Venezuela: El significado político de las elecciones

Chavistas celebrando al victoria Foto: Reuters

Niko Schvarz*

Las elecciones presidenciales del 7 de octubre en Venezuela se sellaron con una victoria contundente de Hugo Chávez y del PSUV y sus aliados. Ha sido proclamado hasta 2019, en un ciclo iniciado el 6 de diciembre de 1998, cuando fue electo con 3:673.685 votos, el 56,2% del total. Se ha generado una situación radicalmente diferente a la imperante en todo el período anterior del siglo pasado. También ha ocurrido algo totalmente distinto a lo pronosticado por las encuestas y en particular por una desaforada campaña mediática, tanto en el plano interno como a través de las agencias y cadenas internacionales.

La contundencia de la victoria

Comencemos por esto último. En el tramo final de la campaña electoral, se difundieron profusamente múltiples encuestas que mostraban un empate técnico entre ambos contendores, e incluso algunas colocaban a Henrique Capriles a la delantera. Pero a la hora de la verdad, la ventaja para Chávez fue de 11,11% y de más de un millón y medio de votos: 8:133.952 y 55,25% para Chávez frente a 6:498.527 y 44,14% para Capriles, con una diferencia de 1:635.425 votos. La votación por Chávez fue por lejos la mayor que obtuvo en estos 14 años.

Se dijo asimismo que en comparación con las anteriores elecciones legislativas del año 2010, la oposición había crecido más que las fuerzas del gobierno. También es falso. Entre una y otra, el oficialismo ganó casi 3 millones de votos (había alcanzado 5,2 millones dos años atrás) y la oposición avanzó poco más de 1 millón (había logrado 5,3 millones de votos).

En referencia exclusivamente a las elecciones presidenciales, Chávez acaba de obtener un porcentaje similar al de su primera elección victoriosa: 55,25% ahora y 56,2% al comienzo del ciclo. Es cierto que en las dos elecciones presidenciales intermedias logró porcentajes superiores: 59,76% en el año 2000 frente a 37,52% de Francisco Arias Cárdenas; y 62,85% en 2006 frente a 36,91% de Manuel Rosales. Pero también es cierto que subió en flecha el número absoluto de votos obtenidos por Chávez: 3:673.685 en 1998; 3:757.773 en 2000, con un salto a 7:309.080 en 2006, y 8:133.952 ahora, en 2012.

Sin duda influyó en esta progresión constante el aumento del número de inscriptos y el porcentaje de participación ciudadana. En esta elección alcanzó el 80,94% (y quizá aumente en el recuento definitivo), lo que una de las cifras record en el mundo, máxime con un sistema de voto no obligatorio. Este porcentaje de participación duplica con creces los del período anterior, y representa otro cambio muy significativo.

En dicho período, Acción Democrática y el COPEI, adecos y copeyanos, se repartían milimétricamente todas las cuotas de poder, de acuerdo con el Pacto de Punto Fijo fraguado en 1958 al derribarse la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Era la época de los gobiernos corruptos y del caracazo del 27-28 de febrero de 1989, la represión sangrienta ordenada por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, contra el cual se alzó Chávez. Ahora todo cambió radicalmente.

El sistema digital para votar en Venezuela Foto: radiorebelde.ve

La reafirmación de la participación democrática

En este sentido, y en todos los aspectos, la elección venezolana significó una reafirmación rotunda de la democracia. A ello contribuyó de modo muy acentuado el sistema electoral electrónico puesto en práctica, que el ex presidente Carter, después de observar decenas de procesos electorales por el Centro que preside, calificó como el mejor sistema electoral del mundo. Esto fue confirmado sin excepción por los cientos de observadores internacionales y el millar y medio de periodistas que cubrieron la elección. Carlos Chacho Álvarez, titular de ALADI y que en esta circunstancia se desempeñó como jefe de la Misión de Acompañamiento Electoral de la UNASUR en Venezuela, publicó una página titulada “UNASUR en Venezuela: transparencia electoral” que confirma el concepto hasta el mínimo detalle.

