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Estados Unidos

¿Hacia dónde vamos “Ocupas”?

Paulina González, periodista de Los Ángeles, plantea acciones estratégicas para continuar el movimiento de los Indignados en Estados Unidos.

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De Occupy Wall Street a Occupy Estrategias

Paulina González*

He pasado los últimos 20 años de mi vida organizando por los derechos de estudiantes, trabajadores hoteleros, campesinos e inmigrantes. Hace dos años me convertí en Directora Ejecutiva de Acciones Estratégicas para una Economía Justa (SAJE, por sus siglas en inglés), una organización comunitaria que trabaja en organizar un movimiento de base de economía justa en el sur de la ciudad de Los Ángeles.

Como muchos otros, Occupy Los Ángeles me ha atraído y he visitado el campamento en varias ocasiones. He buscado formas para involucrar a los líderes comunitarios con los que SAJE trabaja y ayudar a que este movimiento se convierta en algo duradero y exitoso. Pero cuando miro hacia el futuro, me pregunto: ¿Hacia donde vamos, “ocupas”?

La ciudad de Los Ángeles les ha ofrecido “incentivos” para abandonar el ayuntamiento. Les ha ofrecido más de tres mil metros cuadrados de espacio de oficina, una granja para cultivar alimentos, y cien camas para los indigentes. Dicen que el próximo lunes serán desalojados por la fuerza si no aceptan la oferta.

El pasado martes, asistí a la Asamblea General, y estaba claro que sería imposible lograr consenso para aceptar la propuesta. Esto es de poco interés, ya que no creo que valga la pena tomar la propuesta de la ciudad a cambio de dejar el campamento. Pero estoy preocupada por la incapacidad para llegar a un consenso estratégico de ahora en adelante que pueda acrecentar el apoyo popular del movimiento, crear un impulso y aprovechar una victoria importante para el 99%.

En la Asamblea General de ese día, al igual que en las demás Asambleas a las que he asistido, hubo momentos inspiradores con pensamientos estratégicos. Pero las ideas se perdieron rápidamente en el desorden del grito, “¿Cuál césped? ¡Nuestro césped!”. La toma de decisiones y la planeación estratégica requiere de análisis -y comprensión de la influencia y dinámica del poder. Así que tomemos un momento para procesar la oferta y lo que esta significa.

La propuesta de la ciudad es una señal positiva. Significa que la ocupación ha reunido el suficiente apoyo público y presión como para obtener concesiones. Algo de esto es debido a la táctica de ocupación y manifestación exitosa, y algo también tiene que ver con sus aliados poderosos. Hace dos semanas, la Federación de Trabajo del Condado de Los Ángeles emitió un comunicado pidiendo al gobierno de la ciudad que permitiera que el campamento se mudara a la Plaza del Banco de América. Los dirigentes sindicales, trabajadores y grupos comunitarios organizaron una acción y se sometieron a una detención pacífica en un intento por mover el campamento. Esto fue impresionante, por decir lo menos.

Ahora imaginen si la ocupación formulara una demanda que pudiera aprovechar su poder no solo para proteger a miles de habitantes de Los Ángeles de desalojos injustos, sino también forzar a que la ciudad tome una postura concreta en contra de los bancos. ¿Qué pasaría si la ocupación se uniera con grupos comunitarios y anunciara su rechazo a moverse a menos que el gobierno de la ciudad acepte cumplir la moratoria (que expira a fines de año) en el desalojo de los inquilinos de las propiedades embargadas por los bancos? Cientos de habitantes de Los Angeles, muchos de ellos personas de color de bajos ingresos -así como las organizaciones comunitarias que los representan- se les unirían.

Imaginen el poder de esta demanda, no sólo para aquellos que se benefician de una moratoria, pero para la expansión de los movimientos de ocupación. Juguemos un poco con el escenario: Si la ciudad no acepta su demanda, (a) son forzados a desalojar la ocupación, (b) parece poco razonable e injusto, y© se inclinaría públicamente con los bancos en vez de con el 99%. Si acepta sus demandas, habrán impulsado una victoria que protege a miles de familias de ser echadas a la calle -y habrá unido fuerzas con grupos comunitarios organizados trabajando con comunidades de color de bajos recursos.

