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Con voz propia

«Abrazos, no balazos» frente al mito de la seguridad pública

El combate al crimen organizado en México es un asunto de Estado que requiere mayor firmeza y estrategia clara, no solo perdón y buenas intenciones, en un plan conciliador como gusta plantearlo el presidente López Obrador

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Tomás Borges

“Se puede decir que no hay países subdesarrollados sino mal gestionados»
Peter Drucker

La seguridad es un mito. Bajo esta premisa, puedo afirmar que la seguridad en México es un muy lucrativo negocio en el cual se gastan millones de pesos cada año, con la quimera de generar la percepción de seguridad entre los gobernados. Sueño que nos venden a través de los medios masivos de comunicación, tal como la actual administración (que prometió mucho en la materia y ha sido omisa con casos emblemáticos como El falso caso Wallace) lo está haciendo con su proyecto de la Gendarmería Nacional.

El ciudadano de a pie lo sabe y vive día a día el fenómeno de la delincuencia en cualquiera de sus manifestaciones, la cual no tiene distingue de partidos ni religión, siendo prueba palpable la extensa nota roja diaria que da los pormenores de los actos criminales a lo largo y ancho del territorio nacional.

La delincuencia organizada no se acaba por decreto ni apelando a las madres, de los criminales, tal como lo cita el actual presidente López Obrador, quien sólo le falta decir (en sus homilías disfrazas de conferencias) que nos unamos en oración para que los criminales entren en razón y dejen de delinquir.

No conozco a ninguna familia que no haya tenido un encuentro con el hampa, viendo con tristeza que cada sexenio se reinventan los aparatos encargados de velar por la seguridad de la sociedad (PFP, PF, AFI, Gendarmería y Guarda Nacional) y las premisas siempre son las mismas: capacitar más a los policías, que se les pague más, que se les dote de mejor equipo y un largo etcétera, pero la realidad no cambia, ni la percepción de seguridad aumenta.

No hay que olvidar que el miedo vende, y nos infunden temor al grado de creer que la erradicación de la delincuencia organizada es una labor titánica, por no decir imposible, y que ésta debe de estar en manos de los elegidos, quienes son los mismos de siempre y que autonombrándose expertos, lucran con la seguridad y con los recursos designados para tal efecto.

Cómo dice el investigador Philip Zimbardo: “Estoy convencido de que el miedo es la mejor arma psicológica de que dispone un Estado para manipular a sus ciudadanos al punto de que están dispuestos a sacrificar libertades y garantías básicas a cambio de la seguridad que les promete el gobierno omnipotente”. (Citado por Pedro Baños en Así se domina el mundo, Editorial Ariel, México 2018).

En este sentido, vemos cómo los secretarios de Seguridad cuando fracasan en su encomienda, simple y llanamente son reciclados y comisionados o contratados en otros estados, o cuando no están en el círculo del poder, simplemente ponen empresas de Seguridad privada, y curiosamente en algunos casos en sociedad con los empresarios a quienes tomaron como proveedores durante su gestión.

Es por ello, que siempre he dicho que el problema de la seguridad es un problema de Seguridad Pública y no de política, porque cuando se juega a hacer política con los delincuentes, siempre se termina con un mal balance para el gobierno, siendo el hampa la única ganadora de este enfoque estúpido.

Todo tiene un origen y en el caso del crimen organizado es la impunidad y las leyes laxas que, en lugar de inhibir el crimen, hacen que sea más lucrativo ser corrupto y que haya seguridad de primera y de segunda, dependiendo de la capacidad económica y fama del afectado.

Como dice Robert L. Oatman: “En un mundo agrietado y peligroso, los riesgos abundan. Todos saben que hacemos cosas para reducir los riesgos que enfrentamos. Compramos seguros, vemos a ambos lados de la calle antes de cruzar, no vamos a las partes peligrosas de la ciudad. Nos protegemos instintivamente”. (El Arte de la Protección a Ejecutivos, Noble House, 1997).

