2018, como miembro de En Vero. Es parte de la campaña de odio en las redes por el tema del plagio de Ricardo Raphael.

 

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El Caso Wallace

Caso Wallace: el ‘pacto’ entre el ministro Arturo Zaldívar y George Khoury Layón

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Caso Wallace: el 'pacto' entre el ministro Arturo Zaldívar y George Khoury Layón

 

Por Guadalupe Lizárraga

Según Isabel Miranda Torres, alias Isabel Miranda de Wallace, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, tiene un pacto con George Khoury Layón para liberar a los “secuestradores” de su hijo Hugo Alberto Wallace.

Escuchar a Isabel Miranda de Wallace en Grupo Imagen, en su acostumbrado espacio, para insistir después de 17 años en el supuesto secuestro de su hijo, me evoca la frecuentada frase de Karl Marx, en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, en la que cita a Hegel sobre su referencia a que la historia se repite dos veces, “pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”. La idea básica de Marx en esta figura retórica es que con el paso del tiempo hay una falta de reconocimiento de las circunstancias y contexto, lo que antes eran acciones y creencias llenas de vitalidad, al repetirse se convierten en un circo de simuladores.

Para entender el caso: ¿Quién es César Freyre Morales en el falso caso Wallace?

 

Y es lo que estamos viviendo con el falso caso Wallace. En tiempos de Felipe Calderón, el poder y la credibilidad de Isabel Miranda de Wallace eran fortalecidos por las autoridades y los medios de comunicación con recursos del erario, alimentados por la ignorancia de la sociedad.

Hoy sabemos que todo el caso fue fabricado y que el hijo de Isabel Miranda no fue secuestrado ni asesinado por quienes ella dice ni en las circunstancias que describe. Durante siete años, he investigado los rastros de vida de Hugo Alberto Wallace y he dado voz a los testigos de su existencia que han sido intimidados y perseguidos por el propio gobierno mexicano. No obstante, ni con tres actas de nacimiento y dos actas de defunción que de manera corrupta ha pagado Isabel Miranda de Wallace a jueces para su legalidad imposible, la credibilidad sobre el caso está completamente fracturada.

Lo que antes se veía como la tragedia de una madre dolida, hoy se ve como la miserable farsa de un circo mediático, que acompañan todavía algunos personajes del poder público; mientras a las víctimas se les extingue la vida en prisión.

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En la actuación de entrevista de Isabel Miranda en Grupo Imagen, el 11 de agosto, el mismo día que la SCJN admite revisar su amparo contra la atracción del caso de Juana Hilda González Lomelí, Miranda juega ahora el papel de “una simple ciudadana” contra “el enorme poder del presidente de la SCJN”.

La mujer que, a finales del gobierno de Salinas de Gortari, en 1994, de ser una secretaria recepcionista, de la noche a la mañana montó una empresa millonaria de publicidad exterior y un colegio bilingüe, usurpando funciones de pedagoga; que desde que inició el sexenio de Vicente Fox tenía injerencia en la PGR, en el área de secuestros, y se entrenaba para su montaje en 2005; que en el sexenio de Felipe Calderón tuvo todo el apoyo de éste y de Genaro García Luna, para jugar el papel de víctima y, después, de experta en seguridad pública, imagen construida con recursos del erario; que con Enrique Peña Nieto siguió de la misma manera, protegida su impunidad hasta este sexenio de López Obrador, hoy se presenta en televisión como “una simple ciudadana” que se siente amenazada por el ministro que han sido parte de su montaje.

Isabel Miranda deja ver con Ciro Gómez Leyva, que la ha acompañado en toda la farsa, que ya le había dado con antelación el nombre de George Khoury Layón, y menciona la causa que lo mantiene injustamente preso, poniendo de manifiesto su propia injerencia con la juez Hermelinda Silva Meléndez, del Juzgado 25, de la Ciudad de México.

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Se trata de la causa 80/2012. Una aberración jurídica, a decir de los abogados defensores de los inculpados, que ha sostenido Isabel Miranda de Wallace de la mano de Eduardo Margolis Sobol, con la que han mantenido en prisión ilegal tras múltiples detenciones arbitrarias y torturas a George Khoury Layón, involucrado en un homicidio a confesión bajo tortura por Jacobo Tagle Dobín, quien también involucró a César Freyre Morales. El objetivo fue simularles una trayectoria delictiva a todos los inculpados del caso Wallace.

