Hija de Nestora Salgado es testigo de una ejecución y teme por su vida

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Saira Rodríguez, teme por su vida y por la de su familia, ante el acoso de funcionarios del Ayuntamiento de Olinalá. Foto: wn.com

Por Guadalupe Lizárraga

OLINALÁ, Guerrero.- Saira Rodríguez, hija de la líder comunitaria Nestora Salgado aún presa pese a haber sido liberada de cargos, fue testigo de una ejecución a una mujer en el mismo autobús que viajaba, por lo que teme por su vida y la de su familia, ante el acoso constante de funcionarios del Ayuntamiento de Olinalá.

Rodríguez se dirigía el primero de junio a la Ciudad de México, invitada por el diputado federal Roberto López Suárez, de la Comisión legislativa de derechos humanos de la Cámara de Diputados, para dar una conferencia de prensa sobre el caso de su madre, ante la dilatación del Tribunal de Guerrero en dar una resolución sobre el caso de Nestora Salgado, coordinadora de la Policía comunitaria en Olinalá.

Rodríguez dijo a Los Ángeles Press que los hombres vestidos de civil y con el rostro descubierto venían en una camioneta doble cabina, y detuvieron el autobús a unos diez minutos de Olinalá Guerrero, en la corrida rumbo al Distrito Federal. “Cuando se detuvo el camión pensé que no alcanzaba a subir la cuesta porque estaba muy empinada. Yo acaba de colgar una llamada en mi celular con mi esposo como a las 8:45 de la noche, cuando oí que gritó un hombre: «se los va a cargar la chingada, todos al suelo». Lo primero que pensé fue que era un asalto, porque nos apuntaban con armas, y uno de los hombres dijo que nadie hablara por celular porque «se los iba cargar la chingada», que no estaba jugando, y decía muchas más palabras agresivas”, señaló Saira Rodríguez.

El hombre que daba las órdenes pidió las llaves al chofer del autobús de la línea El Sur. Luego recorrió el pasillo, junto con los otros dos hombres armados, mientras los quince pasajeros estaban agachados como se les había ordenado. Saira Rodríguez comentó que ella estaba viendo hacia la ventana, y desconectó su Ipod para no llamar la atención. Los hombres ordenaron a los pasajeros que se bajaran uno a uno, y vieron a una mujer que iba en el primer asiento con una niña, la bajaron ella y a la niña la dejaron en el asiento. A los minutos, se escucharon cuatro disparos. Según la prensa local, la mujer se llamaba Leticia Arestegui Bustos.

La mujer iba vestida de negro, con el cabello recogido y era de complexión robusta, describe Rodríguez. Llamó su atención porque tenía cierto parecido a ella, e incluso en la vestimenta y el peinado.

“Yo siempre elijo el primer asiento, pero esta vez algo me detuvo y opté por un asiento en el fondo. Cuando compré el boleto aún era temprano, las siete y media de la tarde, y el autobús salía hasta las 8:15, así que regresé a mi casa”, explicó. La hija de Nestora Salgado comentó que había reservado con antelación su boleto, y cuando sucedió la ejecución de la mujer pensó que pudieron haberla confundido. “Todo mundo ya sabía que estaría yo el lunes en la Cámara de Diputados para una rueda de prensa donde se trataría la posibilidad de que mi madre Nestora Salgado García fuera trasladada a una cárcel en el Distrito Federal, porque todavía no le permiten tener acceso al abogado, y sigue aislada y sin comunicación”, señaló.

“Los hombres no nos robaron nada, ni un celular ni un bolso, nada”, enfatizó. Cuando los hombres se retiraron en la camioneta, los pasajeros tomaron sus pertenencias y corrieron a subirse a un transporte público que se había detenido, dijo.

Saira Rodríguez dijo en las redes sociales y a este medio, que si le llegara a pasar algo a ella o a su familia hacía responsable al presidente municipal de Olinalá Eusebio González Rodríguez, a Omar Jiménez y Armando Patrón Jiménez, éste último “ha amenazado de muerte a mi madre, y son los que la acusaron de secuestropor denunciarlos de corrupción y narcotráfico”, dijo, siendo todos funcionarios del Ayuntamiento.

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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