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¡Así vivimos el Congreso Popular! Crónica Multimedia

Crónica multimedia del Congreso popular mexicano, con los principales puntos acordados por el pleno en su instalación este 5 de Febrero de 2014

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Por Ramsés Ancira

La historia nunca inicia con fuegos artificiales. Ésos, a veces, estallan en luces multicolores… hasta el final.

¿Cómo contar la experiencia? ¿Con la frialdad del lenguaje periodístico, la nueva síntesis del tuiter, o buscando un lenguaje literario qué sea más acorde a la grandeza de la historia que se empieza a escribir cuando es la sociedad la que decide que ha llegado el momento de la autodefensa?

Iniciemos periodísticamente. Con los puntos fuertes de la historia:

  • Abogados constitucionalistas, artistas, científicos, escritores, estudiantes, maestros, un general, un sacerdote dominico y periodistas (por mencionar en orden alfabético a los sectores y personajes más representativos) se unieron para certificar la opinión soberana.
  • El aplausómetro llegó a sus puntos más altos al reconocer el trabajo de las autodefensas michoacanas y al general Francisco Gallardo, quien recordó que las autodefensas no son una concesión graciosa, sino un derecho consagrado por la Constitución.
  • La mayor incomodidad y abucheos la provocó el escritor Paco Ignacio Taibo II al apropiarse del micrófono por más tiempo del concedido, quizá porque un buen número de congresistas sintió que intentaba acarrear gente a los mítines de Morena.
  • Evitar los aumentos mensuales al precio de la gasolina, la propuesta más insistente entre los representantes de 32 entidades de la república y mexicanos residentes en 12 países.
  • Un grupo de ciudadanos (más representativos de la sociedad, que aquellos que aprobaron sin leer la Reforma Energética) decidió por unanimidad que ésta no representa ni los intereses económicos, ni los ecológicos, ni existe ninguna prueba de que mejorará la calidad de vida de los mexicanos, por lo que decidió derogarla.

Dejemos un poco ahora que hable la colectividad. La gran historia periodística con un reportero de múltiples cabezas. Seleccionamos sólo algunos que eligió la audiencia con sus retuits.

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Congreso Popular ‏@Congres_Popular:

La participación de la gente da nuestras del hartazgo y la necesidad de construir un país nuevo #CongresoPopular

Congreso Popular ‏@Congres_Popular:

60% de los asistentes son representantes de diferentes estados de la República ¡Excelente participación!

#TuVozEnElCongresoPopular

«Mis expectativas son tener una representación de todo el país para reclamar la insensibilidad de este gobierno»

@RamsesAncira

El que sea día laboral, no nos impide participar en el @Congres_Popular. Ser parte de la historia vale el día 

A 13 minutos de la instalaciön del @Congres_Popular pic.twitter.com/eBnVFdgulh

tweets

Refuta Virgilio Caballero a quienes sin consultar entregan recursos de 118 millones de mexicanos @Congres_Popular

Ciudadanos se van turnando para mantener en alto nuestra Bandera Nacional #CongresoPopular pic.twitter.com/LB9Sl9CwvO

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Demos pues paso a que nuestros televilectores tengan una probada de lo que sucedió. No esperen calidad de video, es sólo para que sientan un poquito el ambiente, pero si quieren ahorrarse 3 minutos con 51 segundos, sáltense la imagen a continuación sin ponerle «play».

Pero por qué deberíamos creer que tienen legitimidad los convocantes y los participantes de este congreso. ¿No se ofrecieron solos? ¿Acaso alguien votó por ellos?

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Virgilio Caballero, uno de los intelectuales mexicanos que más sistemas de televisió pública ha creado en el mundo. Foto: Alejandro Meléndez (alejandromelendez.photoshelter.com)

Virgilio Caballero es quizá el ciudadano que más sistemas de televisión pública haya creado en el mundo; Epigmenio Ibarra ha sido corresponsal de guerras creadas a partir del intento de apropiarse de los recursos soberanos de naciones pobres. En sus propias palabras, «la sangre ha desteñido la ideología de las banderas». No quiere eso para nuestro país. El general y doctor en administración pública Francisco Gallardo es el militar con mayor nivel académico que tiene México, sufrió muchos años de prisión por opinar que los integrantes del ejército también tienen derechos humanos; Miguel Concha es un sacerdote dominico que ha destacado en la defensa de los derechos humanos en organizaciones nacionales e internacionales.

Pero vayamos a las organizaciones: están todas las que se han formado y permanecido a raíz de injusticias o fallas del Estado mexicano durante el último medio siglo.

Se encuentran los padres de docenas de niños de brazos, muertos en un incendio, porque el Instituto Mexicano del Seguro Social dejó de invertir en guarderías adecuadas y subrogó una que estaba frente a oficinas hacendarias con material altamente inflamable.

