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Con voz propia

Las aventuras de la USAID en Cuba

Estados Unidos gasta los impuestos de 63 millones de trabajadores estadounidenses para desestabilizar Cuba. Los resultdos, fallidos.

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Barack Obama. Foto: Tomada de itsnotamatch.com

Barack Obama. Foto: Tomada de itsnotamatch.com

Alberto Buitre

Han pasado ya más de 50 años desde la Revolución Cubana. Fidel Castro cumple 88 años. A estas alturas, los Estados Unidos ya debieron triunfar en sus propósitos de llevar su democracia al infierno comunista cubano.

¿O no?

A principios de agosto, la agencia de información con sede en Washington, Associated Press (AP), reveló las estrategias implementadas por el Gobierno de Barack Obama para intentar desestabilizar a Cuba.

Primero fue la red social ZunZuneo. Con ella se pretendió recabar opiniones y acciones en contra de la Revolución Cubana.

Luego, el programa ‘jóvenes viajeros’ que reclutó a peruanos, venezolanos y costarriceneses para ir a impartir conferencias sobre salud y VIH/Sida, cuando en realidad, tenían la misión de enganchar a jóvenes opositores al Gobierno cubano

En ambos casos, los propósitos de «guerra silenciosa» se operaron con dinero de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). En ambos, la USAID subcontrató los servicios de Creative Associates International (CAI).

La USAID es una oficina dependiente del Departamento de Estado que dice dirigir Hillary Clinton. Todo un departamento puesto a andar gracias a los impuestos de 63 millones de trabajadores estadounidenses.

¿Y los resultados? Fallidos.

El plan Zunzuneo se cayó.

De los presuntos cubanos reclutados para hacer contrarrevolución… nadie sabe nada.

¿Para esto el régimen capitalista de los Estados Unidos le quita el 48 por ciento de su salario en impuestos a la clase trabajadora de ese país?

Y peor aún:

¿Para esto Barack Obama sacrifica hasta a sus propios ciudadanos?

Es el caso de Alan Gross, un judío de capas medias preso en Cuba desde el año 2009, tras haber sido enviado a la aventura por la USAID para introducir tecnología de espionaje, vías secretas de comunicación, software e intercambio de información para la desestabilización del país.

Gross era contratista de Developmet Alternatives, otra empresa similar CAI.

Gross enfrenta una condena de 15 años. Está enfermo, deprimido, y ha sido abandonado por los Estados Unidos.

Según Scott Gilbert, abogado del prisionero, en declaraciones recogidas por la BBC, Gross «está muy enojado» con Washington por su abandono:

Gilbert asegura que Gross está enojado con el gobierno cubano por lo que considera es una sentencia muy dura.

«Está extremadamente molesto con su gobierno, que lo envió a Cuba sin advertencias o entrenamiento apropiados, y desde su encarcelamiento, hasta donde podemos ver, no ha hecho prácticamente nada para obtener su liberación», dijo Gilbert.

Y no es para menos.

Primero se dijo que la misión de Gross era con motivos humanitarios, pero el envío posterior de agentes de Perú, Costa Rica y Venezuela, apenas cuatro meses después de la detención del estadounidense, demuestran el poco interés de Washington en el destino y la vida de su contratista.

Más aún, la utilización de mercenarios de otros países, demuestra la intención de internacionalizar la subversión contra Cuba.

Al fin y al cabo, el caso de Alan Gross le dejó una valiosa experiencia a Barack Obama: Sale mucho más barato sacrificar agentes extranjeros, que agentes estadounidenses.

¿Qué le interesa a Estados Unidos el destino de un peruano enviado a Cuba a misiones mercenarias, con un sueldo de miseria?

Si no se interesa por sus propios soldados en Siria e Irak.

¿Y los jóvenes cubanos que creen en un cambio para Cuba y que fueron defraudados por la USAID? Deberían saber al menos que tienen el derecho de demandar al Gobierno de los Estados Unidos y su contratista.

¿O es que ya no creen en la USAID?

Al menos algo así expresan en el blog Havana Times; un portal megalómano sobre política y cultura cubana, pero que de vez en cuando tiene pinceladas.

Por ejemplo ésta, al respecto:

«O a los gobernantes de EEUU les importa un comino las luchas del pueblo cubano por desarrollar un verdadero proceso de democratización en paz, hacia una sociedad superior a la actual; o están tan obstinados en prolongar indefinidamente la situación en que vive el pueblo de Cuba, en su afán por demostrar la inviabilidad del «socialismo», que no atinan a hacer algo sensato».

Porque, al final de cuentas, los cambios en Cuba son y deben ser articulados por el propio pueblo cubano.

En primera, porque es su derecho.

Y en segunda, porque está visto que las misiones de la USAID sirven para dos pepinos.

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Con voz propia

Combate al narcotráfico o la Teoría de la Pirámide de Naipes

El combate efectivo al narcotráfico en México es posible si optara por estrategias alternativas a la visión acostumbrada del gobierno

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Tomás Borges

“Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe de ser ley, porque es justa”.
Montesquieu

Cuando en diciembre del 2018, el pleno de la Cámara de Diputados avaló en lo general y particular las reformas a los artículos 22 y 73 de la Constitución para ampliar el catálogo de delitos por los que se puede aplicar la extinción de dominio, se dio “luz verde” para “…desarmar a las organizaciones criminales de su mayor fúsil: El dinero”.

Héctor Aguilar Camín, “Las Rentas del Crimen”, Día a Día, Milenio Diario 06/10/2010.

