Periodismo en México: un disparo a la verdad

Radiografía de la situación crí­tica del periodismo mexicano a través de los testimonios de sus protagonistas

Por Irene Moreno

ELCHE, España.- Todo individuo tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho incluye el de investigar, recibir informaciones y el de difundirlas por cualquier medio. Sin embargo, la realidad es que destapar la verdad sobre casos de corrupción o crimen organizado en algunos países te pone entre la vida y la muerte. El informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) posiciona a México como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.

México es un estado donde el narcotráfico ha impregnado todo: la policía, las empresas, la política, el poder judicial. En este escenario, los periodistas son un objetivo clave porque destapan el entramado que hay entre los cárteles y el gobierno. Por esta razón, los reporteros sufren amenazas y agresiones de manera sistemática e incluso algunos han sido ejecutados a sangre fría.

El 1 de julio, el país se enfrentará a una de las mayores elecciones de su historia. Los mexicanos elegirán a un nuevo presidente, 500 congresistas y 3.000 cargos locales. El candidato del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador, encabeza las encuestas con un 52%, seguido del candidato del PAN, Ricardo Anaya, con un 26%, y del candidato del PRI, José Antonio Meade, con un 19%, según el diario mexicano Reforma.

La falta de propuestas por parte de todos los partidos en materia de seguridad para los periodistas llevó al gremio a manifestarse el 1 de junio ante el Palacio de Justicia de la Ciudad de México, para exigir a los candidatos un modelo que resuelva la violencia contra los trabajadores de la prensa en este país. Además, los periodistas reclamaron justicia ante las muertes de sus compañeros.

Periodistas, objetivo de la violencia

En el primer semestre de 2018 han ocurrido seis homicidios de periodistas en México. El último fue el de Héctor González Antonio, corresponsal del diario Excélsior, asesinado a golpes el 29 de mayo en el estado de Tamaulipas.

El año 2017 fue el más mortífero con un repunte de 507 agresiones a periodistas y 12 asesinatos, según datos de la organización no gubernamental Artículo 19. Entre ellos, 11 hombres y una mujer: Miroslava Breach. La impunidad de su asesinato ha sido reclamado a nivel internacional, sin embargo en México ha sido solo un número en la estadística de periodistas asesinados. 

Miroslava Breach Velducea era corresponsal en el periódico La Jornada en Chihuahua. Sus conocidos la describieron como una periodista incómoda para el poder y los criminales. Destacaron su valor por dedicar su vida a cubrir a través de una mirada crítica la política local, la violencia, el crimen organizado y la pobreza en México. “Firmo las noticias con mi nombre porque yo sí tengo ovarios”, decía Miroslava. A pesar de las amenazas que recibía por sus trabajos, decía no tener miedo y no se escondía.

Una mañana cualquiera, mientras salía de su casa en su camioneta roja para llevar a uno de sus tres hijos al colegio, un sicario le disparó a sangre fría. A los minutos regresa otro hombre y monta una cartulina blanca sobre la escena del asesinato con un mensaje: “Por lengua larga”. Su hijo salió ileso, pero ella perdió la vida. Miroslava nunca imaginó que esa mañana del 23 de marzo de 2017 sería la última vez que saldría de su casa con el último abrazo de sus hijos y su última sonrisa. Pero, aunque su cuerpo ya no está, para los periodistas mexicanos su espíritu sigue vivo. Su muerte se transformó en un icono de lucha por la libertad de expresión.

El homicidio de Miroslava conmocionó a todo el gremio periodístico. “Nos estrujó mucho en este caso a las mujeres, porque nos vemos muy reflejadas en su trabajo, por el empuje que tenía”, comparte la periodista Gabriela Minjares.

Sus investigaciones se centraban en el narcotráfico y en la corrupción política. La mexicana había publicado días antes de su muerte un reportaje titulado “Impone el crimen organizado candidatos a ediles en Chihuahua” en el que denunciaba que los dos partidos más importantes del país, el PRI y el PAN, habían incluido en sus listas electorales a miembros del crimen organizado como candidatos a la alcaldía. Su asesinato es un caso de narco-política.

