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Histórica marcha de la UAS en solidaridad con Ayotzinapa

En la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) fue histórica la marcha de solidaridad e indignación por la masacre a normalistas de Ayotzinapa en Culiacán

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Marcha de los estudiantes de la UAS en Culiacán. Foto: Miguel Alonso Rivera

Marcha de los estudiantes de la UAS en Culiacán. Foto: Miguel Alonso Rivera

Muerte de girasoles alumbrando las conciencias

Una manifestación estudiantil histórica: La marcha de solidaridad e indignación por los 43 estudiantes víctimas de desapareción forzada de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, no tiene precedentes en México y en este solar sinaloense, por el número de participantes, su impacto, alcance internacional, y el reclamo popular, unánime, de justicia y por mantener encendida una luz, que no puede extinguirse, con el anhelo de que los regresen con vida.

Miguel Alonso Rivera Bojórquez *

CULIACÁN, Sinaloa.- No existe peor simulación que aparentar que se lucha por la justicia cuando se es el verdadero culpable, no hay peor engaño que fingir que hay paz cuando vivimos en guerra.

No puede haber mayor hipocresía que la de la mentira del desarrollo y el progreso, cuando prevalecen el hambre y la desigualdad; cuando la salud y la educación resultan inaccesibles; cuando la pobreza es un negocio y en los horizontes no se observa esperanza alguna.

No hay nada más asqueroso que derramar lágrimas falsas y ponerse el disfraz de indignación en una pésima actuación, para después reír a carcajadas por el sufrimiento ajeno.

En la era de la información existe una vorágine de desinformación y un sentimiento de impotencia y confusión creciente en una sociedad lastimada.

Sin embargo, el pueblo, a pesar de ser bombardeado noche y día con engaños permanentes, en el fondo siempre sospecha, sabe, la verdad.

Sabe que la justicia es injusta para el desamparado, o solamente existe para el que tiene poder o dinero, o ambos. Quizás por eso, estudiantes en todo el país, han salido a las calles.

Es la prueba de que hay personas que sufren duelos auténticos que merecen respeto, llantos que salen de un dolor que está clavado en el alma, y de un hartazgo que produce irritación y un ánimo que es difícil contener ante burlas tan evidentes de simular respuestas inexistentes.

Nada de esto es nuevo y no se remite a un hecho, un abuso o una desgracia en particular.

Lo sucedido a los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, es la historia de un México sangriento, es el pasado y el presente que gritan con consternación:

“¿Qué futuro nos espera?”

"No somos todos, nos faltan 43": UAS Foto: Miguel Alonso Rivera

“No somos todos, nos faltan 43”: UAS Foto: Miguel Alonso Rivera

La muerte de un estudiante no es una muerte cualquiera

Ese coraje contra la atrocidad probablemente fue la musa del siempre joven y rebelde Juan Eulogio Guerra Aguiluz (1930-1982), poeta y ensayista inspirado, laureado y combativo,  creyente de la educación y abogado de las causas justas, cuando escribió estos versos que me diera a conocer el cronista Sergio Herrera y Cairo y que, parece, fueron escritos ayer y no hace casi medio siglo:

“La muerte de un estudiante

no es una muerte cualquiera,

es el paso de la luz

por el ojo de una estrella,

es muerte de girasoles

alumbrando las conciencias,

muerte de cristal de rocas

derramada por el cosmos,

muerte larga de colmenas

prolongándose en los ojos.

La muerte del estudiante

es mil veces más sentida

cuando esbirros del gobierno

con credencial de homicidas

-por un salario vale mierda-

van y les quitan sus vidas

ignorando en su ignorancia

que el estudiante que grita

está gritando por él

y por toda su familia,

exigiéndole al gobierno

para los pobres, ¡justicia!”

Rector de la UAS al frente de la marcha. Foto: Miguel Alonso Rivera

Rector de la UAS al frente de la marcha. Foto: Miguel Alonso Rivera

Luto por los estudiantes caídos de Ayotzinapa

La persecución y represión de estudiantes se ha escrito en repetidas ocasiones: uno de los hechos sangrientos que registra la historia de la Universidad Autónoma de Sinaloa es el asesinato de los estudiantes de preparatoria Juan de Dios Quiñónez y María Isabel Landeros, ultimados a balazos por cuerpos policiacos el 7 de abril de 1972, en el Edificio Central de la máxima casa de estudios.