Tal como señaló el autor citado, los seres humanos nos protegemos instintivamente y, al respecto, el Estado ha delegado atribuciones que antes sólo le competían, como la salud y la educación (y la seguridad) bajo el falso argumento de que no eran redituables y que había que permitir una proliferación de escuelas y hospitales de todos los precios y niveles, debido a que en parte el gobierno no puede cubrir la demanda académica y de salud, legando dichas atribuciones a empresarios -que amparados con sus contactos en el gobierno- han lucrado con el bienestar del pueblo mexicano.

En una sociedad donde se es más rentable delinquir y cuestionar la autoridad del Estado, gracias a la difuminación del poder (como dice Moisés Nahim en El Fin del poder, Edición de Bolsillo, México, 2017), en donde se idolatra a los transgresores, siempre habrá émulos que buscarán la trascendencia, transgrediendo.

Para erradicar al crimen, se combate con lo que se tiene. No se crean nuevas corporaciones dejando que se oxiden las ya existentes, ignorando a la gente valiosa, que tuvo la desgracia de ser comandada por mediocres y corruptos. Por decirlo de otra forma, los leones dirigidos por corderos, o por cerdos, como ha ocurrido en los últimos años en México.

No cabe duda que se sigue poniendo el vino nuevo en odres viejos, lo que hará que el presupuesto destinado para erradicar el crimen organizado, sea un dinero erogado sin lograr los resultados por la mayoría esperados. Un ejemplo de ello, José Torres Charles, vinculado al crimen y nombrado administrador Central del SAT, lo que orilló a que las organizaciones como Familias Unidas y Fray Juan de Larios  solicitaran la investigación del funcionario por la vía penal en su gestión como procurador de Coahuila entre el 2005 y el 2012.

El mito de la seguridad 

“Ninguna sociedad está libre de delincuencia organizada, excepto las más represivas (y, si bien Corea del Norte posee niveles muy bajos de crimen organizado, su presupuesto estatal depende de forma decisiva del tráfico de drogas con las organizaciones delictivas de los países vecinos)”, nos dice Misha Glenny (Mc Mafia, Destino, Barcelona 2008), lo que nos muestra que ninguna sociedad está a salvo del flagelo del crimen organizado, nacional o internacional.

Partiendo de lo anterior, podemos inferir que la seguridad es un mito. Con esta frase tan lapidaria como lacónica, quiero remarcar que la seguridad es un ideal, una meta, ya que siempre van a haber fallos en la misma, y nunca se va a garantizar que no pase nada a los resguardados de una nación, por lo tanto se convierte la seguridad en una percepción de seguridad, un mito que todos asumimos como verdadero si nos crean los factores mediáticos, jurídicos, y bélicos para ello. Y aún así, debe considerarse que todos los planes que se hagan al respecto no pueden dejar de tomar en cuenta la máxima enunciada por el General Von Moltke, “ningún plan supera la realidad”.

La inseguridad, así como “la delincuencia organizada y la corrupción florecen en la regiones y los países en los que existe poca confianza pública en las instituciones”, siguiendo las palabras de Glenny, no se erradican por decreto.

Partiendo de que la seguridad es un mito, una guía, una excusa para que las mayorías cedan su libertad en aras de una ilusión, el combate frontal al crimen es un pretexto para que los ciudadanos cedamos derechos y espacios, en aras de una tranquilidad ficticia. A lo largo de la historia, la seguridad ha sido utilizada como instrumento político y ha sido visto como una utopía, un ideal, una sombra como las observadas por los prisioneros en la caverna de Platón y o vemos con la necedad del presidente de poner un mando militar en labores civiles de seguridad.

El coronel del ejército español, Pedro Baños destacaba que “todos somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, principalmente por personas de las que nunca hemos oído hablar”; en referencia a “los medios de comunicación crean un escenario artificial e interesado que pocas veces coincide con la realidad objetiva. En ocasiones, ni siquiera se percibe ningún color, dejándose traslucir apenas las penumbras de la verdad” (Pedro Baños, Óp. Cit.).

