El sexenio de las víctimas


Marcha de madres en México Foto: red

Víctor Manuel Quintana Silveyra*

Podrán criticarse varios aspectos del diálogo entre el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado por Javier Sicilia, y los candidatos y candidata a la Presidencia de la República, pero no puede evadirse, negarse, una verdad troncal que ahí quedó bien clara: el que termina ha sido el sexenio de las víctimas.

Nunca tantos habían sufrido tanto por las decisiones de tan pocos.

Foto de Victor Quintana
Víctor Quintana
Foto: Los Ángeles Press

Porque el sufrimiento humano de las víctimas de las violencias y de las víctimas de la necesidad es el resultado de decisiones políticas tomadas por unos cuantos: por quienes decidieron la estrategia de combate al crimen organizado. Y por quienes decidieron –prácticamente los mismos- continuar con la misma estrategia económica impuesta desde hace 30 años.

Víctimas de las violencias, en primer lugar. Háblese de las más de 60 mil muertes violentas, disparadas desde que, aunque ahora lo niegue, Felipe Calderón declaró la “guerra al narcotráfico”. Uno de cada cuatro de esos homicidios, acaecido en Chihuahua, por la impericia, negligencia o corrupción de los gobiernos estatales. Háblese de los diez mil huérfanos, tan sólo en Ciudad Juárez, de las 2 mil 600 desapariciones forzadas en el país; de las decenas de periodistas asesinados o asesinadas, de los miles de atropellos a los derechos humanos por parte de los cuerpos policíacos y del Ejército, de los pueblos incendiados, de las casas abandonadas, de los 230 mil desplazados de sus hogares o lugares de origen…

Todo esto no se soluciona ni con un “perdonen” ni con la invisibilización del dolor diciendo que se van a atacar sus causas sociales, lo que está bien, pero sin proponer políticas específicas para atender y en la medida de lo posible, resarcir a tanta víctima de tanta violencia.

Víctimas de la política macroeconómica, en segundo lugar. Y aquí el daño, sin ser tan profundo, tan en el corazón de la gente, es más masivo, más cotidiano. Son las decenas de millones de personas sacrificadas en el altar de la macroeconomía. Nos dicen quienes apoyan la continuidad –y que sólo ellos saben dónde diablos encontrar “la diferencia”- que el país va bien porque las finanzas públicas están sanas, porque la inflación está bajo control, porque el tipo de cambio se había mantenido –hasta que el golpe de realidad lo disparó a casi quince pesos- porque disminuye la deuda per cápita, porque “nos recuperamos” más rápido que los Estados Unidos de la crisis financiera de 2008…

Sería bueno que aliviaran con esos datos, la angustia de quien ya no pudo pagar su abono del INFONAVIT porque perdió el empleo y ahora va a perder su casa. En Juárez hay 110 mil hogares en esa situación. Que a quienes se quejan de que ahora necesitan ocho días de salario mínimo para llenar el tanque de su auto compacto, les espetaran que aquí la gasolina es más barata que en los Estados Unidos. Que les hablaran de “equilibrios macroeconómicos” a quienes, a principios de sexenio, podían comprar ocho kilos y medio de frijol con un salario mínimo y ahora no pueden comprar ni dos kilos y medio. Que les volvieran a hablar de presidencias o gubernaturas del empleo a los cien mil nuevos desempleados y desempleadas tan sólo en Ciudad Juárez.

Ni continuidad en la política económica, ni continuidad en la guerra que los Estados Unidos quieren que peleemos por ellos. En el centro dela política pública para el próximo sexenio deben estar todas las víctimas: las del terrorismo de Estado, como lo acaba de calificar el Tribunal Permanente de los Pueblos, reunido en Ciudad Juárez, y las de las políticas económicas concentradoras de la riqueza y excluyentes del bienestar de las mayorías.

*El autor es académico, activista de derechos humanos y de políticas públicas. Actualmente es candidato al Senado de la República Mexicana por  la coalición de Izquierda en Chihuahua.

