Policía Federal: corrupción, desorden y maltrato de los mandos

Tomás Borges

“Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.”

Napoleón Bonaparte

A días de que acabe uno de los gobiernos más impopulares de la historia reciente de México, tras el fiasco de la llamada transición, aquella burda simulación que orquestó Vicente Fox Quezada y sus dos sucesores, llega a su fin la presidencia de Enrique Peña Nieto (2012-2018), cuyo mandato dejó muchos puntos sin resolver y que a modo de una telenovela, gobernó el destino de un país que atraviesa la mayor crisis de inseguridad de la época moderna, al grado de tener el honroso segundo lugar de desapariciones forzadas, precedido por Siria.

La presidencia de Enrique Peña, señalada por algunos periodistas como una “Telecracia”, llega a su fin en un país que cada sexenio ve rotas las promesas de campaña y bajo el mentado mantra “de que la historia me lo demande”, los mandatarios mexicanos, hacen y deshacen a su antojo.

La nación del ya merito y que en algún momento de su historia fue líder a nivel latinoamericano y con un status diplomático a nivel internacional, donde los postulados de la “Doctrina Juárez”, Doctrina Carranza y Doctrina Estrada, que moldearon el quehacer político de una nación boyante con una gran estatura internacional, hoy es un enano y palidece de un cáncer que, utilizando la teoría organicista, está matando a un ser llamado México.

El cáncer en comento es la seguridad, el cual fue acelerado por una guerra absurda y mal planeada, tal como lo manifesté en El arte de la guerra para narcos (Planeta, Temas de Hoy 2013).

Peña Nieto prometió (y falló) en su promesa de recuperar “la seguridad, la justicia y paz”, pero en su último informe a la nación, señaló que “el gobierno de la república disminuyó las capacidades y dimensiones de esas organizaciones, con eso se logró importantes reducciones en el índice de violencia”. Añadiendo; “Estamos conscientes de que no alcanzamos el objetivo de alcanzar la paz y la seguridad para los mexicanos, para hacer realidad este anhélalo requerirá de un esfuerzo por lago tiempo”. 

Con esas palabras tan lacónicas, el mandatario saliente nos advierte de que la tarea de tener seguridad requerirá de un esfuerzo, pero como verá querido lector, una de las ´pareas torales para tal encomienda, la POLICIA FEDERA (PF), adolece de un cáncer que está enquistado en todos los aparatos del gobierno, y ese cáncer que llegó a la metástasis es la corrupción, tal como señaló el presidente entrante.

Policía Federal…o la cueva de Alí Baba

Gran parte del fracaso del Peñismo en materia de seguridad y que en campaña supo aglutinar para alcanzar la Presidencia de la República, tras fracasos sonados como el Caso Polet y las agresiones en San Martín Atenco, fue a que tras no poder crear su gendarmería como estaba previsto, creo una división con ese nombre, la cual desde su inicio ha sido un fiasco, por poner mandos ineptos y a que los gendarmes no han tenido la capacidad para resolver la encomienda que le asignaron, pese a presumir sus mandos y algunos elementos cursos en el extranjero (hasta en China), sólo para realizar funciones similares a las Fuerzas Federales de Apoyo, quienes son vistos como lo más bajo en la institución.

Las fuerzas federales, creadas por Wilfrido Robledo, en ese entonces contralmirante, con personal proveniente de las fuerzas armadas, quienes tuvieron su bautismo de fuego y mediático en el 2000, cuando liberaron a la máxima casa de estudios de un grupo que llevaba más de un año parada las actividades de dicho centro de estudios.

Pese a las críticas en ese entonces, el operativo fue quirúrgico y se logró restablecer el orden en una de las universidades más emblemáticas de Latinoamérica, pero como en México, cada sexenio reinventa el país y lo que se hizo en su momento es denostado por los sucesores, las Fuerzas Federales dejaron de cumplir sus funciones y se les dio un trato vejatorio que existe hasta hoy a la fecha, gracias a que los mandos en turno, han hecho de cada una de sus divisiones, sus cotos de poder, utilizando los recursos humanos y financieros como de su propiedad, tal como lo hizo el denostado Genaro García Luna.

Para muestra, el caso del subinspector Salvador Olascoaga, quien cada vez que un elemento de la escala básica solicita un permiso, amenaza al elemento con darlo de baja, bajo el añejo argumento de “primero está el interés institucional, sobre el interés personal”, sin que sepan estos sujetos llamados mandos (jefes) y cobran como tal, gracias al sacrificio de los de abajo.

