Víctor Manuel Barceló R.
Hoy México conmemora un hecho estelar: “La Expropiación Petrolera consumada por el Gobierno del General Lázaro Cárdenas, el 18 de marzo de 1938”. Como todos los eventos que impactan en la vida de un pueblo y modifican el sentido de la historia, está colmada de complejidad. Su concepto e interpretación muestran diversas aristas, según el ángulo del que analiza o el punto de vista que sustente ante la sociedad. Pero los hechos dan vitalidad y fuerza, manteniendo aún irreductible el rescate de los recursos naturales para usufructo y bienestar de todos los mexicanos.
Tal es el sentido profundo del acto en que Cárdenas conjuntó a un pueblo, sin distinción de color político, que a su conjuro respondió positivamente para poner un hasta aquí, a la prepotencia de petroleras extranjeras que explotaban nuestros hidrocarburos. No fue decisión iluminada, tampoco reacción por estar rebasado por dichas empresas que, custodiadas por “guardias blancas”, hacían y deshacían vidas y recursos.
La Revolución Industrial utilizaba máquinas que requerían la energía que las petroleras producían. México, durante el Porfiriato impulsó la participación de capitales extranjeros para explotar recursos naturales. Se les dieron facilidades, llegando a tener bajo control a autoridades civiles. Derrotado Porfirio Díaz por la Revolución, las 17 petroleras se aíslan del proceso económico en el que la Standard Oil (Exxon) deRockefeller, y Royal Dutch de capital holandés e inglés, se reparten el petróleo mexicano. En manos inglesas estaba el 60% y 39.2% de estadounidenses.
El acto del 18 de marzo resultó de un largo proceso que arranca de un gremio: el petrolero. En 1935, las empresas impidieron formar sindicatos. El empeño de los trabajadores llevó a crearlos, culminando El 27 de diciembre con la conformación del Sindicato Único de Trabajadores Petroleros. El 20 de julio de 1936, el SUTPRM realiza su 1ª Convención formulando un proyecto de contrato general con lascompañías, convocando a huelga para exigir su cumplimiento. Cárdenas busca que las petroleras firmen el contrato. Sin éxito la huelga se pospone 6 meses. El 28 de mayo de 1937 estalla, paralizando al país. Las compañías se declaran sin fondos. Una investigación oficial concluye que "la industria petrolera mexicana produce rendimientos muy superiores a la de Estados Unidos". La Junta de Conciliación y Arbitraje falla a favor de los trabajadores. Las compañías extranjeras promueven un amparo ante la Suprema Corte de Justicia.
La Revolución Mexicana vigente, surcaba por momentos de unidad nacional. La Suprema Corte, ratifica el laudo de Conciliación y Arbitraje, en apoyo a los trabajadores. Las empresas no querían perder el fuero en los territorios petroleros, ni superar la inequidad de trato a los trabajadores. Días corrieron con la negativa de las compañías. No querían cumplir el mandato judicial. El gobierno movilizaba su diplomacia y a sus fuerzas internas que le marcarían la ruta a seguir. En Palacio Nacional el 18 de marzo amanece con gran movimiento. Estaban convocados quienes aportarían sapiencia y patriotismo, en apoyo al Presidente Cárdenas del Río, en su determinación de aplicar el Artículo 27 Constitucional, que precisaba: “La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional corresponde originariamente a la Nación…” Narciso Bassols, Jesús Silva Herzog, Francisco Múgica, Efraín Buenrostro, MarianoMoctezuma y otro grupo de insignes mexicanos, acompañaron al Presidente en la presentación del Decreto de expropiación de bienes muebles e inmuebles de las 17 petroleras que se llevaban, prácticamente sin control ni registro, el hidrocarburo extraído de las entrañas de la tierra mexicana.
Se fundamentó en el párrafo 2º de la fracción VI del artículo 27 Constitucional y en los Art. 1°., fracciones V, VII y X, 4, ,8, 10 y 20 de la Ley de Expropiación de 23 de noviembre de 1936. Desde ese momento México inicia una etapa de grandes esfuerzos, pero de no menos éxitos en la exploración y explotación del petróleo, creando Petróleos Mexicanos, el 7 de junio de ese año. Adquiere la nación características que le conforman como una de las pocas en el mundo, que controlan y manejan sus recursos naturales a partir de empresas del pueblo. Eso es PEMEX, una empresa creada por el gobierno, entregada al pueblo y administrada a nombre de él.