La jueza Hermelinda Silva sentenció a George Khoury a 20 años de prisión en 2014, con la confesión de Jacobo Tagle en 2010, sustraída de la causa penal 35/2006-II, diferente en hechos y circunstancias, y tras alegaciones de tortura de los tres inculpados que arrojaron tres protocolos de Estambul positivos en tortura de Tagle, uno de ellos del Consejo de la Judicatura de la Federación, otro de César Freyre Morales, aplicado por el Mecanismo Nacional de Prevención de Tortura y CNDH, y el de George Khoury Layón, quien además del protocolo positivo en tortura tiene una opinión de libertad inmediata del Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias de la ONU y el reconocimiento de inocencia de la Secretaría de Gobernación en 2019.

En el único testigo que se basó la jueza para sentenciar a George Khoury fue Jaime Rivera Ocaña, con contradicciones en sus declaraciones y coaccionado, según su propia confesión, por el agente del Ministerio Público Braulio Robles Zúñiga, brazo derecho en la SIEDO de Isabel Miranda de Wallace.

Nada de esto desconoce el ministro Arturo Zaldívar, puesto que estos hechos son parte de los casos fabricados que ya eran mediáticos cuando él fue designado por Felipe Calderón en 2009 como ministro de la Suprema Corte de Justicia.

 

George Khoury Layón, el 12 de junio, a cuatro días de su audiencia de preliberación como beneficio de ley por haber compurgado el 50 por ciento de la condena, fue golpeado en prisión, quemado con toques eléctricos y trasladado ilegalmente del cefereso #17, de Michoacán, al cefereso #12, de Guanajuato, junto con otras siete personas, quienes fueron marcados con una señal para indicar que iban bajo consigna. A la llegada al penal de Guanajuato, volvieron a ser golpeados, toques eléctricos con la pistola taser y rociados con gas lacrimógeno. Actualmente, Khoury sigue aislado, sin suficiente agua ni comida.

La situación es clara: si Khoury tuviera un pacto con el poderoso presidente de la Suprema Corte de Justicia ¿habría sido torturado de esa forma? ¿Seguiría en prisión, pese a tener compurgado el 50 por ciento de la pena sin haber cometido el delito?

Todos sabemos quién es María Isabel Miranda Torres. Su credibilidad es nula y su corrupción absoluta, al igual que los periodistas que le han dado voz, ocultando los verdaderos hechos como el mismo Ciro Gómez Leyva.

Más aún, que el Octavo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito de la Ciudad de México haya admitido para revisión un amparo interpuesto por Isabel Miranda Torres contra la atracción del caso de Juana Hilda González por la SCJN, después de estar imputada por tortura, secuestro y detenciones ilegales, sin ninguna acción de investigación o jurídica en su contra, revela el verdadero pacto.

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El Caso Wallace

Quién es César Freyre Morales en el falso caso Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

César Freyre Morales es el principal acusado del supuesto secuestro y homicidio del empresario Hugo Alberto Wallace, difundido desde 2005 como “caso Wallace”. Fue detenido el 23 de enero de 2006 directamente por la madre de la supuesta víctima, María Isabel Miranda Torres, conocida como “la señora Wallace” o “Isabel Miranda de Wallace”. En la detención ilegal a Freyre, estuvo acompañada por los agentes del Ministerio Público de la Federación Braulio Robles Zúñiga y Osvaldo Jiménez Juárez.

Tres días después de su detención César Freyre fue presentado a la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Ésa fue su primera tortura para que se incriminara por el caso Wallace, a la que siguieron otras con la detención de su madre María Rosa Morales y su hermana Julieta Freyre, el 8 de febrero de ese mismo año, mientras se encontraban en la visita a la casa de arraigo.

Para entender el caso Wallace: Positivo, protocolo de Estambul de César Freyre Morales, el más torturado del falso caso Wallace

 

Isabel Miranda Torres (Isabel Miranda de Wallace) tuvo acceso indiscriminado a los centros federales de readaptación social donde torturaban a Freyre; primero con el apoyo de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón, y después con el de Renato Sales Heredia, comisionado nacional de Seguridad Pública, en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Durante los primeros cuatro años de encarcelamiento, de enero de 2006 a octubre de 2010, César Freyre Morales negó ser responsable del supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace, pese a las torturas y al encarcelamiento de sus familiares por año y medio. Sin embargo, el 2 de octubre de 2010, después de una de las más brutales torturas, previo a una audiencia judicial decide incriminarse e incriminar a sus coprocesados, primero por escrito y después ante el juez, cuando escucha a su madre por teléfono llorando que la tienen encañonada en su casa. En ese momento, Freyre firma la declaración que le presentó el MP Braulio Robles Zúñiga.

