"Seguimos viviendo en las calles": Pobladores de San Mateo del Mar

5 de octubre del 2017

Latinoamérica, Mexico Violento

San Mateo del Mar. Foto: Jorge Luis Plata

Por Rocío Flores

SAN MATEO DEL MAR. En esta población ikoots, las torrenciales lluvias de hace una semana han acrecentado la crisis que dejó el terremoto del 7 de septiembre; muchas familias aún duermen en las calles con miedo de que vuelva a temblar y, ahora, se suma el temor al desbordamiento de la laguna Kirio.

Hace casi un mes, la misma laguna fue la salvación de Verónica Platas Figueroa y de diez integrantes de su familia; hoy, sin embargo, es una amenaza para toda la población.

— Los niños, mi esposo, mi nuera, el bebé, mis hijos… toda la familia nos quedamos ahí después del terremoto. Cuando se abrió la tierra, yo me fui para abajo, pero mi esposo me arrastró, me jaló y me subió a la lancha. Toda esa noche nos quedamos en la laguna, y el día siguiente también; en 24 horas no comimos nada. Ahí sentimos las réplicas.

Verónica recuerda que esa noche llegó de ver a su mamá, que está enferma, se sentó a conversar con su pareja y fue en ese momento cuando comenzó a temblar.

— Mi esposo empezó a sacar a toda la familia que estaba adentro; yo estaba ahí (señala el patio), cuando se abrió. Mi nuera no podía abrir la puerta: entré, la jalé y la saqué con su bebé. Los niños estaban dormidos.

Corrimos hacia atrás y, en ese momento, todo se empezó a caer: la barda, las láminas, la casa… Estuvimos todo el día bajo el sol; seguía temblando. La gente se fue a Salina Cruz, a Huazantlán, pero nosotros no podíamos salir, seguíamos ahí.Desde esa fecha, la gente en San Mateo del Mar no ha vuelto a pescar; la actividad económica quedó suspendida. La comunidad vive uno de sus peores momentos a raíz de los fenómenos naturales, que no dan tregua. Primero, el sismo; luego, las más de 5 mil réplicas, un censo del que ahora no saben nada y, las lluvias. Hoy, la tormenta tropical Ramón es la amenaza latente, pues el agua sigue saliendo de su cauce, la ayuda tarda y es insuficiente.

Se observan casas en medio de la laguna, en las calles, las mujeres, niñas y niños caminan entre el agua, el apoyo de gobierno llega tarde y no les alcanza. El agua cala hondo, se mete hasta los rincones de los que fueron sus hogares, mientras que en la superficie flotan prendas, enseres, objetos personales, lo que les quedó del terremoto. Los pobladores tienen miedo; y la desesperación los ronda.

Verónica con el rostro desencajado y un dejo de resignación, remata:

—Una ya no sabe qué hacer. Seguimos viviendo en las calles…

Foto: Jorge Luis Plata

Foto: Jorge Luis Plata

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