El éxito de la expropiación, no dependió únicamente de la pericia del régimen, sino de su competencia para mantener funcionando la industria, a pesar de la ausencia de personal capacitado. Graves conflictos se viven: Reino Unido rompe relaciones diplomáticas, Países Bajos y E. U. decretan embargo comercial, y retiran a su personal técnico. La Tesorería estadounidense deja de adquirir petróleo y plata para ahogar a México. El país no contaba con técnicos para la dirección de la industria. Los primeros años dependió, casi en absoluto, del SUTPRM y de estudiantes de ingeniería de la UNAM y el IPN. Con dichos técnicos se crea el Instituto Mexicano del Petróleo, que sostiene y acrecienta la producción, desarrollando tecnologías, todavía de uso local e internacional.
La industria petrolera aporta considerables ingresos al gobierno nacional, genera empleo para miles de trabajadores y mueve la economía nacional. Profundizar el análisis de sus problemas –como hemos hecho en otras oportunidades- nos llevaría a terrenos, muy importantes, pero fuera del motivo central: La Conmemoración del singular Acto de la Expropiación y sus repercusiones en la conciencia nacional. Por ello, desde la escuela pública y para ella, conviene precisar, cuáles son los valores y la intensidad de ellos, para ser limpia y transparentemente incorporados al saber de la niñez y juventud. Su principal característica es que fueron sostenidos por todo un pueblo, mismo que se volcó a Palacio Nacional, a partir del 23 de marzo de 1938, para entregar enseres domésticos y objetos personales, probablemente de poco valor económico, pero de enorme estima personal y familiar. Así testimonia su apoyo a la determinación gubernamental.
La fuerza ahí mostrada, fortalece la identidad del mexicano, tan difícilmente forjada, desde los albores de la lucha independentista de 1810; definitivamente lograda por la Generación de la Reforma a mediados del Siglo XIX; afinada en la Revolución Social de 1910-20, que llegó a su clímax en el más palpable rescate de recursos naturales que vivió el S. XX.
Este año conmemoramos el evento magno del 150 Aniversario del 5 de mayo de 1862, en que el Ejército de Oriente, al mando del General Ignacio Zaragoza venció, en toda la línea, al más temible ejército del mundo, integrado por más de 6 000 soldados de Napoleón “el Pequeño”. Tal hecho fortalece la identidad remarcando valores de: libertad, justicia, equidad, democracia, cohesión social; dentro de la multiculturalidad, migración y globalización, elementos de una cultura humanista, científica y tecnológica. Tales atributos empoderan a quienes les siguen y ejercen en unidad, corresponsabilidad, acción colectiva, respeto al derecho ajeno y consagración de la soberanía. Este antecedente local, de alcance nacional y universal, da pautas para entender y valorar el 18 de marzo de 1938.
Contados son los momentos, en la historia de las naciones que pueden conjuntar ejemplos tan compactos de valores comprobables, para fortalecer la convivencia entre sus ciudadanos, como los del 5 de mayo, en Puebla y el de la Expropiación Petrolera. En las aulas de todo el país, el conocimiento y análisis del 18 de marzo, fortalecerá la conciencia colectiva de la niñez y juventud, el sentido de que tienen patria, que ésta necesita su solidaridad, decisión para actuar con libertad, pero también con corresponsabilidad y unidad de miras para superar condiciones de pobreza del país. Resolver circunstancias de seguridad, amenazada, contrahecha por la delincuencia y de la vida social, que necesita liderazgos, en todos los terrenos.
Los mexicanos no estamos desvalidos ante la adversidad. Orgullosos de estos momentos, debemos apoyarnos en los valores que se precisan en la conciencia como báculo, para que las generaciones que hoy se desplazan en el medio educativo, cooperen en la construcción de un mundo de bienestar generalizado. Así México será puntal, para construir ese Nuevo Orden Planetario, en que concordia, paz y bienestar, sean metas a alcanzar, con la conciencia fija en momentos como los que hemos recordado. Que cada vez que sintamos flaqueza, volvamos a ellos para sentir su influjo, energía y la decisión inquebrantable que hizo dar a México momentos tan especiales.
Si las utopías son sueños a alcanzar, soñemos una patria libre, laica y soberana, que en armonía con las naciones del mundo, impulse paz y concordia universales, para el encuentro de caminos corresponsables de convivencia en el bienestar, para todos los habitantes de la Tierra.
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19 de marzo del 2012
México de conciencia