Gobierno mexicano oculta cifras de miles de desaparecidos: Colectivo El Solecito

Entrevista a Lucía de los Ángeles Díaz, del Colectivo El Solecito, Veracruz.

Primera parte

Por Dianeth Pérez Arreola

A Lucía de los Angeles Díaz le secuestraron un hijo en 2013. Luis Guillermo Lagunes Díaz tenía 29 años en ese entonces.

“En México parece que hay democracia, parece un país moderno, pero no lo es. En México no hay Estado de derecho, no hay investigación, están todos coludidos, las autoridades con los delincuentes. El que no participa directamente, lo hace indirectamente. No hay tecnología ni orden en el Ministerio público”, relata.

Lucía llevó su caso del MP a la agencia de combate al secuestro, pero encontró el mismo desinterés. “Llego al área de cibernética y es una muchacha con una computadora, como la que tiene cualquier persona”, señala.

“Los videos del banco y los estados de cuenta, no sabían cómo pedirlos. La Comisión Nacional Bancaria pide muchos requisitos y se fue perdiendo la información con el paso del tiempo”, dice recordando la impotencia ante la pasividad y la ineficiencia de las autoridades. “Ahora se llama Fiscalía Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas. Cuando llego con mi caso a Ciudad de México, es más de lo mismo. No pudieron conseguir información del banco, tampoco”.

Lucía precisa que las autoridades encargadas del caso perdieron mucho tiempo yendo tras información sin sentido. “Me enteré que el fiscal había pedido información a Relaciones Exteriores para ver si mi hijo había sido deportado. El nunca salió de Veracruz. También quería ir a Europa del Este tras la pista de una muchacha que relacionaban con mi hijo, pero le dije que si se quería ir a vacacionar, que no tomara el caso de mi hijo como pretexto”.

En la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) consiguieron un poco más de información y dieron con los que vendieron el teléfono de Luis Guillermo. En el interrogatorio a los cinco hombres involucrados, les hicieron sólo un par de preguntas, nada sustancioso, sólo por cumplir el requisito. La descripción que tenían del hombre que traía el carro de su hijo coincidía con uno de esos cinco implicados, sus tatuajes, cicatrices. “Esos hombres van supuestamente a firmar cada semana, eso es todo que hacen; mientras la que está en la cárcel soy yo”.

 

A las mujeres desaparecidas las buscan menos que a los hombres

El Solecito tiene tres años y medio de vida. Se formó con madres de 200 desaparecidos. El caso más antiguo de hace un decenio, el más reciente de hace semanas. La mayoría no denuncia, sobre todo si las desparecidas son mujeres. A las mujeres las buscan menos que a los hombres, por la revictimización que se hace de ellas.

Sólo han logrado encontrar a tres de esos 200 casos del colectivo El Solecito. El primero fue un fiscal, al parecer le pisó los dedos a alguien y lo mataron junto con su secretario. Las mujeres de El Solecito cargaron su ataúd y lo acompañaron a su última morada.

“Donde hay un vacío que deja el gobierno, la sociedad civil lo llena. El tejido social está degradado, igual que la procuración de justicia, la impunidad es del 99 por ciento”, afirma. “Incluso ha habido casos que del MP los mandan a la Marina, cuando ellos no tienen facultades para tomar datos ni investigar”.

Lucía de los Ángeles Díaz, una de las fundadoras de El Solecito Veracruz. Foto: Dianeth Pérez Arreola

Hasta 80 mil desaparecidos que el gobierno no reconoce

En Tamaulipas hay entre 50 mil y 80 mil desaparecidos, apunta Díaz, quien dice que el cálculo de los desaparecidos a nivel nacional de 30 mil personas que reconoce el gobierno es erróneo. “Acuden a organismos internacionales para visualizar el problema de la falta de justicia en México. Hay casos de desaparecidos por la Policía municipal, la estatal y el propio ejército”.

De 19 desaparecidos donde según testigos fueron “levantados” por alguna autoridad, han encontrado varios de esos cuerpos en fosas clandestinas en Cardel y Santa Fe. Éste último lugar es muy cerca del centro de Veracruz y justo atrás del recinto portuario. Ahí los criminales cavaron una fosa enorme, donde han encontrado 250 cráneos y más de 10 mil restos óseos.