“La opinión dominante es la opinión de la clase dominante”, conocida frase de Karl Marx, que podemos evocar cuando un delito pega al bolsillo o los intereses de la clase dirigente, y se convierte en un problema de seguridad nacional, tal como sucedió con la campaña contra el Huachicoleo, donde hubo mucho ruido y pocas nueces. Al menos, el combate a esa corrupción específica no fue lo esperado ni lo proporcional a la magnitud de la corrupción. 

Pareciera que el actual presidente de México, esté siguiendo los mandamientos religiosos que profesa para dirigir el país, cuando la laicidad debe de ser el eje rector, ya que con “Abrazos y no Balazos”, no se combate al crimen; porque de ser así tendrían que dotarles de biblias a los integrantes de la Guardia Nacional, y no fusiles.

En espera de que los políticos tomen las riendas y reconozcan los riesgos de politizar más la seguridad, y en espera de que los corruptos sean castigados y no amnistiados. La justicia en México es un deber, pero también la única esperanza de mantener de pie a la Nación. 

¡Señor Presidente López Obrador: En Usted está callar bocas y hacer las cosas diferentes y dejar que los zalameros le endulcen los oídos y le digan lo que quiere escuchar! Usted es Presidente de México, no de su partido. ¡Usted no tiene que convencer a sus correligionarios, sino a los que aún dudan de usted!

Recuerde que, en su momento un político llamado Adolf Hitler pensó que estaba en lo correcto; y fue vitoreado por su pueblo y murió en la oscuridad de un búnker.

Por último, no olvide que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones.

@borgestom

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Emma Albertina Quiroz Acuña, la ‘diva’ del Periodismo en Sinaloa

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emma quiroz acuña, periodista de sinaloa

Una guerrera del periodismo sinaloense en los temas de Seguridad pública y Procuración de justicia. Su campo de batalla:  la lucha por la justicia.

Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez

Ella, Emma Albertina Quiroz Acuña, siempre ha tenido la fortaleza para conseguir sus propósitos con la certeza de que nada podrá detenerla. A sus 55 años, es una mujer que lleva tres décadas dedicada a su pasión más grande: el periodismo.

Auténtica admiradora del talento, el carácter y la belleza de María Felix, la Doña, Emma también es diva, se considera como tal y ciertamente lo es porque tiene la esencia de una “Diva” con un espíritu fuerte, generoso y empoderado, no sólo por ser hermosa, carismática y excepcional.

Emma Albertina Quiroz Acuña cumple años este 4 de octubre.

La “Diva” del periodismo sinaloense es una figura respetada con una amplia experiencia en materia de seguridad pública que ha acumulado en el último tramo de su vida.

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En un mundo que había sido vedado para las mujeres, Emma Albertina Quiroz ha demostrado que es fiel a su esencia intrépida y determinada porque nunca la han detenido los estereotipos ni el qué dirán. Además es claro que no le tiene miedo a nada ¡Pobre de aquel que se interponga en su camino!

Como periodista nunca ha podido ser indiferente ante la desigualdad y la injusticia porque va contra su esencia de “Diva” y sin importar en donde esté, ella siempre alza la voz para ser escuchada hasta excesos criticados.

Emma Albertina Quiroz, la mujer

Nació el 4 de octubre de 1967 en Culiacán, Sinaloa, como la única hija que meció la cuna Alberto Quiroz Soto, su padre, y Emma Acuña, su madre. Alberto Quiroz era originario del puerto de Topolobampo, y Emma Acuña, del poblado de Metates, Durango. Fue la única mujer entre cuatro hijos varones. “Lo Diva lo tengo en la sangre”, admite.

Fue una niña sumamente consentida, querida por todos, y criada junto a sus hermanos se hizo más combativa.

No obstante, siendo la única hija fue protegida de los latidos de su propio corazón colocando sobre ella un manto protector para que no tuviera contacto con los misterios y los imponderables del mundo.

 “Fui una niña muy consentida. Creo que por eso he sido tan altanera y caprichosa. Mi padre era la disciplina y el castigo, pero también el protector, proveedor, y su familia siempre fue su tesoro más preciado. Mi madre una mujer entregada a su hogar, esposo y sus hijos.  Organizada para con su familia y alcahueta con sus hijos”, recordó.