“Hasta ahora solo se han investigado a los narcos involucrados, pero se sabe con toda claridad que fueron políticos los que buscaron presionar a Miroslava”, destaca Gabriela. Días después de encontrar muerto al presunto autor intelectual del homicidio, detienen a otro de los presuntos culpables, El Larry. Pero hay muchos otros involucrados que siguen en la calle. Y no solo narcos, hay involucrados políticos del PAN y también del partido de la oposición, el PRI. “Como sociedad, exigimos absoluta transparencia. Queremos saber qué es lo que pasó y quiénes son los culpables, tanto narcos como políticos”, manifiesta Minjares.

En el estado de Chihuahua, desde el 2016 han ocurrido dos asesinatos de periodistas. Ha habido una amenaza de muerte hacia Manuel Osvaldo Salbador, director del periódico La Opción de Chihuahua. Y hay 23 periodistas amenazados de cárcel por criticar al gobierno. Se les está aplicando terror fiscal para tenerlos controlados. Este es el contexto de Chihuahua durante los dos años de gobierno de Javier Corral.

 

En 2010, Ciudad Juárez (Chihuahua) fue declarada por la ONU como la ciudad más peligrosa del mundo por el alto índice de feminicidios que registró ese año. Ser mujer en esa zona era un desafío constante, pero ese grado de violencia les salpicó a todos, incluso al gremio periodístico.

El estado de Chihuahua ha sido y es uno de los más peligrosos para el ejercicio del Periodismo. En medio de este entorno hostil nace en 2011 la Red de Periodistas de Juárez, una organización fundada por seis intrépidas mujeres con un gran deseo de reivindicarse como reporteras y como colectivo femenino ante esta situación de emergencia social. El propósito de la Red es formar a los periodistas y prepararlos ante situaciones de riesgo.

La presidenta de esta organización es Gabriela Minjares, una periodista con 22 años de experiencia en cobertura de temas relacionados con la corrupción, la administración pública, política y desarrollo urbano. Ha participado en la cobertura periodística de 13 procesos electorales. Entre ellos, las elecciones de Estados Unidos en el 2016 en gira por Miami y New York. Trabajó en el periódico El Diario de Juárez desde 1996 a 2018, donde se desempeñó como reportera, editora y coordinadora suplente en la jefatura de información.

Las próximas elecciones federales mexicanas se celebrarán en julio de 2018. Este está siendo el proceso electoral más violento de la historia de México con un índice que supera los 100 asesinatos de políticos. Además de las incesantes amenazas de muerte y agresiones contra candidatos, a quienes obligan a renunciar a sus postulaciones a cambio de no atentar contra su vida o la de sus familiares.

En esta coyuntura, el 26 de marzo despiden a Gabriela Minjares de El Diario de Juárez por recorte de personal. La periodista había cubierto la sección de política durante los últimos 15 años. “A mí me queda muy claro que no es por recorte de personal, sino intereses de carácter político. Hay muchas presiones hacia los periodistas aquí en Juárez”, lamenta la reportera.

GABRIELA MINJARES: “El trabajo del periodista, que es básicamente denunciar lo que se hace mal, te coloca en una situación de riesgo porque las instituciones del gobierno han sido contaminadas por narcotraficantes”

La mexicana manifiesta su preocupación ante esta situación y anima a todo el gremio a cumplir con su labor periodística en estas elecciones: “Como periodistas, no dejemos de preguntar. No demos votos de confianza a nadie. Por mucho hartazgo que tengamos hacia las autoridades, no dejemos de hacer el trabajo periodístico”.

La presidenta de la Red de Periodistas de Juárez comparte sus motivos para seguir ejerciendo pese a las amenazas: “En mi caso, y el de mis compañeras de la Red, es la vocación y esa convicción de que no debemos callar. Nuestro deseo es llegar al fondo de los hechos por el bien de nuestra ciudad, de la que formamos parte”.

En esta organización creen en el periodismo de verdad y siguen adelante bajo presiones diarias. Presiones que hacen que la mayoría de los periodistas que investigan temas de corrupción se retiren, pero ellas continúan ejerciendo por su compromiso social. Son defensoras de la verdad. Heroínas rodeadas de una banda de villanos.