Están los campesinos de Atenco que iniciaron un movimiento porque el Estado les quería comprar en centavos metros de tierra que vendería en miles de dólares para instalar un aeropuerto, están los maestros y los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, quienes muchas décadas antes de ser dejados sin empleo ya se oponían a que las reservas energéticas del país fueran entregadas a empresas extranjeras, que luego de transformarlas nos cobrarían más de lo que valen en países menos ricos, igual que como hacían los colonialistas con los aborígenes, a quienes cambiaban espejos por piedras preciosas.

Están los científicos que no comprenden porque México tiene que refinar su gasolina en el extranjero, si hace 76 años Lázaro Cárdenas logró que se refinara en México, y está una sociedad integrada por jóvenes de 16 a 79 años (este cinco de febrero se amplió el rango) que han visto pasar generaciones y generaciones de políticos de una crísis a otra.

Están algunos de los protagonistas del Movimiento Estudiantil de 1968, que como bien dijo el hoy maltratado Paco Ignacio Taibo (quizá por sus vínculos con Morena que lo hacen sospechoso de infiltrado en un movimiento apartidista) pasaron de un momento de ver grupos de espartaquistas, trotskistas o comunistas, a otro momento, en el que se convencieron de que solo unidos sin etiquetas lograríamos un cambio.

Pero en este «inventario» que tanto recuerda a Jose Emilio Pacheco, cuya fotografía recorrió los pasillos del #Congreso Popular en la portada de la revista Proceso, falta el grupo cuantitativamente más importante, el de los que forman parte del tejido de las redes sociales, ese que hoy ha tirado a la basura a los medios de comunicación convencionales para formar otros nuevos.

¡Qué decir a formar!… la sociedad, – y no sé si eso ya lo dijo MacLuhan o algún teórico de la comunicación- ya no pasa por los medios. La sociedad es el medio, inmediato, tan inmediato que ya no tiene que pasar por el medio para llegar al fin.

…Y como el medio ya es el fin, este cinco de febrero, diga lo que diga la clase política, los ministros de Justicia o el PRI, el Congreso Popular ha devuelto sus sentimientos a la Constitución, a ésa que nos honra y todavía nos conviene.

 Qué opinen lo que quieran. Los sentimientos de la Nación hoy empezaron su camino de regreso a la Carta Magna. La próxima estación, la siguiente parada de este movimiento inicia el 18 de marzo. Quizá pronto veremos estallar los fuegos artificiales para celebrar la consumación de la victoria. Esta victoria, de cualquier manera, ha iniciado hoy, al habernos constituido en un Congreso Popular, soberano y ciudadano.

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Reporteros… frente a la resistencia, Foro de Periodismo Cultural en la FIL Guadalajara

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Este viernes, 3 de diciembre, se llevará a cabo la vigésima edición de FIL Pensamiento – Foro de Periodismo Cultural titulado “Reporteros en el Periodismo Cultural frente a la resistencia”, organizado por la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, Jalisco, con la participación de los periodistas Guadalupe Lizárraga, Alejandro Gálvez y Gilberto Meza, bajo la coordinación del gestor cultural Alejandro Sánchez.

El encuentro será presencial en el auditorio del Hotel Hilton, de las 12:00 a las 13:50 horas, en el que se abordará el estado del arte del periodismo en México, sus desafíos frente al poder y los temas que lo nutren en la actualidad.

Alejandro Gálvez ha sido periodista desde hace más de 21 años y ha colaborado en diferentes medios locales de Hidalgo y en la actualidad es director de la agencia Quadratín Hidalgo, además de corresponsal de Grupo Fórmula y colaborador de MVS Noticias, aunado a que también fue colaborador de Los Ángeles Press y en la actualidad organiza la Semana del Periodismo en Pachuca.

Gilberto Meza es escritor, periodista, editor y autor de diferentes libros y ha trabajado en diferentes medios de comunicación de Jalisco, aunado a que también ocupó puestos editoriales en Unos Más Uno y La Jornada, además de haber sido becario de la Fundación Reuters en la Universidad de Oxford y en la actualidad es columnista de la revista Emeequis.

Por su parte, Guadalupe Lizárraga es escritora y periodista independiente, con más de 20 años de experiencia en el periodismo de investigación, cuenta con un doctorado en Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid, maestría en Periodismo por la Escuela de Periodismo de El País y maestría en Psicología por la Universidad Sofía, de Palo Alto, California. Ha impartido diferentes cursos y seminarios sobre Periodismo, y es fundadora de esta casa editorial Los Ángeles Press, periodismo de derechos humanos con cobertura transfronteriza en México y Estados Unidos.

