Narcotráfico, por los caminos del sur

Por Tomás Borges

ACAPULCO, Guerrero.- El pasado 23 de septiembre del 2018, a unos días de conmemorar el cuarto aniversario luctuoso de la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, fue detenido en Acapulco, Guerrero, el secretario de Seguridad Pública, Max Lorenzo Sedano quien, tras tres días de encierro, fue obligado a renunciar por su presunto vínculo con el crimen organizado.

“La Fiscalía General del Estado ejecutó dos órdenes de aprehensión en contra de Luis Fernando “N” alias El Fénix y Brayan Antonio “N” alias El Brayan por su probable responsabilidad en el delito de homicidio calificado, quienes, hasta este momento, fungían como mandos operativos de la Secretaría de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Acapulco. Los demás integrantes de esta corporación están sujetos a investigación”, detalla el comunicado oficial dado a conocer a los medios de comunicación.

El vocero del Grupo de Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, informó a su vez que todos los policías municipales serán evaluados y sometidos a exámenes de control de confianza, como marca la normatividad en la materia.

Cabe hacer mención que el 26 de septiembre, el otrora responsable de la seguridad de los acapulqueños fue liberado, luego de que presentara su renuncia con carácter de irrevocable, lo que a todas luces se ve como una negociación por parte de las autoridades para darle una honrosa salida al exmarino.

Hechos como el anterior, muestran sólo la punta del iceberg de la vorágine de descomposición que está sufriendo el puerto, en particular, y el estado de Guerrero, en general, tras poco más de 12 años de malos manejos y corrupción, que han transformado a Acapulco en un campo de batalla.

Desde que en diciembre del 2009 fue abatido por elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR) Arturo Beltrán Leyva (a) El Barbas o “Jefe de Jefes”, Guerrero dejó de ser controlado por un cártel hegemónico para ser campo de batalla de micro-cárteles y narco-menudistas.

De acuerdo con la investigadora y periodista Alexia Barrios, “con la detención de Edgar Valdés Villareal (a) La Barbie, Acapulco pasó a ser parte del Cártel Guerreros Unidos (2010-2015), quienes con la venia del gobierno estatal emanado del PRD,  desencadenó una lucha por la plaza, conformada por el Cártel Independiente de Acapulco (CIDA), los Beltrán Leyva y los Rojos principalmente”, cuya lucha dejó un saldo 16 mil 359 asesinatos entre el 2005 y 2015, de acuerdo con datos dados a conocer por el Centro Tlachinollan y que fueron referidos vía Twitter por la referida .

Debido a la infiltración del narco en los gobiernos municipal y estatal, hicieron que el gobierno del perredista de Ángel Aguirre Rivero (2011-2014) cayera tras los lamentables sucesos de Iguala, donde el presidente municipal José Luis Abarca y su esposa (supuesta amante del mandatario) presuntamente ordenaron la desaparición de los estudiantes de la escuela rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa en septiembre del 2014, en la que se involucró a las fuerzas castrenses.

Los hechos demostraron la podredumbre institucional que vive no sólo el estado, sino el país entero, siendo la detención y renuncia del titular de la SSP del puerto, Max Lorenzo Sedano Romano, la última gota de pus y podredumbre que ha aflorado recientemente.

Según informes de la Procuraduría General de la República (PGR) y su Agencia de Investigación Criminal (AIC), el Cártel de los Beltrán Leyva sigue operando en la zona a través del grupo Guerreros Unidos, cuyo jefe regional Ángel Casarrubias (a) El Mochomo, mantiene un control y una lucha férrea por la plaza de Acapulco.

©Los Ángeles Press

Cabe señalar que en octubre del 2014 surgió un nuevo grupo criminal Sierra Unida Revolucionaria (SUR), el cual busca emular al Ejército Popular Revolucionario (EPR), al declararse un grupo luchador contra el fenómeno del narco, al arroparse en la bandera de la justicia social, cuando en realidad son criminales escindidos de los Rojos y Guerreros Unidos que buscan eliminar a los primeros.

Al igual que un virus mortal, el crimen organizado muta y adopta diversos rostros para seguir vigente. Lo que demuestra que, de seguir el actual esquema de lucha contra el narco el mal prevalecerá, en parte debido a que el sistema ya está corrompido y, por ende, rebasado.

Sírvase de ejemplo los siguientes gráficos donde el lector de Los Ángeles Press podrá ver cómo están estructuradas las células criminales en el estado de Guerrero:

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A nivel local, en el puerto de Acapulco, opera una célula criminal del Cártel Independiente de Acapulco (CIDA) liderada por José Galeana Galeana (FDN 19/04/1959), con presencia además en los municipios de Ayutla de los Libres, Cruz Grande (Florencio Villarreal) y San Marcos.