La Ley de Extinción de Dominio consiste en la pérdida de los derechos de propiedad de los bienes, de aquellos en los que se acredite el hecho ilícito en los casos de delitos contra la salud en su modalidad de narcomenudeo, secuestro, robo de vehículos, enriquecimiento ilícito y trata de personas, cuando aquellas personas no logren comprobar la procedencia lícita de los bienes y su afectación de buena fe».

Esta ley –pese a su modificación– se debe de ampliar para que no sólo se confisque el inmueble o las propiedades utilizadas en algún ilícito comprobado, sino a los bienes materiales y financieros de los familiares de los delincuentes tanto directos en línea ascendente, como descendente.

¿Por qué? Debido a que los delincuentes saben que, en el mundo del hampa, ellos como criminales tienen fecha de caducidad, por lo que buscarán como consecuencia, asegurar el futuro de su prole para que su arresto o muerte sea redituable para los suyos. Por eso vemos a los familiares del Chapo llevar una vida de lujos y viajes, pese a que su familiar, se encuentra privado de su libertad en una prisión estadounidense, lo que no impide que Ema Coronel Aizpuru, su última esposa, radique en Nueva York y sea la nota en las redes sociales por la vida de lujos que presume en las mismas.

Por consiguiente, si se modifican las leyes para que los familiares de los criminales sean privados de las ganancias producto de actividades ilícitas, se le quitaría un aliciente a los desadaptados en potencia para delinquir, sabedores que al no tener la garantía de sacrificar incluso su vida en las actividades delictivas y que tras su muerte, todo sería en vano, muy pocos buscarían ingresar a la delincuencia, sabedores del riesgo y de lo pingüe que sería su ganancia post mortem.

Un ejemplo banal, sería el similar al utilizado por las autoridades mexicanas para inhibir el robo de autos, donde gracias a las adecuaciones de ley pertinentes, se eliminó la figura del “comprador de buena fe”, inhibiendo con ello la compra ilegal de automotores.

También se podría utilizar el criterio punitivo que aplican los jueces al castigar a todos los integrantes de una banda de secuestradores, donde se les condena de acuerdo a lo estipulado en la última modificación a la ley para prevenir y sancionar el secuestro (junio 2013), la pena de cárcel de entre 40 a 80 años y, si la víctima es asesinada, la pena puede ser de hasta 140 años, haciendo que estas penas aunadas al despojo de todo lo robado, hagan que el delito de secuestro ya no sea tan rentable e impune.

De igual modo, al modificar el aparato jurídico, donde se castigue con penas punitivas más severas a los estratos más bajos de los grupos criminales y sean encerrados a más de 5 años de prisión sin derecho a fianza, por el sólo hecho de ser miembros de un grupo criminal, aun cuando sean empleados de baja ralea.

La impunidad con la que vivimos y de la que gozan los criminales es gracias al nuevo sistema penal acusatorio que, ha hecho que las leyes sean más laxas en beneficio de los criminales, so pretexto de la llamada presunción de inocencia, aunado a que los agentes del Ministerio Público, son abogados que en el ámbito privado son incompetentes en su mayoría y a que el aparato de procuración de justicia mexicano incentiva el chambismo sobre el profesionalismo.

Un ejemplo de lo anteriormente citado es la Procuraduría General de la República (PGR, hoy Fiscalía General de la República) que ha fallado al no esclarecer los homicidios en México, debido a que, en los últimos ocho años, la dependencia inició o atrajo la investigación de más de 400 homicidios en el país, pero en ese mismo plazo solo cerró dos casos con sentencias condenatorias.

De hecho, la PGR detuvo sólo el dos por ciento de los casos que ha trabajado. Este nivel es aún peor que el de las procuradurías locales que, en conjunto, resuelven el cinco por ciento de los casos que indagan, según datos oficiales de la PGR, obtenidos por el portal Animal Político vía solicitud de Transparencia, los cuales arrojaron que de enero de 2010 a mayo de 2018, dicha dependencia federal inició 402 averiguaciones previas y carpetas de investigación por el delito de homicidio doloso.

Este promedio de resultados es “aún peor que el de las fiscalías locales”, citó la publicación, lo que a todas luces se ve porque no se puede combatir eficazmente al crimen organizado bajo estas circunstancias tan adversas.

 

Teoría de la Pirámide de Naipes

¿Por qué llamar a mi teoría de la Pirámide de Naipes? Simplemente, porque al quitarle las bases al entramado criminal, la parte superior se desmoronaría como si de una pirámide de naipes se tratase, y al no haber quién sostenga la punta de la torre o cabeza de una organización, ésta simplemente caería.

¿Ejemplos? El enfoque utilizado por los Estados Unidos en la segunda Guerra del Golfo, donde una vez controlado el país, se dio la consigna de «asesinar, perseguir o capturar» a los dirigentes más importantes del régimen iraquí. Y para facilitarlo, el mando distribuyó entre las tropas una baraja con 52 cartas que representaban a los hombres más buscados.

Si se modificasen las leyes y fueran más severas hacia los estratos más bajos de las organizaciones criminales, harían que no hubiera un incentivo para delinquir ya que, al tener penas altas por el simple hecho de llevar droga, y enfrentarse a un sistema implacable como el que impera en países totalitarios como China o Corea del Norte (donde las condenas fluctúan desde la cadena perpetua hasta la pena de muerte), harían que nadie quisiera realizar el trabajo sucio.

Pero como vivimos en un país con alto índice de impunidad y las condenas de acuerdo con la legislación mexicana vigente son muy laxas, hace que los peones o mulas del narco, sepan que no se les castigará severamente, haciendo que sus visitas a los centros de reclusión sean breves, y la prisión sea como una puerta giratoria a la impunidad.

