Madre de desaparecidos en Tamaulipas recibe Premio Tulipán de DDHH

Graciela Pérez Rodríguez, madre de desaparecido llora en su discurso mientras la observa el embajador de México en Holanda. Foto: Dianeth Pérez Arreola

Dianeth Pérez Arreola

Graciela Pérez Rodríguez forma parte del colectivo Ciencia Forense Ciudadana. Junto con otras madres y padres busca a sus familiares desaparecidos. Ella busca a su hija, su hermano y tres sobrinos, quienes desaparecieron sin dejar rastro de una carretera al sur de Tamaulipas en 2012 tras regresar de Estados Unidos.

Ella recibió el premio Tulipán de Derechos Humanos 2017 por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores holandés la semana pasada. Dicho Ministerio invitó a todos los mexicanos que de una u otra manera hemos hecho acciones de protesta contra las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno en México. También tuvo el poco tino de invitar al recién estrenado embajador mexicano en Holanda, Edgar Elías Azar y además sentarlo al lado de la homenajeada.

Tras mencionar el nombre del diplomático, un buuuu se oye en la sala, y el aludido se revuelve incómodo en su silla.

“He llegado hasta aquí buscando paz y justicia. No busco reconocimiento ni galardones. El Estado mexicano entregó nuestras vidas al crimen organizado y ahora llega una amenaza más con la Ley de Seguridad Interior. El Estado mexicano ha intentado recuperar Tamaulipas y en cada fracaso, la sangre derramada corre velozmente por las calles, atormentándonos y recordándonos su incapacidad”, dice Graciela Pérez Rodríguez en su discurso, mientras el embajador mexicano lucha por mantenerse despierto, según cuentan quienes estaban sentados frente a él.

El proceso de selección del galardonado, explica la maestra de ceremonias, deja a los tres proyectos más votados como finalistas y es el propio Ministro de Relaciones Exteriores holandés el que elige al ganador. Es decir, el ministro decidió poner los reflectores sobre la gravísima situación que vive México con los miles de desaparecidos, invitó a los activistas mexicanos a la ceremonia y al propio embajador mexicano.

Tras terminar su discurso, aplaudimos a Graciela Pérez Rodríguez, quien llora emocionada. Nos ponemos de pie y aplaudimos más fuerte. Al embajador no le queda otro remedio que ponerse de pie y aplaudir. Ya teníamos un plan si se les ocurría cederle el micrófono, lo cual afortunadamente no sucedió. Lo que sí fue el grito espontáneo de “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” durante los aplausos. Los invitados holandeses miran a su alrededor sorprendidos.

En el lugar del evento está además la exposición “Huellas de la Memoria”, que consiste en usar la técnica de grabado en las suelas de los zapatos de personas que buscan a sus familiares desaparecidos. Es impresionante ver los zapatos colgando y leer los emotivos mensajes que contienen sus suelas. Graciela Pérez Rodríguez señala su primer par de botas, usadas en la búsqueda de sus familiares, de entre los demás zapatos en la exposión.

El embajador mexicano tras intercambiar un par de palabras con la ganadora tras la ceremonia, abandonó el lugar. Horas antes, cuenta Pérez Rodríguez, le había asegurado que las causas de la inseguridad y la violencia en Tamaulipas, se deben a los numerosos migrantes que llegan a la entidad buscando cruzar a Estados Unidos. Molesta y sorprendida, señala que no le contestó nada. “Todo, antes de aceptar la incapacidad de las autoridades encargadas de nuestra seguridad”, dice.

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