Miguel Guaglianone*
El MERCOSUR nació oficialmente en 1991 con la firma del Tratado de Asunción por parte de los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, aunque ya tenía un importante antecedente a partir de la declaración de Foz de Iguazú –firmada en 1985 por los presidentes de Argentina y Brasil– que anunciaba un acuerdo de integración económica entre ambos países.
Creado en pleno auge del huracán neoliberal que azotaba el mundo desde la década anterior y que encontró sus voceros en los gobiernos que surgieron en Latinoamérica como sucesores “democráticos” de las dictaduras militares de los años 70, y a pesar de anunciar a la integración como uno de sus objetivos, el acuerdo constituyó en principio –más que la creación de un mercado común– un pacto arancelario, que tendía a la eliminación de tarifas internas entre los países firmantes y a la adopción de un arancel común, para el comercio con el resto del mundo.
Libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre países, el establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común, la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los Estados partes y la armonización de las legislaciones para lograr el fortalecimiento del proceso de integración.(1)
En los 21 años transcurridos (la mayoría de edad) desde su creación, mucha agua ha corrido bajo los puentes. A través de un proceso complejo, tenso y desparejo algunos objetivos propuestos se han ido adelantando, otros han quedado aplazados, y han aparecido nuevas facetas en su desarrollo. Se han incorporado en este período como miembros asociados2, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.
Las asimetrías
Un sistema creado bajo el sistema capitalista neoliberal corporativo, lleva aparejadas sus mismas características. Competencia, tendencia a la acumulación de poder y capital en las grandes empresas, eliminación de las pequeñas y medianas y en general, “supervivencia del más fuerte”. Esto se hizo notar rápidamente en el MERCOSUR. Los dos países mayores (Brasil y Argentina), con las empresas más grandes y poderosas, comenzaron a acaparar el comercio de la región. Recordemos que algunas de las grandes empresas privadas de ambos países, llegan a tener el poder y el tamaño de corporaciones transnacionales. Frente a ese poder económico muy poco podían hacer las pequeñas empresas de los países menores (Paraguay y Uruguay), o aún mismo las de los propios Argentina y Brasil.
Un ejemplo de este proceso que vivimos cercanamente, se dio en Uruguay con las empresas chocolateras. Existían, desde la época de la “Suiza de América” en Uruguay, tres empresas fabricantes y comercializadoras de chocolates, bombones y golosinas que cubrían el mercado interno (y hasta alguna vez llegaban a exportar). Dos de ellas trabajaban bajo marcas internacionales y tal como Suiza, producían chocolates de alta calidad contando en el país con leche de primera, pero debiendo importar el cacao.
La dinámica del MERCOSUR (sobre todo en sus primeros tiempos), las hizo desaparecer rápidamente, al no poder competir en abastecimiento de materia prima, precios y volúmenes de producción con las grandes fábricas brasileras, aunque la calidad de sus productos fuera menor. La tendencia fue tan avasalladora en todas las áreas comerciales que las autoridades del MERCOSUR tuvieron que reconocer como un problema serio las “asimetrías”, y comenzar a tomar medidas de protección (en algunos casos) para defender la producción de las empresas pequeñas y medianas y para proteger las economías de los países menores.
El proceso como decíamos, no ha sido uniforme. Marchas, contramarchas, acuerdos, excepciones a los acuerdos, protestas y discusiones (sobre todo por parte de Paraguay y Uruguay), y soluciones o no de acuerdo a las condiciones y la composición política del momento. Hace unos tres años, en una visita al Río de la Plata, leíamos en los periódicos locales como estaban detenidos en la frontera terrestre entre Uruguay y Brasil numerosos camiones cargados de arroz uruguayo vendido a su vecino, pero a los cuales el poder de algunas grandes empresas brasileras originando excusas burocráticas estatales o municipales logradas a partir de su poder de lobby, impedían la libre circulación garantizada por los convenios del MERCOSUR.
Existe desde entonces una intención política de ir compensando progresivamente (y en la medida que la distribución del poder económico y político lo permite) esas asimetrías entre las distintas economías de los países.
Los cambios en el proceso del MERCOSUR
A pesar de aquellos iniciales objetivos económicos sectoriales, el MERCOSUR ha ido creando y desarrollando a su alrededor instituciones, convenios y acuerdos que los trascienden ampliamente. Algunos de ellos son:
* El Parlasur A partir de los años 2005 y 2006 se constituyó el Parlamento del MERCOSUR, una institución integrada en principio por parlamentarios delegados de las respectivas cámaras legislativas de cada país. El Parlasur tiende a lograr que en el año 2015 todos sus miembros sean electos directamente por los pueblos. Aunque sus decisiones no son vinculantes, constituye un muy importante foro político, de opinión y de iniciativas para la región, permitiendo la expresión de las distintas visiones políticas.