En cambio, sí se les acusara como en la República de Ucrania –por citar otro ejemplo–, donde se penaliza el número de visitas a las cárceles, independientemente del delito, cantidad o posesión, harían que el estar en prisión ya no fuera tan redituable.

Pongamos de ejemplo de la muerte de Pablo Escobar, cuya organización fue eliminada por los PEPES (Perseguidos por Pablo Escobar), grupo paramilitar que ejecutó y sembró el pánico en los barrios bajos de Medellín y en las bases de la organización (como si fueran naipes), al eliminar a los sicarios y sus familiares, sembrando tal terror entre ellos y sus simpatizantes, de tal manera que orillaron a que algunos de los lugartenientes del capo, prefirieran la seguridad penitenciaria, que el peligro de las calles y la paz del sepulcro.

Lógicamente, el ejemplo arriba citado es demasiado extremo, producto de una guerra sucia entre grupos opositores al narco, pero en México se puede hacer que las mulas y las personas que hacen labores de halconeo, mensajería, o simplemente de pistolero, tengan penas aún mayores que los barones de la droga.

Jueces sin rostro

Esta controversial figura, surgida tras el artero crimen del juez Giovanni Salvatore Falcone en Palermo, Italia, en 1992, fue implementada con cierto éxito en nuestro continente, específicamente en Colombia y Perú en una respuesta extrema a las amenazas de los grupos de narcotraficantes y terroristas que asolaban a ambas naciones.

En Colombia, se implementó dicha figura ante los arteros crimines a los funcionarios gubernamentales realizados por el crimen organizado, como el del fiscal Rodrigo Lara, asesinado por los sicarios de Pablo Escobar, lo que trajo como imperativa necesidad al gobierno promulgar el Decreto 2970 (conocido como Estatuto para la Defensa de la Justicia), el cual fue la normativa que contemplaba mecanismos de protección y defensa derivados de la violencia extrema que se vivía en dicha nación.

Mientras, en el país andino del Perú, en los tiempos de Alberto Fujimori, se utilizaron los jueces sin rostro en los procesos penales, para condenar y castigar a los integrantes del grupo terrorista “Sendero Luminoso” y su líder Abimael Guzmán, mejor conocido como el “presidente Gonzalo”.

Pese a que, en nuestro país se sugirió en el 2016 la implementación de dicha figura, tras el asesinato de seis jueces vinculados con procesos en contra de capos del narcotráfico, agrupaciones defensoras de los derechos humanos (y abogados pagados por los capos) y estudiosos de la ley se opusieron a la instauración de dicha figura, debido a que era sinónimo de “claudicar” ante los criminales.

En el plano de las organizaciones criminales, la captura o eliminación de un capo, sólo ha traído más violencia y reacomodos, haciendo que los grupos criminales se vuelvan más violentos, por lo que como dice la vieja conseja popular, “sale peor el remedio que la enfermedad”, tal como manifesté el mi libro El Arte de la Guerra para Narcos (Temas de Hoy, 2011).

Tal pareciera que la estrategia es señalar al capo en turno como el origen de todos los males y su captura sea un asunto de vida o muerte, dejando de lado una estrategia a largo plazo, apostando por algo mediático e inmediato.

Pero ¿qué sucedería si en lugar de perseguir y buscar encerrar a los capos, a las cabezas, se buscase encarcelar y condenar con penas más severas a las piezas más pequeñas de la estructura criminal? Simplemente, la maquinaria dejaría de funcionar a la perfección y más aún sí también se aplicara realmente la “Ley de Extinción de Dominio”? Al expropiarles las propiedades y los recursos, no sólo a ellos sino a sus familiares directos, haría que el ser criminal y pertenecer a un grupo delictivo ya no fuera tan lucrativo.

No hay que olvidar que, sin dinero no se podrían pagar los abogados ni los gustos de estos criminales, ya que el dinero es el combustible y la razón por la que estos racionalistas, buscan salir de la pobreza al menor costo.

Como dijo el jefe de sicarios de Pablo Escobar, Jon Jairo Velázquez (a) Popeye, “un arma es el acceso a la riqueza”, pero si se evita que estos sujetos acumulen y gocen de su botín, al igual que sus familiares, se acabaría un incentivo más para delinquir.

Para finalizar, se deberá criminalizar a las bases, a cualquier persona por ínfima que sea su labor en la organización, tal como se hace con los secuestradores, donde se reciben penas altas para todos los integrantes del grupo, independientemente sí sólo fungieron como cuidadores o ejecutores de las víctimas.

Castigadas con severidad las bases, harán que no sea redituable para ellos ganar poco y arriesgar mucho, por lo que los capos o líderes al no tener soldados o elementos a quienes mandar y ver de esta manera mermadas sus fuerzas, se verán copados por las fuerzas del orden.

Sí aplicamos el castigo severo en las bases, en vez de utilizar esa lógica absurda de que como tiene sólo unas pocas armas, sólo es el mensajero, sólo es el halcón o el emisario, no se les castiga con severidad por ser de menor relevancia en el entramado criminal. Las bases seguirán mimetizándose y moviéndose impunemente, y serán los oídos y los ojos de un cerebro maligno.

Además de severidad, se requerirá voluntad, y el simple hecho de postularlo hará que defensores de los derechos humanos y abogados pagados por los cárteles se rasguen las vestiduras, so pretexto de evitar abusos.

Como en su momento dijo el periodista y escritor argentino Ernesto Mallo: “Leyes hay, lo que falta es justicia” y es un deber del Estado aplicarla.