Libertad

Hay muchas formas de censurar a la prensa y de controlar la información. El informe Democracia Simulada, nada que aplaudir de la organización Artículo 19 explica que las represalias van desde una demanda por daño moral o el espionaje hasta el asesinato y desmembramiento del cadáver del comunicador con el objetivo de paralizar de terror a sus compañeros. El miedo es el mensaje para provocar la autocensura.

“Matar a un periodista es matar la posibilidad de la sociedad de estar informada, de llevar esa exigencia de justicia, de que se investiguen los crímenes. Sin embargo, no encontramos el eco en la sociedad”, manifiesta Minjares. Además, Gabriela explica que hay gente que ve a los periodistas como un cuarto poder de abuso.

La periodista reconoce que hay reporteros que no son de confianza, porque el crimen lo ha infiltrado todo, incluso los medios de comunicación. Y explica que algunos reporteros han claudicado de su vocación para entrar al gobierno y se han convertido en cómplices, atacando a los comunicadores.

Además, hay políticos que simulan ser periodistas. Si entras al perfil de Javier Corral en las redes sociales, lo primero que dice es: periodista y abogado. No es ni una, ni otra. “Se corona periodista porque ha escrito artículos de opinión, pero nunca lo he visto reportear. Lleva más de 20 años en el poder legislativo en México. No se puede ser periodista cuando hay un conflicto de intereses de ese nivel”, expone Gabriela Minjares.

La mexicana afirma que de esos que se dicen llamar periodistas tienen hasta en el Congreso del Estado, pero no les ha beneficiado en nada. Al contrario, han pedido el despido de comunicadores porque los incomodan.

México ocupa el puesto 147 de los 180 países en la Clasificación Mundial de la libertad de expresión realizada por RSF. Según este informe, la libertad de prensa está peor en el país azteca que en Venezuela o Afganistán.

 

En el caso del estado de Chihuahua, el gobernador Javier Corral llega al poder en 2016 con un discurso progresista en el que promete que los periodistas jamás gozarán de una mayor libertad. Pero ha sido todo lo contrario. “No hay diferencia entre el gobierno de Javier Corral y el del antiguo gobernador, César Duarte. Ambos querían controlar la información que publican los medios”, comenta Gabriela.

César Duarte pagó miles de millones de pesos en publicidad oficial a los medios de comunicación con una intención: mantener el control informativo en su beneficio. Javier Corral está haciendo lo mismo, pero a la inversa. No está dando dinero a los medios para mantener el control informativo.

Corrupción e Impunidad

Hay un alto índice de impunidad en todos los crímenes que se cometen en México. EL 99,6% de los asesinatos contra periodistas queda impune, según datos de la organización Artículo 19. Esto se debe a la profunda infiltración del crimen organizado en los gobiernos, a que la misma policía es cómplice. Por eso, no investigan. No hay una consecuencia para el que comete el delito. No se le detiene, no se le enjuicia, o no hay una sentencia firme contra el agresor. Los expedientes que avanzan son aquellos en los que familiares o periodistas hacen las investigaciones o los casos que están bajo la presión de la opinión pública.

México tiene un gran problema de violencia por el crimen organizado y dentro de ese aborigen de violencia, matar a un periodista no significa gran cosa. “No porque seas periodista se lo piensan dos veces. Si les molesta alguien, mandan a un sicario que lo quite de en medio porque saben que lo más probable es que no reciban castigo. Y eso fomenta que el círculo de agresiones se repita una y otra vez”, comenta el reportero Manu Ureste.

Manu Ureste es un periodista murciano que lleva 10 años ejerciendo en México. Trabaja en Animal Político, un medio digital independiente desde el que publicó, junto con sus compañeros, una investigación titulada La Estafa Maestra, por la que ha recibido el Premio Ortega y Gasset 2018 que otorga el diario español El País. El 4 de septiembre de 2017 dieron a conocer una trama de desviación de fondos públicos en México. Al día siguiente de publicarla, ningún periódico mencionó este descubrimiento.


Todo apunta a que, en su mayoría, son medios que reciben muchísimo dinero del gobierno en publicidad. “Cuando un gobierno te paga tanto dinero en publicidad oficial, no es para que le estés golpeando con investigaciones. Te dan ese dinero para que suavices mucho tu línea editorial”, confiesa Manu.

