PGR ayudó a fabricar pruebas a Isabel Miranda de Wallace

SEGUNDA PARTE

Por Guadalupe Lizárraga

ENSENADA, Baja California.- En febrero de 2006, Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace, recibió una llamada de Isabel Miranda, su exesposa. Le pedía que fuera a dar una muestra de sangre para el análisis de ADN y cotejarlo con una gota de sangre de un centímetro que la Procuraduría General de la República supuestamente había encontrado en el sardinel del baño, lugar donde afirmaba que habían asesinado y cercenado el cuerpo de Hugo Alberto. Incluso, Isabel le ofreció comprarle el boleto de avión de Tijuana a la Ciudad de México. León Miranda aceptó dar su muestra de sangre, y él pagó su boleto de avión.

Cuando llegó a la Ciudad de México, se puso en comunicación con ella, quien insistió en recogerlo en un sitio. León Miranda le dijo que en la Biblioteca de México, La Ciudadela. “No sabía ni dónde estaba la biblioteca –dice a Los Ángeles Press– y allí la esperé sentado en una banca, hasta que vi que llegaron dos camionetas negras, modernas, y venía con ella gente que la cuidaba. Cuando me acerqué, me dijo que me fuera yo en la camioneta de atrás, que íbamos a la SIEDO”.

León Miranda fue trasladado a las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Ella le dio el pase a un pequeño laboratorio, donde una mujer le tomó la muestra de sangre. Una jeringa, dijo. Luego, un ministerial le pidió que se pusiera una férula en la mano derecha para inmovilizarla, y pasaron a otro cubículo. Isabel le dijo que él no hablara nada y lo presentó como José Enrique del Socorro Wallace Díaz. Isabel también dijo al ministerial que ella iba a firmar por él, porque él no podía mover la mano. Cuando se quedaron a solas, Isabel comentó a León, según su testimonio, que ella firmaba los documentos como Wallace.

Carlos León Miranda temía por su vida y la de sus hijos, y no volvió a tener contacto con Isabel, ni tampoco supo de los resultados de la muestra de sangre aportada. Años después, se enteró por la prensa que la defensa de los inculpados había cuestionado el peritaje de la gota de sangre de un centímetro porque decía que era sangre de mujer, y fue justificado como “error de dedo” de parte de la perito. Las gráficas genéticas del peritaje fueron desaparecidas por la PGR, y hasta la fecha la duda persiste respecto a quién pertenecía esa gota de sangre, que en un principio la defensa especulaba que era de Claudia Wallace Díaz, media hermana de Hugo Alberto e hija biológica de Enrique Wallace e Isabel Miranda.

Farmacia Homeopática, propiedad de Carlos León Miranda. Foto: Los Ángeles Press/GL

La convivencia de Hugo Alberto con su padre biológico

“Tengo entendido que Hugo Alberto estuvo internado en Oceánica, y pues sí, cuando vino aquí a Ensenada se relacionó con puros dealers”, comenta Carlos León Miranda. Desde que estaba como maestro en el Colegio Aztlán, uno de los colegios en los que Isabel Miranda Torres fungía como directora pese a que no tenía acreditación profesional para ello, Hugo Alberto era consumidor de cocaína. Así lo confirmó su padre, otra testigo de calidad y uno de sus compañeros del colegio del que nos reservamos su identidad.

Hugo visitó por primera vez a su padre biológico en Ensenada a finales de octubre de 1994. Isabel le había negado la información a su hijo sobre su padre, y a León le había prohibido ver a su hijo desde que tenía 4 años; sin embargo, el padre insistía en compartir la custodia, hasta que fue amenazado de muerte por los hermanos de Isabel con armas de fuego. Uno de ellos, con el uniforme de la policía federal y arma en mano, se lo advirtió en un estacionamiento. Carlos León le dijo que sólo quería ver a su hijo, sin molestar a Isabel. Pero el hermano de Isabel le profirió insultos y amenazas de muerte en respuesta. Carlos todavía le dijo que si se quitaba el uniforme y dejaba el arma, podían arreglar las cosas. Pero el otro hombre furioso no reaccionaba.

Cuando Hugo fue a ver a su padre, en 1994, ya tenía 25 años y estaba casado con Erika Monsiváis Tenes. Tenían a Andrea Isabel, hija biológica de ambos. El padre de Hugo los hospedó en su casa, propiedad que le ayudó su madre María Guadalupe Miranda Romero a adquirirla. Carlos León vivía con su pareja, una enfermera que había conocido desde 1971, cuando trabajaron juntos en el ISSSTE. De esta unión, nació el único hijo que lleva el nombre completo de su padre.

De acuerdo con otros testimonios, el principal proveedor de cocaína para Hugo era El Mortal, un dealer local del que ya traía referencias. En aquellos años, gastaba unos cinco mil pesos diarios en la droga, más aparte el alcohol. Convivió con sus medios hermanos, a insistencia del padre. Por las noches, mientras Hugo salía de fiesta, dejaba a su esposa Erika y a su hija en casa de su padre. Así fue como Erika, conversando sobre los recuerdos de la familia, se dio cuenta cómo habían concebido a Hugo.