@borgestom

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Con voz propia

Un sacerdocio de riesgo, la trayectoria del padre Solalinde

El padre Solalinde narra las agresiones de grupos delictivos y políticos al recibir el premio Geuzenpenning 2019, por su labor de defensa de los derechos humanos a migrantes

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Por Dianeth Pérez Arreola

José Alejandro Solalinde Guerra es el padre Solalinde. Un defensor de los derechos humanos de migrantes que atraviesan México con la esperanza de llegar a los Estados Unidos y tener un trabajo digno para mantener a su familia o porque van huyendo de la violencia de sus países de origen. La mayoría, centroamericanos montados en La Bestia, el tren de carga que cruza de Chiapas a Baja California Norte. El padre Solalinde ha sido el que les abre las puertas del albergue que dirige y ofrece la cena para que al día siguiente continúen su viaje.

El sacerdote católico mexicano viajó a Holanda, para recibir el reconocimiento “Geuzenpenning 2019” por esta labor en favor de los migrantes, y concedió una entrevista exclusiva para Los Ángeles Press

Sobre el caso Ayotzinapa, en el que 43 estudiantes fueron víctimas de desaparición forzada, el 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero, el padre Solalinde dijo tener confianza en el nuevo gobierno para elegir a una persona idónea como investigador, y confía además en que pronto se dará con el paradero de las víctimas, que será este mismo año.

“La verdad va a servir para enjuiciar a Peña Nieto, porque finalmente él es el principal responsable. Él siempre supo lo que había pasado. No puede negar que sabía lo que pasó con los estudiantes. En este sistema presidencialista, el primero que sabe, es el presidente. Posiblemente, vaya a ser enjuiciado y condenado por crímenes de lesa humanidad por el caso Ayotzinapa”.

Sobre la impunidad del Ejército…

No. Tampoco se va a escapar el ejército. Los que fueron culpables de eso tendrán que pagar y tendremos el primer expresidente en la cárcel. La Haya lo va a juzgar. Este caso está aquí, y ya fue admitido por la institución. México es un desastre en derechos humanos. Más descompuesto de lo que te imaginas. Más corrupto de lo que se pueda ver. Lo que recibió el presidente Andrés Manuel López Obrador es una papa caliente. He acompañado a las madres que buscan desaparecidos; las acompaño y las seguiré acompañando. El dolor, la incertidumbre, de no saber dónde están sus hijos; ni siquiera poder descansar con unos restos, pero yo creo que es tan enorme la magnitud de los desaparecidos y de todas las personas que incineraron, que el gobierno no puede, no tiene capacidad para poder investigar todo. Sí va a poder hacerlo con casos emblemáticos como Ayotzinapa, y lo va a tratar de hacer para saber el paradero de los muchachos. Yo, al menos, creo saber qué pasó, y les ha ofendido mucho a los padres de los muchachos que yo diga esto, pero creo que a todos los mataron y además a todos los incineraron, no en el basurero de Cocula, sino en los hornos crematorios del ejército.

Los que están implicados, los responsables últimos son militares y de la Policía federal, y creo que el presidente ahora sí va a ordenar que se investigue a esos militares.

Sobre el papel del ejército en la Guardia Nacional…

La Guardia Nacional es necesaria, es indispensable. México está tan descompuesto que necesitamos una fuerza que no esté tan infiltrada. A todas las instituciones la infiltró el crimen organizado, pero quizá la Marina y el Ejército son los menos infiltrados; son los que pueden dar un poco más de confianza. Como punto de partida, como mal menor, no hay más que partir de aquí. Ya después iremos preparando policías éticas, capacitadas, bien equipadas.

En la visita que hizo a Europa en 2017, se dijo decepcionado del encuentro con Aldo dell’Ariccia comisionado de la Unión Europea para América Central, México y el Caribe por la pobre labor de la Unión Europea a favor de los derechos humanos. ¿Ha cambiado algo desde entonces?

Te voy a contar algo que he visto y que hoy comprobamos. A nivel oficial las cosas han empeorado más; es decir, la política de los gobiernos se ha cerrado todavía más. Han aumentado las barreras, los muros, las fronteras, como que hay oficialmente más prevención contra los migrantes. Pero abajo, el pueblo está trabajando; las iglesias están trabajando; las personas mayores están trabajando. Especialmente, las mujeres están haciendo un trabajo increíble, los voluntarios y voluntarias, porque ellos no pueden cambiar las leyes, pero en todos los países que yo he recorrido están enseñando el idioma local, están enseñando a los migrantes cómo adaptarse a Europa, están facilitando las condiciones para que puedan sobrevivir, para que trabajen, para que entiendan y, amén, se hagan responsables de Europa. Lo veo clarísimo, sobre todo en Italia. Yo puedo percibir dos movimientos: uno que es el oficial y otro el del pueblo, sobre todo de las mujeres, de las jubiladas, quienes están haciendo un puente con los venidos de África, de Asia y ahora de América. Los venezolanos no están yendo más a los Estados Unidos, están viniendo a Europa.

¿Cómo puede ser que mientras la sociedad civil se moviliza para ayudar a los migrantes, en la política los gobiernos ultraderechistas adquieren más poder?

Esto es muy interesante, porque por una parte los gobiernos se han cerrado porque tienen mucho miedo; los gobiernos son los responsables de Europa y ahora tienen mucho miedo de los extranjeros; sobre todo tienen pánico de los musulmanes. ¿Por qué? Porque muchos han demostrado intolerancia contra el cristianismo, no aceptan el cristianismo en sus lugares de origen y también porque son diferentes. Mucha gente participa de esa psicología masiva del miedo contra los migrantes y por eso están votando por gobiernos de derecha. Pero otros, a lo mejor son menos, son los que están apostando para hacer un puente, una transición con la migración de cualquier lado donde vengan, hacia Europa, y lo digo de esta manera, como si fuera un instinto de conservación. De hecho, si no fuera por estas mujeres, por estos voluntarios y voluntarias que están dando la vida por los migrantes entonces habría en el futuro una ruptura.

