Tensión entre EEUU y Rusia tras ataque de Trump a Siria

8 de Abril del 2017

Estados Unidos, La red en lucha

 

Por Esperanza Balaguer/bez.es

El bombardeo de Estados Unidos sobre Siria ha tensado las relaciones entre Washington y Moscú con consecuencias imprevisibles. La luna de miel mantenida hasta hora entre Donald Trump y Vladimir Putin ha entrado en una nueva fase de tiranteces. El Kremlin valoró el ataque como un golpe a las relaciones, mientras que funcionarios del Pentágono anunciaron que investigan a Rusia por su posible complicidad en la ofensiva química del pasado martes.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, ex director ejecutivo de la petrolera Exxon Mobil, se reunirá el próximo miércoles en Moscú con su antiguo amigo Vladimir Putin. La visita será el primer encuentro de un miembro de la Administración Trump con el presidente ruso y la oportunidad para activar la diplomacia entre ambos países.  

La cita, programada con anterioridad, estará marcada por la inesperada orden de Trump de lanzar 59 misiles crucero Tomahawk sobre la instalación militar Shayrat Airfield en la provincia de Homs, al oeste de Siria, el jueves por la noche.

Esta acción ha aportado al presidente de Estados Unidos su primera victoria política pero ha cambiado por completo su aproximación al conflicto del país árabe y las futuras relaciones entre ambos países. Trump ha enviado, además, un aviso a Irán y Corea del Norte. La Administración Trump pasó en apenas 48 horas de su enfoque aislacionista a volver a ser el guardián del orden mundial. 

"El bombardeo de anoche es una bofetada para Putin", afirmaba ayer Masha Gessen, periodista ruso-estadounidense, activista anti-Kremlin y autora del libro El hombre sin rostro: El sorprendente ascenso de Vladimir Putin, en una conferencia en Nueva York.

El argumento de Gessen es que Putin vio en Trump al interlocutor perfecto para devolver a Rusia al tablero internacional tras años de desplantes por parte de Barack Obama. "Eso cambió el jueves por la noche. Así que a partir de ahora, el mejor escenario es que de algún modo encuentren una vía negociación", explicó. "El peor escenario, no me lo quiero ni imaginar", añadió. Los dos líderes comparten un carácter imprevisible y la visión de un mundo en el que todo se puede comprar.

La respuesta del Kremlin 

Los acontecimientos se desarrollaron ayer en dos escenarios paralelos. El de las acusaciones lanzadas entre Washington y Moscú, y el de la escenificación del desencuentro en el Consejo de Seguridad de la ONU reunido ayer de urgencia. 

El residente ruso no se pronunció personalmente sobre la respuesta de la Casa Blanca al ataque químico de las fuerzas militares de Al Assad que acabó con la vida de 86 personas y dejó centenares de heridos. En su lugar, lo hizo su portavoz Dimitri Peskov quien acusó a Trump de llevar a cabo una agresión sobre una nación soberana con pruebas inventadas y contraria al derecho internacional. 

El Kremlin también suspendió la línea de comunicación que mantenía con el Ejército estadounidense y reforzó las defensas antiaéreas sirias, según el Ministerio de Asuntos Exteriores en Moscú. El primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, acusó a Trump de falta de independencia y de ser un subordinado de las opiniones del establishment de Washington. 

Mientras los dardos volaban hacia Washington, el Departamento de Defensa estadounidense informó de la apertura de una investigación sobre la posible complicidad de Rusia en el ataque químico de las fuerzas de Al Assad en Idlib. Las sospechas se basan en el apoyo militar que el Kremlin aporta al régimen sirio y en el lanzamiento de un misil sobre un hospital que atendía a las víctimas cinco horas después del ataque con el objetivo de borrar pruebas, según fuentes internas del Pentágono citadas por la prensa estadounidense. 

Niños afectados por el ataque químico de Siria. Foto: red

El choque en la ONU 

La escenificación del choque diplomático que se avecina entre Rusia y Estados Unidos tuvo lugar ayer ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los embajadores de las dos potencias con derecho a voto hicieron caso omiso de la llamada a la calma del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien mostró su temor hacia una escalada militar. 

La embajadora estadounidense Nikki Haley advirtió a Rusia que su país no va a permitir más muertes por ataques con armas químicas en Siria y afirmó que están "preparados para hacer más" para prevenirlo. El representante de Rusia, Vladimir Safronkov, acusó a Washington, París y Londres de haber optado "por una vía diferente a la cooperación" en su luchar contra el terrorismo del ISIS. Safronkov quiso sembrar la duda sobre Estados Unidos al señalar que se niega a una investigación verdadera e independiente del indicente porque "los podría en cuestión".

El ataque de Estados Unidos recibió el apoyo casi unánime de la comunidad internacional. La OTAN y la Unión Europea se plegaron entorno a la Casa Blanca y señalaron a Asad como el único responsable de la situación creada en Siria. En el otro lado del tablero, quedan ahora Siria, Rusia, China y Irán. "Estados Unidos se ha convertido en socio del Estado Islámico", declaró el ejército sirio sobre el ataque que se saldó con siete fallecidos, varios heridos y daños materiales importantes. 

Cambio de posición de Trump

La operación lanzada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos supone la primera acción directa estadounidense sobre las posiciones del régimen sirio de Asad desde el comienzo de la guerra hace seis años. 

El presidente de Estados Unidos materializó así su cambio de posición respecto a Siria tras el ataque tóxico. "Es un interés vital de seguridad nacional", defendió haciendo un llamamiento a los países aliados a unirse contra las atrocidades del régimen de Damasco. 

Hasta el pasado martes, Trump había mantenido que la salida de Asad del gobierno sirio no estaba entre sus prioridades. Todo cambió en menos de 48 horas. A primera hora de la tarde de este jueves, el secretario de Asuntos Exteriores, Rex Tillerson, ya había apuntado que la acción del gobierno sirio era una "cuestión seria que requería una respuesta seria". A pesar de la advertencia, nadie esperaba una respuesta inmediata sobre el país de Oriente Próximo. 

A pesar de todo lo sucedido desde el martes, Trump sigue sin criticar a Putin. Sobre él sobrevuelan las dos investigaciones abiertas por el Congreso sobre sus conexiones con personas cercanas al Kremlin y la injerencia rusa en las elecciones. 

Obama en Siria

El anterior inquilino de la Casa Blanca comenzó en 2014 a lanzar ataques a Siria, en su mayoría con dones teledirigidos, sobre las posiciones del Estados Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en Siria. El ejército estadounidense tiene en la actualidad 900 soldados desplegados en el país. La acción del jueves es la primera operación directa contra Asad, que también lucha contra los terroristas del ISIS pero con la ayuda rusa.

Obama ya propuso en agosto de 2013, una campaña de bombardeos sobre Siria después de un ataque químico en el que murieron más de 1.400 civiles. La negativa del Congreso paralizó su propósito y trató de negociar sin éxito un acuerdo con Putin para eliminar el arsenal químico. 

El 28 de septiembre de 2015, Putin dio su primer discurso ante la ONU donde propuso a EEUU cambiar las reglas del juego internacionales a cambio de colaborar en la lucha contra el ISIS. Obama ni siquiera le recibió. Cuatro días después, bombardeaba Siria por primera vez. 

Fuente: bez.es

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