Los impoderables en las campañas políticas

 

Miguel Alonso Rivera Bojórquez

La política es de imponderables, la vida lo es. En una campaña presidencial, tan inevitable es que se presenten situaciones inesperadas, como imposible es evitar el necesario contacto humano con los electores.

Estos son espacios de vulnerabilidad que enfrentan a diario los aspirantes a la silla de Los Pinos y esto en ocasiones tiene consecuencias a las que nadie se puede anticipar, como sucedió con los sorpresivos asesinatos de Obregón y Colosio. ¿Quién puede precisar o conocer el futuro?

Sin embargo, la variedad de métodos para cometer un crimen político, o para desbarrancar al adversario, no se limitan a una agresión por arma de fuego: las posibilidades son diversas y en ocasiones, sofisticadas. Sobre todo si la intención es causar daño sin dejar huella.

Hay muchos personajes de la historia víctimas del veneno, políticos que han enfermado de manera misteriosa y otros que no solamente han perdido la salud sino la vida por extrañas sustancias tóxicas. Un caso emblemático en la historia reciente lo representa el ex presidente ucraniano Víktor Yúshchenko que enfermó gravemente durante una campaña electoral que, con frecuencia, se tornaba negativa y hostil. Después se descubrió que había sido envenenado con dioxina.

En este momento, ¿qué podría detener o vencer a Andrés Manuel López Obrador? Politólogos, analistas y encuestadores lo colocan como el número uno de las preferencias electorales. Solamente podría vencerlo un imponderable.

Hace poco, Santander realizó una encuesta entre sus directores ejecutivos y de finanzas. La mayoría expresó su preocupación por la elección y afirmaron esperar que Meade gane la Presidencia de la República.

Hay que precisar que Alfredo del Mazo Maza inició su trayectoria profesional en Grupo Financiero Serfin (ahora Santander), banco de origen español que apoyó al primo del presidente Enrique Peña Nieto para alcanzar la gubernatura del Estado de México. Se entiende pues, el porqué de ese resultado que contrasta con las encuestas hechas a la población.

En la mayoría de los estudios serios conocidos hasta ahora, Andrés Manuel López Obrador se coloca en primer lugar seguido por Ricardo Anaya. José Antonio Meade Kuribreña se coloca, casi siempre, en el tercer puesto. El precandidato del PRI está liquidado, perdido, mientras que la victoria de AMLO parece inevitable.

No obstante, todo esto puede cambiar a partir de la campaña formal -del 30 de marzo al 27 de junio- con la participación de los candidatos independientes, el uso del presupuesto electoral y la lucha por los indecisos. Además, las artes más sucias están por verse y el resto del arsenal está guardado en un plan del sistema con opciones de la A la Z, todo encaminado a que AMLO no gane las elecciones.

Más que el triunfo se busca la derrota, pero la de López Obrador, a pesar de que todos los estudios –incluso de analistas en medios internacionales- afirman que se torna cada vez más difícil que el político tabasqueño pierda en este tercer intento.

Gabriela de la Riva, la experta en estudios de mercado y opinión pública que preside De la Riva Group, hizo una encuesta a petición de empresarios del poderoso Consejo de Negocios, reveló el periodista Raymundo Riva Palacio. El resultado es claro: Meade está en la lona y AMLO sale ganador.

Lo que más llama la atención es que el 80 por ciento de los entrevistados dijeron que tienen la intención de ir a votar. “Esto sería, de materializarse, una cifra histórica de participación en los tiempos de la transición y consolidación democrática”, opina el columnista.

Sin embargo, otro aspecto que llama la atención de este estudio es que “ninguno de los entrevistados dijeron estar seguros de votar por quien dijeron que votarían”, pero el resultado que arroja de forma contundente es que la pelea está entre la Coalición “Juntos Haremos Historia” formada por el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Partido del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), con Andrés Manuel López Obrador y la coalición “Por México al Frente” formada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, que encabeza Ricardo Anaya Cortés. La coalición “Todos por México” del PRI, PANAL y Partido Verde (PVEM), que postula a José Antonio Meade Kuribreña, no levanta y existe un repudio contra la clase gobernante.

Prevalece el hartazgo ante el alto costo de la vida, la insatisfacción, la frustración, la ausencia de todo con ciudadanos carentes incluso de unos servicios de salud dignos, aunado a un clima de creciente inseguridad y violencia. Todo eso a punto de transformarse en un voto lleno de malestar, con hambre y sed de justicia.

En ese contexto, hay varias sentencias, emitidas con escepticismo, pesimismo o perversidad, dos de ellas son las siguientes: “AMLO no llegará, aunque gane. No terminará la campaña” y “El PRI cambiará de candidato”. ¿Imponderables? Muchos. ¿Qué pasará? Quizás nadie lo sabe.

 

 

Miguel Alonso Rivera
Periodista independiente, titulado por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Ha desempeñado varios cargos públicos en el área de Comunicación social. Escritor de varios géneros literarios.

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