Con un momento estratégico bien diseñado, la ocupación habrá sentado los cimientos para una organización post-campamento y una campaña de construcción de un movimiento. Y lo habría hecho en una forma que enfatice un objetivo fundamental del movimiento: Blindando al 99% de los rapaces intereses corporativos, especialmente de los bancos.

Pero un plan así requiere de la habilidad para tomar decisiones estratégicas de forma rápida. Después de asistir a varias Asambleas Generales, he llegado a la triste conclusión de que esta habilidad no existe bajo la estructura actual. Es aún más decepcionante porque este momento presenta una oportunidad muy valiosa para construir movimiento.

¿Cómo una mejor estructura de toma de decisiones puede alcanzar resultados más concretos? Aquí hay un ejemplo: Hace unas semanas, un grupo de inquilinos afroamericanos llegaron pidiendo ayuda a SAJE porque habían estado viviendo sin electricidad, gas ni agua por más de un mes en uno de los muchos barrios pobres de Los Angeles. Su edificio estaba infestada de parásitos; habían sufrido mordeduras de ratas, de bichos en la cama y la indignidad de vivir sin agua corriente. Ahora estaban en peligro de quedarse sin hogar.

A pesar de su situación desesperada, los inquilinos de este edificio se organizaron. Juntos confrontaron al casero, aplicándole presión y al gobierno de la ciudad; interpusieron una demanda y obtuvieron asistencia para la reubicación. Debido a los esfuerzos organizativos ahora tendrán el dinero suficiente para encontrar un nuevo lugar para vivir, casas sin ratas y con agua corriente y electricidad. Ganaron el derecho básico para un hogar seguro y saludable -un derecho que muchos damos por sentado, y muy lejos de miles de los habitantes más pobres y vulnerables de Los Ángeles.

Estimulados por su victoria, estos inquilinos ahora han unido fuerzas con otros habitantes del sur de Los Ángeles, en su mayoría familias inmigrantes, quienes se organizan en apoyo de los miles que pierden sus casas alquiladas por las hipotecas. Ellos son el 10% del 99%, gente viviendo en la pobreza -y son los primeros que sufren las consecuencias de las llamadas “medidas de austeridad.” Aún así, será difícil encontrarlos en la ocupación de Wall Street, y si asisten a un actividad es porque sus grupos comunitarios los han movilizado como apoyo.

¿Por qué sucede esto? La otra noche me senté a hablar con habitantes del sur de L.A. para preguntarles su opinión del movimiento de ocupación. Sus ojos se iluminaron -después de todo, ellos son veteranos de la lucha por justicia económica, y puedo decir que han estado pensándolo por su impaciencia por responder.

Una de las mujeres se volvió hacia mí y preguntó, “¿cuál es su meta?” Le contesté que la ocupación buscaba hacer frente a la creciente desigualdad económica en este país. Me miró y me dijo, “Sí, ¿pero cuál es su meta?” Ella dijo que la ocupación estaría mejor con un objetivo concreto como el rechazar la Proposición 13 de California. Otra líder comunitario dijo que parecía que no había muchos latinos involucrados en el movimiento. Le preguntó porque pensaba que era así y contestó que ella cree que la gente no tenía la información suficiente sobre lo que la ocupación trataba de hacer o como involucrarse.

Estas mujeres entienden el poder y la organización pero no saben sobre los objetivos en los que la ocupación busca avanzar. A pesar de que entienden el mensaje básico y en general están de acuerdo, aún no ven que la ocupación refleje sus valores o incluya a personas como ellos. Como en el caso del movimiento por los derechos civiles, los estadounidenses necesitan verse reflejados en la ocupación -verlos dirigirse a sus valores e ideales. Cuando se logre esto, el movimiento obtendrá un amplio apoyo público y finalmente tendrá éxito.

Los progresistas y activistas podrán estar en desacuerdo conmigo; después de todo, el movimiento es joven y la ocupación ya ha captado la atención nacional y ha inspirado a que cientos se arriesguen a ser detenidos en la desobediencia civil noviolenta. También ha animado a progresistas a lo largo del país, que se han atrevido a tener esperanzas otra vez y han continuado expresando su indignación a la represión policiaca dirigida contra los campamentos de ocupación.