El moderador será el periodista y gestor cultural Alejandro Sánchez, fundador del foro, quien es licenciado en Artes y maestrante en Crítica del Arte, además de haber realizado estudios de Periodismo cultural con Humberto Musacchio, Hugo Gutiérrez y Braulio Peralta. Especialista en documental cinematográfico por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro del comité de selección de cine documental del Festival Internacional del Cine.

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El recuerdo de Ignacio Grajeda Bounette, autor de ‘Sabor de engaño’

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Los músicos de la vieja foto en blanco y negro

Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez

Hay fotografías que te mueven a la curiosidad y a tratar de rememorar, pero es difícil cuando se trata de un pasado desconocido que se nos fue. Mis recuerdos de Ignacio Grajeda Sánchez no pueden ser más entrañables, cuando cantábamos o filosofábamos sobre la vida. Un hombre siempre alegre, todo amor y dedicado a su familia.

Recientemente llegó a mis manos una fotografía de él cuando era joven. La imagen me fue enviada después de escribir una anécdota tras el primer natalicio luego de su partida. Al ver la imagen color sepia me pareció un emblemático fragmento de su vida y me despertó la añoranza de las veces que trabajamos juntos en los arreglos musicales de mis composiciones.

Sin duda, existen músicos maravillosos que con su obra hacen del mundo algo mejor.

El compositor Ignacio Grajeda Bounette, autor auténtico de la canción “Sabor de engaño”, aparece sentado al centro en esa vieja fotografía en blanco y negro con tonalidades sepias que nos hizo llegar José Melchor Óscar Ávila.

Melchor fue mi compañero de generación en la licenciatura en Periodismo y es primera voz y director del Cuarteto San Miguel. Es además autor del libro “Sinaloa, tierra de compositores y artistas; un viaje por su geografía e historia”.

Las personas que aparecen en esta fotografía eran los integrantes de la pequeña banda orquesta “Jambao” que tocaba en el callejón número 5 con Socorro, en el centro de Eldorado, sindicatura de Culiacán, Sinaloa.

El primero de izquierda a derecha es Ignacio Grajeda Sánchez, hijo de Ignacio Grajeda Bounette. En esa época tocaba la trompeta y los teclados. Ignacio padre e hijo eran músicos extraordinarios y ambos grandes saxofonistas.

“La persona que está al costado de mi papi era su compadre, pero solo sé que le dicen ‘Talo’. Creo que se llama Natalio”, dijo Lídice Grajeda. Natalio, el baterista del grupo, es el segundo de izquierda a derecha.

Al centro, el tercero de izquierda a derecha, Ignacio Grajeda Bounette era el director de la orquesta “Jambao” y tocaba el saxofón. El cuarto de izquierda a derecha es Benito López, quien tocaba el requinto y la guitarra. El quinto de izquierda a derecha es Daniel López, quien tocaba el bajo eléctrico. Benito y Daniel son hermanos.

Daniel López, compadre de Ignacio Grajeda Sánchez, es padrino de Lídice Grajeda Brito quien se refiere a él con cariño. “Daniel López, aparece en la fotografía a la orilla contraria a la de mi papi, con quien compartió muchas aventuras y la pasión por la música. Él tiene muchísimas historias que contar”, comentó.

En efecto, Ignacio me presentó a Daniel en la Escuela de Música de Eldorado y cantamos juntos una de mis composiciones acompañados con las notas de su bajo eléctrico. Guardo esa grabación con cariño.

La historia de la música está llena de canciones que fueron firmadas por personas que no son sus verdaderos autores.

Hace poco compartí la historia de esta famosa canción inspiración de Grajeda Bounette que trasciende en su arte, oculto tras su propia melodía registrada por otra persona.

Grajeda Sánchez es autor de la música del “Himno a Cobaes” (1989), cuya letra fue escrita por la maestra Irma Garmendia Bazúa. El reconocimiento a su arte lamentablemente fue póstumo.

Una familia de grandes creadores cuya mágica presencia sigue entre nosotros.

La música no tiene fin y ahora estoy ayudando a registrar sus canciones a Marcos Grajeda, hijo de Ignacio Grajeda Sánchez. Para preparar los materiales soy lento porque necesito muchísimo tiempo y tranquilidad para poder concentrarme. Me gusta estar convencido completamente de que las cosas van en orden y soy muy meticuloso en ese aspecto más cuando se trata de la obra de otro músico magnífico como Marcos Grajeda.

Mucho agradecería a mis lectores sus comentarios y me compartieran más información sobre las personas que aparecen en esta fotografía, incluyendo el nombre completo de Natalio.

