La lucha por la educación pública, ¿por qué lo hacen los maestros?

Isaías_Jaime_Ignacio_Cruz_de_la_Sección_22_de_Oaxaca
Isaías Jaime Ignacio Cruz, maestro de la sección 22, de Oaxaca en plantón permanente en la Ciudad de México contra reforma educativa. Foto: Livia Díaz

Por Livia Díaz

CIUDAD DE MÉXICO.- A unos metros de La Casa de Bolsa, sigue en pie, en su viejo edificio, la escuela Las Tres Américas, una de las más antiguas y bonitas en su arquitectura, en la ciudad de México.

Ubicada en el centro empresarial de la Delegación Cuauhtémoc, apenas se ve la casona gris y de grandes ventanas, de largos portones y sótanos brillantes. La rodean inmensos edificios, a uno y otro lado de Río Rhin, en donde hay comedores de día y cantinas de noche.

La gente que transita las calles -a pie, en bicicleta o en coches-, parece tener mucha prisa y ya no ve, entre el polvo citadino de las paredes el letrero en el que el personal y los padres de familia piden que se dé marcha atrás a las modificaciones al artículo 3º. y al 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Ellos también quieren que la educación siga siendo pública en México. Para eso deberá seguir siendo también gratuita y para eso los diputados y los senadores, en contrapeso del presidente habían de dar marcha atrás a la intención de quitarle el presupuesto a la educación. Pero de eso se trata la lucha por la Educación. De esa manera, las escuelas del país podrían seguir funcionando.

La limpieza de lo que queda de una represión

A unas cuadras, un maestro habló por todos. Isaías Jaime Ignacio Cruz, de la Sección 22 de Oaxaca, dijo que para seguir funcionando la educación, deberían devolverle a su escuela, la Telesecundaria de San Mateo Sosola, el presupuesto para que paguen la luz, que es un recibo de unos 7 mil pesos por bimestre, además de agua, un recibo de 200 pesos por mes, y de mantenimiento de las computadoras, otros 300 pesos.

Al llegar al lugar en donde está el centro de medios, había limpieza de tanques de agua, una pipa drenaba los desechos de las fosas sépticas, mientras a unos turistas montados en unos patines del diablo eléctricos, una mujer, en inglés, les mostraba y explicaba la función del Monumento a la Revolución. Como saqué la cámara para hacerles la foto del recuerdo, se fueron a toda prisa, quizá por no querer formar parte del paisaje del campamento que quedó a sus espaldas.

En el Monumento a la Revolución hay muchas banderas a toda asta. “Ya no las pudieron quitar” dijo una señora a la que se lo hice notar. Ella está enojada con los “plantonistas” porque por su culpa, tiene que caminar hasta su coche, y no puede estacionarlo allí, debajo del edificio del ISSSTE.

Al plantón no le da mucha luz porque está rodeado de otros edificios enormes como ése, cuando hablé con Ignacio Cruz, el de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) estábamos a espaldas del inmenso inmueble que alberga a las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL).

Al caminar sobre la calle José María La Fragua y cruzar la avenida Reforma, a unos pasos, también cruzaron la calle dos senadores con sus guaruras. Iban trajeados a su modo, vestidos y con corte de pelo al estilo del jefe, quienes en forma de diamante se agruparon en torno a ellos, a los que apenas distinguí por verlos, a veces, en la televisión.

Allí también de frente les quedan las cantinas disfrazadas de restaurantes y muchos Oxxos y Seven que son las tiendas de autoservicio abiertas día y noche para lo que se pueda ofrecer. Como era día de limpieza, no había muchos maestros en el plantón.

El profesor al que entrevisté no estaba como los otros barriendo y lavando los pisos bajos las lonas de colores, ni tampoco haciendo de comer o vendiendo cosas para sacar recursos para todos. A un lado del plantón de “Los Jarochos”, siguió explicando que si está allí, es para pedir que no pase lo que ya pasó antes: que se aprobaron las leyes sin que los ciudadanos de abajo lo pudieran impedir. Él quiere que la educación sea pública, preguntándose “¿cómo vas a sostener la escuela? es que los padres de familia del pueblo de San Mateo Sosola son muy pobres, no tienen los recursos para mantener la escuela.”

Los logros en la lucha por preservar lo público de la Educación

El profesor Ignacio Cruz cuenta con paciencia, pero firme sobre lo que ha sido esta lucha para ellos. Le pregunté cómo se siente. El profesor dijo que el día del desalojo del Zócalo, el 13 de septiembre, se sintieron muy mal, pero ese día vieron que hay dos tipos de gente. Unos que no los quieren y sin mediar ningún disgusto o afrenta personal, de a gratis los descalifican, desacreditan y difaman; y otros, que llegaron como “Santa clauses”, llevando en sus manos muchos regalos para demostrarles su apoyo. “Nos trajeron alimentos y cobijas para que pudiéramos aguantar, y estuvieron vigilándonos para que no nos quiten.”

Entonces le pregunté ¿para qué lo hace? –pensé en qué está lejos de su hogar y qué incómodo será dormir sobre esa explanada tan fría, a merced de la lluvia y el frío.

Ignacio Cruz respondió: “Ya hemos logrado varias cosas”.

¿Qué han logrado?, insistí.

“En un principio se logró que la Secretaría de Gobernación (SEGOB) reconociera a la CNTE, lo que fue fundamental para la realización de los foros en Chiapas, Tlaxcala, Morelos, Michoacán, Oaxaca, Veracruz y Oaxaca. Además de que esto fuera intermediario, aunque sea de momento, para parar o retrasar las reformas. Pero los empresarios presionaron mucho. Terminaron aprobando las reformas”, dijo con precisión. “También logramos que a nivel local en Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Guerrero el pago se les hiciese llegar”.

¿Eso porque es un beneficio laboral estar en huelga?

“Sí. Y también porque pedimos la abrogación, que se borre el expediente de febrero en referencia al artículo tercero y 73 constitucional”.

¿Eso qué es?

“Es que se dé marcha atrás, que se quite, que la ley regrese a su esencia. Pero no lo conseguimos. Ni en lo académico ni en lo pedagógico. Quedamos en lo laboral. Así que, además de pasar exámenes al principio para trabajar, tenemos que volver a ser examinados para seguir trabajando.

Y ahora, ¿qué sigue?

“Estamos en etapa de reorganización. Y queremos seguir luchando, esperamos que se resuelva y si no a fin de año, a principios del año entrante. Se trata de beneficiar a la educación pública en general”.

 

Deja un comentario