Alberto Farfán Martes, 01 de Marzo del 2022, 07:53
Por Alberto Farfán
Después de tres largos años pareciera que el sistema de justicia de este país ha retomado, aunque parcialmente, su razón de ser. Debido a que finalmente el abogado Eduardo López Betancourt fue vinculado a proceso por su probable participación en el delito de hostigamiento sexual agravado en el caso de la denunciante Lourdes “N”, quien fuera alumna de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en su momento.
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Como lo hicimos de su conocimiento en mi columna anterior, Lourdes “N” denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) que el alto funcionario de la UNAM presuntamente la agredió en materia sexual en los años 1999, 2019 y 2020 por lo que la FGR el 18 de febrero del año en curso se presentó ante el juez de control del Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte, Gustavo Aquiles Villaseñor, para imputarle al interfecto la probable comisión del delito de hostigamiento sexual agravado, así como por los de tratos crueles e inhumanos y degradantes.
Y en la continuación de la audiencia el día 23 siguiente, después de 16 horas de presentación de pruebas en la madrugada del día 24, el juez Aquiles Villaseñor determinó no validar las agresiones verbales de carácter sexual soez de 1999 pues ya habían prescrito. No obstante, sí admitió y ordenó la vinculación a proceso de López Betancourt en virtud de que sí encontró elementos mínimos pero suficientes de naturaleza sexual o lasciva para proseguir el proceso en su contra con respecto al delito de hostigamiento sexual agravado.
Pero, por otra parte, desestimó los delitos que se refieren al de tratos crueles e inhumanos y degradantes presentados por la FGR. En vista de lo cual, finalmente el juez ordenó como única medida cautelar que el demandado no se acerque ni se comunique con Lourdes “N”. Toda vez que el imputado podrá seguir el proceso en libertad, y además otorgó 45 días para la investigación complementaria.
En otro orden de ideas, resulta interesante que el rector de la máxima casa de estudios de México, Enrique Graue Wiechers, no se haya pronunciado o dado la cara en ningún momento sobre el particular. No obstante, hecho casi insólito, ha sido la propia Facultad de Derecho de la UNAM la que ha tomado cartas en el asunto.
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Este viernes 25 el Consejo Técnico de la Facultad de Derecho en sesión extraordinaria acordó destituir de todas sus funciones al imputado en aras de “salvaguardar la seguridad física y psicológica” de la demandante. Esto es, López Betancourt ya no ejercerá como docente, ni como integrante del consejo, así como tampoco actuará como decano y, sobre todo, no fungirá como presidente del Tribunal Universitario.
Y si bien es cierto que el proceso judicial no ha concluido, considero que por fin se han alcanzado a vislumbrar ciertos destellos de luz al final del túnel, lo cual si no es del todo satisfactorio para las mujeres agredidas en el ámbito sexual ─universitarias o no─ por lo menos se ha logrado poner en la mirada de la opinión pública que un hombre poderoso y una institución de suyo monolítica sí pueden ser cuestionados.
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