Por eso, en este año, en el aniversario luctuoso por tal brutalidad, el hijo de ese poeta, rector de la UAS desde el 8 de junio de 2013, Doctor Juan Eulogio Guerra Liera, dio lectura a un fragmento del poema “Elegía para dos soles”, escrito por su padre.

En esa ocasión el rector dijo que no se debe admitir que la dignidad de los estudiantes se vea amenazada por la sinrazón, y destacó la importancia de la libertad, la justicia y la tolerancia.

”…dos varitas de nardo que caen al amanecer…” escribió sobre esta tragedia, hace cuatro décadas, Juan Eulogio “El Locho” Guerra Aguiluz, el poeta que amó como ninguno la casa rosalina, y cuyo busto se encuentra en la Rotonda de los Universitarios Ilustres desde el 16 de diciembre de 2011, en memoria a un hombre enamorado de la institución universitaria y de las letras, de esas que son realmente libres.

En expresión de su propio hijo, el ahora rector (2013-2017), su padre “liberaba sus demonios internos, plasmándolos a través de la palabra escrita. La cultura representaba para él un asunto de esencia y concebía la educación como una forma de transformar la conciencia de los hombres”.

El Doctor Víctor Antonio Corrales Burgueño describió a Guerra Aguiluz como el abogado que “defendió los intereses de obreros, campesinos, ferrocarrileros, tribus yaquis, colonos, vendedores ambulantes, trabajadores del volante, estudiantes y presos políticos, madres con hijos desaparecidos y movimientos a favor de los pueblos que buscaban su liberación …”.

En efecto, los historiadores afirman que Guerra Aguiluz fue un maestro que convivía mucho con sus alumnos y los veía como aire fresco, como esperanza de un mejor futuro para nuestro pueblo.

Inicio de la marcha de la UAS en solidaridad con Ayotzinapa. Foto: Miguel Alonso Rivera

Inicio de la marcha de la UAS en solidaridad con Ayotzinapa. Foto: Miguel Alonso Rivera

La luz del poeta ilumina el camino

La joven estudiante pakistaní Malala Yousafzai recibió el Premio Nobel de la Paz 2014 a principios de octubre. “Es verdad que la pluma es más fuerte que la espada, la educación asusta a aquellos que usan el terror”, dijo.

Ha vivido en carne propia las agresiones y las balas asesinas de los talibanes solamente por ser estudiante y ser mujer. Únicamente por tener el anhelo de estudiar.

Paradójicamente, unos días antes, a finales de septiembre, estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa fueron agredidos por policías municipales de Iguala y Cocula.

43 estudiantes fueron detenidos y supuestamente entregados a integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos. Desde entonces, según la versión oficial, no se sabe nada del  paradero de los estudiantes.

“Desde el primer momento, esta casa rosalina ha manifestado su repudio a todo acto de violencia, más aun cuando se atenta contra la integridad y la vida de la juventud mexicana”, manifestó el rector de la UAS desde principios de octubre.

Después Guerra Liera, en su calidad de vicepresidente de la Asociación de Universidades Iberoamericanas de Posgrado (AUIP), que concentra a 185 instituciones de educación superior de 20 países de la región, propuso y firmó un pronunciamiento internacional que fue aprobado de manera unánime condenando este crimen contra estudiantes en México.

El texto fue firmado también, el 16 de octubre de 2014, en Barcelona, España, por el doctor Francisco González Lodeiro, presidente de la AUIP y Rector de la Universidad de Granada; y el director general de la AUIP, doctor Víctor Cruz Cardona.

El posicionamiento fue contundente y la movilización de estudiantes en Culiacán, Sinaloa, el 30 de octubre de 2014, fue histórica e impresionante.

La solidaridad con los padres y familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa fue absoluta. El asunto trasciende el espectro nacional y genera expresiones de la comunidad mundial.

La marcha de los universitarios fue encabezada por el rector de la UAS, obligado por su formación y la luz de su padre poeta: “con la desaparición de los 43 estudiantes, fueron secuestrados también la esperanza y el optimismo de un futuro mejor”, expresó.

 “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, fue el clamor insistente.

 “La inteligencia ha abandonado las aulas para tomar las calles y expresarse. La sociedad mexicana y las universidades del país se encuentran invadidas por la indignación y el coraje”, dijo el rector.

