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Migración

Alcalde de Nueva York firma ley que impide deportaciones

Inmigrantes indocumentados sin antecedentes penales no serán deportados ni presos en Nueva York bajo el amparo de nueva ley.

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El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, firmó una ley que impide deportar o retener en prisión los inmigrantes indocumentados, pero sólo después de constatar que no tienen antecedentes penales. Los agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) tampoco tendrán acceso a los datos de los inmigrantes indocumentados sin historia criminal y quienes ahora están presos por carecer de residencia legal serán liberados, manifestó.

Antes, el Departamento de Prisiones de la nueva York podía retener a las personas por al menos 48 horas más a la fecha de liberación para entregarlas a las autoridades migratorias por carecer de residencia legal. Tan sólo en 2010, las cárceles de la ciudad mantenían una población de 13 mil presos sin papeles, de los cuales casi tres mil 500 habían sido amenazados de deportación. De esta población, un 50 por ciento de los indocuemntados que fueron entregadas a Imnigración, no tenía antecedentes penales y cerca del 20 por ciento había cometido delitos menores.

El gobierno revisa desde hace días el estatus migratorio de unas 300 mil personas con orden de deportación, entrampadas en la falta de acuerdos en el Congreso para implementar una reforma migratoria, una de las promesas electorales incumplidas por el presidente Barack Obama.

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Elecciones México

“La raza quiere regresar ante triunfo de AMLO”: mexicanos en Nueva York

Mexicanos en Nueva York expresan su deseo de regresar a su país ante el arrasador triunfo de Andrés Manuel López Obrador como presidente electo de México

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Por Leticia Puente Beresford

NEW YORK, 4 julio 2018.- “Lo hicimos”, dicen jubilosos los integrantes de los comités neoyorkinos en apoyo al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que el 2 de julio se reunieron a las 5 de la tarde en Manhattan y en la 7th y Broadway para celebrar el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del domingo en México.

“Lo hicimos”, dicen las y los residentes mexicanos en esta ciudad y sus palabras revelan esperanzas. Muchos están a la espera de poder regresar, sobre todo al escuchar la propuesta de López Obrador de trabajar para que la gente no tenga que dejar sus comunidades rumbo a Estados Unidos en busca de trabajo o una mejor vida o para no morir por la violencia.  

La raza ya quiere irse, desean que México sea su terruño nuevamente y por eso el voto mayoritario de los y las mexicanas en el extranjero fue para Morena, para López Obrador y su proyecto de nación. Al cierre del Programa de Resultados Preliminares (PREP), del Instituto Nacional Electoral (INE), las y los mexicanos en el extranjero le dieron al tabasqueño  63 mil 863 votos, contra poco más de 26 mil a Ricardo Anaya y 4 mil 600 a José Antonio Meade.  

Fueron muchos los que anduvimos “picando piedra” para que los paisanos pudieran tener su credencial para votar, dicen activistas de los comités, que están preparando un plan para presentarlo a Héctor Vasconcelos y a Marcelo Ebrard, quienes se harán cargo de los asuntos internacionales, como anunció López Obrador en el Zócalo la noche de su triunfo.

Están también al pendiente de la información sobre el funcionamiento de las procuradurías y la defensa de los derechos humanos de los migrantes, que forman parte del proyecto de nación del próximo presidente y que permitirían una migración “por gusto y no por necesidad”. Nos encanta eso, dicen.

Yo también me pongo de pie ante Andrés Manuel, quien dio su voto por Rosario Ibarra de Piedra, pilar fundamental de las luchas sociales.

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Al filo de la navaja

Trump desconoce el principio universal del interés superior de la niñez

Donald Trump, como gobierno, desconoce la Convención sobre los Derechos de los niños, y la de los Trabajadores migratorios al salirse de la ONU

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Raúl Ramírez Baena

Estoy seguro que Donald Trump no conoce sus propios límites. Con la política de Cero Tolerancia impuesta a la inmigración indocumentada, que afecta principalmente a mexicanos y centroamericanos, el Departamento de Seguridad Interior, por conducto de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), separa a padres indocumentados de sus hijos como una forma de disuadir la llegada de más migrantes, para después ser deportados, en tanto que sus hijos menores –muchos de ellos nacidos en los EUA- son enviados a los centros de asistencia, no sin antes ingresarlos a los Centros de Detención del ICE, encerrados con cercos de malla como jaulas grandes, lo que ha indignado y unido a la gente… en contra de Trump.

