No tenemos miedo: Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan

 

Por Guadalupe Lizárraga

CARACOL DE ZONA TZOTS CHOJ, Chiapas.- ¡No tenemos miedo! ¡No tenemos miedo! Gritó la multitud formada por cinco mil mujeres de diferentes partes del mundo con el puño levantado en apoyo al discurso inicial de la insurgenta Erika. Es el Primer Encuentro Internacional Político, Artístico, Deportivo y Cultural, de Mujeres que luchan.

Organizado por el colectivo de Mujeres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en el Caracol de Morelia, municipio autónomo de la zona Tzots Choj, han estado conviviendo desde el 7 de marzo, día de llegada, sin embargo siguen llegando camiones y autos con más mujeres.

“Somos muchas y es mucha la rabia y el coraje que tenemos –señala la insurgenta Erika, frente a la multitud­–. Pero no nada más por nosotras es nuestra rabia, o sea nuestra lucha, sino por todas las mujeres que son violentadas, asesinadas, violadas, golpeadas, insultadas, despreciadas, burladas, desaparecidas, presas”.

Detrás de la insurgenta, un numeroso grupo de mujeres zapatistas ataviadas con uniforme militar y con pasamontañas permanecían inmóviles durante el discurso. Un grupo de cinco zapatistas filmaba el evento. Alrededor del templete donde estaban formadas, otras mujeres uniformadas resguardaban al grupo y no permitían acercarse al templete durante los discursos.  

“Este encuentro es por la vida”, señala la voz zapatista en representación del colectivo. “Y nadie nos va a regalar eso, hermanas y compañeras. Ni el Dios ni el hombre, ni el partido político, ni un salvador, ni un líder ni una líder, ni una jefa”. Aplausos y gritos de apoyo surgen de la multitud femienina.

La mayoría de las mujeres asistentes al encuentro son jóvenes de entre los 20 y 35 años de edad. Pero también hay mujeres de casi 80 años participando en el evento. Se ve también algún par de mujeres discapacitadas que van en su silla de ruedas. Otras con bastón. Pero la mayoría de las zapatistas son adolescentes, hijas ya del sistema comunitario que, en 1994, cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional declaró la guerra al Estado mexicano para detener la depredación a la comunidad y los recursos naturales.

“Tenemos que luchar por la vida. Así nos tocó a nosotras y a ustedes hermanas y compañeras, y a todas las mujeres que luchan”, se oye la voz insurgente firme y clara, en un perfecto español, mientras la multitud escucha atenta.

La zapatista de mando destacó que era un orgullo estar con todas las mujeres asistentes, y agradeció que hayan respondido a la convocatoria de las Mujeres que luchan. Dijo que su palabra representaba muchas historias, de diferentes lenguas y edades.

Entre las historias destacadas se habló de la paramilitarización y de cómo en 1994 se levantaron en armas. “No fue sólo un discurso, sino que en verdad tomamos las armas y peleamos contra el enemigo, y en verdad tomamos el mando y dirigimos combates”. Otras de las referencias fue el maltrato físico, sexual y psicológico que recibían antes de la guerra, cuando trabajaban en las casas o haciendas como empleadas domésticas.

“Vivimos el desprecio, la humillación, las burlas, las violencias, los golpes, las muertes por ser mujeres, por ser indígenas, por ser pobres, y ahora por ser zapatistas”, menciona.

La insurgenta Erika dijo haber nacido y crecido entre patrullas militares que rondaban las comunidades y caminos, viendo a los soldados cómo acosaban a las mujeres “nomás porque ellos eran hombres armados y nosotras solo mujeres”. Pero ya en colectivo, dice, que el miedo fue algo que desapareció de sus corazones. “Decidimos luchar y apoyarnos en el colectivo como mujeres zapatistas que somos”. E invitó a la multitud a decir que el principal acuerdo del encuentro es el del vivir. “Acordamos vivir, y como para nosotras vivir es luchar, pues acordamos luchar cada quien según su modo, su lugar y su tiempo”.

Campamento zapatista en el Encuentro Internacional de Mujeres que luchan. Foto: Guadalupe Lizárraga/Los Ángeles Press
Ningún hombre fue aceptado en el encuentro. Ellos esperaron en otro campamento cerca del Caracol Morelia. Foto: Guadalupe Lizárraga/Los Ángeles Press
Zapatistas colgando las consignas y mensajes de bienvenida en el campamento. Foto: GL/Los Angeles Press
Guadalupe Lizárraga
Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017).

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