Mientras la educación tiene desgarradas las entrañas y se desangra con crueldad, el Presidente Enrique Peña Nieto promete no dejar “el menor resquicio para la impunidad en Ayotzinapa”.

Mientras, la decepción de los padres se transmite a una sociedad que desconfía de sus gobernantes. La percepción social sabe que fue el propio Estado quien, como tantas veces, fue el autor intelectual y material de la barbarie, por comisión y por omisión.

Los días pasan en un panorama nacional tétrico y desalentador, donde el pueblo ya juzgó y solamente clama justicia. Hay una luz que no se extingue por los estudiantes desaparecidos.

El pueblo clama por ese ideal de justicia que el poeta Guerra Aguiluz citaba en sus versos.

* Periodista miembro de La Crónica de Sinaloa, A.C.

 

E-mail: correo@miguelalonsorivera.com

Twitter: Miguel_A_Rivera

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Miguel Alonso Rivera Bojorquez

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Censura en la era de la estupidez: el caso de Charles M. Blow

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Todo pareciera indicar que estamos viviendo bajo el manto de la era de la estupidez. Basta con observar que frente al importante margen de libertad en que nos vemos inmersos nos comportamos de manera peculiar –por decirlo de una manera menos drástica–, pues esa misma libertad la utilizamos para censurar, prohibir, cancelar, eliminar aquello que se considera políticamente incorrecto.

En los últimos días a través de los medios de comunicación hemos podido conocer que incluso las caricaturas que todos hemos visto alguna vez van a ser objeto de censura porque afectan supuestamente a las nuevas perspectivas de integración y/o cohesión social.

Así, Pepe Le Pew, Speedy Gonzales, The Flintstones, Pucca, Betty Boop, Johnny Bravo, entre otros dibujos animados, han sido puestos en tela de juicio tanto por la industria del entretenimiento como por diversas voces, pero sobre todo por los ya inevitables usuarios de redes sociales, siendo ellos una parte importante de la llamada generación de cristal, pues todo les molesta. Considerando por lo tanto que deben suprimirse por completo tales cartoons.

Es conveniente agregar que esta polémica se debe al columnista de The New York Times, Charles M. Blow, quien escribió, entre otras cosas, que a su parecer el actuar del personaje Pepe Le Pew contribuye a la “cultura de la violación”. Recordemos que Pepe Le Pew es un zorrillo con muy mal olor, quien se encuentra enamorado de Penélope, que es una gatita de color negro, que accidentalmente le cayó pintura blanca en su lomo, dándole apariencia de un zorrillo. Ella lo rechaza una y otra vez tanto por su olor como porque no son de la misma especie. Pero él como buen enamorado insistirá siempre en conquistarla. ¿Realmente esto nos llevaría a cometer una violación? Yo no lo creo.

A su vez, Blow asevera que la caricatura del ratón Speedy Gonzales fomenta los pensamientos racistas sobre los mexicanos. A este respecto, conviene evocar que las aventuras del “ratón más veloz de todo México” consistían en enfrentar a sus némesis, el gato Silvestre y el pato Lucas, pues ellos agredían a los demás ratones y Speedy intervenía exitosamente para salvarlos. Si bien este dibujo animado se encuentra estructurado con ciertos estereotipos, ¿el que un ratón siempre gane la batalla nos conduce al racismo?

Desafortunadamente el columnista nunca ofrece elementos de juicio objetivos para sustentar sus tesis y con ello poder responder punto a punto a su postura. De modo que, por consiguiente, cualquiera puede afirmar lo mismo que él. Todo en aras de la corrección  política. ¿Pero quién le concedió a este tipo de periodistas el carácter de juez, jurado y verdugo para decidir sobre lo que es “políticamente correcto” para todos?

Peor aún, he notado que estos personajes que se constituyen en el nuevo Santo Oficio del siglo XXI suelen caer en una especie de doble moral, pues lo que les llamó la atención desde una óptica totalmente subjetiva lo critican y piden su censura, pero cuando se trata de otras expresiones “artísticas” evidentemente objetables no dicen nada.

Como por ejemplo –aclarando que el que esto escribe no es un mojigato–, el baile que llaman los jóvenes “perreo”, en el cual las mujeres se frotan a los varones en posición cánida simulando tener relaciones sexuales. Otro ejemplo, las letras de las canciones del género reguetón, en donde el afán de obtener un coito es explícito, empleando un lenguaje totalmente soez.