Estuve en Asís. Ahí me invitaron a participar con 400 personas, todas mayores. Son gente jubilada, bien preparadas, profesionistas. Les pregunté si creían que ya habían dado lo mejor de su vida: Levanten la mano quienes crean que ya dieron lo mejor de su vida, y la mayoría la levantaron. Levanten la mano los que crean que lo mejor está por venir, y como tres o cuatro personas la levantaron. Lo mejor está por venir, les dije, ¿ustedes creen que ya hicieron mucho por Europa y por Italia? ¿Creen que todo lo que pudieron haber hecho ya lo hicieron? No sabían qué decir, y al final dijeron que no. ¿Por qué no piensan en hacer algo maravilloso para ayudar a Europa? porque Europa es un legado, tienen cosas muy importantes qué cuidar, cada país, cada rincón, cada pueblo. ¿Cómo? Haciendo que los migrantes que llegan, si toman un migrante por familia, y no para que vivan en su casa, le pueden traducir Europa, le pueden hacer que ame Europa y que se vaya responsabilizando de las personas mayores. Pregunté que cuántas personas podrían hacer eso, y que yo volvería para comenzar. Se juntaron 16 mujeres, ningún hombre.

 

 

Foto: AFP

¿Ha notado alguna diferencia desde la entrada de Trump, en el trabajo que usted hace con los migrantes?

Trump no significa casi nada. Quiero ser franco; los migrantes tienen su vida propia, son autónomos y no le tienen que pedir permiso a nadie para hacer lo que tienen que hacer. Ellos fueron provocados para salir forzadamente de sus lugares de origen. Cuando ellos empiezan a salir, inician un movimiento que no ha parado y que no va a parar. Este movimiento fue provocado por el sistema neoliberal capitalista, que rompió reglas mínimas, reglas humanas, reglas de la vida y entonces al romper ese orden también provocó movimientos involuntarios dentro de la misma sociedad. Por ejemplo, los migrantes no salen por gusto, salen forzadamente, pero al mismo tiempo es como un búmeran, porque Estados Unidos destruye sus lugares de origen: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, y ahora toda esa gente viene a Estados Unidos, porque no hay otro destino. Ni siquiera quieren quedarse en México. Ahora que Estados Unidos cierra sus fronteras, ahí están esperando; pero estar esperando no quiere decir que renuncien a entrar a Estados Unidos. Cuando puedan pagar al coyote van a pasar, porque se pasan de muchas maneras. Hay corrupción de este lado y corrupción del otro lado. Se pasan por la garita de Migración, por los aeropuertos, por lanchas de motor, por túneles… Cuando están pensando en poner muros, ahí, abajo hay túneles. Les cierran uno y abren tres más. El crimen organizado pone a trabajar a los mismos migrantes haciendo túneles. Ellos dicen, a ver, Donald Trump va a meter un muro con nueve metros de profundidad, entonces haremos un túnel con diez o doce metros de profundidad. No hay manera de parar la migración.

Donald Trump es un factor que hace visible algo que antes no se reconocía. Los supremacistas blancos tienen un odio ancestral, una discriminación contra la gente de fuera, son racistas, y entonces Donald Trump lo que hace es aceptar que eso existe, que se haga visible y que físicamente también materialicen su rechazo y su odio a los migrantes mediante ese muro. Nos estamos dando cuenta de la realidad que vive Estados Unidos. El muro no va a servir de nada, Donald Trump va a pasar en unos años más y los migrantes van a seguir muchos presidentes más porque ellos no tienen prisa. Se van a quedar muchos en el camino, en el desierto, en México, pero otros ya están adentro y se están multiplicando. Desde 2012, los anglosajones ya no crecen, los que están creciendo muchísimo son los latinos. Los supremacistas blancos son los menos preparados, son los que consumen más drogas, en ellos hay más estrés y hay más suicidios, y son los que menos hijos tienen. Se están quedando solos. Son fanáticos, fundamentalistas, no tienen fe. Los migrantes en general, no sólo latinos, están resistiendo contra esos supremacistas blancos, y al mismo tiempo hay mujeres blancas que siempre han sido solidarias con los movimientos libertarios.

Sobre los cárteles de la droga y la trata de personas…

Cuando empecé a acompañar a los migrantes me empecé a dar cuenta de quién los perseguía, y tuve el momento para decidir si salvaba el pellejo y me iba, o me quedaba y asumía las consecuencias. Dije, yo soy hombre de fe, me quedo y como pastor que soy voy a defender a mis ovejas. Yo no sabía qué iba a pasar ni cómo le iba a hacer. No sabía nada de derechos humanos ni sabía contra quien estaba luchando, no sabía si tras cada amenaza, cada agresión, iba a ser el último día de mi vida. Al ir sobreviviendo aprendí a perder el miedo, perdí el miedo hasta de morir, porque me fueron haciendo de todo.

Me la juego, el que no arriesga no gana. Somos más de 500 defensores y defensoras de derechos humanos pero reconozco que fui pionero en arriesgarlo todo. En 2007, fue la primera vez que me golpearon, me metieron a la cárcel y resistí, no me fui y me quedé. Un señor que quería hacer algo por los migrantes me dijo: “padre yo voy atrás de ti, si tú das un paso, yo doy un paso también, pero si te regresas, yo también me regreso”; se me quedó muy grabado, yo no me quiero hacer el valiente ni quiero ser mártir, es que se necesita ser eso. Voy a dar ese paso.