Escribe que la misión se reunió con las autoridades electorales, los principales dirigentes políticos de ambos bloques, sectores empresariales, medios de comunicación, iglesias, organizaciones nacionales de observación, académicos, intelectuales y figuras públicas relevantes. Comprobaron que el sistema atravesó exitosamente 16 auditorías tecnológicas, las que fueron avaladas por los técnicos informáticos de la oposición. Agrega que “la jornada del 7 de octubre fue impactante por la cantidad de gente en los centros de votación y en las colas”, transcurrió en paz y tranquilidad, y “el Plan República, implementado y conducido por las Fuerzas Armadas Bolivarianas en coordinación con el Consejo Nacional Electoral, garantizó exitosamente el orden y el normal desenvolvimiento de los comicios”. Su conclusión es que “fue una jornada histórica. La democracia en la región salió fortalecida”. Señala también que la misión de Unasur dio un paso importante en la construcción de su Consejo Electoral.

Otros observadores y testigos directos han descrito con minuciosidad el funcionamiento óptimo del sistema electoral electrónico, desde que el votante se identifica mediante su huella dactilar hasta que se le marca el meñique con tinta indeleble, y en el medio elige su papeleta mediante una pantalla táctil y la introduce en la urna, para luego firmar el acta. Todos coinciden en que el sistema de controles múltiples hace que el fraude sea prácticamente imposible. Limpidez y transparencia absoluta son sus características. Y extrema rapidez en proclamar los resultados, a pesar de que se extendió el horario de votación debido al crecido número de electores. Vale la pena compararlo con el sistema que se practicó en Estados Unidos, cuando había que observar con lupa dónde estaba marcado el voto en la Florida, y luego mediante el fraude se proclamó vencedor a Bush contra Gore.

En 2002 se pretendió torcer el rumbo democrático en Venezuela con el golpe de estado de Carmona el Breve (que debe andar por EEUU) y el posterior paro petrolero. Ahora también, durante la campaña electoral, se lanzaron amenazas de todo tipo, y algún caracterizado vocero opositor proclamó que iban a sacar a Chávez “con los votos o con el plomo”. Esos peligros se sortearon con la masiva movilización del pueblo. Se consagró el método de decisión por la vía democrática y acatando la voluntad del soberano.

El pueblo venezolano se expresó sin cortapisas ni restricciones, y ello incluye a sus ciudadanos residentes en el exterior, que en todos los países votaron sin trabas y en número apreciable (Uruguay incluido). Es una buena enseñanza para nuestro país, para que se decida de una buena vez a consagrar el voto consular para todos nuestros compatriotas residentes en el extranjero.

A lo largo de la campaña electoral, en su mensaje de celebración en la noche del domingo desde el balcón de Miraflores, y en su discurso al ser proclamado por el Consejo Nacional Electoral, Chávez hizo frecuentes alusiones a su lema de: Socialismo del siglo XXI. Por el contexto de sus declaraciones, está claro que concibe el socialismo como una extensión y profundización de la democracia. En la síntesis final expresó que el pueblo venezolano había dado al mundo una lección de democracia.

Electores venezolanos en España Foto: radiorebelde.ve

Las realizaciones del gobierno y la mimetización opositora

Si tras 14 años de ejercicio el gobierno no sintió el desgaste, es sin duda porque acumuló una masa considerable de realizaciones a favor de los más amplios sectores populares, sobre todo de los más pobres. Digamos desde ya que el nivel de pobreza, que era superior al 70% antes de los gobiernos de Chávez, se redujo considerablemente en estos años. Al extremo de que según la CEPAL la reducción de la pobreza en Venezuela entre 1996 y 2010 fue la mayor de América Latina.

En este período se registró también un cambio de enorme entidad en la utilización de la renta petrolera, en un país que posee una de las mayores riquezas petroleras del planeta, con posibilidades confirmadas de una expansión todavía mayor y del ulterior fortalecimiento de PDVSA, una de las mayores empresas del mundo y totalmente en manos del Estado. En los viejos tiempos esa inmensa riqueza era desbaratada. El país importaba todos los bienes de consumo, alimentos, etc., principalmente desde Estados Unidos.