El gobierno lo negó todo. Los que estaban implicados dijeron que no habían firmado nada. “También hubo un intento de demandarnos por difamación. Pero no se concretó porque estaba todo bien documentado”, afirma el murciano.

Mientras en España una diputada dimite por falsificar un Máster. En México, con La Estafa Maestra, roban siete mil millones de pesos, lo que equivale a 307 millones de euros, sin ninguna consecuencia. “Siete mil millones de pesos que son de todos los mexicanos, que pagan con sus impuestos. Dinero que debería haberse invertido en combatir la pobreza, porque salió del Ministerio de Desarrollo Social. Y hasta ahora no se ha hecho justicia”, revela Ureste.

MANU URESTE: “En México no hay una consecuencia para el que comete el crimen. Esto fomenta que se repita. El principal problema es la impunidad”

El periodista confiesa que muchos le dicen que su trabajo ha sido un fracaso porque no hay nadie en la cárcel, pero él considera que no es así. “Nuestro objetivo como periodistas es, primero, documentar la trama de corrupción de manera profesional. Y segundo, que la mayor cantidad de gente esté enterada de lo que está pasando en México con su gobierno y con su dinero. Creo que eso se está consiguiendo”, expresa Ureste.

Además, insiste, que estas investigaciones generan que los corruptos no se acuesten tan tranquilos por la noche. “Hacer periodismo es dar a conocer lo que el poder no quiere que se conozca. Nuestra labor como periodistas es hacer que la gente reaccione. Darles una bofetada en la cara y decirles: despierta, mira lo que está pasando”. El murciano asegura que su trabajo como periodista ya está hecho. Ahora le toca a la sociedad presionar y exigir justicia.

La realidad supera la ficción

La periodista Guadalupe Lizárraga en un congreso de la Universidad Miguel Hernández de Elche . Foto: Irene Moreno

Guadalupe Lizárraga es una periodista que lleva más de 20 años investigando casos de violencia contra las mujeres, corrupción y derechos humanos en América Latina. En la actualidad, es la directora de Los Ángeles Press, medio digital independiente que ella misma fundó en 2011.

La periodista ha investigado algunos de los crímenes más atroces en México. Entre ellos, el caso de los feminicidios en Ciudad Juárez, el cual refleja en su libro Desaparecidas de la Morgue. La obra cuenta la existencia de 233 cuerpos de mujeres que habían permanecido escondidos en el depósito de cadáveres de Juárez por años, mientras las madres de las víctimas seguían buscándolas. Todas eran mujeres jóvenes, en precariedad económica, violadas, torturadas y asesinadas.

Muchas eran obligadas a prostituirse, pero algunas jóvenes eran asesinadas al poco tiempo de raptarlas. Guadalupe se preguntaba por qué las mataban tan pronto si se suponía que las querían para explotarlas sexualmente. Entonces, la periodista empezó a investigar y descubrió una red de tráfico de órganos en la que las autoridades operaban junto a los cárteles.

Las niñas eran asesinadas de una fractura de cráneo al segundo o tercer día de haber sido raptadas. Después les quitaban todo su tejido blando y arrojaban su esqueleto al desierto de Juárez. “Por un riñón de una niña pagan 200.000 dólares en el mercado negro de Ciudad Juárez. Y esta situación no es exclusiva de Ciudad Juárez”, concreta Lizárraga.

La mexicana explica que políticos, fiscales y policías locales desviaban las investigaciones, alteraban documentos, fabricaban culpables, protegían a criminales e incluso participaban en el rapto y la tortura sexual de las jóvenes. Las mismas autoridades escondían los cuerpos de las niñas en el depósito por años, porque de esta manera no se registraba el feminicidio. “Quedan en una situación de eternas desaparecidas, dice, en las que nadie paga por el crimen”.

LIZÁRRAGA: “En México contar la verdad, mata”

Los medios de comunicación no publican estos casos de corrupción porque su vida está en riesgo. “Son periodistas que están trabajando para medios que reciben dinero de la publicidad de las instituciones gubernamentales para subsistir. Ellos trabajan en un contexto muy complicado”, explica la reportera. Esa es la diferencia entre ser periodista independiente y no serlo.