En una carta abierta dirigida al Alfonso Durazo Montaño, futuro encargado de la seguridad del país bajo la égida de López Obrador, los que suscriben, denuncian abuso y acoso laboral por partes de mandos coludidos con el crimen organizado, quienes desde CONTEL (Centro de Mando de Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México) y Constituyentes (al Poniente), mandos prepotentes e incompetentes, han ejercido sus reales a base de dominio e intimidación.

En la misiva en comento, denuncian a los mandos José Hernández Gabiña, Gustavo Reyes Domínguez y al Suboficial José Idelfonso Rojas, quienes temen firmar las puestas a disposición, haciendo que el personal que estuvo en el operativo hasta más de 24 horas, tenga que hacer una puesta a disposición en su mayoría mal hecha, con los resultados por todos conocidos.

En la denuncia se menciona que Santiago Yáñez González, fue quitado de ser escribiente por vender información sobre los operativos, además de acusar a la Subinspectora María Esther Alvarado quienes en todo momento humillan y vejan al personal a su cargo, impidiendo en todo momento cualquier brote de inconformidad y critica.

También los elementos del 21 Agrupamiento de Apoyo a Operativos Conjuntos de la Coordinación de Reacción Inmediata de las fuerzas federales (el patito feo de la PF) manifestaron a este medio, vía mail “estar hasta la madre”, en virtud de “que no acaban los abusos por parte de los comandantes de agrupamiento y de compañía hacia el personal”, específicamente en Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde los 5 descansos obligatorios ordenados por la superioridad, tras haber laborado 25 días ininterrumpidos, les son condicionados al personal por el Suboficial José de Jesús Sánchez Morgan, quien condiciona los descansos a que tienen derecho el personal, sólo a aquellos que hayan realizado puestas a disposición.

El exigir puestas a disposición sin ton ni son, sólo acarrea que los elementos se dediquen a molestar a la ciudadanía con tal de complacer los números de tan flamante mando, quien en caso de exigir el elemento el merecido descanso, es amenazado con el despido.

Aunado a lo anterior, las condiciones donde se encuentran los elementos asignados a las fuerzas federales (Fuercitas como se les dice despectivamente), han hecho que sea el área de castigo para personal non grato de otras divisiones, por lo que se ha convertido esta área operativa en el vertedero de basura de la institución.

Contrario a la gendarmería, considerada como los niños mimados de la institución, quienes en realidad hacen las mismas funciones que las fuerzas federales, éstos últimos viven en barracas construidas con tabla roca, como en Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde la temperatura alcanza hasta los 40 grados centígrados en verano, mientras el mando, pernocta en un hotel con todas las comodidades dignas de su grado y cargo.

Pese a que el hotel para el mando y sus escoltas los paga el gobierno del Estado, el personal operativo no tiene derecho a pernoctar en las habitaciones, ya que, de acuerdo con el mando, “los cuartos son para el mando y no para los gatos”.

A través de un audio, una persona que solicita el anonimato por obvias razones denuncia que en el 7 y 8 Agrupamiento de la Coordinación de Restablecimiento del Orden Público (CROP) hay muchos aviadores, denunciando al Comandante Mendoza, quien utilizó el año de Hidalgo para quedarse con el dinero.

Con respecto a la operatividad (10 mil pesos al mes como estímulo a cada elemento desplegado) éste sujeto ya se quedó con el dinero, sin que hasta el momento de escribir la presente nota (6 de septiembre) no han recibido su dinero, cantidad que no es nada irrisoria si tomamos en cuenta que son un aproximado de 14 mil elementos, haciendo mención que la operatividad sólo la cobra la División de las Fuerzas Federales.

Por otra parte, Diana Peña Galindo Directora General de Recursos Humanos de la Policía Federal, está acomodando a su gente y a sus aviadores, tal como informaron a este medio, personal conocedor de las corruptelas al interior de la institución.

Tal es el caso de Luis Jiménez Cortez quien le llegó su cambio a la CROP y no fue cambiado por ser gente allegada de Dinorah Carrasco, Directora del Enlace Administrativo de la División, pues junto con Ricardo Barajas, jefe de rotación de personal, cobran hasta 20 mil pesos por cambiar a un elemento al lugar de su preferencia.

“La corrupción está tan arraigada en la institución, que se cobra por todo y si no pagas, simplemente no sales y no te asignan agrupamiento, para que estés prácticamente sin hacer nada y ser presa del acoso y hostigamiento del personal allegado a Peña Galindo, hasta que desertas”, nos dice una fuente consultada.