Orgullo migrante. Foto: José Pedro Martínez/2018

El peor día de su vida…

Nunca voy a olvidar el 24 de junio de 2008. Las autoridades del PRI estaban empeñadas en cerrar el albergue porque yo no los dejaba hacer su trabajo con el crimen organizado para el tráfico de personas, para los secuestros masivos, para la trata, para el tráfico de órganos, el único estorbo era yo. Ellos ya me habían golpeado y encarcelado en 2007, pero no les dio resultado. Así que planearon otra cosa. Inventaron la violación de una niña del pueblo por parte de un migrante. La idea inventada era que el migrante había salido del albergue, fue a violar a la niña y se regresó al albergue. Todos estuvieron de acuerdo, incluyendo periodistas corruptos de ahí, que repitieron esa historia. Cuando fui a investigar, me di cuenta de que no era posible. Todo estaba planeado por el principal narcomenudista de esa ciudad, “Caloto”, que ya murió, para echarle la culpa al migrante nicaragüense, a quien lo torturaron para que dijera que había salido del albergue. Se van todos contra mí. Por la mañana de ese día, va el presidente municipal con treinta hombres y otros noventa ya estaban frente al albergue, armados con piedras, palos y gasolina para quemarlo. Si yo me iba y cerraba el albergue, los migrantes quedaban sin protección y, en ese momento, estaban llegando cientos cada día. Un día llegaron mil 200 personas. Si yo cerraba, podía pasar algo horrible, iba a haber una matazón de gente. El presidente municipal trató de engañarme diciéndome que era para protegerme, cuando él estaba azuzando a la gente, del partido del PRI en contra mía. Las noventa personas entraron al albergue para quemarlo, pero no había nada que quemar. ¡No teníamos nada! Las patrullas estuvieron del otro lado para que no corrieran los migrantes, pero había nueve solamente: dos menores de edad y siete jóvenes adultos. Cuando ven esto, dos de los jóvenes se asustan y se echaron a correr, pero los demás ya no pudieron porque cerraron con patrullas. Del otro lado, estaba el presidente municipal con la multitud. Yo todavía fui y lo saludé sin saber lo que se proponía, mientras su gente salía del albergue enojada porque no había nada que quemar. Los líderes hicieron un círculo a mi alrededor, no quiero mencionar sus nombres. Con groserías, me dijeron que protegía a un violador y a los migrantes que eran una bola de delincuentes, que llegaban, robaban, violaban y regresaban al albergue donde yo los protegía. Entonces, empezaron a gritar:

–¡Vamos a darle en la madre!

–¡Muerto el perro se acaba la rabia! ¡Sí!

–¡Vamos a quemarlo! ¡Vamos!

Yo pensé que no me iba a escapar. Lo que hice fue ponerme con los brazos abiertos y decirles:

–Si me van a quemar, ¡quémenme! –Me dicen que así no, que bajara los brazos. No soportaban verme como Jesús. Di tres pasos hacia ellos y pude oler la gasolina y ver cómo destapaban las garrafas. Se hizo un silencio increíble, me di la media vuelta y me fui caminando muy despacio. Nadie gritó, nadie me insultó, no me tiraron una sola piedra, pero cuando entré al albergue sentí que si hubiera corrido, nos mataban a todos.

Más tarde el presidente municipal inventó una reunión para que el pueblo decidiera si se cerraba el albergue o no. Yo dije que iba a hablar con la gente, que no tenía miedo. Pero cuando voy, el pueblo no estaba convocado, solamente estaban los regidores. Me encerraron y estaban las personas que había estado en la mañana y habían querido quemarme. Allí estaban, eran seis personas insultándome, diciendo que yo era pollero. Casi seis horas me tuvieron encerrado y decían que no me iban a dejar salir hasta que yo no firmara que iba a cerrar el albergue.

–Hagan lo que quieran, mátenme, si quieren, pero no voy a firmar. El albergue no se cierra porque ése es un establecimiento de la Iglesia Católica.

Ya para terminar dijo el presidente municipal:

–¡Afuera está la prensa esperando! Están de acuerdo en que yo sea el vocero de todos para que yo diga lo que pasó aquí. –Yo dije que no–.

–Yo tengo mi propia versión y usted no tiene por qué ser vocero mío. –Cuando salí toda la prensa se vino conmigo, y a él ni caso le hicieron. Hablé directo:

–Lo que acaba de pasar es un secuestro. ¡Me secuestraron!

Empecé a decir toda la verdad. Eso fue en la tarde. En la noche vino otro capítulo. Los migrantes llegaban a las seis de la tarde, y los maquinistas –por miedo a la gente– no quisieron que llegaran en tren hasta la ciudad. Los dejaron del otro lado del puente, y yo tuve que ir por ellos. Eran como 90 migrantes, y venían unos niños, vestidos de amarillo. Un sacerdote y una religiosa venían conmigo. De repente, una narcomenudista me dijo que por qué iba manejando, que me bajara a caminar con los migrantes, sabiendo que adelante nos esperaban dos grupos violentos que querían golpearme. Sin embargo, lo hice. Me fui caminando con los migrantes, los instruí a no responder a las provocaciones. Ahí estaba la policía municipal y la estatal que jamás intervinieron para defendernos. Al pasar frente a un templo evangélico, me detuvieron y me aventaron con un grupo que traía piedras, palos y gasolina. En ese momento les dije:

–Miren, yo no sé si ustedes tengan fe, pero estos migrantes son Jesús. Vean cómo vienen: con hambre, con sed, hay menores de edad. ¿En quién creen ustedes? –No dijeron nada y seguimos avanzando.