Después de esa tortura, el 22 de octubre de 2010, los mismos agentes de la SIEDO volvieron a sacarlo ilegalmente del CEFERESO No. 1, para torturarlo de nuevo, con la misma brutalidad, a fin de que ratificara su confesión incriminatoria. Horas más tarde, le dieron la noticia de la muerte de su hermana Julieta, a quien le dio un infarto cerebral en la oficina de la senadora Rosario Ibarra de Piedra, pidiendo ayuda para su hermano. Julieta falleció en el hospital.

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César Freyre, después de sus confesiones incriminatorias, fue sentenciado a 131 años de cárcel por la presión a jueces por parte de Isabel Miranda. Sin embargo, las torturas continuaron para mantener su silencio, con traslados frecuentes de un penal a otro, donde era golpeado tanto en la salida como en la llegada al nuevo CEFERESO. Durante los trayectos, solo a él en jet, era golpeado, le daban toques eléctricos y al llegar al penal le echaban gas lacrimógeno, además de las amenazas de matar a su familia. El mayor tiempo en prisión lo ha pasado en aislamiento, otra forma de tortura, además de negarle el medicamento por el síndrome de Renaud que se le desarrolló a raíz de las golpizas.

El 1 de agosto de 2022, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, en coordinación con la CNDH, bajo el peritaje del médico psiquiatra Emmanuel Santos Narváez y la visitadora adjunta Yuritzia López Gómez, certificó que César Freyre Morales había sido sometido a múltiples traumatismos con lesiones físicas y psicológicas que le han dejado graves secuelas en su salud. Se trata del Protocolo de Estambul positivo en tortura.

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El Caso Wallace

Positivo, protocolo de Estambul de César Freyre Morales, el más torturado del falso caso Wallace

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La CNDH certificó que hubo tortura a César Freyre en el caso Wallace

 

Por Guadalupe Lizárraga

“Yo veía a una persona encapuchada y ya sabía que me iban a torturar; yo me daba cuenta porque los diamantes empezaban a estar todos encapuchados, y yo decía me van a torturar, y sí, era segurísimo, segurísimo que me iban a torturar”.
César Freyre Morales

Con un dictamen médico-psicológico basado en el Manual para la investigación y documentación de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, conocido como “Protocolo de Estambul”, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en coordinación con el Mecanismo Nacional de Prevención de Tortura, certificó que César Freyre Morales, inculpado por el falso secuestro Wallace y sentenciado a 131 años de prisión, fue sometido a múltiples traumatismos con lesiones físicas y psicológicas que le han dejado graves secuelas en su salud.

Bajo la dirección del médico psiquiatra Emmanuel Santos Narváez y la visitadora adjunta Yuritzia López Gómez, tras la aplicación del protocolo se concluyó “que existe una firme relación entre las lesiones y secuelas físicas y psicológicas documentadas y el relato de los hechos referidos por Cesar Freyre Morales, esto es, las lesiones físicas y psicológicas documentadas son el cuadro que normalmente se observa en personas que han sido sometidos a traumatismos como los referidos en el presente caso”.

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Los expertos del Mecanismo Nacional de Prevención de Tortura basaron su dictamen en la revisión de documentos médicos, informes psicológicos, declaraciones, notas de valoración especializada que se encuentran en el expediente penal y en el expediente médico, así como una entrevista a profundidad y la revisión médica y psicológica.

El más torturado del caso Wallace

César Freyre Morales es el principal inculpado por el supuesto secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace Miranda, y fue presentado ante los medios -desde enero de 2006- como “el líder de la banda de secuestradores”, sin más investigación periodística ni judicial que la palabra de Isabel Miranda Torres, quien dio publicidad a la fabricación del secuestro como “el caso Wallace”, con el apoyo de Genaro García Luna, entonces secretario de Seguridad Pública, y de Eduardo Medina Mora, procurador, ambos bajo el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

De las ocho víctimas, seis acusadas directamente de participar el supuesto secuestro y dos para justificar la existencia de una banda delictiva, César Freyre es el que ha tenido más eventos de tortura. Después de él, le sigue George Khoury Layón y Jacobo Tagle Dobín. En varios de estos eventos, tanto con César Freyre como con Jacobo Tagle, participó personalmente Isabel Miranda Torres, con golpes, escupitajos, amenazas e instrucciones de otras agresiones, al lado de Braulio Robles Zúñiga, quien se desempeñaba como agente del Ministerio Público de lo que era la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), así como su subordinado el agente Osvaldo Jiménez Juárez.