Los descansos los cobran los mandos como Ricardo Barajas, quien pide a cada elemento la cantidad de 200 pesos por cada día que quiera faltar, sin que medie un documento oficial para tal efecto, habiendo casos como el del Policía Tercero, Luis “N” quien, pese a que pagó una semana por adelantado, se le dio de baja por faltas injustificadas.

Este sujeto, de apellido Barajas, cada semana mandaba una unidad por barbacoa al estado de Hidalgo, utilizando para ello los recursos materiales y humanos, sólo para cumplir el capricho gastronómico de este semi dios, como le gustaba hacerse llamar entre la tropa.

Para cumplir su antojo por la barbacoa hidalguense, éste sujeto dispone del Suboficial Juan José Rivera adscrito al servicio de la SEGOB en la calle de Lucerna de la Ciudad de México.

Los inconformes también señalan al Comandante de agrupamiento de apellido Mendoza, quien además de pedir cuota a cada elemento por estar comisionado, metió a su hija con una plaza PF 10 (Dirección de área) sin hacer nada, siendo la gota que derramó el vaso, la detención de unos elementos en Cocacalco, Estado de México, que se dedicaban al secuestro y le pasaban su cuota o moche al comandante referido, quienes al momento de su detención se identificaron como José D” de 30 años, “Ricardo M” de la misma edad y “Gabriel M” de 24 años, mismos que fueron detenidos en pleno intento de robar un comercio y por secuestrar a una persona.

De acuerdo a medios locales, los presuntos secuestradores portaban, chamarras e insignias de la Policía Federal y dijeron pertenecer a dicha corporación. Se les decomisó automóvil Jetta color gris plata con placas de circulación MYF-9198 y un arma de fuego calibre 25 mm con un cargador y 6 cartuchos útiles.

Como sucede en estos casos, ahora todos los mandos se ostentan como conocidos e incluso amigos del presidente López Obrador, quien de la mano de la llamada “Hermandad policiaca”, llevará los destinos de la seguridad de la nación.

La operatividad que consta de 10 mil pesos mensuales para el personal desplegado, se la otorga a sus 15 escoltas y al personal que él considera pertinente sin siquiera dejar las instalaciones de CONTEL, sin contar con el cobro de 200 pesos que hace por solicitar el cambio de uniformes.

ASUNTOS INTERNOS

La unidad encargada de investigar y sancionar los malos actos de los mandos es la Coordinación de Asuntos Internos, la cual está infestada por gente proveniente del Sistema de Administración Tributaria (SAT y del Instituto Nacional Electoral (INE), lo que es lo mismo, puro tecnócrata o Godínez, quienes se encargan de sancionar y de velar por los intereses de los elementos que integran la institución.

Asuntos Internos son quienes ostentan los mejores salarios y prestaciones, sin importar grados y sin siquiera tener el conocimiento básico de uso y manejo de un arma de fuego. De acuerdo a las fuentes consultadas, para un mejor desempeño, se crearon 4 sedes, las cuales, a decir de los entrevistados, son una “farsa”; debido a “que no tienen ninguna función real” y fueron creadas para darle cobijo a gente allegada a la titular María Luisa Saucedo, quien, por ser de Tabasco, dice que es recomendada del “Hombre López Obrador”.

Las sedes en cuestión no operan más que en el papel, ya que las funciones propias de Asuntos Internos son realizadas en la Ciudad de México, pero la gente desplegada no tiene una sede en el buen sentido de la palabra, sino que tiene que mendigar un lugar en los destacamentos de la Policía Federal para realizar sus tan pomposas labores.

Las sedes creadas para una mejor labor en la defensa de las labores policiales y la sanción a malos mandos y viejas prácticas están en Hermosillo, Sonora, Matehuala, SLP, Aguascalientes y Chetumal, Quintana Roo, donde el personal de Asuntos Internos realiza sus labores sin ningún tipo de apoyo por parte de la coordinación.

“Estamos conscientes de que no alcanzamos el objetivo de alcanzar la paz y la seguridad para los mexicanos, para hacer realidad este proyecto anhelado requerirá de un esfuerzo por lago tiempo”, tal como dijo EPN a los mexicanos, pero con una corporación lacerada por la corrupción, donde la amnistía ofrecida por el mandatario entrante da pie a la impunidad, no esperemos que la seguridad sea una realidad, sino una quimera y sin duda, un buen discurso de campaña para las próximas elecciones. Como dijo François de la Rochefoucauld; “Muchas veces se hace el bien para poder hacer impunemente el mal.”

Tomas Borges
Escritor mexicano y analista en temas de Inteligencia. Es autor de Diario de un agente encubierto (Ed. Temas de hoy) y de El pequeño dictador que todos llevamos dentro.

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