Isabel tenía ya 17 años y ya vivía con su tía María Guadalupe Miranda Romero, madre de Carlos. Él era médico cirujano, tenía dos hijos y trabajaba en una farmacia que había montado su madre en la colonia Roma. Isabel llegaba por él a su casa, donde vivía con su mujer e hijos, y lo sacaba de allí para que la llevara en motocicleta a Cuautla, donde compraban marihuana y alcohol. Incluso, así fue como llegaron al Registro civil de Amecameca, Estado de México, para contraer matrimonio. Meses después, nacía Hugo y lo registraron hasta el año, en la Delegación Xochimilco.

Acta de matrimonio de Carlos León Miranda y María Isabel Miranda Torres, cuando tenía tres de embarazo de Hugo Alberto.

 

La historia familiar fue contada a Erika y Erika a Hugo, en una de esas madrugadas. Él se puso muy alterado, después de conocer esa historia, y en ese mismo momento habló por teléfono a su madre. El abuelo Fausto Miranda Romero, padre de Isabel, levantó el auricular:

–¡Abuelo pásame a mi mamá!

No se escuchaba la respuesta del otro lado del auricular.

–¡Te digo que me pases a mi mamá! ¡Que me la pases!

–…

–¡Me vale madres! ¡Pásamela!

–…

–¿Es cierto que tú andabas con Carlos quemando mota?

–…

De repente, Hugo Alberto estrelló el celular contra el piso, y su rostro se puso de un rojo intenso por el coraje. Se dirigió a su esposa.

–¡Vámonos, Erika! ¡Por salud mental! ¡Vámonos!

Y el padre de Hugo, a esas horas de la madrugada, los llevó en su auto a Tijuana para que tomaran un vuelo de regreso a México.

 

¿Por qué declarar hasta ahora?

Carlos León Miranda, en entrevista para Los Ángeles Press, minutos antes de su comparecencia ante la Fiscalía General de la República, dijo que su silencio todos estos años había sido por temor. La llegada de Andrés Manuel López Obrador hizo que cambiara su percepción de la situación. Incluso, dijo conocer al presidente de la república, porque lo había saludado en persona en la ciudad de Tijuana, donde le entregó un proyecto para curar el VIH-Sida y otras enfermedades del sistema inmunológico con Homeopatía. Carlos se dedicó a estudiar y a especializarse en diversas ramas de la Medicina. Llegó a la homeopatía para contrarrestar los efectos secundarios de la alopatía y porque sus pacientes no podían gastar los altos costos de los productos de los laboratorios. Tomó cursos en Cuba, Arizona, en México, y en la frontera norte.

Sin embargo, Carlos ha vivido con el temor por las amenazas de Isabel y de sus hermanos. A toda la familia se les exigió el silencio no sólo de la fabricación del secuestro de Hugo Alberto, sino el origen del padre biológico de Hugo y del matrimonio de Carlos León con ella, desde antes de la fabricación del secuestro. Isabel utilizaba a agentes de la SIEDO-PGR para sus amenazas y para fabricar las pruebas que fuesen necesarias en el expediente o para desaparecer las que iba aportando la defensa de los inculpados. Así fue con las gráficas géneticas del peritaje de la muestra de sangre, la firma por Enrique Wallace, la carta de No antecedentes penales que fabricaron para la Corte de Chicago a nombre de Hugo Alberto, firmada por un fiscal Antisecuestros que ya no laboraba en PGR, entre otros documentos. 

Carta de No antecedentes penales presentada a la Corte de Chicago, fabricada desde la PGR, utilizando el sello oficial.

  

Los Ángeles Press preguntó a Carlos León sobre el accidente de otro de sus hijos. Miró a la cámara de frente, y se le salieron las lágrimas. Se trataba de Máximo Antonio Miranda Rodríguez, de 25 años, concebido con su primera mujer. Sufrió un supuesto accidente en carretera que le costó la vida. Sin embargo, hubo testigos de que el accidente de Antonio, “Toñito”, como lo llama todavía su padre, pudo haber sido provocado. En video, León Miranda señala que este supuesto accidente podría haber estado relacionado con Isabel, porque ocurrió entre seis meses y un año antes de la desaparición de Hugo. Incluso, Hugo fue al funeral de Antonio, e Isabel le llamó por teléfono para darle el pésame.

–He sido muy estúpido, así me han tomado –dice León, mientras cuenta el accidente de su hijo Antonio. La versión alternativa que le dieron fue que Antonio iba en su auto, cuando fue alcanzado por una camioneta negra, y una vez emparejados con el auto del joven, desde la ventanilla, alguien le hizo señas con un objeto como si fuera un arma de fuego. Antonio aceleró su auto, de un modelo más viejo, y al pasar por un puente, perdió el control. Todavía quedó vivo después del impacto. Pero sufrió mucho antes de morir, señala León.

“No es justo ni legal lo que hizo Isabel, han sido muchos años de sufrimiento para toda la familia, hasta se ponía como si fuera la virgen de Guadalupe. Cómo puede tener tanto ego una persona”, y León clava su mirada en el suelo, mientras el fiscal lo llama para comparecer.

 

PRIMERA PARTE: Padre biológico de Hugo Alberto Wallace confirma fabricación de secuestro y triple identidad de su hijo

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

Un comentario en “PGR ayudó a fabricar pruebas a Isabel Miranda de Wallace

  1. Es un hecho que ya esta mas que claro, suplico al Lic Lopez Obrador tome cartas en este asunto , mi sobrina Brenda ha sufrido demasiado, su madte ha enfermado y considero que la señora Isabel ya violo todas las leyes habidas, ella sigue apareciendo en escena como si nada, confio en que hagan justicia pronto.

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