Conclusiones de los expertos que aplicaron el protocolo de Estambul a César Freyre Morales, víctima de la fabricación del caso Wallace.

El papel de Renato Sales en la consigna contra Freyre

El acceso de los victimarios a los centros federales de reclusión fue permitido por Renato Sales Heredia, entonces comisionado Nacional de Seguridad Pública durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. César Freyre lo menciona en la entrevista con la visitadora adjunta del Mecanismo de Prevención de la Tortura, y reproduce las palabras que cruzó con el exfuncionario:

–¿Cómo estás, Freyre?, ¿tú eres el mentado Freyre, no?
–Sí, un poco enfermo, pero bien.
–Vamos a ver si así sigues.

“Al otro día me trasladaron para Matamoros, al 3, después de su visita de él. Cotéjenlo con el ingreso de aquí. Me mandaron a Matamoros, a tratamientos especiales; me traían, pero mal”.

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El traslado y estadía de César Freyre del cefereso No. 3, en Matamoros, Tamaulipas, fue el 13 de octubre de 2015 al 5 de noviembre del 2015. Dos meses después de haberlo trasladado, cerraron el penal.

“En el tiempo que estuve ahí, siempre me tuvieron completamente aislado, parte de la tortura psicológica, y con amenazas, las hacía la gente de seguridad. El día 3 de noviembre llegó Renato Sales a Matamoros, y me preguntó que cómo me estaban tratando ahí -prácticamente yo iba ingresando a ese penal-, y me dice «pues se te van a acabar los lujos aquí». Al día siguiente fue que cerraron ese penal”.

 El maltrato en los penales de Ocampo y Ciudad Juárez

Después del cierre del penal de Matamoros, lo trasladaron en jet a él solo, al cefereso de Ocampo, Guanajuato. Allí estuvo del 5 al 19 de noviembre de 2015, aislado, con tratos crueles, y en el área de Tratamientos especiales, que les llaman “pabellones”. De nueva cuenta, fue trasladado en jet, solo al cefereso de Ciudad Juárez, donde iba siendo torturado con toques eléctricos y a su llegada lo volvieron a torturar con golpes y toques.

“…cuando llegué a Juárez todos andaban encapuchados allá, porque allá les pegan y hacían lo que querían con los internos; creo que era el penal más abandonado, y mi enfermedad me tenía muy mal porque no me estaban dando el Cilostazol, entonces el frío contrae los vasos sanguíneos y mis pies se me reventaron allá bien feo. Yo tuve que meter un amparo médico y el amparo que yo metí de traslado, porque le hago de su conocimiento que parte de la tortura psicológica eran los traslados. Porque la incertidumbre del vuelo es de que le van pegando a uno, a mí me iban pegando, me iban chicharrando con el taser ése, y obviamente iban borrando huella alguna de que me estaban torturando en esos penales.”

Renato Sales ordenaba los traslados como parte de la tortura psicológica, y en cada traslado -tanto al salir como al llegar a un penal- era golpeado y le daban toques eléctricos. César Freyre declaró en la entrevista para el protocolo de Estambul que en ese tiempo el sometimiento era absoluto: cabeza agachada, manos esposadas, grilletes en pies, cadena en la cintura, golpes en la espalda y toques eléctricos.

 “Al ingreso de ahí me siguieron golpeando, después de las certificaciones médicas, hay un túnel, en ese túnel me hicieron que me desvistiera y me quedé en pura trusa, me hincaron con las manos esposadas hacia atrás y me gasearon, esa vez me gasearon, me imagino que debe ser gas pimienta, porque era un extintor de esos cromados con una basuca, me daba muchísimo esa sensación de ahogamiento, de no poder respirar, y me golpearon muchísimo.”

Isabel Miranda llegó a visitar a César Freyre en el penal de Ciudad Juárez, acompañada de Renato Sales. De la misma manera que en los otros penales, lo tenían aislado y la mujer participaba del maltrato y las vejaciones.

 

En el Altiplano, bajo amparo judicial

César se encuentra actualmente en el cefereso número 1, El Altiplano, Estado de México. Lo regresaron allí, después de un meter un amparo por las condiciones de su enfermedad provocada por las frecuentes torturas. Narra a los médicos que lo entrevistaron para el protocolo de Estambul, que se encuentra en una estancia donde los presos están aislados, un área de medidas especiales de máxima seguridad. Sin embargo, para él también es un lugar seguro, debido a que su mayor temor es que Isabel Miranda pague por hacerle daño adentro, como sucedió con el caso de Jael Malagón Uscanga, en 2010, también acusado falsamente de participar en la misma banda de secuestradores. Jael fue atacado por los internos, pagados por Miranda, y ellos mismos le dijeron que no era nada personal, solo estaban acatando “las órdenes de la señora”. Fue cuando Jael quedó ciego, al desprenderle la retina del único ojo que tenía.

