Las otras voces de la Caravana por la Paz en EEUU

19 de agosto del 2012

Estados Unidos

El activista Hugo Castro en la Caravana por la paz en EEUU Foto: Marc Baca

Por Guadalupe Lizárraga

TUCSON, Arizona.- Hugo Castro es una de las voces poco atendidas por los medios de comunicación en la Caravana por la paz que cruza Estados Unidos. Él es activista por los derechos humanos de los inmigrantes, pacifista y denunciante de la brutalidad policial en la frontera. Se incorporó a la caravana como una oportunidad de que en estas ciudades que recorre la caravana se conozca la violenta realidad de los inmigrantes. Como si hubiera dos caravanas, la de Javier Sicilia, su agenda y sus medios; y la de los activistas de derechos humanos, exiliados, familiares de víctimas, que ni sus voces ni sus nombres destacan en las primeras planas, pero son escuchados por la gente de las ciudades y logran su solidaridad.

“En México se está legalizando el crimen, y en Estados Unidos se está privatizando la justicia”, reflexiona el activista de derechos humanos, Hugo Castro, de la organización no gubernamental Ángeles sin Fronteras. Desde Tucson, mientras sigue en la Caravana por la paz, denuncia a Los Ángeles Press, la violencia que viven los inmigrantes y la indiferencia de las autoridades de ambos lados de la frontera. "Estamos investigando sobre las morgues móviles en Tucson", dice, pero no es parte de la agenda de la caravana, sin embargo hemos podido contactar con otras personas que se interesan en el tema, y hemos podido sensibilizar sobre la violencia que sufren los migrantes".

Mucha gente en Estados Unidos y en México no logran comprender porqué hacer una Caravana por la Paz en Estados Unidos. El flujo ilegal de armas a México, que es la principal demanda de los convocantes, depende más de las mafias y autoridades en México, que de las empresas comercializadores de armas en este país, reflexiona Hugo Castro. Sin embargo, “es la oportunidad para seguir informando sobre el fracaso al combate al narcotráfico, y en este contexto nosotros denunciamos el abuso de agentes policiales de Estados Unidos a inmigrantes latinoamericanos y mexicanos”.

Hugo Castro ha estado al frente de la coordinación del Hotel del Migrante en Mexicali, y junto con el activista Sergio Tamai, ha emprendido varias campañas para detener las deportaciones nocturnas a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México, lo que pone en riesgo la vida de los migrantes. “Son asaltados, golpeados y muchos obligados a incorporarse con bandas locales de polleros o grupos narcotraficantes”, apuntó.

Los migrantes también son un buen negocio para las cárceles privadas en Estados Unidos, denunció el activista. El estado estadounidense paga a las cárceles privadas 300 dólares por detenido, y son deportados a los siguientes días, aunque hay encarcelados hasta por dos o tres semanas, según las rutinas de los autobuses de migración.

Una llamada por teléfono desde las cárceles cuesta diez dólares y quien no trae para pagarla, puede estar sin comunicación hasta encontrar la manera de informar a su familia una vez que son deportados, y corren con suerte de encontrar alguien que les tienda la mano, explicó Castro.

Activista por los derechos de migrantes Estela Jiménez y Hugo Castro Foto: Marc Baca

Brutalidad policial en la frontera

Para Hugo Castro, la brutalidad policiaca es de las violaciones de derechos humanos más evidente y menos sancionada en Estados Unidos. Uno de los casos que pone de ejemplo es el más reciente y mediático, el de Anaheim donde Manuel Ángel Díaz, de 25 años de edad, a plena luz del día recibió dos balazos, uno de ellos en la cabeza, por parte de la policía de la ciudad. Pocas horas después, los vecinos protestaron por el abuso y la policía respondió a los manifestantes con balas de goma y gas pimienta, más la agresión de un perro de la unidad canina que mordió a uno de los manifestantes y puso en riesgo la vida de un recién nacido.

Hasta ahora, no ha habido ningún caso en que los policías, por ejemplo, de la Border Patrol, sean sancionados por sus crímenes contra migrantes, dijo Castro. “No obstante, aún tenemos esperanza de que de que en dos casos se haga justicia, uno es el de Sergio Adrián Hernández Guereca, de 15 años, asesinado de un tiro en la cabeza, en la primera semana de junio de 2010, y otro caso es el de Anastasio Hernández Rojas, en la misma semana, asesinado brutalmente por un grupo de agentes en San Diego”.

Ambos casos han atraído la atención y solidaridad de las organizaciones de derechos humanos y se está luchando por conseguir justicia, porque hasta ahora siguen activos los agentes involucrados en estos crímenes.

Los activistas Hugo Castro y Javier Sicilia Foto: Estela Jiménez

Sicilia y Arpaio: "tiempo perdido"

Dentro de la caravana por la paz hay muchas opiniones y posturas, explicó Hugo Castro. "No es una sola, ni es la postura del activista Javier Sicilia la que representa la de todos los participantes", señaló. "Hay respeto, sí, pero con diferencia de opiniones", dijo.

Mencionó que el activista Enrique Morones, de Ángeles sin Fronteras, del lado estadounidense, con base en San Diego, lamentó que Sicilia, por ejemplo, haya visitado a Joe Arpaio, el sheriff que ha cobrado notoriedad en los medios nacionales e internacionales por su profundo racismo.

Las organizaciones defensoras de derechos humanos de migrantes a lo largo de la frontera hemos buscado que los medios ignoren al sheriff de Arizona por su racismo y violencia hacia los inmigrantes. Sin embargo, explicó Castro, el señor Sicilia ya trae una agenda hecha y nos la hacen saber una noche antes.

Para Morones y para Castro, la visita de Sicilia sólo representó una pérdida de tiempo, “porque no va a cambiar su posición una persona de su cultura y de su edad. El racismo de Arpaio es de una gran ignorancia y odio, no tiene remedio”.

 

, , , , , , , , ,

No comments yet.

Leave a Reply