Pero esto no basta para ganar, y las encuestas muestran que el apoyo popular de la ocupación está al mismo nivel o hasta más por debajo del Tea Party. Si fuéramos honestos con nosotros mismos, admitiríamos que el estado del Tea Party no es algo por lo que cualquiera de nosotros lucharía. ¿Recuerdan cuánto nos hemos burlado y reído de ellos, con sus letreros mal escritos, mensajes confusos y demandas ilógicas? No queremos ser como ellos, ¿o sí? Queremos ser más inteligentes, y realmente desafiar al sistema que promueve la desigualdad de ingresos y permite que el poder corporativo amenace a nuestra democracia.

Si en realidad queremos ganar, debemos construir un movimiento que reúna un amplio apoyo popular -uno que sea ágil, estratégico e inteligente. Las revoluciones no se ganan en un día, y las más exitosas requieren de planes de acción que se construyan sobre victorias más pequeñas pero significativas.

El nuevo movimiento llamado Occupy Wall Street. Y si no enfocamos nuestra dirección y energía, puede que nunca lleguemos a conseguirlo. Mientras continuemos promoviendo los concursos de gritos en las Asambleas Generales y pospongamos -e incluso rechacemos- las tomas de decisión estratégicas, fracasaremos en enfocar nuestra energía en lo que más se necesita.

Mientras tanto, los menos favorecidos del 99% continuarán luchando diariamente para sobrevivir ante la violencia de la pobreza. Otra familia es desalojada de su casa, otro trabajador pierde su trabajo, otra estudiante deja la escuela porque no puede pagar los aumentos de la matrícula. Y mientras las legislaturas de todo el país y el Congreso presionan por las “medidas de austeridad”, el 1% continúa protegiendo y expandiendo su inmensa riqueza y poder.

Así que ¿hacia dónde nos dirigimos? Es tiempo de ocupar la estrategia, y ocupar la organización y la construcción de movimientos. Una oportunidad de oro se ha puesto ante sus pies. Deberían tomarla.

 

*Paulina González es Directora Ejecutiva de SAJE (Acciones Estratégicas para una Economía Justa), un centro que trabaja por la justicia económica basado en Los Ángeles, que también cuenta con un centro educativo y que ha estado empoderando a la clase trabajadora desde 1996.

Enlace original: http://narconews.com/Issue67/articulo4531.html

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Estados Unidos

Diversidad de posiciones, fortalece comunidad mexicana: Cónsul de Nueva York

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Por Guadalupe Lizárraga

El cónsul general de Nueva York, Jorge Islas López, en entrevista para Los Ángeles Press, consideró que las críticas y diversidad de posiciones son una fortaleza de la comunidad mexicana en Nueva York, porque “eso demuestra que hay libertad, conciencia y pluralidad en la diversidad de posiciones”.

Señaló lo anterior, debido a que un grupo de mexicanos que se identifican como simpatizantes de MORENA, realizaron una protesta el jueves pasado frente al Consulado para pedir su renuncia, y anunciaron que volverán a hacerlo esta semana bajo el argumento de que “es del PRI” y “no los ha atendido”.

Sin embargo, el cónsul Islas López enfatizó que están tomando en cuenta las diferentes expresiones de inconformidad aunque no representen la mayoría, pero las consideró legítimas y auténticas, y dijo “necesarias, para hacer los cambios que se requieran a fin de satisfacer con la mayor amplitud posible, las peticiones que formula la comunidad”.

“Yo creo que la divergencia de criterios nos debe fortalecer, porque en lo esencial es en lo que debemos estar unidos, que es apoyar al que más necesita en condiciones de por sí complejas”.

Entre los vulnerables, dijo Jorge Islas López, “siempre hay alguien más vulnerable, y a ellos hay que tenderles la manos”. Señaló que el puente solidario debe proveerles de ayuda, pero también de dignidad para que busquen nuevas oportunidades de vida.

En cuanto a la pandemia que azota al mundo y ha afectado principalmente Nueva York, el cónsul dijo que se teme el regreso de brotes, como sucede en Europa, por lo que la comunidad mexicana debe estar unida y preparada, por lo que se atenderán “al menor tiempo posible y dadas la circunstancias” las peticiones de la comunidad.