No es la primera vez que el gobierno estadounidense separa a familias. Según el African American Research Collaborative, hubo al menos dos períodos más durante los cuales se tomaron medidas similares. “Hasta 1865 se arrancó a los niños afroamericanos de sus padres” para vender a las madres y a los menores como esclavos. Y revela que de 1870 a 1970 fueron separados los niños indígenas americanos de sus padres.

En esta ocasión, la revelación de imágenes y de un audio con el llanto desgarrador de niños centroamericanos implorando por sus padres, encerrados en esos cercos de malla con luces cegadoras las 24 horas, cimbró a la sociedad estadounidense y mundial.

Derivado de ello, destacan los videos mostrados en las redes sociales sobre el repudio a Kirstjen Nielsen, titular del Departamento de Seguridad Interior (Homeland Security), quien fue materialmente corrida de un restaurante de comida mexicana en Washington, donde espontáneamente los comensales comenzaron a reclamarle por la separación de los menores de sus padres indocumentados.

Por lo mismo, echan a Sarah Sanders y a su familia, vocera de Donald Trump, de un restaurante en Virginia.

Otra escena destacable fue la acción popular y de activistas pro migrante en McAllen, Texas, donde un autobús que trasladaba a menores indocumentados fue detenido y obligado a regresar al Centro de Detención.

Una más fue la reacción de la presentadora de televisión de la MSNBC, Rachel Maddow, quien rompió en llanto al dar la noticia sobre el dolor de los niños separados de sus padres.

Y para rematar, la Revista TIME hace una fotocomposición en su última portada mostrando a un niño hondureño de 2 años separado de sus padres indocumentados, llorando, de frente a la figura de un soberbio Donald Trump, en un fondo rojo.

Congresistas y senadores hasta del partido Republicano protestaron por estas acciones. Pero el mundo se le vino encima a Trump cuando su esposa, Melanie Trump, afirmó que los EUA debe ser un país que respete las leyes, pero también “que gobierne con el corazón”, e hizo un llamado público a su esposo para acabar con la política de separación de los menores y sus padres indocumentados. Además, Trump dijo a la Conferencia Republicana de la Cámara que su hija Ivanka se le acercó y le dijo: “Papi, ¿qué estamos haciendo al respecto?”.

Algo que difícilmente entiende Donald Trump y la clase política y financiera que lo apoya, es que el pueblo de los Estados Unidos respeta y protege a las niñas y niños, aún inmigrantes, que en este país sus derechos son sagrados e intocables.

A pesar de haber firmado la orden ejecutiva para revertir la separación de menores de sus padres más no para anular la política de redadas en los centros laborales, de Cero Tolerancia y las deportaciones masivas fulminantes, la visión totalitaria de Trump, de corte fascista, opuesta al liberalismo y a la democracia, aplasta los sagrados principios que dieron origen a la Unión Americana, que son la esencia de esta gran nación que, históricamente, al margen de las costosas y fratricidas guerras y Golpes de Estado que ha promovido, ha dado mucho a la humanidad en cuanto a las ciencias, las artes y el deporte, particularmente en el Siglo XX.

En el contexto de la crítica mundial a Trump, de manera unilateral, el 19 de junio pasado decide que los EUA abandonen el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, mostrando su soberbia, intolerancia y menosprecio a los derechos humanos y a la paz mundial.

No en vano los EUA no reconocen la “Convención sobre los Derechos del Niño” y la “Convencional Internacional sobre los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares”, ambos de la ONU; difícilmente aplica el derecho de asilo y refugio a personas que huyen de la extrema violencia en sus países de origen, como tampoco reconocen en su política migratoria el principio universal sobre el “interés superior de la niñez”.

Y como ya es costumbre, lamentable la tibia y tardía respuesta de la Cancillería mexicana.

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Justicia pendiente

Una semana en la frontera de Estados Unidos para pedir asilo

Mujeres y niños integrantes de la caravana del “Viacrucis Migrante” han esperado en la frontera durante una semana para iniciar el proceso de petición de asilo.

