Osorio Chong, el descartado en México

Emmanuel Ameth

El sueño de Miguel Ángel Osorio Chong por llegar a lo más alto de la política nacional siendo titular del ejecutivo federal, se ha desvanecido completamente. Si ya de por sí se vislumbraba un panorama muy adverso luego de los resultados ofrecidos hacia la ciudadanía durante la gestión del actual presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ahora, al secretario sólo le resta vivir en la sombra: sin aspirar a ‘ir por la grande’ y sin control político sobre su natal estado de Hidalgo, lo que viene es transitar una espiral descendente con la mayor dignidad posible y tratar de mantener la cabeza en alto.

No hay que engañarse. Desde que la convocatoria del Revolucionario Institucional para ser abanderado como candidato presidencial otorgó mayores facilidades hacia las candidaturas ‘externas’ que a las de los afiliados, podía adelantarse el final de esta tragicomedia. Así, quienes fueron objetivos de juicio no tuvieron más que darle estructura a las señales, en tanto que quienes apreciaron un interés personal en la envestidura del Secretario como ungido, se llevaron una decepción más devastadora que fue alimentada por una falsa esperanza.

Hoy a Osorio Chong le queda muy poco capital político para seguir en las grandes ligas. Primero porque ni siquiera tuvo el poder de imponer a su incondicional Nuvia Mayorga como candidata del PRI a la gubernatura de Hidalgo las pasadas elecciones de 2016 y segundo, porque con todas las cartas a su favor, ‘el estratega’ dejó ir la única oportunidad que se le iba a presentar para ser candidato del PRI a la presidencia y posteriormente ocupar la silla presidencial, aunque este último escenario fuera muy poco probable.

Porque las oportunidades llegan una sola vez y si bien el panorama electoral brinda al PRI la oportunidad de ser el 2do o 3er lugar en la contienda de 2018, lo cierto es que las elecciones, al menos en nuestro país, rara vez se ganan por preferencias, a menos que sean estas aplastantes. Los tricolores son una máquina tan bien engranada –en la cooptación del voto, la corrupción y el desvío de recursos- que como reza el dicho popular, así pusieran un saco a un mono, son capaces de hacerle ganar.

Sabemos que no es Osorio Chong quien abanderará las aspiraciones del PRI hacia el 2018, pero cabe preguntar ¿la designación de Peña Nieto es la adecuada, esto es, pierde el tricolor al negarle la estafeta al exgobernador de Hidalgo?
La carta de presentación de Osorio Chong como gobernador Miguel Ángel Osorio Chong, si bien observa una carrera política que va desde los cargos burocráticos hasta sus responsabilidades como legislador, no aprecian elemento alguno destacable hasta que éste asumió el gobierno del estado de Hidalgo, siendo sus resultados como mandatario cuestionable.

Pese a vivir en el espejismo de una aprobación ciudadana alta –que más bien sólo se dejaba entrever en eventos oficiales donde los acarreados realizaban vítores- y contar con una prensa a modo que siempre resaltó ‘sus logros’– no se olvide que controló la prensa tradicional en Hidalgo y que incluso fue gestor de atraer proyectos periodísticos a los que exigió afinidad-, son los ciudadanos de a pie quienes le mostraron su rechazo al contar con una disonancia cognitiva entre lo que se decía que avanzaba el estado y lo que ellos vivían en las calles.

Porque las cifras oficiales no conocen de preferencias y son contundentes:

  • Durante su mandato, la deuda pública se triplicó.
  • La burocracia aumentó a razón de un 50%.
  • La inversión privada se estancó, ocupando las últimas 5 posiciones en Inversión Extranjera Directa, dejando la actividad minera al borde del colapso y con poca participación de las constructoras locales en obra pública.
  • Los municipios más marginados de la entidad recibieron un abandono tal que aún al día de hoy permanecen sin avances significativos.
  • La inseguridad creció hasta en un 30%, haciéndolo hasta dos veces más rápido de lo que creció en el país.
    *Cometió omisiones ante recomendaciones como lo es la tipificación de feminicidios así como tratar con mano dura a la prensa no afín a sus intereses.
  • La opacidad también relegó a Hidalgo en los últimos lugares nacionales bajo diversas mediciones…

Cabe señalar que si bien fueron enumerados algunos aspectos relevantes de su gestión, quedaron afuera algunos otros trascendentales donde también hubo incapacidad (para ver con más detalle, léase los artículos siguientes: El otro informe de Osorio Chong: parte I y El Otro informe de Osorio Chong: parte II).

Luego entonces, si la decisión de Peña Nieto de contar con Osorio Chong como su segundo al mando en el gabinete presidencial –en el papel- se debió a una mera relación de amistad y no de resultados anteriores, nunca debió existir ‘sorpresa’ sobre si esta afinidad subjetiva le hacía cambiar de decisión si no estuvo fundamentada.