 

Quién es el Cónsul

Especializado en Derecho Constitucional, encabeza la cátedra “Giovanni Sartori” en la Facultad de Derecho de la UNAM. Fue abogado general de la misma universidad por designación del rector Juan Ramón de la Fuente, actual representante de México ante Naciones Unidad. Jorge Islas López ha sido promotor de los derechos humanos y derechos ambientales. Fue el autor de la primera disposición legal de los derechos de la “Madre Tierra” en las leyes mexicanas.

Pese a las críticas contra el cónsul por ser supuestamente contrario a los principios de MORENA, Jorge islas López fue designado como cónsul general de Nueva York directamente por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y ratificado de manera unánime por el Senado de la República, en sesión realizada el 20 de marzo de 2019.

Manifestantes frente al Consulado de NY, pidiendo la renuncia del cónsul. Foto: detalle de video en las redes.

Más de 7 mil citas en el Consulado, pese a la pandemia

Para personas que requieran documentación consular, Jorge Islas dio el aviso de que la próxima semana darán más de 7 mil citas, pese a las circunstancias impuestas por la pandemia. Incluso están trabajando con las unidades móviles para atender diferentes puntos de la ciudad, sin que los mexicanos tengan que trasladarse a Manhattan.

 Como parte de las actividades consulares, Islas López emprendió la distribución de despensas a las familias más vulnerables, que han perdido sus empleos por el cierre de empresas ante las condiciones sanitarias extremas de una de las ciudades con mayor afectación del Covid 19.

También anunció que se abrirá la línea de Mexitel para dar las citas, además de que se dará orientación telefónica. Explicó que Mexitel es el concepto de un Call center, para dar las citas en todo el área consular, y evita que haya “coyotaje” y les cobren a los mexicanos por un derecho que es gratuito.

 

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Estados Unidos

Trump adopta estrategia de “inmunidad colectiva” contra pandemia, catalogada como amoral por la OMS

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Estados Unidos presenta un aumento drástico en los casos de coronavirus, mientras el gobierno de Donald Trump -según medios- adopta la medida de “inmunidad colectiva”, al tiempo que el clima de otoño se asienta en el país.

Hasta el martes, 13 de octubre, el registro de contagio sobrepasó los 54.000 casos y se ha alcanzado niveles récords de la enfermedad en 20 estados.

Los funcionarios de la ciudad de Oklahoma sostienen que se han quedado sin lugar en las unidades de terapia intensiva. En la ciudad de Bismarck, en el estado de Dakota del Norte, se informó que sólo queda una cama disponible para los pacientes en terapia intensiva. Asimismo, seis hospitales importantes del estado de Misisipi ya no tienen más capacidad en las unidades de cuidados intensivos.

Oficialmente, se ha registrado una cifra de 216.000 muertos por COVID-19 en Estados Unidos este año, pero un nuevo estudio de la revista de la Asociación Médica Estadounidense predice que la cifra total de muertes relacionadas con la pandemia, en 2020, podría alcanzar las 400.000

Esta información la revelaron los periódicos The Washington Post y The New York Times los cuales informaron que los funcionarios del gobierno de Trump declararon haber adoptado una política de permitir deliberadamente que gran parte de la población estadounidense se contagie del virus, con el fin de lograr la “inmunidad colectiva”.

Los expertos en Salud advierten que es posible que esa estrategia ni siquiera sea viable y que podría causar más de dos millones de muertes en el país. El lunes, en la ciudad de Ginebra, en Suiza, el director de la Organización Mundial de la Salud, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró que la inmunidad colectiva sólo debe alcanzarse mediante la vacunación, no a través del contagio natural de la población.

Tedros Adhanom Ghebreyesus dijo: “La inmunidad colectiva se logra protegiendo a las personas de un virus, no exponiéndolas a él. Nunca en la historia de la salud pública se ha utilizado la inmunidad colectiva como estrategia para responder a un brote, y mucho menos a una pandemia. Es problemático desde el punto de vista científico y ético”.