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Por José Pedro Martínez

TIJUANA.- Tirados en el suelo ante los ojos de miles de transeúntes, soportando la lluvia y el viento congelado del Pacífico que aún sopla durante estas fechas en las noches de Tijuana, más de 200 personas han permanecido esta semana frente a la garita de San Ysidro, el cruce fronterizo más transitado del mundo. Son familias, casi la mitad de ellos niños de muy corta edad, que tras atravesar México a pie, en autobús y sobre el tren “La Bestia” con la caravana del “Viacrucis Migrante”, se han encontrado este recibimiento en las puertas de Estados Unidos.

“Somos un país muy acogedor, pero al igual que en su propia casa, esperamos que todos entren por la puerta de entrada y respondan preguntas honestamente”, declaró Rodney S. Scott, jefe de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), en un comunicado a la prensa. Unos 200 integrantes de la caravana llegaron el pasado domingo a la frontera acompañados de un equipo de abogados y abogadas internacionales para iniciar el proceso de solicitud de asilo. Sin embargo, las autoridades fronterizas dijeron no tener capacidad y que los migrantes que pretendían ingresar a los Estados Unidos tenían que esperar en México mientras los funcionarios procesaban a los que iban entrando a las instalaciones de la aduana.

Así, a cuentagotas y en grupos reducidos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y beliceños fueron accediendo a lo largo de la semana a la garita. La primera fue Gabriela Hernández, hondureña de 27 años que viajó embarazada de tres meses y medio acompañada de sus dos hijos de tres y seis años. “Los organizadores de la caravana me dieron prioridad porque tengo un embarazo de alto riesgo”, explica. Su historia encaja con el perfil de la mayoría de los centroamericanos que llegan a Estados Unidos solicitando asilo.

Las lluvias de la semana pasada obligaron a algunas familias con niños a abandonar la calle en la que esperaban a ser atendidos y refugiarse en albergues para migrantes de la ciudad / Foto: J.P. Martínez.

“Al padre de mis hijos le obligaron a trabajar para la mara. Estuvo en la cárcel y cuando salió, la banda rival amenazó de muerte a toda mi familia”. El mismo día que su ex marido salía de prisión, los pandilleros intentaron secuestrar a sus hijos. “Querían utilizarlos para agarrarle a él. Por eso no lo pensé y esa misma noche decidí irme de mi país”. Gabriela cruzó como pudo por Guatemala y a su entrada a México, en Tapachula (Chiapas), encontró la caravana migrante a la que se unió para llegar al norte. “Tengo un tío en Los Ángeles que nos va a recibir. Solo espero que mis hijos crezcan sanos y tengan una buena educación, sin violencia”.

Telsa Rich, solicitante de asilo de Honduras, con su hija Valentina en brazos / Foto: José Pedro Martínez

Tras ella, Telsa Rich, otra mujer hondureña de etnia garífuna que cruzó México con su esposo y su hija Valentina, de 9 meses, en brazos. A diferencia de Gabriela, no tiene familia ni conocidos en Estados Unidos, algo que juega en su contra ante la corte migratoria. “Estoy muy triste porque los abogados me aconsejaron que mi pareja se quedara en México. Él tiene muchas posibilidades de ser deportado, así que primero voy a intentarlo yo”, lamenta entre lágrimas, minutos antes de acceder al control fronterizo.

“El hecho de que una persona salga de su país huyendo de alguna persecución no significa que cumpla los requisitos para entrar a Estados Unidos”, explica Menéndez. “Es muy difícil que aquí acepten un caso de asilo. Deben manifestar que están huyendo de una persecución basada en raza, religión, opinión política, nacionalidad o pertenencia a algún grupo social. Y es aquí donde encontramos el principal problema: demostrar que hay un nexo entre la violencia que han vivido y su pertenencia a ese grupo social”.

La jurisprudencia en materia migratoria establece que las víctimas de la violencia entre pandillas no suponen un “grupo social visible”. Hay casos en los que los solicitantes huyen porque la mafia o el grupo delictivo persigue a la familia entera, como en el caso de Gabriela. Entonces, los solicitantes pueden argumentar que ese grupo visible es su familia. Por ello es más difícil que un hombre soltero cumpla con este requisito esencial para solicitar asilo: unos 150 que venían en la caravana han decidido quedarse en México ante el temor a ser deportados.

