Seguridad en México: El Poder de la estupidez

Tomás Zerón de Lucio
Tomás Zerón de Lucio

Tomás Borges

“Si no pueden…¡Renuncien!”

Alejandro Martí

Cuando Alejandro Martí dijo al gabinete de Seguridad del entonces presidente de México, Felipe Calderón, “¡Sí no pueden… renuncien!”, las palabras hicieron eco en una sociedad flagelada, que ante la incapacidad de las autoridades pedía eficacia ante el cúmulo de errores garrafales que el gabinete de Seguridad de entonces y el de ahora, siguen realizando, todo por estar secuestrados por una elite inoperante, soberbia e ineficaz.

De todos es sabido que jamás los funcionarios reconocerán sus errores y siempre se escudan en complots y cortinas de humo, apelando al olvido antes que reconocer y tener el valor para dejar el puesto cuando la sociedad se los demande.

El último caso ocurrió el pasado 28 de abril del año en curso, cuando el Grupo de Expertos Internacionales (GEI) que coadyuvaron en las investigaciones para esclarecer la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, cuando en conferencia de prensa, el grupo colegiado solicitó la renuncia del jefe investigador de la fiscalía Tomás Zerón de Lucio, a quien acusaron de “manipular” y “tergiversar” la realidad en un video no incluido en el expediente y que registra momentos clave para sostener la versión oficial de los hechos, según informó Associated Press.

Para el grupo fue muy preocupante que el jefe de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón, ocultara hasta ahora un video que constata que no se cumplieron los protocolos “mínimos” en una escena del crimen, y a la que se trasladó, sin dejar ninguna constancia legal, a un detenido con “indicios serios de tortura” presuntamente cometidos en instalaciones de la fiscalía.

A lo anterior, el aludido Tomás Zerón dijo que toda su actuación “fue legal” pero la opacidad y la falta de pericia de la AIC de la PGR avivaron el fuego mediático que resultó aún más intenso que el que supuestamente calcinó los cuerpos de los desaparecidos.

Todo parece indicar que Tomás Zerón de Lucio como cabeza de una corporación debería renunciar para no desacreditar más una institución cuestionada a nivel internacional, pese a las campañas mediáticas gubernamentales para demostrar lo contrario.

La falta de credibilidad ha orillado a una institución onerosa e ineficaz como la PGR que ha demostrado incompetencia y que tiene que solicitar el apoyo de instancias internacionales debido a la incredulidad que impera en las instituciones mexicanas, pese a la reingeniería auspiciada por la administración peñista.

A pesar de la austeridad decretada por el Gobierno Federal que recortó 132 mil millones de pesos al presupuesto este año, la austeridad no llega a las instancias encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos de a pie, cuyos mandos siguen gastando un dinero que no devengan, creando operativos “mediáticos” mientras la delincuencia sigue tan boyante desafiando la autoridad.

Actualmente se siguen erogando cantidades astronómicas en facturas por concepto de hospedaje, cifras que alcanzan los mil millones de pesos por ese concepto, tal como ocurrió en Guanajuato en el 2015, dinero que parece venir de una nación boyante y no de una nación con recortes en el gasto público.

Retomando el caso de Tomás Zerón, parece que se rodeó de “cartuchos quemados” como Vidal Diazleal Ochoa quien antes de ser comisionado a la PGR, fue cesado por estar involucrado en la narco caravana en mayo del 2007 de Cananea, Sonora, cuando éste fungió como Director General Operativo de la Policía Federal, permitiendo personal a su cargo el libre tránsito de un convoy de sicarios, lo que originó la ira del entonces mandatario estatal Eduardo Bours Casteló, quien solicitó el cese de los funcionarios responsables.

Apelando al olvido, se le nombró titular del Operativo Conjunto Chihuahua en 2010, donde una vez más demostró incapacidad, para ser nombrado titular de la Policía Federal Ministerial antes AFI, dejando varias tareas pendientes en materia de seguridad, lo que a todas luces infiere que no es bueno para realizar las labores por las cuales devenga un sueldo que de acuerdo al tabulador actual de gobierno federal, asciende aproximadamente a más 170 mil pesos mensuales, sin contar bonos de riesgo y otras compensaciones.

Lo anterior saca a colación cómo la estupidez es onerosa para la sociedad al mantener sujetos ineptos que siguen ensoberbecidos por el poder y que a pesar de tener una trayectoria plagada de fracasos, por sólo profesar lealtad al mando en turno, se mantienen en sus puestos llegando al descaro de exigir que la tropa que los sostiene y que es la encargada de mantener en marcha la corporación, sea cesada por exámenes de control de confianza amañados, tal como han denunciado ex agentes federales despedidos desde el 2012.

La falta de planeación sigue imperando y la sociedad seguirá pagando los platos rotos, mientras siguen ensayando y jugando con la vida de los elementos, quienes en el día a día se arriesgan bisoñamente creyendo que están combatiendo contra el crimen organizado, cuando en realidad son leones dirigidos por corderos.

Como dijo el diplomático florentino Nicolás Maquiavelo; “Para evaluar la inteligencia de un soberano (funcionario), el primer paso es mirar de qué clase de hombres se rodea” y tal parece que Tomás Zerón, un funcionario público que desde el 2007 está en la administración pública gracias a sus amistades y que quiere seguir aprendiendo, a pesar de los tumbos y de los errores que gente como Vidal Diazleal Ochoa siguen cometiendo en la institución de la que él es responsable.

Como dice Giancarlo Livraghi (El poder de la estupidez, Crítica, 2010) “La estupidez del poder es devastadoramente eficaz: el beneficio de unos pocos representa una horrible tragedia para demasiados”.

Total. Los errores se pagan con el dinero del pueblo, a pesar de que el empresario Alejandro Martí englobó el hartazgo ciudadano con su icónica frase, los ineptos seguirán en el poder.

Como dice Pedro Gonzáles Calero (Política para bufones, Ariel, 2012) “A menudo los políticos (funcionarios) distraen la atención de los ciudadanos con informaciones y debates espurios para que no se hable realmente de problemas importantes (tal como lo hizo Alcibíades, nieto de Pericles y discípulo de Sócrates), total (…) de él se cuenta que tenía un perro de aspecto llamativo y con una vistosa cola. Un día, y sin motivo aparente para ello, Alcibíades le cortó el rabo de su perro. Sus amigos le reprocharon, advirtiéndole ahora que la gente condenaría su proceder y hablaría mal de él, pero Alcibíades les replicó:

–Dejadles que hablen del rabo de mi perro. Mientras tanto, no hablaran de otros asuntos más importantes que me interesan pasen desapercibidos”.

¿Le resulta esta treta o es una simple coincidencia? Tal como dice el artículo digital de Letra Libres del 11 de febrero del 2015: “Si alguien de tu equipo daña tu credibilidad, cámbialo. Y hazlo a tiempo.”

Señor Presidente y Señora Procuradora, urge un cambio de rumbo, antes de que sigamos yendo hacia el despeñadero.

@borgestom

Guadalupe Lizárraga
Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017).

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