Había un segundo grupo. También me detuvieron, me aventaron y, aquí, ya perdí la paciencia.

–Si me van a quemar, ¡quémenme! –los reté con firmeza. Pero ellos tampoco hicieron nada, y pudimos continuar. Al llegar al albergue, ya me estaban esperando el padre y la religiosa. Cuando me pusieron sus manos en mis hombros, me quebré y empecé a llorar.

En el albergue, unos pastores protestantes habían llegado antes para apoyarnos y observaron todo. Los párrocos católicos, en cambio, nunca estuvieron. Los padres Jesuitas estaban ahí, nos habían ido a visitar y empezaron a decir chistes para relajar el ambiente. Todos empezaron a reír, y yo, con la angustia. Luego, ya iba a pasar el tren que iba a Veracruz, donde se iban a subir los migrantes que ya habían cenado, pero el problema era que la gente estaba esperándolos con piedras. Cogí el teléfono y hablé con el presidente municipal.

–La gente está amenazando de lastimar a los migrantes. Si les pasa algo, o a mi equipo o a mí, a usted lo voy a denunciar. –Se puso enojadísimo, pero continué– Usted es la autoridad y tiene que poner orden aquí, porque si pasa algo, contra usted me voy a ir.

–Voy a ver qué puedo hacer –masculló.

–Pues haga lo que le toca. Nada más.

Llegó el tren y la gente seguía con las piedras en las manos. Se subieron los migrantes y no les aventaron las piedras a ellos, sino a los maquinistas. A uno de ellos le dieron una pedrada tan fuerte que lo tuvieron que llevar al hospital. Ese día nunca lo voy a olvidar. Nunca.

Migrantes sobre el cerco que divide México y Estados Unidos. Foto: Gaba Cortés/2017

El padre Solalinde iba narrando de un episodio a otro de su vida de riesgo. Las amenazas constantes por su defensa de los derechos humanos a migrantes provenían principalmente de políticos coludidos con los cárteles, para quienes los migrantes eran oportunidad de hacer crecer el sicariato.

Sobre las amenazas…

En 2012, recibo seis amenazas seguidas, hasta me dijeron qué sicario me iba a matar. Ahí, en Juchitán, hay familias completas de sicarios, los Terán, por ejemplo. Uno de ellos me fue a amenazar al albergue. Fueron seis amenazas de muerte, le dije a mis superiores, me dijeron tienes que salir dos meses para que las condiciones se mejoren. Salí dos meses y las condiciones no mejoraron. Poco a poco sobreviví. Llegaron los escoltas que tengo ahora y, con ellos, sufrí tres atentados. El último, hace tres años.

Iba a recibir a los migrantes, que esa vez llegaron a las doce de la noche. Les di la bienvenida, y al subirme a la camioneta llegaron dos camionetas y se bajó gente con armas largas. El comandante de mi escolta me aventó al piso y el oficial que iba conduciendo se cruzó la vía y va en sentido contrario. Llegamos al albergue, finalmente. Yo le pregunto por las consecuencias de ir tan rápido y en sentido contrario. Me dice:

–Mire, padre, qué tal si esas camionetas eran un señuelo y había una tercera camioneta esperándonos para matarnos. Si atropellamos o chocamos a alguien eso lo arreglamos, pero a mi me pagan por cuidar su vida.

Las amenazas han seguido. A cada rato me matan en internet. Yo sólo contesto, yo estoy bien, no tengo miedo y voy a seguirle.

Las amenazas vienen más de políticos que del crimen organizado. El PRI jamás acepta los errores que ha cometido, no ofrecen disculpas de nada. A mí nunca me han ofrecido disculpas y son los únicos que sí me han ofendido y me han agraviado físicamente.

La ley del hielo

El único reconocimiento que he recibido de la Iglesia Católica ha sido de los padres escolapios en Veracruz, de la Universidad de Cristóbal Colón. Es más, en este momento, los obispos de México me están aplicando la ley del hielo. Donde quiera que me invitan, busco al obispo. Me acaban de dar el premio Tatic Samuel Ruiz en Irapuato, busqué al obispo Enrique Díaz para saludarlo. Lo invitaron al evento y no fue, y así como ése en todos lados donde voy, se esconden, no quieren ir o de plano me dicen que no me quieren recibir.

El obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallado le prohibió oficiar una misa.

Sí, él decía que si yo estaba dispuesto a callar y a no volver a hacer críticas contra la Iglesia, me daba permiso para celebrar la misa. Yo le dije que yo no venía aquí para celebrar misas, para eso están los padres, que celebren las misas y les paguen bien. Yo vengo a defender los derechos humanos, vengo a otra cosa. A mí no me preocupa que usted no me dé permiso para celebrar la misa.

¿Y el arzobispo no lo ha tratado de silenciar?

El anterior, Norberto Rivera Carrera, nunca me quiso recibir. La única vez que lo vi fue en una misa de las Madres Carmelitas. Me le puse a un lado, ya estábamos por salir, era en la sacristía y le dije “Cardenal, yo soy el Padre Soalinde” y me hace “Mjú”, volteándome la cara. En la hora de la paz, no me dio la paz. Con el actual, Carlos Aguiar Retes, no se cuántas veces le he mandado decir con personas que se reúnen con él que quiero saludarlo, que si me permite verlo… no me contesta. Yo personalmente fui a llevar a su oficina de Durango 90, de la colonia Roma, una carta escrita diciéndole que quiero reunirme con él, porque tengo el compromiso de la Cruz de Lampedusa de Italia, y me nombraron a mí como organizador. Quiero tomar en cuenta su autoridad. Jamás me ha contestado, de eso hace semanas. Es la ley del hielo.