La carta de Osorio Chong como secretario

Cierto es que Miguel Ángel no contó con las credenciales suficientes para ocupar el cargo que hoy todavía desempeña dentro del gabinete de Peña Nieto derivado de sus resultados como mandatario, pero probablemente fue un derecho al que tuvo acceso luego de operar la campaña del todavía inquilino de Los Pinos –léase operar recursos de gobernadores priistas a favor de las estructuras partidistas para la cooptación de votos- para que asumiera la silla presidencial.

Sin embargo, dentro de los fracasos donde Peña Nieto puede responsabilizar directamente la incapacidad del Grupo Hidalgo, existen muchos directamente imputables al Secretario de Gobernación:

  • *La creación de la Súper Secretaría que fusionó la Política Interna con la Policía Federal no hizo sino crear un vacío de poder que hoy padecemos todos los mexicanos.
  • Los deshonrosos primeros lugares en inseguridad a escala mundial así como una incidencia delictiva cuyos indicadores son los más altos en décadas también se deben a Osorio Chong.
  • La impunidad de la que gozan diversos actores políticos ha contribuido al hartazgo que hoy tienen a la figura presidencial como la más impopular de la que se tenga memoria.
  • La liberación de diversos capos del narcotráfico que cuestionaron la capacidad del referido, incluida la fuga –aunque con una posterior recaptura- del capo más peligroso del país.
  • El clima de ingobernabilidad que ha provocado la generación de grupos de autodefensa a lo largo de todo el territorio nacional.

Sobre los escándalos a los que ha estado sujeto

Ciertamente la posición que ocupa Osorio Chong en la política nacional juega de reflector para sus acciones, lo cual si bien puede apreciarse como un capital del que pocos actores gozaron, se vio desperdiciado y jugó en su contra para sus aspiraciones personales.

Porque uno no puede, bajo ninguna circunstancia, tener continuidad en su responsabilidad si desde el primer día de trabajo, se mintió y se actuó con perversión –como cuando aseguró que las fuerzas policiales no usaron balas de goma para reprimir a manifestantes y las pruebas fueron contundentes para desmentirlo-.

Tampoco se puede desempeñar un cargo tan sensible si existe una represión sistemática hacia manifestantes sin que deslinde responsabilidades –en caso de que la orden no fuera suya- que no deriven en castigos conforme la ley, como sucedió en Ayotzinapa, Tlatlaya, Tanhuato, Nochixtlán, Ostula, Apatzingán, etc.

Porque como hidalguense, hay versiones que corren sobre el mismo que pueden descartarse por no haber elementos suficientes que hagan constar su participación como lo es el de su presunta relación con el narcotráfico –seguramente falsa- o la de su hermano Eduardo –si bien su vehículo fue ‘baleado’, ello no necesariamente le vincula con dichos grupos-, así como las presuntas transferencias millonarias de sus familiares ocupando estados de cuenta manipulados.

Pero para lo que no hay elementos ni para acreditar ni para desmentir, es para el enriquecimiento exacerbado de su familia y sus allegados, donde al tener contactos con diversos testigos sobre el amasamiento de fortunas y propiedades, no pueden tomarse por ciertos –aunque tampoco descartarse- si estos no están dispuestos a proporcionar pruebas contundentes que no sean su confesión anónima, entendiendo en este caso que incluso de ser ciertos, existe un natural temor a la represalia.
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Es cierto. Osorio Chong no va a gobernar este país -ni siquiera será contendiente- pero tiene su vida resuelta. Llegará el momento en que él mismo se ‘regañe’ por alimentar sus aspiraciones cuando las señales fueron tan obvias y pasará a otra cosa, tal vez dentro de la misma política, pero reconociendo que si en el momento que tuvo todo a su favor no dio el paso que hacía falta, m mucho menos lo hará cuando haya más complicaciones.

Los preocupados, los que verdaderamente se encuentran despechados por la decisión de la cúpula priísta son sus seguidores, los ninis que saben que a no ser por la relación que sostienen con el exmandatario, no ostentarían los cargos que actualmente ocupan. Son ellos los que pasarán de tener la sensación de que vendrían grandes oportunidades gracias a su amistad con Osorio Chong, a preocuparse por demostrar su capacidad en su responsabilidad actual, pues ahora que ha quedado descartado su padrino político, deberán enfrentar todavía la furia poco discreta de Omar Fayad, quien todavía guarda resentimiento a Miguel Ángel por no haber recibido su apoyo para ser el mandamás de la entidad… y Omar en este momento, está en la plenitud del poder.

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