Bajo los gobiernos de Chávez esto cambió radicalmente. Buena parte del presupuesto, el 43,2%, sostenido en gran medida por la renta petrolera, está destinada a las políticas sociales: construcción de viviendas, planes de salud y en grado mayúsculo de educación y multiplicación del número de docentes, contando para ello con la eficaz labor de distintas misiones que operan en el país, con colaboración de especialistas cubanos. También están en ejecución grandes obras de infraestructura (carreteras, vías férreas, puertos, oleoductos, represas), algunas en combinación con Brasil, lo que constituye un elemento fundamental para el proceso de integración de América Latina.

Las cosas llegaron al extremo de que el candidato opositor se mimetizó, como el camaleón. No dio a conocer en la campaña su verdadero programa, que consistía en poner patas arriba las realizaciones del gobierno, que éste se propone prolongar y diversificar en el próximo período. Carriles dijo, por el contrario, que él iba a continuar esos planes, e incluso a mejorarlos y ampliarlos. Éste es sin duda un índice revelador.

Repercusión internacional, desafíos y perspectivas

Por todo ello se explica la inmensa repercusión internacional de la decisión del pueblo venezolano. Fue saludada con entusiasmo por los pueblos y por los gobiernos de América Latina y el Caribe, incluidos los de signo distinto, como el de Colombia. Las notas disonantes fueron pocas, y a la vez muy características, como la de la representante de la mafia de Miami, la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, a la vez presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, que calificó de “desafortunado” el hecho de que el mandatario haya retenido el gobierno y tuvo el atrevimiento de acusar a Chávez de haber manipulado las elecciones.

Desde luego, los desafíos son considerables. No es soplar y hacer botellas. La oposición tiene una fuerza apreciable y representa los intereses de un sector de la población. En primera instancia va a entrar de lleno a la disputa por las gobernaciones de los estados, y en primer lugar el de Miranda, el 16 de diciembre. En la noche de la elección, se verificó un diálogo de buen tono entre Chávez y Capriles. El presidente llama a proseguir ese diálogo para una obra en común en beneficio del pueblo. Esa parte de la historia está por escribirse.

Lo que sí está claro es que el gobierno proseguirá el camino trazado, con la aspiración de profundizar sus logros a favor de las grandes mayorías. En sus últimas exposiciones, Chávez insistió en forma autocrítica en superar defectos y falencias, combatir los focos de corrupción, las rémoras burocráticas y las fallas de control y sobre todo en operar, a través de una remodelación ministerial, el seguimiento día a día de la marcha de los planes trazados para cada uno de los lugares, en contacto directo con la población.

Dijo que “se hará la transformación del Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia para convertirlo en una institución que se dedique al control y seguimiento de los proyectos del Gobierno, y de esta forma garantizar mayor eficiencia y eficacia dentro del período presidencial 2013-2019”. Adelantó algunos de esos planes, ya elaborados, para el próximo período, desde el inicio del 2013. Un capítulo especial estuvo dedicado (en todas partes se cuecen habas) al agudo problema de la seguridad.

La conclusión general de las elecciones venezolanas es que se ha retomado el giro hacia la izquierda en América Latina., que se pretendió cortar por el golpe de estado en Honduras contra Manuel Zelaya y el golpe que destituyó de la presidencia de Paraguay a Fernando Lugo (el cual anuncia que presentará su candidatura a las elecciones del 21 de abril de 2013). Del mismo modo, la incorporación de Venezuela al MERCOSUR tendrá consecuencias benéficas para sus integrantes, incluido nuestro país, unido a Venezuela por varios proyectos de mutuo beneficio. En conjunto, para el continente se afirma una perspectiva esperanzadora.

nikomar@adinet.com.uy

*El autor es analista de Barómetro Internacional en Venezuela

 

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

Un comentario en “Venezuela: El significado político de las elecciones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *