Maru Mora, perseguida por defender migrantes

Kau Sirenio Pioquinto

SEATTLE.- A la salida de la Corte de Inmigración del estado de Washington, un grupo de simpatizantes y activistas latinos recibieron a María Eugenia Mora Villalpando, “Maru”, con su consigna tradicional: «¡Puño arriba, migra abajo!». La defensora de los derechos de las personas migrantes acudió a la Corte por requerimiento de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), para enfrentar un proceso de deportación a causa de su activismo en contra de los centros de detenciones de Estados Unidos.

En diciembre del año pasado, Maru recibió un aviso para comparecer a una audiencia de deportación, debido a las protestas que ha encabezado en contra de las actuaciones de ICE y por las detenciones y deportaciones arbitrarias de inmigrantes.  Asegura que la persecución en contra de estas personas se debe a un problema de racismo que se ha recrudecido en este país.

Antes de entrar a la cita en la Corte, la defensora dijo que pedirá al juez de inmigración que desestime el caso de deportación en su contra al tratarse de una “demanda ilegal”,  “que contraviene una enmienda constitucional que protege mi activismo».

 «He acompañado a muchas personas a sus citas en la corte con ICE; hoy, enfrentaré a ICE por primera vez. ICE nos está persiguiendo a mí y a mi familia porque quieren silenciar mi trabajo, el cual ha expuesto sus crueles políticas de detención y deportación; continuaré con esta lucha porque soy una de los millones que enfrentan los abusos»

La protesta más prolongada en la que participaron Mora y otros activistas fue el 15 de febrero de 2014, cuando cerraron las calles frente al centro de detención de Tacoma, al sur de Seattle, como protesta. Se trata de uno de los centros de detención más activos en la región, que retiene a más de mil 500 personas procedentes de operaciones del ICE en Alaska, Montana, Oregon, Idaho, California e incluso la frontera sur.  Además, este centro de reclusión transfiere continuamente a sus internos a otras cárceles estatales cercanas.

“Lo curioso”, explica Maru, es que “la hayan llamado a comparecer hasta ahora”, pues migró a ese país en abril de 1996 y desde entonces, hace más de 22 años, nunca lo ha abandonado y se ha dedicado a apoyar al colectivo latino e inmigrante.

“Lo que estamos viviendo –cuenta– es una muestra del fortalecimiento de las políticas antimigratorias que está aplicando el Departamento de Seguridad Nacional, al que las órdenes ejecutivas de Donald Trump han dado las herramientas necesarias para hacer lo que quieran”.

Cerco a la comunidad migrante

Mora advierte que el gobierno estadounidense está cumpliendo con sus promesas de hacer mano dura contra la comunidad inmigrante, ya que el departamento de seguridad nacional (Homeland Security), pasó a formar parte de la estrategia de control fronterizo. “Le dijeron a la migra esto es lo que tienes que hacer (…) Han prometido que se van a ir contra todos los inmigrantes”.

Su caso, denuncia, es una muestra de ello. Dentro de esas órdenes se incluye el modo de actuación para hacer menos efectivas las “Ciudades Santuario”, poblaciones en las que los empleados del estado no darán información sobre personas indocumentadas a las agencias federales de migración, ni colaborarán con ellas para que se desarrollen actuaciones policiales. Este tipo de políticas dificultará e impedirá a personas indocumentadas a tener seguros médicos, pagar impuestos, adquirir una licencia de manejo o incluso acercarse a la policía para denunciar un delito.

«El año pasado estuvo en mi oficina un compañero que se compró otro carro y lo registró con su licencia de Washington; a las dos semanas lo para la migra saliendo de su casa y le toman todos sus datos»

La llegada de las nuevas políticas del presidente Trump cambiaron la situación de “ciudad santuario” de Seattle. De acuerdo con un reporte del Seattle Times, la oficina de licencias del estado, responsable de dar permisos de conducir y poseedora de información personal de miles de personas tales como domicilio, condición migratoria y nombre completo, había entregado información de, al menos, 30 personas indocumentadas al ICE.

Mora Villalpando dirige el colectivo Resistencia del Centro de Detención del Noroeste, una organización fundada en marzo de 2014 cuando inmigrantes detenidos en esta institución desarrollaron acciones de huelga de hambre en protesta por los tratos inhumanos que, denunciaban, se realizaban en su interior.

La mayoría de los centros, explica, se encuentran en lugares remotos, “en mitad del desierto o en medio de parques industriales abandonados, donde nadie puede creer que haya gente viviendo”. Por eso, buscan exponer las acciones de “la migra”, que opera casi de manera secreta.

“Estamos viendo un ataque bien grande contra inmigrantes. No importa si tienen papeles o no. El número de gente que está puesta en proceso de deportación ha aumentado y a gente que cruza la frontera pidiendo asilo, es inmediatamente detenida”, asegura.

Organizaciones y activistas en la mira del gobierno

Maru reconoce que el suyo no es el único caso de defensores de inmigrantes que sufren algún tipo de persecución política – denuncia conocer, al menos, otros ocho casos- pero tal vez sea uno de los que más atención ha recibido por ser apoyado por la Organización de las Naciones Unidas.

La política de Donald Trump y el endurecimiento de las acciones de las instituciones del estado no sólo se ha dirigido contra los individuos, sino también contra las organizaciones que los apoyan. En el marco del discurso del “America First”, estos colectivos han recibido recortes de recursos de los que dependen para continuar con sus labores. No obstante, ella sigue con sus actividades de protestas y talleres, para detener y visibilizar los abusos que suceden en los centros de detención contra de inmigrantes.

“Nos cansamos de ver el abuso y la negociación que había sobre los inmigrantes en cualquier intento de reforma migratoria. Están hechas para garantizar cuerpos desechables, cuerpos que vengan a trabajar sin derechos y luego sacarlos de aquí”

El trabajo de organización comunitaria ha sido tan efectivo que ha sacado a la luz los abusos que enfrentan los inmigrantes en las instalaciones de Tacoma. La Petición de ICE en la Corte de Inmigración de Seattle alega que Mora Villalpando fue señalada para ser deportada por ICE debido a sus años de actividad política contra la Agencia.

Maru ha vivido en los EE. UU. durante más de 25 años. Vive con su hija, Josefina, una estudiante universitaria y ciudadana de Estados Unidos, cerca de Seattle, Washington. Además de trabajar con NWDC Resistance, es miembro fundadora de la organización nacional Latinx, Mijente.

Colectivos latinos muestran su apoyo a la activista

Los organizadores de los derechos de los inmigrantes que acompañaron a Maru señalan que el ataque a la activista mexicana es una muestra más de cómo el ICE ha ido más allá de buscar hacer cumplir las leyes de inmigración.

Tania Unzueta, de Mijente, una organización nacional de Latinxs, señaló en la protesta frente a la corte: «Al dirigirse deliberadamente contra personas como Maru, que está luchando contra la agenda de deportación racialmente motivada de la administración de Trump, ICE oficialmente ha dado el salto a una agencia de represión política».

Por su parte, Elizabeth Simpson, miembro del equipo legal de Mora Villalpando y abogada del Proyecto Nacional de Inmigración del Gremio Nacional de Abogados, dijo: «Esperamos que los funcionarios del gobierno cumplan con sus deberes de manera justa y no discriminatoria. Al señalar a Maru debido a su activismo político, ICE está contraviniendo directamente esa confianza y amenazando nuestro derecho fundamental a la libertad de expresión y reunión».

Devin Theriot-Orr, integrante del equipo legal, declaró: «Las acciones de ICE en el caso de Maru son un intento transparente para reprimir la disidencia al enfocar puntos de vista políticos específicos como una acción de represalia».

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