Los consejos del periodista Manuel Monzón, El Pariente

Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez

Al periodista Jesús Manuel Monzón Inzunza lo sorprendió la muerte con un infarto fulminante. Quizás por ocurrir el deceso un día domingo, a las ocho de la mañana, la triste noticia tardó en llegar a todos sus amigos. Es tan efímera la existencia que cuesta trabajo creer que la persona que vimos sonreír apenas ayer, hoy se ha ido.

“El hijo aprende mucho, cuando es padre, y el padre aprende más, cuando es abuelo”, dijo Manuel dos días antes de su muerte. Había disfrutado a sus nietas recién nacidas, Isabella y Emily Dominika. “Un día nublado en Culiacán y aire helado, como queriendo llover”, escribió el viernes al compartir una fotografía con su “pichoncita” escuinapense Betty, “mi amuleto de la buena suerte”.

Había expresado después de la Inzunzada 2017 celebrada en el rancho Cerro Bola: “Espero no sea la última y volver a reunirnos, no nada más en los velorios”. Sin embargo, su corazón se detuvo de manera sorpresiva. “Garbanzo verde con cilantro y asadera por un lado, no lo cambio por el mejor platillo del mundo” sostuvo hace un par de semanas El Pariente de Guamúchil, como le llamaban cariñosamente.

Lo conocí en al ambiente periodístico, era un ser agradable y con don de gentes. Trabajó para la revista Alerta, tuvo un periódico mensual con instalaciones en Madero casi esquina con Donato Guerra y colaboró para diversos medios. Lo recuerdo haciendo equipo con la periodista Bárbara Obeso.

Fue corresponsal muchos años de la revista Alarma! que existió de 1963 a 2014, pero que dejó de publicarse –en ese periodo- entre 1986 y 1991, al ser prohibida por el gobierno. Esta revista es considerada una de las más antiguas representantes de la prensa roja en México.

Jesús Manuel Monzón dejó el periodismo y la corresponsalía de “Alarma!” muchos años antes para dedicarse al oficio de taquero. La carreta del Pariente se encuentra por la Victoria, entre el Blvd. Zapata e Ignacio Ramírez. Me encantaba ir a comer los tacos de buche, tripa y pancita de El Pariente, tenían el mejor sabor y sabían darle el punto a las vísceras que siempre nadaban en el cazo, hirvientes. Manuel siempre estaba en la caja.

-¿Qué tal Miguelito?- era su saludo. El taquero sacando los trozos del cazo para deleite de los comensales que coronaban el glorioso taco con la característica salsa roja. Realmente gozaba esos tacos y Manuel ya conocía mis gustos y mi forma de pedir el taco.

Manuel fue velado en la Funeraria San Martin Zapata, y su misa de despedida fue el 26 de febrero de 2018, a las tres de la tarde, posteriormente su cuerpo fue trasladado al Parque Funerario San Martin.

“Las diez mejores cosas de la vida son gratis: la familia, dormir, abrazar, soñar, sonreír, los amigos, la fe, amar, besar y los buenos recuerdos, disfrútalas. No tengas miedo de la muerte, ten miedo a la vida. Tú sabes que la muerte llegará, pero no sabes lo que la vida te prepara en el día a día. Sé fuerte, no dejes que nada ni nadie te derrumbe”, son los mensajes que había compartido Manuel hace unos días. Esos consejos, Manuel, realmente los aplicó en su vida. Descanse en paz.

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