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Estados Unidos

Cómo funciona el sistema electoral de Estados Unidos: claves para seguir el escrutinio

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Por Javier Biosca Azcoiti
eldiario.es

Trump fue elegido presidente en 2016 con casi tres millones de votos menos que Hillary Clinton por cómo funciona el sistema electoral: la clave para ganar no es el número de votos, sino dónde están repartidos

En 2016, Hillary Clinton recibió 2,8 millones de votos más que Donald Trump. Sin embargo, perdió la presidencia. En2000, el demócrata Al Gore recibió 450.000 votos más que George W. Bush. También perdió la presidencia. Hasta en cinco ocasiones en la historia de Estados Unidos el candidato con más votos no ha llegado al Despacho Oval ¿Por qué? Por cómo funciona el sistema electoral y cómo ha evolucionado la demografía del país.

¿Quién elige al presidente de EEUU?

En Estados Unidos rige un sistema presidencialista en el que el presidente es a la vez jefe de Gobierno y jefe de Estado y es elegido en una votación popular. Es decir, la decisión no emana del Parlamento como sucede en España o en otros países europeos donde los votantes eligen directamente a diputados que a su vez elegirán al presidente.

Pero los estadounidenses tampoco votan directamente a su candidato preferido. Aunque en la papeleta ponga “Donald J. Trump” o “Joseph R. Biden” lo que eligen con su voto es al grupo de compromisarios del estado donde viven que forma lo que se llama el colegio electoral. Es este organismo el que elige al presidente por mayoría absoluta.

¿Cómo se forma el colegio electoral?

El colegio electoral está formado por 538 compromisarios. Para ganar, uno de los candidatos tiene que recibir al menos 270 votos del colegio electoral. La cifra de 538 no es aleatoria y equivale al número de miembros de la Cámara de Representantes (435) más el número de senadores (100) más tres delegados por Washington DC, que no tiene representantes en ninguna de las dos cámaras.

Los compromisarios se reparten por estados y el partido ganador en cada territorio se lleva la totalidad del número de compromisarios asignado a ese estado, excepto en Maine (4) y Nebraska (3), donde el sistema es proporcional. Salvo estas dos excepciones, no hay diferencia de si ganas un estado por una papeleta o por un millón: si ganas, te llevas todos los votos electorales de ese estado, y el perdedor en ese estado no se lleva nada.

¿Cuántos compromisarios tiene cada estado?

Cada estado tiene asignado un número de compromisarios equivalente a la cifra de congresistas que manda a la Cámara de Representantes más dos por los dos senadores que cada territorio envía al Senado. Washington, que no tiene representación oficial en el Congreso, tiene tres compromisarios. El estado con más peso es California, con 55 miembros del colegio electoral. Le siguen Texas, con 38, Florida y Nueva York, con 29, y Pensilvania e Illinois, con 20.

El cambio demográfico y la movilidad del país ha llevado a que más votantes se concentren en los estados más poblados de ambas costas por lo que el candidato demócrata tiene más posibilidades de sumar millones de votos más que el republicano gracias a estados como Nueva York y California. Pero por muchos votos que obtenga ahí se llevará el número de votos electorales que tienen esos estados.

¿De qué estados hay que estar pendientes en estas elecciones?

El sistema del colegio electoral permite a los candidatos centrar sus esfuerzos en los estados más disputados y en los cuales pueden obtener una victoria. Por ejemplo, estados como California y Nueva York se consideran sólidos para Biden. Otros como Alabama y Kentucky se consideran seguros para Trump. Según Real Clear Politics, Biden parte con 118 votos electorales sólidos y Trump, con 63.

Según las encuestas actuales, 13 estados están realmente disputados para el próximo 3 de noviembre. Entre ellos Texas (38 compromisarios) –lleva desde 1980 votando a republicanos–, Florida (29), Pensilvania (20), Wisconsin (19), Michigan (16) y Ohio (18). De acuerdo con las estimaciones de FiveThirtyEight, Pensilvania tiene un 28,8% de posibilidades de emitir el voto decisivo hacia un candidato u otro. Le sigue Florida, con un 14%, y Wisconsin, con un 13,8%.

¿Y si hay empate?