Desde pequeña le apasionaron los fenómenos sociales, el comportamiento humano y la lucha por las causas justas. Por eso, su primer impulso fue estudiar Psicología. Sin embargo, al salir de la preparatoria, por los avatares del destino en un hogar sobre protector que no le permitió ir a estudiar a Jalisco, decidió ingresar a la licenciatura en ciencias de la comunicación y relaciones públicas en la Universidad Autónoma de Occidente.

“Entré a la carrera de comunicación porque cuando salí de la preparatoria le comenté a mis papás que quería estudiar Psicología en Guadalajara, pero mi padre no lo autorizó y me dijo que lo que quisiera estudiar lo haría aquí en Culiacán”, comentó.

Fue así como hizo su servicio social en la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Sinaloa durante la administración del gobernador Francisco Labastida Ochoa.

“Me gusta la comunicación, el contacto con la gente, me considero una mujer intolerable ante las infamias u ofensas.  No las permito a nadie. ¡A nadie!”, comentó.

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Al concluir su carrera, una vez graduada, estudió italiano y viajó con dos amigas a Florencia, Italia, para estudiar Diseño Gráfico. «Una experiencia maravillosa», dice, pues a sus 21 años conoció el viejo continente.

Al regresar de Europa, Emma fue a buscar a Ignacio Lara Herrera, un zacatecano que se trajo Francisco Labastida de la Ciudad de México para que fuera su jefe de prensa. Fue él quien incorporó a Emma al servicio público, primero en el área de Relaciones Públicas, del Titular del Ejecutivo del Estado, y luego como jefa de prensa de la Dirección de Vialidad, Tránsito y Transportes del Estado.

En 1993, se trasladó a Guadalajara para laborar en el área de ventas de la empresa Promomedios Radio, y también fue conductora del programa “Las viejas en el deporte”. Allí conoció al hombre con el que se casaría.

En 1996, su novio Carlos Mar Blanco fue a Culiacán a pedir la mano de Emma a su padre, y en ese mismo año nació su única hija Carla Valeria Amor Mar Quiroz. “Siempre quise tener nueve hijos, lamentablemente no pude”, confesó.

Al terminar esa relación amorosa, dos años después regresaría a Culiacán, junto con su hija. “Mi mayor satisfacción es haber sacado a mi hija adelante.  Hoy es una extraordinaria profesionista”, afirmó.

Emma Albertina Quiroz, una periodista en peligro 

En 1999, Rigoberto Félix Díaz, gerente de JAPAC, la contrató para el programa “Cultura del Agua” y en el año 2000 se incorporó al Consejo Estatal de Seguridad Pública, iniciando su formación y trayectoria en las áreas de la seguridad pública.

De esta manera, fue directora de comunicación social del Consejo Estatal de Seguridad Pública, secretaria técnica de la Procuraduría General de Justicia y directora de Planeación y Participación Ciudadana del Consejo Estatal de Seguridad Pública donde, fiel a su temperamento de mujer fuerte, nunca pudo quedarse callada ante las injusticias.

En el sexenio del gobernador Jesús Aguilar Padilla fue vocera del Gobierno del Estado de Sinaloa y enlace entre el Ejército Mexicano, la Policía Federal Ministerial y corporaciones estatales y municipales.

En ese periodo, de 2008 a 2013, fue el Operativo Conjunto Culiacán-Navolato, cuando recrudeció la guerra contra el narcotráfico en el estado, emprendida por el entonces presidente de México, Felipe Caderón.

A lo largo de la trayectoria de Emma, su integridad ha estado varias veces en peligro. En esos años de vocería, la sinrazón de la delincuencia siempre fue peligrosa.

En la actualidad, la gente comprende la labor de un vocero que consiste en transmitir información, pero hubo un tiempo en que eso no se entendía y Emma tuvo experiencias donde casi pierde la vida.

Fue precisamente en esa época cuando conoció más de cerca las detonaciones, las ráfagas de AK-47, buscando su cuerpo, las explosiones y el humo que sobrevuela y lo impregna todo de olor a pólvora. Sensible y valerosa no se amedrentó. Pero fue entonces que volvió a nacer tras un terrible atentado.