De este modo, tenemos a los miembros de la corrección política de doble moral y por otro lado a los jóvenes de la generación de cristal, los cuales en círculo vicioso se conjugan y alimentan unos con otros, fomentando lo que nos indica la Real Academia Española respecto a la estupidez: “Torpeza notable en comprender las cosas”.

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Stephen King y el escapismo literario

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

No cabe duda de que en ocasiones en una entrevista el personaje a interrogar desliza involuntariamente ciertas verdades que lo colocan en el sitio que mejor le corresponde. O quizás al contrario, se define tal y como considera que es en realidad, sin importarle las críticas que puedan surgir por ello.

Acaso el best seller número uno de la Unión Americana, Stephen King es un prolífico escritor que ha publicado alrededor de 61 novelas, siete libros de no ficción y cerca de 200 relatos y novelas cortas. Y por toda su obra se estima que ha vendido más de 350 millones de copias.

Generalmente se le sitúa como un autor de historias de terror. Pero en entrevista concedida a The Associated Press (25/02/21), no rechaza abiertamente tal indicación, sin embargo, responde diciendo que lo pueden encasillar como quieran.  “Mi idea es contar una buena historia, y si cruza ciertos límites y no encaja en un género particular, está bien”. Y resulta interesante que él mismo lo afirme pues en realidad al analizar con detenimiento sus obras más representativas sólo se observa eso, que nos relata una simple historia, no una ficción de terror.

Pensemos en Carrie, The Shining y en Misery, la estructura de estas tres novelas es lineal, el discurso narrativo es sumamente elemental y en lo absoluto complejo, los personajes obedecen a estereotipos, se exagera en las historias –sin fortuna alguna– para anular las escenas previsibles y no hay profundidad acerca del entorno de los personajes ni sobre sí mismos. Todo lo cual, en suma, nos entrega tres libros de factura puramente comercial para un público nada exigente y conformista. No por nada los críticos y académicos estadounidenses de notoriedad omiten a King de la alta literatura.

No obstante, hay que mencionar que estas obras en formato cinematográfico sufren una metamorfosis por demás inquietante y plausible. Es decir, como películas son bastante aceptables y dignas de verse. ¿Cuáles serían las razones? En el caso de Carrie, que el director fue el enorme Brian De Palma y por las extraordinarias actuaciones de Sissy Spacek (Carrie White) y Piper Laurie (Margaret White), madre e hija, respectivamente.

The Shining cobra relevancia por su director, el magistral Stanley Kubrick, y la incomparable interpretación del inigualable Jack Nicholson como protagonista. Y en Misery, sin duda alguna, la participación de la actriz Kathy Bates, quien como personaje principal realiza un trabajo perversamente perfecto.

De este modo, podríamos afirmar que al rehacer las obras de mediano nivel literario de King por verdaderos creadores de historias visuales y por excelentes actores de personajes memorables, todo cambia de manera favorable para un público más exigente y difícilmente condescendiente.

De ahí que sea sumamente revelador que Stephen King en el marco de la entrevista sobre sus pasiones como la política y sucesos de actualidad, pero sobre todo al referirse a la literatura y la política, estime lo siguiente: La ficción ha sido un “escape” de la política, no un foro. Y claro, si es sólo un escape, ¿por qué no seguir escribiendo pésimos best sellers? ¿Por qué no continuar enriqueciéndose sin aportar nada para el pensamiento reflexivo de sus lectores? Una posición apolítica siempre es política.

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Los sobrevivientes de la milenaria lengua Tu’un savi

Kau Sirenio

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La tarea es enorme, pero es el deber de los hablantes tu’un savi escribir, transcribir y divulgar su literatura, porque de lo contrario solo vivirán en la constante victimización sin aportar nada que ayude a reforzar la construcción de una identidad lingüística

Por Kau Sirenio

En el fondo de la montaña de Puebla, Oaxaca y Guerrero se pinta el arcoíris con la lluvia que sopla el viento del sur. Ahí, entre el colorido de la vestimenta de las mujeres Ñuu Savi (mixteca) y la música tradicional se forma el espiral de la lengua tu’un savi de un pueblo que se niega a morir. A pesar de los años, aún sobreviven los hablantes de esta lengua milenaria que resisten en todas las trincheras para no desaparecer ni quedarse en el olvido.