Es muy improbable, pero 538 es un número par y podría producirse un empate a 269. La legislación contempla la posibilidad de que ninguno de los candidatos logre la mayoría necesaria de compromisarios. En este caso, la Cámara de Representantes elegiría al presidente entre los tres candidatos más votados. Aunque los demócratas tienen actualmente mayoría, las normas establecen que cada estado emite un voto y este se decide por mayoría entre los congresistas de cada estado. Por otro lado, el Senado elegiría al vicepresidente entre los dos candidatos más votados –se podría dar la situación de tener un presidente de un partido y un vicepresidente de otro–.

Esta situación se ha dado dos veces en la historia de Estados Unidos. En 1801, Thomas Jefferson y Aaron Burr recibieron el mismo número de votos electorales. Entonces la Cámara de Representantes tuvo que votar hasta en 36 ocasiones seguidas a lo largo de cinco días hasta que Jefferson recibió una mayoría de votos a favor.

Antiguamente había más de dos candidatos principales, por lo que obtener una mayoría absoluta en el colegio electoral no era tan sencillo. En 1854, Andrew Jackson ganó en voto popular y obtuvo 99 compromisarios. Le siguieron John Quincy Adams, con 84; William Crawford, 41; y Henry Clay, 37. El Congreso eligió a Adams en la primera votación, desatando la furia de Jackson, que criticó un pacto formado entre Adams y Clay, quien se convertiría en secretario de Estado del recién nombrado presidente. “El Judas [Clay] ha cerrado el contrato y recibirá las 30 monedas de plata”, afirmó el perdedor.

¿Puede haber compromisarios desleales?

La Constitución no obliga al compromisario a votar al candidato por el que ha recibido más votos en su estado. Sin embargo, algunos estados sí que lo tienen regulado por ley e incluso tienen establecidas penas para los llamados ‘electores desleales’. En cualquier caso, nunca en la historia los ‘electores desleales’ han alterado el resultado de unas elecciones.

En toda la historia de EEUU, aproximadamente 90 electores han votado de manera diferente a lo esperado, pero solo uno de ellos ha votado directamente por el candidato del partido contrario y se produjo en 1796, en las terceras elecciones democráticas del país. El resto lo han hecho por candidatos que, por ejemplo, ya no estaban en la carrera o que nunca lo estuvieron –63 de ellos se produjeron en los comicios de 1872 tras la muerte de uno de los candidatos, Horace Greeley–.

En las últimas elecciones entre Donald Trump y Hillary Clinton hubo siete ‘electores desleales’, un número sorprendentemente elevado. Dos de ellos iban en un principio dirigidos a Trump y el resto eran compromisarios demócratas: uno votó a Bernie Sanders, tres de ellos a Colin Powell y otro a Faith Spotted Eagle, una activista indígena de Dakota del Sur.

¿Cuándo se conocen los resultados?

Las elecciones se realizan siempre el primer martes después del primer lunes de noviembre cada cuatro años. El primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, los electores del Colegio Electoral emiten formalmente sus votos. El 6 de enero, el Congreso recibe los votos electorales de los estados, los recuenta y certifica. Por último, el 20 de enero se celebra la ceremonia de investidura, donde el presidente jura el cargo en las escaleras del Capitolio.

Sin embargo, normalmente no hay que esperar al primer lunes después del segundo miércoles de diciembre para saber quién será el próximo presidente.

Los grandes medios de comunicación del país siguen el recuento de votos en cada estado y son ellos los que anuncian quién ha ganado en cada territorio, aunque esto no es un resultado definitivo.

En 2016, no fue hasta las 9.30 horas de la mañana del día siguiente en España cuando los medios anunciaron la victoria de Trump en Wisconsin y la suma superaba ya los 270 compromisarios. Este año ha aumentado notablemente el voto por correo, lo que puede retrasar considerablemente el recuento en muchos estados. Además, las declaraciones de Trump sugieren que el actual presidente no reconocerá fácilmente los resultados en caso de perder, lo que podría dificultar proclamar a un ganador definitivo en las horas posteriores a las elecciones.

 

Imagen de portada: Un seguidor de Trump ondea una bandera de EEUU en Florida el pasado 15 de septiembre. Douglas R. Clifford/Tampa Bay Ti / DPA.

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