El colectivo descubrió en agosto un cementerio clandestino en Colinas de Santa Fe, donde hasta la fecha han localizado 142 fosas con 281 cuerpos. Es una zona aledaña al recinto portuario y la muestra del horror que vive Veracruz. La brigada de búsqueda de El Solecito va con sus varillas de dos metros, las clava en el suelo donde ven tierra removida o un patrón anormal en las áreas con vegetación. Es un trabajo duro enterrar las varillas a golpe de mazos y martillos. Después hay que sacarlas y olerlas para detectar cualquier rastro del fuerte olor a putrefacción.

La fundadora de El Solecito explica que también se detectan cuerpos por el sonido de los martillazos en las varillas. El calor de Veracruz es húmedo y la labor de búsqueda es muy ardua. Ninguna autoridad los acompaña, solo informan una vez encontrados restos humanos. Los cuerpos vienen por lo general envueltos en vendas o bolsas de basura, muchos completos, pero otros despedazados. Hay 14 restos óseos sin identificar.

Lucía narra que personal de seguridad de esa zona federal también ha desaparecido, así como miembros de la Marina y el ejército, pero las autoridades en su afán de ocultar las dimensiones del problema, no lo informan.

Hubo tres marinos que estaban desaparecidos. La madre de uno de ellos llamó a Lucía Díaz, pero estaba tan aterrorizada que se arrepintió de llamar y nunca más supo de ella. Encontraron los cuerpos de dos de los marinos en la zona de El Arbolillo, una pequeña comunidad a 60 kilómetros de Veracruz. Al tercero no lo han encontrado.

Hubo un empresario chileno dedicado a sistemas de seguridad y custodios, también fue secuestrado y su familia salió de Veracruz muy asustada. Encontraron la identificación en una de las fosas y la Embajada de Chile sigue de cerca el caso, cuenta Díaz.

La coordinadora de El Solecito señala que tiene imágenes satelitales de Veracruz desde el 2009 a la fecha y ahí se observa que a partir del 2010 -el año en que Javier Duarte empieza a gobernar la entidad-, inicia una mancha de tierra en la vegetación, que crece cada año hasta que en 2016 llega hasta las cercanías del recinto portuario.

“En 2015 puede verse el área de San Julián con vegetación y en 2016 aparecen las fosas. Hace un par de semanas encontraron lo que parece el cuerpo de una joven. Hace días, otra fosa. Llama la atención que los cuerpos siempre se encuentran con muchos vendajes y en bolsas de basura. Ningún casquillo ha sido encontrado en las fosas”, dice.

 

La vida humana en México no tiene ningún valor

Díaz estuvo en Países Bajos gracias al programa de Justice and Peace, de protección a defensores de derechos humanos. “No venimos a pedir dinero”, dice enfática. “Venimos a visibilizar el problema”. Han llevado 40 casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional.

Apenas hace unas semanas el presidente Enrique Peña Nieto promulgó una ley para abordar el caso de las personas desaparecidas en México, donde calculan unos 30 mil casos, aunque muchos no denuncian y las cifras verdaderas serían mucho mayores.

“Al principio éramos 15 mujeres, y hubo una época en que encontrábamos fosas todos los días. La vida humana en México no tiene ningún valor, no hay quien te respalde si te pasa algo”, manifiesta Díaz.

Roberto Campa, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, las dejó plantadas en tres ocasiones, hasta que después de mucha presión por parte del colectivo, consiguió la colaboración de la Policía Federal Científica. La propia Díaz logró el apoyo de Alemania para realizar los estudios de ADN junto con forenses de Guatemala. Tienen 1350 muestras de ADN y realizan campañas en diversos puntos de Veracruz para que los familiares de la persona desaparecida se tomen una muestra. Para esto, cuenta Díaz, piden a las iglesias católicas ser el punto de reunión para información y toma de la muestra, pero no es nada fácil lograr la cooperación de la iglesia.

“La fiscalía tomaba muestras de los cuerpos recuperados pero no las procesaba. Para Veracruz hay 2500 muestras, la PGR tomó otras mil. Campa prometió que en seis meses todos estarían identificados, lo cual no sucedió”, apunta.

En El Solecito se ofrece ayuda psicológica y jurídica. El fiscal general no se sienta con ellas y las bloqueó en Twitter. El cambio del PRI a PAN en el gobierno de Veracruz no ha significado ningún cambio para ellas. “Todo lo que Yunes prometió, no lo ha cumplido”, comenta Lucía. “La búsqueda de mi hijo es lo que me mantiene viva”.

 

Dianeth Perez Arreola
Periodista independiente. Colaboradora de Los Ángeles Press. Radica en Holanda.

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