Este sujeto a pesar de haber sido detenido el 12 de febrero de 2013, en la calle Tambuco del fraccionamiento Las Playas, municipio de Acapulco, por elementos de la PGR adscritos a la Subprocuraduría Especializada en Investigaciones de Delincuencia Organizada (SIEDO), se encuentra en libertad. Lo que se ve es una de las fallas en el sistema de impartición de justicia, donde la corrupción hace que los Ministerios Públicos hagan unas puestas a disposición amañadas para que los abogados a través de resquicios legales liberen a los delincuentes, que obviamente tendrán más cuidado para no caer de nueva cuenta en manos de la justicia, haciendo que la labor de los agentes del orden sea por demás infructuosa.

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Por lo que respecta a la contaminación de los cuerpos policiacos locales y que por enésima vez serán evaluados con exámenes de control de confianza por demás inoperantes (todo a raíz de la detención y liberación del titular de la SSP en el puerto), tomemos el caso del policía Hugo Ramírez Duarte (FDN 05/01/1983), quien en enero del año pasado fue detenido junto con otro sujeto que se identificó como elemento de la Policía Municipal, al momento de estar tomando bebidas alcohólicas en plena vía pública. Fue sometido a revisión junto con su acompañante de nombre Imer Díaz Díaz (FDN 15/06/1990) por elementos de la Base de Operaciones Mixtas (BOM).

Durante la revisión al vehículo Nissan Sentra, color gris (sin placas de circulación), se le encontraron armas y seis celulares, quien manifestó ser policía municipal activo del Coahuayutla de José María Izazaga, Guerrero, con domicilio en calle Galeana S/N, del mismo municipio, Guerrero. Se le encontró una pistola marca Beretta, modelo Px4 Storm, matrícula PX08253, con cargadores abastecidos, además otro cargador en la bolsa lateral del pantalón, haciendo mención que al momento de su detención estaba fuera de sus funciones como Policía Municipal.

Respecto a su acompañante, Imer Díaz Díaz, de 26 años, manifestó no tener empleo fijo y habitar en El Zapote S/N, Localidad El Zapote, Coahuayutla de José María Izazaga, Gro. Ella se estaba en el asiento del copiloto y portaba una pistola marca Colt, calibre 38 súper, matrícula 06496, con cargador abastecido y otro cargador en la bolsa del pantalón, cada cargador tenía 8 cartuchos útiles, además de un teléfono de la marca Lanix.

Por tal motivo se les detuvo y los celulares fueron puestos a disposición del Ministerio Público de la Federación que ordenó se realizará la forensia a los celulares en cuestión, arrojando lo siguiente:

Como se puede apreciar, este sujeto tenía en su poder armas y celulares dedicándose a extorsionar y robar tal como lo muestran las imágenes presentadas, lo que refuerza la hipótesis de que la Policía Municipal es un “nido de delincuentes con placa”.

Acapulco sigue siendo uno de los destinos turísticos preferidos por el turismo nacional e internacional, pese a las alertas emitidas por las embajadas de Canadá y Estados Unidos para que sus connacionales no visiten el puerto.

Es por ello que el control que ejerza cualquier grupo delictivo en el lugar tiene garantizado una cantidad ingente de dinero, por lo que el puerto es considerado la joya de la corona en el suroeste mexicano.

Las drogas de diseño y la cocaína siguen siendo las favoritas para los turistas y los locales que buscan la evasión y la diversión por medio de psicotrópicos.

Su venta al menudeo es realizada por los burreros que por medio del WhatsApp publicitan su mercancía o a través de mujeres como Etna Jaqueline Montanti Valladarez, quien se encarga de distribuir las drogas entre los clientes y comensales de los restaurantes y bares de la costera Miguel Alemán.

Esta mujer, quien desde los 16 años, según reportes policiales se dedica a la distribución y venta de droga, obteniendo la mercancía de Andrés Alejandro Ramírez Silva (A) El Panda, distribuidor de drogas al servicio del CIDA.

Andrés Alejandro Ramírez Silva (FDN26/05/1985) es originario del puerto de Acapulco, y de acuerdo al INE, registra como domicilio particular el inmueble ubicado en calle Horacio Nelson No. 77, Fraccionamiento Costa Azul, C.P.  39850, Acapulco de Juárez, Guerrero.

Este sujeto, de acuerdo con fuentes policiales, tiene un negocio de fachada llamado Marine Supply, con razón social Suplementos Marinos de México, ubicada en Miguel Alemán Valdez No. 215, local 1, colonia Las Playas, C.P. 39390. De acuerdo a fuentes abiertas, es una empresa de suplementos marinos y de venta de refacciones, partes y accesorios para todo tipo de embarcaciones, con sucursales en Acapulco, Valle, México, Cancún y Miami.

