Testimonio de una injusticia: Brenda Quevedo Cruz

 

Los Ángeles Press

COATLÁN DEL RÍO, Morelos.- Brenda Quevedo Cruz, falsamente acusada del secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace Miranda, paga condena sin sentencia, al igual que Jael Malangón Uscanga y Jacobo Tagle Dobín, acusados por el mismo caso. El 18 de agosto de 2018, Los Ángeles Press obtuvo el testimonio de Quevedo para presentarlo ante el Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento, vía telefónica desde el penal de Coatlán del Río, Morelos, sin embargo la llamada se cortó desde la prisión. Aquí su testimonio completo: 

Coatlán del Río, Morelos, 18 agosto 2018.

Me presento, mi nombre es Brenda Quevedo Cruz. Terminé la licenciatura en Comunicación y Relaciones Públicas. Desde hace 11 años me encuentro privada de mi libertad, y hasta el día de hoy sigo peleando un proceso tan desgastante como doloroso para probar mi inocencia, ya que desde el principio me han expuesto como culpable de un secuestro, homicidio y delincuencia organizada, de los cuales no tuve ninguna participación.

La señora Isabel Miranda de Wallace colocó por toda la Ciudad de México, espectaculares con mi foto con la leyenda: “Secuestradora y Asesina, se ofrece recompensa por su captura”, sin que las autoridades hicieran nada al respecto, violentándose así mi derecho fundamental a la presunción de inocencia.

El impacto que esto generó en mi familia, así como en mi propia persona ha sido, no sé si mayor o menor a lo que después vendría, cuando dos veces en Centros de Reclusión fui terriblemente torturada física y psicológicamente, para firmar una declaración en donde tenía que poner que yo era culpable, así como culpar a los demás, haciendo hincapié en que el cuerpo de la supuesta víctima lo habíamos desaparecido.

La fuerza que me dio soportar las dos torturas tuvo que haber venido indudablemente de Dios, pues ciertamente en ocasiones sentía morir. En la primera, fueron tres hombres encapuchados, de los cuales pude reconocer a uno porque el pasamontañas que usaba estaba muy descubierto de los ojos y parte de la nariz; sus ojos nunca los olvidaré , su olor, su tez, su sangre fría para infringirme dolor, y un reloj que por cierto olvidó cambiárselo el día de una audiencia. Su nombre Oswaldo Jiménez, él fungió como Ministerio Público Federal en mi contra, y aunque lo señalé sin temor a equivocarme, en ese momento enfrente del Secretario de Acuerdos y siguiendo después los protocolos para que se investigaran los hechos, traté de solicitar pruebas como cámaras de seguridad del penal donde me encontraba, bitácoras de entrada, testigos, etcétera y nada. Raramente, tampoco las cámaras estaban funcionando ese día; ninguno de los oficiales que supieron de ese incidente quiso decir nada por miedo a perder el trabajo. Así que se le dió carpetazo.

La siguiente tortura fue peor. Siendo solo procesada, fui trasladada a Islas Marías, en donde solamente había personas sentenciadas. ¿Por qué? Hasta la fecha, nadie me ha contestado esa pregunta. Pero yo sí lo sé: allá pudieron de nuevo vulnerar mi seguridad, esta vez, entre seis hombres me golpearon, manosearon sexualmente y utilizando agua me provocaban ahogamiento. Me enredaron en una cobija y me pusieron cinta alrededor. Ahora sé que era parte del plan para no dejarme los golpes tan marcados. Todo lo que digo ahora, está en los expedientes de las muchas denuncias que he metido con el apoyo de mi familia, aunque paralelamente junto conmigo han torturado su alma y violado su dignidad y corazón al estar inmersos en toda esta porquería de sistema de justicia, al cual hemos gritado por todos los medios posibles, que nos ayuden, y han hecho caso omiso. Sé que si relatara detalle a detalle el daño que nos han hecho, no me alcanzaría la vida para terminar, solo enfatizo que hemos buscado instancias gubernamentales y de derechos humanos nacionales para que nos apoyen, pero siempre se nos han cerrado las puertas, así como medios de comunicación para buscar el derecho de réplica y decir nuestra versión de la historia. Sólo unos pocos se han interesado en hacer una investigación periodística con pruebas de lo que estamos diciendo y es lo siguiente:

El secuestro de Hugo Alberto Wallace es mentira”, nos han mentido y mantenido en prisión con pruebas falsas, confesiones bajo coacción y tortura, amenazando a licenciados y algunas organizaciones que han osado ayudarnos, asi como a activistas y periodistas.

Pido al gremio periodístico, así como a activistas o cualquier persona que esté interesada en saber lo que hay de falso en este caso, y vean que es una farsa. ¿Quién es la señora Wallace? ¿Por qué es tan poderosa como para corromper el sistema de justicia mexicano al no dejar hacer las investigaciones o a amenazar a los que piden ayuda para nosotros?

¿Qué pasa con nuestras autoridades? ¿Por qué desgraciadamente si no tenemos dinero o influencias como esa señora, no tenemos derecho a un juicio imparcial, o al derecho de defensa adecuado?

Ayúdenme por favor, no tengo miedo, tengo pánico de que vuelvan a hacerme daño o a mi familia por decir todo esto, pero no sé quién es mas culpable, el que calla o el que habla para que salga la verdad a la luz.

No somos victimarios, somos víctimas de un gobierno corrupto.

Las personas que han sido agredidas por ayudarnos o por estar relacionadas con nosotros son:

Mi hermano Omar R. Quevedo Golpeado y amenazado, vive en asilo político en el extranjero.

Lic. Dolores Vera Murcia Abogada de Oficio de Juana Hilda González Lomelí, fue amenazada por haber solicitado la nulidad de declaración del 8 de febrero de 2006.

Lic. Ámbar Treviño Mi abogada defensora; ha sido amenazada, golpeada y encarcelada por falsas declaraciones de Isabel Miranda.

Luis Miguel Ipiña Doña Escritor, amenazado y encarcelado por entrevistarnos a Juana Hilda y a mí e su blog Cárcel de Mujeres.

Anabel Hernández Periodista, escritora, amenazada, irrumpieron en su casa.

Lic. Ivonne Mares Ahedo Defensora Pública de Jacobo Tagle Dobin, no puede ejercer por la prohibición legal del articulo 160 del Código Penal de Procedimientos Penales.

Guadalupe Lizárraga Periodista, escritora, ha sido hostigada y amenazada de diferentes formas por investigar a profundidad la falsedad del caso Wallace.

Enriqueta Cruz Gómez Mi madre, amenazada, fue llevada ilegalmente a la SIEDO para que declarara y diera información de quienes nos están ayudando.

Y la familia de mis co-imputados En diferentes formas han sufrido acoso, amenazas y encarcelamiento injusto, un verdadero calvario

Quiero levantar la voz por todos ellos , y los que no nombré pero están muy presentes : ¡!YA BASTA¡¡

También a todos aquellos valientes que siguen hombro con hombro, luchando a favor de esta causa.

Gracias infinitas

DIOS NOS BENDIGA

Brenda Quevedo Cruz

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