Jaime Rodríguez, salvadoreño de 32 años que salió de una pequeña comunidad rural cerca de la capital para buscar trabajo y prosperidad en Estados Unidos, es uno de los que ha decidido quedarse en Tijuana tras su recibir asesoramiento jurídico. “Los abogados me dijeron que iba a estar encarcelado en un Centro de Detención durante meses y que con toda seguridad iba a ser deportado”, lamenta. “Tengo una hija y no puedo permitirme estar medio año sin mandarle dinero. Prefiero quedarme en México y buscarme la vida. Ya veré cómo le hago para brincarme (la frontera). En El Salvador no se puede vivir, las maras te roban, te extorsionan y te matan. Somos pobres, no tenemos de nada, y no puedo buscar trabajo en otros lugares porque los pandilleros controlan a los forasteros y te matan si piensan que eres de los rivales”.

El grupo de mujeres transgénero de la caravana de migrantes tiene más posibilidades que los hombres solteros de recibir asilo en Estados Unidos / Foto: J.P. Martínez

Un grupo muy notable en la caravana es el de las personas transgénero, de unas veinte integrantes, que huyen de la violencia originada por su condición sexual y acentuada por el contexto de inseguridad de sus países de origen. “Muñeca”, guatemalteca de 26 años, cuenta que desde pequeña fue marginada por su familia y los vecinos de su poblado. “Mi hermano me golpeaba y cuando se juntó con los pandilleros me dijo que me saliera de casa o me iba a matar”. Sin recursos ni sustento familiar, muchas de estas víctimas terminan cayendo en las redes de prostitución que se aprovechan de su situación.

La política de asilo con el gobierno Trump

El equipo legal que durante más de una semana ha asesorado a las 365 personas que lograron llegar a Tijuana denuncia que el gobierno estadounidense está atacando el sistema de asilo a través de los jueces. “Con el sistema de migración actual, los casos de solicitud de asilo dependen de la discreción del juez. Entonces, dependiendo del que te toque, puede aceptar tu caso o denegarlo”, explica la letrada californiana Martha Menéndez.

Los tribunales de inmigración en Estados Unidos dependen de las directrices del poder ejecutivo, en este caso, bajo las órdenes del fiscal general Jeff Sessions, quien se sumó a Donald Trump en sucesivos ataques a la caravana del Viacrucis Migrante en actos públicos y redes sociales: “Nuestra nación tiene el sistema migratorio más generoso del mundo, pero esto es un intento deliberado de menoscabar nuestras leyes y de sobrecargar nuestro sistema”, llegó a afirmar en Washington.

Los solicitantes de asilo son retenidos durante varios días en las instalaciones de la aduana, antes de pasar a la evaluación por parte de funcionarios migratorios. “Mi trabajo ha sido asesorarles y explicarles qué les iba a pasar al momento de cruzar la frontera; con quién van a hablar y cómo iba a ser su entrevista de “miedo creíble”. Una vez pasen eso, si no tienen ningún familiar en Estados Unidos, es muy posible que mientras se procese su caso van a permenacer recluídos en un Centro de Detención”, explica Menéndez.

La resolución puede alargarse entre seis meses y un año, tiempo que permanecen recluidos en un Centro de Detención o, en el mejor de los casos, quedar en libertad condicional bajo vigilancia. “Si tienen algún familiar al otro lado, existe la posibilidad de que salgan bajo fianza con un dispositivo GPS atado al tobillo. Pero tienen que tener claro que van a estar en una cárcel, y ellos deben valorar si están dispuestos a estar encerrados en el tiempo que se determine su caso”.

Migrantes en Tijuana. Foto: Los Ángeles Press/José Pedro Martínez

De acuerdo a las estadísticas publicadas por la Syracuse University de Nueva York, más de las tres cuartas partes de los solicitantes de asilo procedentes de El Salvador, Honduras y Guatemala perdieron sus casos entre 2011 y 2016. Además, Menéndez ha alertado a las mujeres que viajaban con sus hijos de la posibilidad de que sean separados. “Solo hay tres centros de detención para familias: dos en Texas y otro en Pensilvania. Se han publicado reportes de que están separando a hijos de sus padres, y también tenemos que preparar a las familias para eso”. Por el momento, tanto Gabriela como Telsa continúan esperando a que se decidan sus casos acompañadas de sus hijos.

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