Durante muchos años, era impensable que las comunidades indígenas usaran su usanza en fiestas o que desfilaran en las calles para celebrar el día internacional de lengua materna, así ha sido siempre, maestros bilingües tratan de recuperar la memoria cultural de sus comunidades, sin embargo, no todos lo hacen, el miedo al rechazo aún es mayor.

En 2019, se celebró en San Luis Acatlán el encuentro de hablantes de tu’un savi, ese día, cientos de niños y jóvenes salieron a las calles para gritar que ahí están y que su lengua materna aún vive y que pueden cantar y gritarlo, durante el recorrido los muchachos bailaron al compás de las bandas tradicionales que no pararon en tocar piezas Ñuu Savi.

La fiesta era emotiva, sin embargo, algo faltaba en la pachanga Ñuu savi, a pesar de que los directivos permitieron que sus alumnos desfilaran, pero solo fue para los hablantes, mientras que los niños y jóvenes mestizos no tuvieron la oportunidad de convivir con sus compañeros que negaban su identidad en salón de clase.

Esta ciudad fundada por el español Pedro de Alvarado en 1522, de inmediato se convirtió en el sexto ayuntamiento de la Nueva España. De ese linaje “español” San Luis Acatlán cargó con sus prejuicios durante años sin reconocer a la población indígenas que la compone: Ñuu Savi, Me´phaa (tlapaneco) y nahua, a los que siempre llamaron como “huanco”, “indio”, “montañeros”, entre otros motes que les ponían a los indígenas que bajaban a mercar cada domingo.

La carga racista en este municipio no ha cambiado en lo absoluto, los partidos políticos se opusieron para que los pueblos indígenas eligieran a sus autoridades por usos y costumbres, es más hicieron contra labor a la consulta que el Instituto Electoral y Participación Ciudadana de Guerrero (IEPC-Guerrero), llegaron al grado de usar a los líderes indígenas para desinformar a la población los pros y los contras de la elección por uso y costumbres.

A pesar de todo, el IEPC-Guerrero, encontró que hay un 65.2 por ciento de población indígenas y sobreviven las lenguas maternas en barrios y colonias de la cabecera municipal. A pesar de los datos duros que se tienen, el ayuntamiento no cuenta con información en lengua materna y mucho menos espacios culturales que promuevan la identidad cultural lingüística.

Los funcionarios de la alcaldía dan por hecho que no necesitan intérpretes o difusión de información en lengua materna porque tienen trabajadores que hablan su lengua madre, sin embargo, nada está resuelto porque en San Luis Acatlán, lo que menos quieren los indígenas es aceptarse como tal para no ser discriminados.

Lo que debe de preocuparse que, en diez años, la lengua pierde portadores o los padres de familia prefieren enseñar a sus hijos a hablar el español, lo triste de todo es que de 6.6% hablantes de lenguas indígenas en 2010 bajó a 6.1% en 2020.

Así las cosas, a 21 años de que la Unesco declaró el Día Internacional de la Lengua Materna, no ha cambiado nada, no hubo cambio de fondo en el sistema educativo, la educación intercultural bilingüe, en nivel básica continúa con el mismo esquema “castellanizante”, porque solo se enseña la lengua materna en el aula por unas cuantas horas, aún peor, los profesores son analfabetos de su propia lengua.

El activismo lingüístico debe continuar desde todas las trincheras, porque es necesario repensar la política pública dirigida a las poblaciones indígenas. Porque no basta con celebrar cada 21 de febrero, para desempolvar la ropa tradicional, pero al día siguiente se guardan y los hablantes se enmudecen para no dar explicaciones si hablan una lengua o un dialecto como se educó durante años para enterrar las lenguas maternas que aún florecen en las comunidades indígenas.

Por lo pronto, los maestros Ñuu Savi deben reclamar el espacio para hablar y escribir tu’un savi, y generar condiciones para que la música, la poesía, el teatro, el periodismo, la literatura y el discurso ceremonial se repitan en tu’un savi.

La tarea es enorme, pero es el deber de los hablantes escribir, transcribir y divulgar la literatura en tu’un savi, porque de lo contrario solo vivirán en la constante victimización sin aportar nada que ayude a reforzar la construcción de una identidad lingüística.

Fuente original: piedepagina.mx

 

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