Toda esta información fue obtenida del celular 744 223 2088 Samsung Galaxy Grand Prime, el cual portaba al momento de su detención por elementos de la SEMAR en enero del 2017, del cual la PGR extrajo las siguientes imágenes:

 

Respecto a las imágenes de Etna Jaqueline que aparecieron en el celular en comento, infiere que también dicho aparato fue utilizado por ella misma, quien posa con armas de grueso calibre y quien utiliza para sus actividades, una agencia de modelos y edecanes como fachada llamada Minnie Mouse, la cual opera en Facebook.

Cabe mencionar que la referida utilizaba su relación con El Panda para que éste le siguiera dando protección y suministrando de mercancía. De igual forma también contaba con la amistad del Policía Municipal Adrián Zamora Hernández, quien fungía hasta el 2017 como escolta y es hijo de un Comandante apodado ZEUS.


En lo que respecta a los penales, tenemos como ejemplo para demostrar el grado de descomposición en el puerto,  el incidente que sucedió en el Centro de Rehabilitación Social de “Las Cruces”, donde en febrero del 2017, Luis Ángel Emigdio Valentín, intentó ingresar la cantidad de $21,400.00 (veintiún mil cuatrocientos pesos M/N.),  junto con el Custodio Penitenciario David Mosso López, quienes al momento de su detención, señalaron que el efectivo iba ser entregado al interno Guillermo Cisneros Clavel (a) El Chicurro (FDN 14/07/1980).

Respecto al sujeto apodado El Chicurro, de acuerdo con las autoridades federales, es integrante del grupo delictivo Cártel Independiente de Acapulco (CIDA), actualmente interno dentro del Penal de las Cruces de Acapulco.

En su ficha policial, se registra con el domicilio en Ejido Chautla Mza. 1, Lt. 2, No. 20, Sector 2, colonia Ciudad Renacimiento, C.P. 39715, Acapulco de Juárez, Guerrero, y otro en Juan N Álvarez, Manzana 311, No. 18, colonia del PRI, del mismo puerto.

Este sujeto fue consignado el 6 de diciembre de 2014 por el delito de portación de arma de fuego. En 2016, fue mencionado en diversas narco-mantas y cartulinas en diferentes puntos del puerto de Acapulco, señalado como uno de los internos que mantiene el control de las actividades ilícitas al interior del penal, para el Cártel Independiente de Acapulco.

Estos hechos -aparentemente aislados- muestran cómo el hilo se rompe por lo más delgado, ya que los elementos adscritos a la policía municipal y los custodios de los penales forman en su mayoría parte del entramado criminal de los cárteles de la droga que asolan no sólo el puerto de Acapulco, sino todo el estado de Guerrero.

Por todo lo anterior, no deberá de extrañar que la nueva presidenta municipal de Acapulco, Adela Román Ocampo, haya declarado “no la tengo fácil”, al indicar a medios que el estado en que recibirá el municipio “es lamentable”.

Para ello, la funcionaria deberá de empezar de cero y liquidar a todos los elementos de la Policía Municipal con vínculos con el Crimen Organizado y deberá de hacer una limpia del personal que labora en los centros penitenciarios, así como solicitar la presencia de la Gendarmería y Fuerzas Federales para que continúen junto con Marina las labores de patrullaje y prevención, bajo el escrutinio de la sociedad civil.

La delincuencia ya está anquilosada en la sociedad, y parafraseando al filósofo español José Ortega y Gasset; “El mayor crimen está ahora no en los que matan, sino en los que no matan, pero dejan matar”.

No hay que olvidar que las crisis son oportunidades y la hoy presidenta municipal electa tendrá que abrir la caja de pandora e investigar a su antecesor Evodio Velázquez, hijo del defenestrado Ángel Aguirre, copartícipe de la vorágine de violencia que están viviendo los guerrerenses.

La labor es titánica y para los candidatos de MORENA, la tarea es doble, ya que los miembros de la llamada Mafia del Poder estarán más que jubilosos de que personajes emanados a la sombra de Andrés López Obrador fallen, para que los hoy defenestrados regresen, y con ellos, las viejas prácticas y siga imperando la impunidad y la opacidad.

En espera de que los funcionarios hoy electos, hagan las cosas diferentes, esta es su oportunidad. La ciudadanía espera que los entramados del narcotráfico aquí descritos sean cosa del pasado. El mal está más que señalado, sólo falta la decisión para erradicarlo.

Tomas Borges
Escritor mexicano y analista en temas de Inteligencia. Es autor de Diario de un agente encubierto (Ed. Temas de hoy) y de El pequeño dictador que todos llevamos dentro.

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