Mauricio Sáez de Nanclares*
Ante la escalada de acontecimientos en que se encuentra inmersa la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, consideramos imperativo continuar apostando por una solución viable, constructiva y civilizada al conflicto. Por tal razón, éste es un pronunciamiento que aspira a expresar el punto de vista de aquellos miembros de la comunidad universitaria que observamos con incertidumbre y sentimiento de impotencia la polarización y radicalización de las posturas. Debemos reconocer que esto ha sido posible debido a que la mayor parte de la comunidad universitaria ha dejado que sólo los directamente involucrados en el conflicto intervengan en él. Y ahora somos rehenes de la escalada de violencia y de nuestro silencio. La universidad se encuentra secuestrada y nos encontramos en calidad de rehenes.
Somos parte de una mayoría que no se pronuncia, bien porque dedica sus energías y creatividad a la labor auténticamente académica; bien porque no encuentra el sentido y justificación de su existencia en un activismo político de tiempo completo o incluso por temor a sufrir represalias por parte de estos grupos. De ahí que el llamado es a actuar, a hacer escuchar la voz ignorada. Es decir, a coadyuvar a una salida que ponga en primer lugar a la institución. Es hora de la prudencia y de la sana política.
El grueso de la comunidad académica debe hacer escuchar su voz. Hay que desmontar la peligrosa retórica de la intransigencia. Basta de descalificar al adversario, de deshumanizarlo y etiquetarlo. Debemos ser serios, responsables; y reprobar cualquier forma de violencia, cualquiera que sea su origen. Hay que rescatar el verdadero espíritu de un proyecto de educación pública de calidad orientado a satisfacer las necesidades y derechos de la juventud mexicana excluida de la formación universitaria superior.
Ahí es donde se encuentra el verdadero debate. Ahí es donde se encuentra el genuino y verdadero valor superior del proyecto educativo que inspira a la UACM. Soluciones y salidas dignas al conflicto hay, y varias. Pero cualquiera de las que se abra camino exige como condición indispensable negociar de buena fe sobre la base de la existencia de voluntad política. Si los segmentos intransigentes de ambas partes continúan imponiéndose nos conducimos directamente al desastre, lo cual incluye la posibilidad de la desaparición de nuestra valiosa y querida institución.
Proponemos en concreto algunos principios que, a través de su rigurosa aplicación por parte de todos los universitarios, pueden contribuir a la construcción de una verdadera salida institucional al conflicto.
1. Rechazo contundente a toda manifestación de violencia, sea ésta verbal, simbólica, institucional o, peor aún, física. . De ninguna manera podemos justificar los hechos que dan cuenta de violencia en contra de profesores, alumnos, administrativos y de cualquier integrante de la comunidad a lo largo de este conflicto y particularmente en el contexto de la toma de planteles. Mala ha sido la toma violenta de éstos. Malo sería que se invocara a la fuerza pública para liberarlos, y mantener cerrados los planteles, suspendidas las clases y cancelados los eventos académicos previamente programados, se vuelve más insostenible y condenable. Urge así proponer y encontrar salidas al conflicto; pero, en un contexto de violencia, es imposible el diálogo. En estas circunstancias también sería conveniente que la administración de la Universidad clarifique la situación del semestre que corre.
2. Solución política de los problemas de la Universidad. Diálogo auténtico y no simulaciones ni estériles tácticas dilatorias. Exigimos que la voluntad política sea real y que conduzca prontamente a una restauración de la normalidad institucional. Esa voluntad exige cultura democrática. Sobre la base de la transparencia y madurez políticas, las partes deben concederse respeto. La democracia implica renunciar al deseo de ver al otro humillado. Olvidar que los acuerdos normativos son fruto de la más virtuosa negociación, es un acto de irresponsabilidad. La salida de la situación actual debe así partir del reconocimiento de que del mismo modo que es inaceptable mantener los planteles cerrados, también es intransitable un camino en el que no se haya dejado perfectamente en claro la legalidad, y por tanto la legitimidad, de la renovación del Consejo Universitario.
3. Debate universitario centrado en las problemáticas académico-institucionales. Los objetivos de la educación superior pública gratuita de excelencia dirigida a los segmentos excluidos de la población pueden alcanzarse de diversas y legítimas maneras. La inclusión y la flexibilización de los modelos y procedimientos de enseñanza-aprendizaje no están reñidos con la igualmente legítima conquista de resultados. Debemos definir una agenda más amplia que desactive la sobrepolitización de los temas conflictivos. Existen formas y mecanismos de sobra para corregirlos si ponemos en primer lugar a la UACM y su bien superior. Responder a la pregunta ¿qué universidad queremos? con criterios pedagógico-institucionales que llenen de contenido a la aspiración humanista de la misma, es nuestro verdadero desafío.