Durante la administración del gobernador Mario López Valdez, se alejó de la comunicación y se convirtió en emprendedora al abrir con el apoyo de su padre el Spa “Divas y Reyes Spa”.

En el 2017, aceptó el llamado del gobernador Quirino Ordaz Coppel para trabajar nuevamente en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

En 2019, ingresó a la Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas donde permaneció hasta junio de 2022 y en julio de este mismo año fue invitada por el rector de la Universidad del Policía, Óscar Fidel González Mendívil, para incorporarse a esa institución cuyo propósito fundamental es formar policías profesionales y preparados.

También en 2019, inició su programa “Sin Mentiras”, de transmisión en vivo a través de las redes sociales con contenidos periodísticos de interés social.

No ha sido fácil sacar adelante este proyecto periodístico, pues durante los dos últimos años ha sufrido pérdidas dolorosas. La pandemia del Covid-19 le arrebató a su madre Emma Acuña, murió su hermano Ramón Quiroz Acuña por cáncer de páncreas y su sobrino Carlos Arturo Quiroz Ramírez falleció en un accidente. Su fortaleza resiliente le permitió superar tales adversidades.

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“He sido una mujer afortunada en muchos aspectos, privilegiada en otros, pero en gobierno me he abierto las puertas yo sola, debido a que creo oportunidades, porque padrinos políticos no tengo. Tampoco partido político”, subrayó.

A pesar de haberse desarrollado en el frente de la guerra, en las áreas de seguridad, Emma es una mujer protectora y niñera de vocación porque le encantan los chiquillos, ama a las personas mayores y a los animales, quizás por ser más vulnerables. Emma, la Diva del periodismo, es una figura complicada y aguerrida, pero entrañable. Es uno de esos personajes que siempre hacen falta para hacer contrapeso y alcanzar la sociedad que anhelamos.

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Con voz propia

Sarcástico, AMLO revela más enfermedades

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López Obrador se mostró en desacuerdo para sancionar al titular de la sedena por el hackeo del grupo guacamaya

CONTRAFILO

Por José García Segura

Al presidente Andrés Manuel López Obrador le queda poco tiempo de vida; de vida pública, de vida social.

“Ya tengo bastantes achaques… ya estoy chocheando, pero con lo que me queda de fuerza, vamos a terminar la transformación de México” advirtió antes de enunciar sus males: corazón, hipotiroidismo, gota y «otros padecimientos».

De acuerdo con el hackeo a la SEDENA revelado por el portal de noticias Latinus, el presidente ha sido hospitalizado por «angina inestable de alto riesgo» (la cual pudiera conducir al infarto).

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La vida pública de López Obrador seguramente no llegará a la Navidad de 2023, cuando inicie la sucesión presidencial y la renovación de poderes en el sureste (Tabasco, Chiapas y Yucatán; el Bajío (Guanajuato); el Occidente (Jalisco) y, la megalópolis más grande e importante de nuestro país (Morelos, Puebla, el Estado de México y el antiguo Distrito Federal).

Tras reconocer el robo de información confidencial al Ejército por parte del grupo denominado «guacamaya” (archivos de la Sedena; contratos relacionados con el aeropuerto de Tulum y el Tren Maya así como lo relativo a la salud del propio mandatario) descartó la posibilidad de sancionar al general secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval.

– ¿No se va a investigar el hackeo?, ¿no habrá sanciones para nadie?

– No, yo soy partidario de que no.

Andrés Manuel López Obrador insiste en que el Ejército debe estar en las calles al menos un sexenio más.

En ese marco hoy se reunirán las comisiones dictaminadoras para ampliar, al menos hasta 2028 la presencia militar en labores de seguridad pública.

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El dictamen que emitan será votado por el pleno del Senado mañana martes. En vía de mientras, el diputado Santiago Creel, presidente del Congreso de la Unión arremetió contra la consulta de enero: «Ni se cuida, ni se defiende a las fuerzas armadas»

El “cóctel de medicamentos» que noche a noche toma el Presidente es para controlar las enfermedades de muerte que padece: del corazón, COVID y diabetes mellitus.