Por eso para César Freyre, estar solo le representa más seguridad, además, dice, se ha vuelto muy huraño y desconfiado, por tantos años de aislamiento y el temor a volver a ser torturado.

“Era una zozobra que no podía yo con ella, en COC me tuvieron más de ocho años, y en un COC ningún interno puede estar por más de 30 días porque es un centro de observación y clasificación. César Freyre se refiere al Centro de Observación, Clasificación y Diagnóstico para los presos, un área dentro de la institución penitenciaria a cargo del equipo de médicos, trabajadores sociales y criminólogos para determinar en qué dormitorio y estancia asignarán al interno.

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Pero César Freyre especifica que estuvo ocho años allí, y tuvo numerosas visitas de Isabel Miranda Torres para cometer actos de acoso y tortura.

“Aquí tuve muchísimas visitas de Miranda, aquí Miranda entraba como a su casa, se lo juro. De hecho, el señor XXX, el vivía en el pasillo 4 de COC, y en el pasillo 4 de COC él tenía una ventana y estaba rota, y él veía a todo mundo, a todo el personal que entraba al COC, él los veía, y él sabía cuando venía la señora, por eso se lo promocioné como testigo. Él vio muchas cosas, yo viví mucho tiempo en tratamiento especiales junto a él, y llegó el momento en que me aislaron por lo mismo, porque como me sacaban, no querían que hubiera evidencias de que me estaban sacando, entonces no sé si el señor le haya narrado la cuestión de que él se daba cuenta cuando entraba Miranda, ella entraba como en su casa, de verdad. Las veces que me pedía me sacaban y andaba toda la comitiva de seguridad de los altos mandos aquí, estoy hablando de cuando estaba de director el Maestro Aguado, venía con los titulares que estuvieron en el sexenio de Calderón para atrás, todos se prestaron para torturarme, todos.”

También dijo haber estado dos años en el área de Tratamientos especiales, para reos de máxima peligrosidad. Y después tras su traslado al cefereso número 9, de Ciudad Juárez, donde estuvo otros 14 meses, también en el área de Tratamientos especiales.

Actualmente, en El Altiplano, determinaron los expertos de prevención de tortura que César Freyre no está en condiciones vulnerables. Sin embargo, en 2010, tuvo dos eventos de tortura graves en este mismo penal que incluso narró en 2019 a esta periodista por medio de una carta. Las torturas las cometieron agente del Ministerio Público de la SIEDO en colusión con las autoridades penitenciarias el 2 y 22 de octubre de 2010. Como parte de la tortura del 2 de octubre, previo a una audiencia judicial, le pusieron a su madre María Rosa Morales, por llamada telefónica, llorando, mientras la encañonaban dentro de su casa. Hasta ese momento, aceptó inculparse e inculpar a sus coacusados, tras cuatro años de tortura y maltrato. En el protocolo de Estambul, Freyre mencionó entre las autoridades que permitiern su tortura incluso al funcionario público, activo como Fiscal General de Campeche, Renato Sales Heredia.

El siguiente evento de tortura, el 22 de octubre de 2010, fue para que ratificara su declaración incriminatoria, justo la noche en que le informaron del fallecimiento de su hermana Julieta Freyre, a quien le dio un infarto cerebral mientras pedía ayuda en la oficina de la extinta senadora Rosario Ibarra de Piedra.

El protocolo de Estambul, positivo en tortura

El resultado del protocolo de Estambul de 81 páginas muestra los recuadros sobre la sistematización del proceso con los hechos de tortura, con el numeral 372 del acuerdo con el manual, así como la narración de la víctima y lugar, donde se perpetró la tortura.

En el documento, César Freyre refiere reiteradamente a los elementos de Custodia y seguridad en los penales como «encapuchados», quienes eran los perpetradores de las torturas. No obstante, en el protocolo se destaca el terror psicológico que le infundieron tras los eventos de tortura. En Los Ángeles Press, de acuerdo con la evidencia documental, estos eventos de tortura fueron registrados en oficios, amparos, quejas y solicitudes de ayuda, en diferentes años, desde su detención en la que intervino Isabel Miranda Torres.

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