México, país rico con ciudadanos pobres

8 de noviembre del 2017

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Plataforma Pemex en Veracruz. Foto; red

Amador Rodríguez Lozano

Con gran bombo y platillos, con una gran sonrisa, el presidente Peña anunció que PEMEX, descubrió nuevos yacimientos en Veracruz, más de 2,600 millones de barriles de petróleo. ¡Qué paradoja es nuestro país y nuestros políticos! País grande, con grandes riquezas y economía creciente, pero con ciudadanos desdichados y pobres. Sí, así es nuestro país. ¿Cómo se justifica que los 48 bancos mexicanos hayan ganado más de 67 mil millones de pesos en tan sólo en los dos trimestres de este año?

BBVV Bancomer, Banorte, Santander y Banco Azteca, los más ganones. Casi la mitad del total de estas utilidades, se la llevaron ellos debido a la utilidad cambiaria. Compran el dólar barato y lo venden como quieren. El agiotismo de Azteca es indignante y roza lo delincuencial. Te prestan 100 pesos y terminas pagando 250. Ganan a costa del pueblo y del más vulnerable. BBVV, además, manda la mayoría de sus ganancias a España.

¿Por qué no se hace algo para impedir estos abusos? Un analista del diario El Universal presume que los años de la administración de Peña serán los mejores de la historia de los bancos. Yo siempre he sostenido que en el país hay tres agendas, la agenda del Estado, la del presidente con sus múltiples millonarios aliados, desde empresarios, partidos políticos, dirigentes y la tercera agenda es la popular o la agenda social, la que integramos cada uno de nosotros como ciudadanos, con los temas que nos duelen todos los días por los abusos de los grupos económicos, que ante la débil defensa del gobierno, todos los días abusan del pueblo sin que a nadie del poder le interese, realmente, encabezar esta agenda y resolver nuestros pequeños problemas.

Si hacemos un recuento de las leyes aprobadas por el Congreso, la mayoría tiene que ver con la agenda del Estado o la agenda de los partidos y casi nunca responde a intereses de la agenda social. Sí, las grandes reformas de Peña, llamadas estructurales, no han sido otra cosa que dar cumplimiento a la agenda del Estado y del gobierno. Las reformas demandadas por los ricos y por los Estados Unidos, principalmente la que se refiere a nuestra energía, luz y petróleo. Las reformas electorales, las que aumentaron el financiamiento de los partidos, son de la agenda de los partidos, pero muy pocas leyes buscan resolver los agravios que todos los días sufrimos los mexicanos: la corrupción de los gobiernos de los tres órdenes de poder; gasolinas caras, litros incompletos de las gasolineras, impunidad por doquier, avaricia y arbitrariedades de los taxistas, prepotencia de las líneas aéreas, abuso de los bancos, justicia lenta y cara, culpables fabricados, servicios de salud deficientes, drogadicción y fármaco-dependencia galopante, laboratorios de medicinas caras o genéricos caros y sin cumplir totalmente con la fórmula, maestros que no dan clases, útiles y uniformes escolares gravosos, policías abusivos, telefónicas prepotentes y con mal servicio, mineras depredadoras del medio ambiente, venta de nuestras playas a extranjeros, gobiernos municipales que no cumplen, y un largo etcétera.

Ya basta. Estoy seguro que la reelección de presidentes y legisladores, posibilitaría una mayor responsabilidad de los funcionarios públicos para cumplir con la agenda social; pero la reelección no sería suficiente. Sí habría mayor responsabilidad para dar cuentas, como lo definió Giovanni Sartori, politólogo italiano, pero no sería suficiente. Los que quisieran reelegirse tendrían que responder más a sus electores que a sus partidos o al presidente en turno. Qué bien que fuera así, pero, si lo que queremos es que los políticos cumplan sus promesas al pueblo, además, de buscar y votar por las personas adecuadas, habrá que aprobar la revocación del mandato, la única herramienta para quitarlos del puesto a quienes no cumplen con el pueblo.

Para solicitar la revocación, seguro deberá realizarse con el apoyo de un número razonable de firmas, que no haga a esta institución instrumento de venganzas políticas, pero tampoco, por su número excesivo de firmas, la haga imposible de cumplir. Si ésta es la gran reforma que requerimos para que la agenda ciudadana tenga viabilidad, es tiempo de dar este paso. Sí amigos, ya basta de ser un país rico, de mexicanos infelices y pobres.

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