Facebook: Victor Quintana Silveyra

Twitter: @VictorQuintanaS

e-mail: victorsenador@gmail.com

Un comentario en “El sexenio de las víctimas

  1. NO ENTIENDO EL PORQUE DE ESE TEMOR A EXPONER A LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS DE ESAS NARCO EJECUCIONES POLÍTICAS. EXCEPCIÓN HECHA A LA VALIENTE Y TEMERARIA LIC. LIZÁRRAGA. A LA FECHA Y DESPUÉS DE CASÍ 6 AÑOS Y CON TODO EL DOLOR DE UNA FAMILIA ENLUTADA NADIE QUIERE SABER ACERCA DE LO DE MI HERMANO:

    INDAGATORIA DE NARCO ASESINATO POLÍTICO:

    IN MEMORIAM DEL LIC. RENÉ H. NIETO C. Q.E.P.D. 14 ene 1960 – 17 ago 2006
    Mi hermano, juez federal de Almoloya, La Palma, Toluca, Edo. de México que NO se sometió a los “caprichos” de Enrique Peña Nieto, actual canditato del PRI a la Presidencia de México, cuando le “ordenó” (entre sobornos, cohechos, amenazas, extorsiones, etc.) aumentara las penas carcelarias a los de Atenco y a sus narco amigos políticos que les disminuyera las penas carcelarias para que solo pagaran “fianzas”. Al NO hacerle caso lo acribilló el 17 de agosto del 2006. Mi hermano pre-mortem, con mucho conocimiento de causa, me pidió callar durante 6 años para proteger a la familia porque él tenía múltiples amenazas y extorsiones de los narco sicarios políticos del entonces gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto. De las investigaciones personales se ha avanzado bastante conforme a lo que se referirá pero respecto a las investigación s de la PGR en el Edo. de México están estancadas.
    No había iniciado mi demanda por los siguientes verdaderos y valederos motivos:
    1.- El Deseo pre-mortem de mi hermano Juez Federal de Almoloya René H. Nieto Contreras. Él sabía a la clase de narco delincuentes políticos a los que se estaba enfrentando y a lo que los familiares íbamos a enfrentar y en esos momentos era mejor permanecer en el anonimato. Me pidió mi hermano, con mucha sabiduría, que en caso de que sucediera su muerte, dejase transcurrir 6 años para que se retiraran los principales narco políticos actores. Desgraciadamente siguen en escena y gracias a la valentía de los “yo soy 132” creo que hay que afrontar lo que venga.
    2.-Por proteger a la familia puesto que estábamos amenazados de muerte y hasta la fecha siguen la narco extorsiones con sus amenazas y vigilancia.
    3.-Porque la PGJ del Edo. de México, siempre nos engañó aduciendo que ya habían detenido a los “presuntos culpables” y siempre los liberaban por faltas de pruebas por ser solo “chivos expiatorios”. Procuraduría General de la República (PGR) anunció que se hará cargo de la investigación y que inició la averiguación previa PGR/MEX/TOL/ V/790/2006.
    4.-Que se estaba investigando un “asesinato de estado” y que solo ellos (la federación por medio de la PGR) podrían realizar las indagatorias pertinentes. Que si me metía “entre las patas de los caballos” podría salir lastimado = amenazas sobre amenazas.
    5.-Mientras tanto empecé a investigar a mi costo y fuera de sus procuradurías. Salieron implicados 50 personas desde el narco juez federal (en ese entonces) Juan Pedro Contreras hasta grandes personalidades de la política actual. Por lógica no externo la mayoría de nombres en el presente porque en realidad esto es mi protección. Los llamó desde EPN y sus secuaces “Alí Babá y sus 50 cabr….” Al conocerlos con sus filiaciones familiares, con el narco y sus «amistades» me es más fácil estar protegido. Esta lista e indagatoria personal la daré solo a las personas adecuadas.

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