En 2010, Guadalupe Lizárraga tuvo que abandonar su país natal para exiliarse en EEUU por las constantes amenazas de muerte que recibía a causa de su labor periodística. “Al principio te da miedo, pero la responsabilidad social de denunciar estos hechos te hace escribir y no parar”, cuenta Guadalupe. La mexicana admite que toda esa presión les afecta mucho emocionalmente, pero ella se vale del yoga y la meditación para coger fuerzas y seguir adelante.

Además, la profesión periodística en México condiciona la vida social del que la ejerce. “Las redes sociales terminaron siendo mi familia. Uno termina aislado. Pierdes amistades y relaciones por miedo a que les pase algo”, cuenta Lizárraga.

El periodista que decide poner su vida en riesgo para cubrir la explotación infantil en la sierra de Guerrero o los feminicidios en Ciudad Juárez “lo hace por compromiso con la vida digna, lo hace por vocación, por indignación, porque no podemos quedarnos callados, porque el silencio también es cómplice”, expresa Guadalupe Lizárraga.

Violencia contra las mujeres

Guadalupe Lizárraga y Chelo Álvarez-Stehle en Elche. Foto: Irene Moreno

México es el quinto país en trata de personas en el mundo. La periodista Chelo Álvarez-Stehle ha investigado este fenómeno a través del testimonio de las víctimas que componen sus escalofriantes documentales. Ella explica que el alto índice de trata en México se debe, en gran parte, a la emigración. Las jóvenes que se arriesgan a cruzar la frontera con el fin de encontrar una vida mejor, se ponen en contacto con los coyotes que van a ayudarles a cruzar a cambio de altísimas cantidades de dinero.

Muchas veces los coyotes les dicen que no les paguen en el momento y que trabajen para ellos. “Cuando estas niñas aceptan ese trato, lo que ocurre en muchos casos es que las convierten en esclavas sexuales. A veces para ellos mismos, y otras veces las venden a burdeles”, detalla Álvarez.

La periodista explica que hay agentes fronterizos que son cómplices con los coyotes, que ayudan a que las niñas crucen la frontera y luego se cobran el favor violándolas. “Lo que pasa en México es que todo el mundo da por supuesto que es una batalla perdida. Por eso, las autoridades no están poniendo los medios necesarios para frenar este problema. En otros casos, los mismos políticos son cómplices. Hay una impunidad clara”, comparte Chelo.

“Romper el silencio es el primer paso para eliminar la explotación sexual en todo el mundo”, expresa la periodista. Su última obra, Arenas de silencio, es la culminación de un largo viaje con el fin de animar a la sociedad a que eleve su voz contra la violencia sexual.

Periodismo Independiente

“Frente a sus balas, nuestras palabras” es el lema de muchos periodistas mexicanos que difunden en sus redes sociales. Pese al esfuerzo gubernamental por silenciar sus voces, destacan valientes periodistas que deciden seguir adelante con su labor. Entre ellos, existe una convicción por seguir denunciando los crímenes de derechos humanos y la corrupción, por seguir registrando la violencia institucional de su país.

Estos periodistas coinciden en que México está viviendo una profunda crisis de derechos humanos y que el primer paso para solucionar esta situación es visibilizar lo que está pasando allí. Luego, promover la economía en el sector periodístico. “El problema es que muchos ciudadanos no quieren pagar por la información. La gente paga por ver Netflix, pero no quiere pagar por el periodismo. Eso ha generado una crisis”, lamenta Gabriela. La mexicana cree que es el momento de que la sociedad respalde a los periodistas y que dimensione que ellos trabajan con un bien público, que es la información. A fin de cuentas, argumenta, el homicidio de un periodista es un doble crimen. Cuando se mata a un periodista, se silencia la verdad. Hay algo que se deja de contar, algo que la sociedad no va a saber, por eso enarbolan el eslogan “Sin periodismo, no hay democracia”.

El periodismo independiente sobrevive a través de las donaciones, de la publicidad en sus medios, de la lectura de sus materiales, de compartir a través de las redes sociales quiénes son y qué están haciendo. En este mundo global, todos sufrimos las consecuencias de la corrupción, la violencia y el crimen organizado. Como decía Edmund Burke: “Para que triunfe el mal solo hace falta que una persona buena no haga nada”. Para estos periodistas, es el momento de posicionarse. “Entre todos, sin fronteras, podemos dar a conocer la verdad”, coinciden.


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