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Al filo de la navaja

Erráticas políticas migratorias de México y Estados Unidos

México y Estados Unidos no han comprendido el origen de la migración centroamericana y de otros países, pese a que ambos se han beneficiado de ésta

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Raúl Ramírez Baena

Además del rechazo de algunos sectores de la sociedad –sobre todo tijuanense- a los refugiados centroamericanos, que en caravanas llegan a la frontera norte del país en busca de asilo en los Estados Unidos, tal parece que las autoridades de este país y de México no han terminado de entender la historia, origen, dinámica y perfil de la migración hacia el país del norte, a partir del Programa Bracero, hasta la fecha.  

La política migratoria de Donald Trump utiliza el tema antiinmigrante como bandera de su campaña presidencial (ahora, en búsqueda de su reelección), que muchos votos le arrojaron en 2016 al criminalizar a los inmigrantes indocumentados, mexicanos incluidos.

Esta política xenófoba se le ha revertido ahora a Trump, acarreándole serios tropiezos, como la derrota en la Cámara de Representantes para la obtención de recursos para construir su muro en la frontera con México, bajo el argumento de que en esta región los EU viven una “crisis humanitaria y de seguridad”, que pocos creen, incluso, legisladores de su partido.

A consecuencia de su política de “Tolerancia Cero” a la inmigración indocumentada, Trump ha sido evidenciado por la separación de menores de sus padres, lo que –eso si- ha generado una crisis internacional. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha intervenido a petición de las defensorías públicas de México, Colombia, Ecuador, Honduras, El Salvador y Guatemala, dictando medidas cautelares en favor de 572 menores detenidos en jaulas del Servicio de Inmigración y control de Aduanas (ICE), en condiciones inhumanas, afectando su integridad física y psicológica.

Escribe Pablo Jiménez de Sandoval en El País: “Un número aún desconocido de niños fueron separados de sus padres. El Gobierno ha reconocido 2.816. Al menos 471 padres fueron deportados sin sus hijos (…). Nadie registró quién era quién o dónde estaban. Han sido las ONG las que los han ido a buscar, en ocasiones a pueblos perdidos de Centroamérica.

Esta crisis obligó a la administración federal a admitir el ingreso a los EU, en calidad de solicitantes de asilo, a los padres de 29 menores encontrados por las ONG “Al Otro Lado”, de Tijuana, y “Families Belong Together”, de Los Ángeles. Un triunfo.

Por su parte, el Condado de Los Ángeles reta a la administración Trump al declararse oficialmente en febrero “Santuario de Inmigrantes”. El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) no ejercerá más funciones de control de inmigración, restringiendo su ayuda a las autoridades migratorias federales. Otro triunfo.

El caso México

Ante el arribo masivo de miles de centroamericanos desde el año pasado, a través de las caravanas que ingresan por la frontera sur como solicitantes de asilo a los EU, la administración de López Obrador sorprendió al inicio de su gestión anunciando un giro de 180 grados en la política migratoria: no criminalización y persecución de indocumentados, respeto a sus derechos humanos, emisión de visas humanitarias, reconocimiento del estatus de refugiados,  creación de fuentes de trabajo y negativa a convertir a México en “Tercer País Seguro” (TPS), según deseos del Sr. Trump.

Con el paso de los días las cosas han cambiado, sobre todo en Tijuana y Mexicali, y la realidad es otra:

1.- Como consecuencia de la nueva política social federal y ante la quiebra financiera del Gobierno de Baja California y la posición xenófoba del alcalde de Tijuana, los albergues de apoyo a migrantes ya no reciben recursos públicos, por lo tanto, tienen serias dificultades para ofrecer comida, medicamentos y asistencia a miles de centroamericanos y de otras nacionalidades que llegan todos los días, atraídos por el boom del asilo en los Estados Unidos.

2.- La Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR), de la Segob, dejó de prestar asistencia a las ONG y a los inmigrantes para la tramitación de refugio en México, en tanto se decide su situación migratoria en el país y el asilo en los Estados Unidos.

3.- A partir de enero pasado y a pesar de que siguen ingresando al país, México cerró la expedición de visas humanitarias, complicando la situación legal de los inmigrantes, que están en calidad de indocumentados, acrecentando su vulnerabilidad al quedar expuestos a las autoridades locales.

4.- Ante el arribo diario a Tijuana y Mexicali de ciudadanos centroamericanos y de otras nacionalidades, el gobierno federal y los locales no han dispuesto, como en octubre pasado, de albergues provisionales con servicios humanitarios, sanitarios y legales básicos y suficientes.

5.- México ha declarado que no será “Tercer País Seguro” de los Estados Unidos para alojar a inmigrantes mientras se resuelven sus solicitudes de asilo, pero en los hechos ha abierto sus puertas para ello, favoreciendo los deseos de Trump, violentando así las normas del Derecho Humanitario Internacional.

6.- Haciendo el trabajo sucio a Trump, las autoridades del Instituto Nacional de Migración han impedido el acceso a México a abogados y periodistas estadounidenses en aeropuertos nacionales, que trabajan en colaboración con miembros de la caravana en Tijuana, al estar “fichados” por autoridades de los Estados Unidos.

7.- Como corolario, sin conocimiento y asesoría sobre el origen y la dinámica migratoria, la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, culpa a “Pueblo sin Fronteras” de organizar las caravanas.

Así las cosas, sólo esperamos que el proceso electoral de Baja California de este año no se contamine del discurso antiinmigrante de Trump, como recurso para ganar votos. Ya veremos.

Fotografía: Yerson Martínez.

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