Guadalupe Lizárraga Miércoles, 16 de Mayo del 2012, 09:41
Por Ricardo V. Santes Álvarez*
Las encuestas sobre preferencias electorales revelan lo que una muestra poblacional opina acerca de algún candidato en un momento determinado. Orientan y permiten suponer posibles resultados de una elección. Cuando son realizadas por instancias reconocidas por su profesionalismo e imparcialidad, las encuestas generan en la sociedad inclinación a aceptar como válidos y legítimos los resultados del proceso electoral; por supuesto, si ocurre lo esperado, es decir, lo que éstas anuncian. Porque si ocurre lo contrario, aparecen la duda y la incredulidad.
Publicidad
Por razones varias, que llamaré simplemente “metodológicas”, es normal que existan discrepancias entre los resultados que aportan diferentes encuestadoras. En el actual proceso electoral, varias han dado a conocer los suyos y, en la generalidad, un dato aparece como irrefutable: Enrique Peña Nieto mantiene considerable ventaja sobre los demás aspirantes presidenciales.
Así lo han consignado a lo largo de todo este tiempo fuentes como Grupo Reforma, María de las Heras y El Universal, entre otras. La impresión es que el candidato del PRI va en un Ferrari y nadie lo detendrá; que la lucha, si acaso se da, es por el segundo sitio entre Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador. Pero incluso ahí, la aspirante del PAN ha sido ubicada en ese segundo puesto, con ligera ventaja sobre el candidato de las izquierdas.
La compatibilidad entre los resultados aportados por las encuestadoras a lo largo del proceso parece propiciar un ambiente de acuerdo sobre las posiciones a las que los candidatos presidenciales realmente pueden aspirar, esto es, “si la elección fuera en este momento…”, ya sabe usted cuál sería el resultado.
De manera no explícita en el imaginario social se construye la idea que ya todo está decidido. Si algo de aderezo puede tener esta elección es el de saber quién se queda con el segundo lugar. Por ejemplo, en la encuesta que publica El Universal, este 14 de mayo, la pimienta la pone López Obrador, pues aparece con una preferencia de 24.8%, mientras que Vázquez Mota presenta 23.1%. Es decir, la aspirante azul ya bajó al tercer sitio. Sí, pero no. Porque como la misma nota lo aclara, aunque “la tendencia muestra que López Obrador está mejor posicionado que su contraparte panista [los números que hacen la diferencia] aún se encuentran en el margen de error”. Entonces, una bajó y otro subió, pero puede que no.
Publicidad
Aquí emerge un escenario con dos mensajes. Primero: El puntero en las encuestas es inalcanzable; la votación del 1 de julio simplemente confirmará lo que ya se sabe. Segundo: A estas alturas, ni la señora Vázquez Mota ni el señor López Obrador se han apoderado del segundo lugar, así que deben luchar entre sí para conseguirlo; y quién sabe, posiblemente algo extraordinario catapulte a quien lo tenga hasta intentar arrebatarle la presidencia a Peña Nieto. Sin embargo, el terreno donde se ha construido este escenario no es del todo sólido.
Ofrezco dos botones de muestra:
1. Una encuesta realizada por María de las Heras, entre el 24 y el 27 de marzo, donde informa que la intención del voto a favor de López Obrador se emparejó con la de Vázquez Mota, de inmediato recibió una cascada de críticas, pues sus resultados no eran compatibles con los que en esa oportunidad dieron otras empresas, como Ipsos-Bimsa y Grupo Reforma, quienes daban ente 7 y 10 puntos de ventaja a Vázquez Mota sobre López Obrador. La explicación pudo descansar en la metodología, pero queda claro que aún las empresas serias pueden discrepar fuertemente entre sí.
Publicidad
2. Los medios de información documentan que cada vez más personas cuestionan los intereses que puede haber detrás de algunas encuestadoras, por lo que la credibilidad que les inviste se ve mermada. Lo peor de este asunto es que, por contagio, las empresas que actúan con imparcialidad también sufren este descrédito.
El cuestionamiento se resume a lo siguiente: de cara al actual proceso electoral ¿creen los ciudadanos en las encuestas y en las encuestadoras? Si es así, queda por saber si la curiosidad nos remitirá a interesarnos exclusivamente en quién se quede, finalmente, con el segundo lugar, porque el primero ya está dado.
A reserva de abundar sobre ello posteriormente, cierro con este apunte: La señoraVázquez Mota dice que será Presidenta; que el retorno al pasado sería muy grave para México. El señor López Obrador dice que será presidente; que el regreso del PRI llevaría a México al despeñadero. Mientras tanto, el señor Peña Nieto no sólo dice que será presidente sino que diversos sectores, por razón de las encuestas, ya lo ven como presidente. Convendría saber qué piensan y harán al respecto la aspirante del PAN y el candidato de las izquierdas; que digan si su interés por México es mayor que el interés personal o de partido.
*El autor es investigador mexicano del Colegio de la Frontera Norte
Twitter: http://twitter.com/RicSantes
Tags
- Andres Manuel López Obrador
- elecciones 2012 Mexico
- Enrique Peña Nieto
- Josefina Vazquez Mota
- Quadri de la Torre

