Elección de diputados en México, ¿tiempo de reformas?

11 de octubre del 2017

Con voz propia

Foto: red

Amador Rodríguez Lozano

Escribí un comentario en Facebook respecto a la representación política, que generó muchas respuestas de todo tipo, casi todos en contra de esta forma de elegir diputados. Independientemente de la carga política y emotiva de cada caso, decidí tratar de explicar cómo funciona esta institución. No intenté convencer a nadie, solo intentaba aportar elementos para el debate en la red.

En principio, existen dos grandes sistemas para elección de personas tendiente a la formación de gobierno. El sistema de mayoría relativa (utilizado en Gran Bretaña) y el de representación proporcional pura (utilizado en Francia). También se crean combinaciones de ambos, como el caso mexicano. Mixto, con predominante mayoritario (300 de mayoría y 200 de representación proporcional). Alemania también usa este sistema, pero con predominante proporcional. (100 de mayoría y 609 de representación proporcional).

En el sistema de mayoría el que gana, aunque sea con un voto, es el elegido. Es sencillo, se sabe siempre quién gano de inmediato. Genera gobernabilidad y también produce sistemas de dos o tres partidos, pues apoya a los partidos grandes y castiga a los pequeños, por eso es un sistema que se considera injusto, o al menos no equitativo, pues nacionalmente se puede obtener más votos, un partido y perder la elección. No sólo eso, ganaría muy pocos diputados, aunque haya sacado más votos en la elección nacional, pues puede perder con un voto en distritos pequeños y ganar distritos grandes con gran diferencia de votos. Aquí el sistema premia a los partidos que tienen mejor distribución de electores. Ejemplo, el partido A, gana por un voto, 100 contra 101, al partido B, en el distrito uno, pero pierde por 900, en el distrito dos. Este ejemplo es simple, el partido uno, con 101 votos ganó un distrito y el partido dos, con 1000 votos, ganó también uno. Por eso el sistema de mayorías se considera injusto, pues muchos electores quedan sin ser representados debidamente.

Para evitar esta distorsión, se creó el sistema de representación proporcional. Éste es un modelo matemático, que busca que, sin importar los distritos, llamado uninominales, porque cada partido nombra a uno y solo uno, por cada distrito. A cada partido se le asigna el número de diputados llamados plurinominales, porque se registra una lista de nombres, de acuerdo al monto total de votos alcanzados. Hay muchas fórmulas, todas ellas matemáticas, pero dos principales son las de resto mayor y resto menor: De resto mayor, cuando no le alcanza el común denominador y sobran aun diputados por repartir, se le asigna al partido que tenga el mayor número de votos, aunque no le alcance para cubrir el denominador. De resto menor, en el sentido contrario, al partido que tenga menos votos, se le asigna un diputado.

Cada una tiene un objetivo diferente. Para beneficiar a los partidos chicos se usa el de resto menor, para fortalecer a los partidos grandes se aplica la fórmula de resto mayor. En la fórmula, se divide la votación nacional, entre el número de candidaturas y resultará un número llamado cociente y cada partido tendrá el número de candidaturas que le alcance con la votación obtenida. Por ejemplo, 5 millones de votos, para repartir 300 diputados, cada partido deberá contar con 16,666 votos por cada diputado. Tendrá tantos como esa cifra se contengan en su votación. Por ejemplo, el partido A, obtiene un millón de votos, esto se divide entre 16,666. Este partido podría tener 60 diputados y le sobrarían votos, 2 400, depende de la fórmula, tal vez podría, obtener otro.

Se trata de ser lo más justo posible. El mismo porcentaje de votos sea casi igual al número de personas. En el sistema de mayoría, cada elector cuenta con un voto y lo mismo en la representación proporcional, en el sistema mixto. Los electores tienen dos votos, pues eligen a la vez al diputado de mayoría y a los de lista que están en la parte de atrás de la boleta. Las listas también tienen modalidades, cerrada, el elector vota o rechaza la lista completa, lista abierta, el elector puede cambiar el orden de la lista, poniendo al último en primero, si ésa es su voluntad. También se da la modalidad de que el elector, inscriba un nombre que está en la lista, esto se considera más democrático, pero es más complejo a la hora de sumar los votos.

Sé que la ciudadanía está molesta porque considera que los diputados no han cumplido con su trabajo de representar al pueblo. Y en parte tiene razón. Además del comportamiento falto de ética y moral de cada individuo en el poder público, el sistema electoral se ha distorsionado en México, pues al no haber reelección, el diputado se debe más al partido que a sus representados. Pero también teórica y técnicamente hay problemas en el sistema electoral. En 1994, escribí el libro Lo claroscuro de la representación política, si alguien está interesado en profundizar en el tema, está publicado por la Editorial Porrúa. Tal vez, es momento de grandes y serias reformas electorales.

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