“Creo que cuando lo del infarto, un médico recomendó que me dieran una sobredosis de medicamentos para que yo me fuera al cielo».

Por si vuela o no hasta ese lugar, ya dijo en su testamento lo que sus partidarios deben hacer para consolidar la 4T. La Constitución establece que luego de dos años de gobierno, a la muerte del presidente de la República, el Congreso de la Unión designará al secretario de Gobernación como encargado de terminar el período para el que fue electo.

Adán Augusto; Adán Augusto…dirán algunos.

***

Email: josegarciasegura@gmail.com

 

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Con voz propia

Los demonios sueltos en Palacio Nacional

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AMLO volvió a citar una canción de Chico Ché cuando habló de los documentos filtrados de la Sedena

TRAS BAMBALINAS  

Por Jorge Octavio Ochoa

Sin más argumentos que una sonrisa y una canción de Chicoché, el presidente Andrés Manuel López Obrador banalizó la “bomba” noticiosa, sobre el mega robo de información de los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Por sí solo, es un asunto de Estado, que vulnera la inteligencia militar y que, de entrada, pone en entredicho todos los argumentos sobre el proceso de militarización que pretende imponer el Jefe del Ejecutivo Federal en el país.

En este sexenio quedó al descubierto que el Ejército fue rebasado, no sólo por los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado, sino por la cantidad de responsabilidades que les ha dado López Obrador.

De esta forma, se suman los escándalos: Ayotzinapa, desaparición de marinos asignados a un senador, toma de protesta de un gobernador vinculado con el narco, mega robo de datos, desplome de helicópteros, uso de otros para botargas.

Los simpatizantes de AMLO también trivializan, festejan la respuesta del mandatario sobre su estado de salud, ríen por la tonadilla burlona del Jefe del Ejecutivo sobre la OEA, pero los fantasmas de Palacio se han vuelto demonios.

Lo que hoy se ve en la pirámide jerárquica del régimen, es una grave falta de rigor profesional para todo: se improvisan proyectos; se miente, manipula o reservan los datos sobre las 100 universidades, las becas, las pensiones.

Para leer más del autor: Fantasmas en Palacio

Por más que se quiera torcer la realidad, nada va conforme a los tiempos y al Presidente le ha entrado una patética prisa por entregar obras inconclusas y, sobre todo, dejar asentada la presencia del Ejército en la administración del país.

Aunque dice dormir bien, es un hecho que su gobierno pasará a la historia como el sexenio que abrió de par en par la presencia de los militares en la política. Los gobernadores ya no serán libres para colocar a sus secretarios de seguridad.

El engrudo se vuelve cicuta. De tanto mentir, las lunas de sus noches se han perdido. El Presidente de México ironiza, promueve escarnio contra sus enemigos y prepara “testamentos políticos” para dejar a un sucesor.

Él y sus seguidores festejan, pero hay un aire frío que flota sobre Palacio, permeado por un estilo de dialogar con la oposición. Sus seguidores dicen que él duerme bien y descansa. Los otros le preguntan: ¿En paz?

Hay un hálito de muerte desde que el mandatario la convocó en el pasado grito de independencia y sus seguidores festejan la ingeniosa respuesta de que no es alcohólico, pero una angina de pecho no es cualquier cosa.

El caso Ayotzinapa es ya un laberinto que, por donde quiera que se camine, lleva a la Secretaría de la Defensa como implicada. Hay militares enfurecidos y encarcelados y pesa sobre Cienfuegos la mirada del vecino país.

Lee más: Agente retirado de la DEA desmiente al presidente López Obrador sobre proceso de Cienfuegos en EEUU

 

Los asesinos hoy son la fuente principal de información del gobierno federal para perseguir militares responsables. Mientras, otros implicados gozan de impunidad porque la Fiscalía se desistió de muchas órdenes de aprehensión.

Y en Tamaulipas, un gobernador en vísperas de asumir el cargo, decide emitir oficio para regresar a su escaño en el Senado, porque teme investigaciones que lo involucran con el extinto capo del narco, Sergio Carmona y otro apodado “el Gerry”.