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Ernesto Sábato, un autor indispensable en esta era de la estupidez

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Por Alberto Farfán

Considerado como uno de los más relevantes escritores latinoamericanos del siglo XX y, en definitiva, de este nuevo siglo en decadencia, no era posible soslayar la presencia de uno de los últimos libros publicados por Ernesto Sábato, cuya óptica e intensidad literarias oscilarían siempre en pro de la genuina conformación integral del hombre.

Nacido en Argentina (1911-2011), nuestro autor realizó su doctorado en Física y también tomo cursos de Filosofía en la Universidad de La Plata. Más tarde trabajaría en el Laboratorio Curie, en París. Sin embargo, en 1945 se decide por abandonar definitivamente la ciencia para dedicarse específicamente a la literatura. Sin olvidar, a su vez, su activismo político y por la defensa de los derechos humanos, pero sobre todo en contra de los crímenes de la dictadura militar en su país.

Dentro de su producción editorial encontramos más de una docena de libros de ensayos que abordan al hombre en la crisis de nuestro tiempo y sobre el sentido de la actividad literaria, siendo los más representativos: El escritor y sus fantasmas (1963), Apologías y rechazos (1979); y desafortunadamente para los amantes de la literatura sólo tres novelas: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abbadón el exterminador (1974).

No obstante, Antes del fin se configura como un valioso libro porque en él Sábato nos entrega su legado literario y filosófico; su estilo y pasión narrativas, así como su preocupación existencial por el género humano y las posibles alternativas de solución observadas, las cuales habrán de converger a través de la develación propia de ese trayecto vital que le correspondiera transitar hasta su lamentable deceso.

Al plasmar sus memorias dentro de un enfoque novelesco, el escritor argentino permite la comunicación efectiva entre él y sus lectores, particularmente a quienes van dirigidas, los jóvenes; además de reafirmar el vínculo intimista que validará su angustia y pesadumbre reveladas, que derivan de la pérdida de su esposa e hijo, dramática situación que lo marcaría profundamente en sus últimos años de vida.

Sábato nos brinda los momentos más significativos de su trayectoria vital, destacando nombres de personas y lugares importantes para su formación; sin evitar mencionar los conflictos político-ideológicos en que se viera inmerso y las pugnas que tuvo que enfrentar debido a su firme postura en pro del hombre. Cuestionamientos a la desaparecida Unión Soviética, pero también al líder vitalicio Juan Domingo Perón.

Y si bien es cierto que en todo el libro se desprende una atmósfera irrespirable, apocalíptica, que apunta al fracaso de la humanidad, nuestro autor, a manera de testamento, nos ofrece ciertas reflexiones que conviene transcribir. Fundamentalmente si consideramos lo que actualmente vivimos: Corrección política, ideología de género, lenguaje inclusivo, destrucción de paradigmas, revisionismo histórico, hibridismo sexual y cultural, etc. (Generalmente todo ello impulsado por los gobiernos de manera heterodoxa).

Así, nos indica acerca de la ética del que escribe: “El escritor debe ser un testigo insobornable de su tiempo, con coraje para decir la verdad, y levantarse contra todo oficialismo que, enceguecido por sus intereses, pierde de vista la sacralidad de la persona humana. Debe prepararse para asumir lo que la etimología de la palabra testigo le advierte: para el martirologio.” Palabras acaso tanto para literatos como para periodistas, sin duda.

Y con respecto a la novela sustancial, Sábato apunta: “Una novela profunda surge frente a situaciones límite de la existencia, dolorosas encrucijadas en que intuimos la insoslayable presencia de la muerte. En medio de un temblor existencial, la obra es nuestro intento, jamás del todo logrado, por reconquistar la unidad inefable de la vida.” En efecto, cuando hoy por hoy hasta la violencia más atroz se suele banalizar en los medios de comunicación o redes sociales.

Sobre la creación escrita o no en general, sostiene imperturbable: “La mayor nobleza de los hombres es la de levantar su obra en medio de la devastación, sosteniéndola infatigablemente, a medio camino entre el desgarro y la belleza.” Frente a la decadencia en que vivimos nada como levantar esas obras cualesquiera que sean, hasta el límite.

Y después de esta especie de salvación ontológica por medio de la creación a que nos convoca, afirmará dirigiéndose especialmente a los jóvenes (y me temo que también a los adultos): “Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto hayamos perdido.” La congruencia nos definirá.

Con sus memorias Antes del fin, título por demás significativo, todo indica que Ernesto Sábato nos brindaba un adiós para siempre de esta vida, su adiós, no obstante, su evidente inmortalidad literaria ya cristalizada, difícilmente cuestionable. Pero también, lo que debemos llevar a cabo todos en beneficio de la humanidad, antes de su fin.

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