* Las instituciones sociales, sindicales y culturales Paralelamente al proceso de integración económica el MERCOSUR ha venido creando distintas instituciones que abarcan el área laboral y social. El Subgrupo de Trabajo para Asuntos Sociolaborales (SGT 10) fue la primera de ellas. Se han ido agregando acuerdos como la Carta de Buenos Aires Sobre Compromiso Social y otros, acuerdos y convenios que incluyen igualmente al área cultural además de la socio-laboral.
* Mercociudades Desde 1995 se crea la organización de Mercociudades, que agrupa a través de convenios, a distintas ciudades y municipios del MERCOSUR. Significa un mecanismo potenciador de los poderes locales, considerado como una de las herramientas más importantes de la integración regional.
* La libre circulación de ciudadanos El MERCOSUR se ha definido como un Àrea de Libre Residencia y Trabajo para los ciudadanos de sus países miembros. Con la acreditación de nacionalidad de su país, y sin tener antecedentes penales, cualquier ciudadano del bloque puede residir y trabajar en cualquiera de sus estados integrantes.
* La Alianza militar En el MERCOSUR se está propiciando el proyecto para lograr una alianza militar entre sus miembros, que reduzca los gastos de defensa individuales, y que desarrolle en el bloque la industria militar propia.
En definitiva, el MERCOSUR ha venido creciendo como una red que va abarcando los distintos aspectos de la integración regional.
El ingreso de Venezuela
Si bien varios países se han sumado al bloque regional en categoría de asociados desde su fundación, en el año 2006 la Republica Bolivariana de Venezuela solicitó su integración como miembro pleno. De acuerdo a los convenios de MERCOSUR esa aprobación debía ser validada por los respectivos parlamentos de los miembros fundadores. Los parlamentos argentino y uruguayo aprobaron rápidamente la incorporación de Venezuela, el parlamento brasilero demoró (por su propia y compleja constitución política) un poco más pero también la aprobó. La piedra de tranca apareció en el Senado Paraguayo, dominado por las corrientes de derecha, quien durante seis años postergó la decisión. A pesar de contar con el absoluto aval de los poderes ejecutivos de todos sus miembros, y de los congresos de tres de esos países, 28 senadores paraguayos impedían la incorporación del nuevo país integrante.
El golpe de palacio ocurrido en Paraguay en junio de 2012, con un Senado que destituyó sin derecho a la defensa al presidente Fernando Lugo, provocó una inmediata reacción política en el MERCOSUR. Los presidentes de los otros tres países integrantes se reunieron de emergencia y pusieron en vigencia las cláusulas de protección democrática de los acuerdos de integración del bloque, suspendiendo a Paraguay de la institución, hasta que no se restablezca la normalidad democrática, que en este caso se considerará a partir de las elecciones a realizarse en ese país en 2013.
La otra importante medida política que tomaron los presidentes reunidos, al estar suspendido Paraguay del acuerdo, fue aprobar de inmediato el demorado ingreso de Venezuela a la alianza. Este ingreso se formalizó en Brasilia, en el Palacio de Planalto, reunidas las máximas autoridades del bloque, el 31 de julio de 2012.
El nuevo MERCOSUR
La incorporación de Venezuela al MERCOSUR implica varios significados directos para la región. En primer lugar en su posición geopolítica. El nuevo MERCOSUR se abre al frente Norte del continente, y extiende así sus fronteras desde el Caribe y el Atlántico Norte hasta la Patagonia.
En segundo lugar, la incorporación del país que cuenta con las reservas de petróleo probadas más grandes del planeta y que ocupa el cuarto lugar en reservas gasíferas, proporcionará al bloque el basamento energético en combustibles fósiles que hasta ahora venía siendo su principal debilidad, ya que a pesar de que Bolivia cuenta con una de las reservas de gas más grandes del mundo, su condición en el MERCOSUR es de país asociado, Argentina dispone de muy pocos yacimientos y las recién descubiertas reservas de petróleo de Brasil y Uruguay (Capa Presal) están lejos de poder explotarse, ya que es necesario desarrollar la tecnología para perforar una capa de sal que está a casi cuatro mil metros de profundidad en el océano.
Así, las cifras que acumula este nuevo MERCOSUR son impresionantes. Fue la presidenta Dilma Rousseff en la ceremonia de ingreso de Venezuela quien primero las señaló y hoy han sido ampliamente difundidas. El nuevo bloque del MERCOSUR es ahora el principal productor de alimentos del mundo, cuenta con las terceras reservas de agua potable, incluye a más de trescientos millones de habitantes distribuidos en un territorio de casi trece millones de kilómetros cuadrados, se constituirá en el quinto producto bruto interno mundial, y contará con las mayores reservas energéticas y alimentarias del planeta3 disponiendo para la generación hidroeléctrica entre otras, de dos de las mayores represas del mundo (Itaipú y Gurí).