Hasta la fecha, ni Américo Villarreal, ni el actual líder nacional de Morena, Mario Delgado, ni el senador José Narro han podido responder claramente qué hacían con el exlíder huachicolero y por qué viajaron en el avión privado de Carmona.

México se ha convertido así, en un escándalo internacional por involucramiento de la clase política con el crimen organizado. Hay de todo en el territorio azteca: tráfico de migrantes, desaparición de personas, incendio de tiendas.

Robo y quema de vehículos, bloqueos carreteros, toma de casetas, compras sin licitación, mega fraudes en Segalmex, corrupción en la compra y distribución de medicamentos.

Lee más: Hackeo a SEDENA: lo que se sabe de la salud de López Obrador y el grupo de hackers ‘Guacamaya’

Lo más descarado, como ya hemos dicho en otras ocasiones, ha sido la cínica obtención de voluntades y el intercambio de impunidades a través de gubernaturas o embajadas. El servicio exterior mexicano se ha convertido en bote de basura.

Como único argumento, el presidente de México responde a sus adversarios: “¡Ya supérame!”, frase que refleja su mandato: una eterna bravuconada que no lo hace diferente a los de antes.

La renuncia de Omar Gómez Trejo a la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA), abre un boquete insondable a la autoridad moral e imparcialidad que dice tener el régimen.

La renuncia se da porque la Fiscalía General de la República (FGR), del ínclito Gertz Manero, se desistió de 21 de las 83 órdenes de aprehensión contra personas vinculadas a la desaparición de los 43 normalistas en 2014.

Ocurre cuando la FGR pedía celeridad para enjuiciar a Murillo Karam pero daba carpetazo a 21 órdenes de aprehensión, entre ellas las de 16 militares. Y el juez lo concedió con una celeridad inusitada: sólo 7 días tardó.

Entre éstas, canceló la orden de aprehensión contra el exprocurador de Guerrero, Iñaki Blanco, por el delito de delincuencia organizada; contra Ulises Bernabé, juez de barandilla en Iguala, ante quien fueron presentados varios normalistas.

Este juez ha negado su relación con los crímenes y se encuentra asilado en Estados Unidos. También se canceló la orden contra la expresidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, Lambertina Galeana.

Igualmente fueron canceladas las órdenes contra dos exingenieros del Palacio de Justicia de Iguala que, según la UEILCA, perdieron videos clave sobre lo ocurrido aquella trágica noche.

En fin, el hecho es que todo es un engrudo y los padres de los 43 ya no creen en López Obrador.

Como cerrojazo, el presidente promete renunciar si alguien le demuestra que el suyo es un Narcogobierno. La mañanera del jueves 29 de septiembre tuvo algo de eso.

En esta mescolanza de hechos y cosas raras, el presidente López Obrador confirmó la desaparición de 2 marinos que escoltaban al Senador José Narro durante una gira por Acapulco, Guerrero, sin que hasta la fecha se sepa su paradero.

Los marinos aparecen en una fotografía publicada en Twitter por Narro el pasado 20 de septiembre que posteriormente fue eliminada.

En la imagen se observa al senador acompañado también por el gobernador electo y al presunto operador financiero del Cártel del Noreste, Gerardo Teodoro Vázquez Barrera, ‘El Gerry’.

¿Testamento político?

Para remate y en otra aberrante declaración que ha hecho en estos últimos meses, López Obrador dice que tiene listo un “testamento político” con instrucciones de quién debe ser su sustituto.

Sepa más: La Guardia Nacional bajo mando de la SEDENA, un agravio a la población

 

Con esa misma falta de rigor académico y profesional que ha demostrado, López Obrador cree que la Presidencia es heredable, quizá en parte porque sabe que las Fuerzas Armadas apuntalan varias de sus decisiones.

Por eso no le importa el hackeo de documentos, ni le preocupa que algunos de sus familiares y allegados de primer círculo estén involucrados en irregularidades. El Ejército lo respalda y se acabó. Cienfuegos y otros también duermen en paz.

 

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