4. Exigencia de que los grupos externos a la comunidad universitaria dejen de participar e incitar más actos de violencia. Si es injustificable la violencia entre miembros de la comunidad, es intolerable que la comunidad sea violentada por gente ajena a ella.
*Académico de la UACM y las siguientes firmas: Álvaro Aragón Rivera, Ángel Sermeño Quezada, Arturo Santillana Andraca, Cristina Gómez Moragas, Cuauhtémoc Ochoa Tinoco, Cynthia Pech Salvador, Eduardo Zamarrón De León, Daniel Tacher, David Gaytán Cabrera, Facundo González Bárcenas, Fanny Escobar Melo, Guillermo Elías Treviño, Homero Galán Benítez, Jesús Jasso Méndez, Julián Andrés Caicedo Ortiz Julieta Marcone, María Alicia Hernández Zamora, María Alicia Pazos, María Inés Pazos, Mario Espinoza Mario García Berger, Mauricio Álvarez Arce, Mauricio Sáez de Nanclares, Maybel Piñón Lora, Natalia Luna Luna, Nivia Marina Brismat Delgado, Norma Gómez Méndez, Patricia Díaz Herrera, Patricia Huerta Encarnación, Rafael Morales Ramírez, Rebeca Reza Granados, Rogelio Mondragón Rosa María Macías, Sergio Ortiz Leroux, Tanius Karam Cárdenas, Víctor Hugo Martínez, Vivian Romeu Aldaya.

Gracias por copiar y distribuir nuestra obra, reconociendo su autoría.







26 de octubre del 2012 at 4:45 pm
Me oarece congruente, lamentablemente son pocos los que participan y esos pocos afectan a muchos, debe haber dialogo, entre las partes, las partes deben ser representativas y con facultades plenipotenciarias, es decir aceptar propuestas y propponer soluciones
26 de octubre del 2012 at 11:27 pm
Estudiante de la carrera Promoción de la Salud, plantel Casa Libertad que no apuesta a la violencia pero si al respeto a la pluralidad e integridad de las personas. "Ante la escalada de acontecimientos en que se encuentra inmersa la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, consideramos imperativo continuar apostando por una solución viable, constructiva y civilizada al conflicto". A 60 días de supuesta "Huelga Estudiantil" hiere el que apenas hagan una manifestación de este tipo y que la firmen tan pocos académicos, de un poco más de 800. El reproche es, por un largo tiempo nos han dejado solos a los estudiantes no paristas, no orozquistas.
La pregunta es ¿cómo lograr la solución viable, constructiva y civilizada; cuando la opinión esta mucho muy polarizada? Haciendo llamados como los suyos, muchos los han hecho. Algún día tienen que tomar una posición Ustedes y el resto de Profesores porque no sólo se juega el mantenimiento de la Universidad, ni la educación pública, ni el nuevo modelo educativo etc. Eso es algo más que academia… se juega algo más importante y es su fuente laboral. Cuando digo posición me refiero a en lugar de preocuparse a ocuparse.
Los estudiantes en general hemos perdido un semestre. Gracias a Dios; si es que existe, la mayoría silenciosa, sigue silenciosa…esperando que la gente pensante resuelva y la gente pensante esperando a que la gente operativa resuelva…Como se lo dije a mi Tutor, realmente los estudiantes no perdemos gran cosa pero Profesores, Administrativos y Autoridades podrían perder su fuente de empleo.
A dos meses, se agradece la carta que sólo leeremos los que hemos puesto alertas google sobre el conflicto de la UACM. Gracias al Internet.
27 de octubre del 2012 at 12:20 am
Leticia Pares Delgado,
La publicación original fue hecha en las redes sociales el 3 de octubre. Sólo tenía dos compartidas, y la tomé de una de ellas, para reproducirla en nuestro medio, por la alta relevancia en estos momentos para la comunidad universitaria. Lo smimso medios la han ignorado.
Coincido en tu opinión, por supuesto, pero sólo hago la precisión de la fecha.
Nuestra solidaridad!
Guadalupe Lizárraga
Editora
27 de octubre del 2012 at 6:46 am
A este grupo no se le ven muchas cosas, entre otras la mayoría que cacarea...