La incorporación de Venezuela aportará también al MERCOSUR un nuevo aire de distribución de poder, ya que al ser el único país de mediano tamaño del bloque, podrá contribuir como mediadora para la resolución de las asimetrías entre los dos grandes, Argentina y Brasil y los pequeños Uruguay y Paraguay, y aún las que surjan con ella misma.
Las ventajas para Venezuela
Para Venezuela las ventajas de la incorporación son evidentes. Además de la declarada intención su gobierno y de los gobiernos del bloque de fomentar en este país el desarrollo agrícola e industrial a través de los intercambios de tecnología y las inversiones tanto estatales como privadas de los restantes países en la creación de empresas mixtas, el desafío que representa para sus empresas tanto públicas como privadas o mixtas es el de que deben convertirse rápidamente en lo suficientemente competitivas como para ser capaces de exportar sus productos y servicios a todo el MERCOSUR.
Al principio además, para un país netamente importador como Venezuela, será sano un cambio de proveedores, sustituyendo a los extracontinentales por los aliados del bloque. Alimentos y productos de tecnología que todavía se importan de los Estados Unidos o de Europa podrán verse provistos a mejores precios, con aranceles reducidos o nulos desde el propio subcontinente.
Claro que todo no será coser y cantar. Se avecina un proceso de adaptación complejo y difícil, donde habrá que emprender los cambios necesarios en la economía y la producción venezolanas para adaptarlas. Las normas del MERCOSUR conceden en principio un plazo de cuatro años para permitir esos cambios, aunque por la experiencia histórica en el bloque, es posible que algunos de ellos necesiten más tiempo. Será necesario mantener sobre todo una definida voluntad política, pero además exigirá esfuerzos de distintos sectores del país, tras un objetivo de ganancia común.
La integración de la Patria Grande en el contexto mundial
Pero lo más importante, y que está marcando el rumbo futuro del MERCOSUR es que lo vigorosos vientos de integración que atraviesan Latinoamérica (y Sudamérica en particular) están empujando a una alianza que fuera concebida como un acuerdo arancelario, a convertirse definitivamente en una muy poderosa herramienta de integración regional.
No es casualidad (y es muy bueno aunque para las derechas sea escandaloso) que las decisiones en su seno tengan un carácter cada vez más marcadamente político (aunque lo económico no deje de ser un motor fundamental). Está marcando la tendencia cada vez más fuerte (aún en los gobiernos de derecha del área) de trabajar unidos para lograr la integración.
En un mundo que está cambiando rápidamente desde la intentada unipolaridad imperial hacia una naciente multipolaridad, la constitución del nuevo MERCOSUR con las posibilidades reseñadas, coloca en la escena geopolítica internacional un nuevo interlocutor con poder y potencialidades capaces de convertirlo en un factor de balance frente a los nuevos centros emergentes del poder mundial.
Este proceso es el que nos permite, a pesar de las grandes dificultades previsibles (entre ellas lograr compensar el inmenso peso del gigante Brasil y desalentar su histórica vocación imperial), ser optimistas respecto al destino del MERCOSUR en el mediano y largo plazo. Países como Ecuador y Bolivia están considerando seriamente su incorporación como miembros plenos, y es muy posible que los restantes países sudamericanos (que ya están agrupados alrededor de UNASUR, que es en principio sobre todo una alianza política) vayan acercándose paulatinamente, así como que se consoliden los lazos entre ambas alianzas.
Todo ello dentro del objetivo mayor de convertir a nuestra región en la Patria Grande que está destinada a ser, sueño de nuestros libertadores desde hace doscientos años, y que hasta ahora se había visto postergado por las oligarquías criollas y los intereses imperiales de las naciones centrales.
moc.liamgnull@enonailgaugleugim
*El autor es editor de Barómetro Internacional en Venezuela.
Referencias
1 Del Tratado de Asunción
2 Los Estados asociados están relacionados con el bloque a través de convenios bilaterales, llamados Acuerdos de Complementación Económica, establecidos entre cada uno de ellos y MERCOSUR. Participan como invitados en los organismos del bloque. 3 Ministro argentino Julio de Vido, http://www.telesurtv.net/articulos/2012/09/14/union-de-economias-del-mercosur-son-el-quinto-producto-bruto-del-mundo-485.html
FUENTES
* Tratado de Asunción
* Protocolo de Ouro Preto * Secretarìa de MERCOSUR www.mercosur.int/
* www.monografias.com/trabajos/Mercosur








10 de octubre del 2012
Con voz propia, Latinoamérica