EEUU: Por qué es importante presumir que Trump es inocente

José Jorge Martínez

El principio de presunción de inocencia es afectado por la lucha política, perjudicando el derecho a una información veraz, así como a la producción de la verdad legal como garantía para todos.

El presidente del Comité de Justicia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos dijo que negarse a ejercer la acción penal contra el presidente Donald Trump se daba “sin importar la evidencia existente conforme a la ley». Encontrar una sospecha de culpabilidad, cuando el fiscal especial indicó que la evidencia fue insuficiente para encontrarlo inocente o culpable, implica suprimir la presunción de inocencia para destruir su reputación. 

La masiva investigación recientemente concluida por el fiscal especial de Estados Unidos, Robert Muller, tuvo como objetivo principal determinar una eventual intervención de Rusia en las  pasadas elecciones generales, y la colusión de la campaña del Presidente Donald Trump con ese país para conseguirlo.

Luego de 2,800 citaciones, el testimonio de 500 personas y otros tantos cateos, Muller encontró responsable a ese país de intervenir, pero no de coludirse al presidente y a su equipo.

Sin embargo, en la carta que dirigió al Congreso, el Fiscal General de Estados Unidos, William Barr, citando el informe dijo que luego de una “investigación a fondo de los hechos”, el fiscal especial se abstuvo de ejercer la acción penal contra Trump por obstruir la investigación, al haber encontrado en cada una de las conductas investigadas el mismo número de razones para hacerlo, tanto como para lo contrario.

Barr explicó que también él mismo se abstuvo de ejercer la acción penal porque la ley requiere certeza de que la conducta tuvo la intención de corromper un proceso legal, más allá de toda duda razonable, cuando Muller consideró a las evidencias como insuficientes.

En resumen, de acuerdo a principios jurídicos universales, no sólo de los estadounidenses, sin pruebas suficientes para declarar responsable a una persona de un delito, lo que procede es la presunción de inocencia.

La presunción -entendida como un estado que debe permanecer por la falta de una evidencia que no deje lugar a dudas- es una garantía de todo orden jurídico a fin de preservar la integridad de las personas.

En consonancia con el informe, la Casa Blanca y los republicanos destacaron la exoneración del grave crimen de colusión con una fuerza extranjera para intervenir las elecciones. Sin embargo, la prensa en su mayoría y los demócratas, resaltaron que el Fiscal Especial evitó exonerar a Trump del delito menor de obstrucción.

El presidente del Comité de Justicia de la Cámara de Representantes y uno de los principales líderes demócratas, Jerrold Nadler, interpretó que el informe indicaba que la negativa a ejercer la acción penal se daba “sin importar la evidencia existente conforma a la ley y que cualquier rechazo a publicar el informe sería equivalente  a un “encubrimiento”.

Encontrar una sospecha de culpabilidad cuando Muller -como funcionario independiente- indicó que la evidencia fue insuficiente para encontrar al presidente inocente o culpable, implica arrojarse fuera del discurso de la ley con el único fin de suprimir el principio de presunción de inocencia para destruir su reputación.

Esto es un hecho significativo para todos quienes somos audiencia de los medios de comunicación, porque ilustra  cómo se construye la información a partir de la cuál forjamos nuestra opinión.

Las declaraciones de Nadler, líderes de opinión y otros demócratas, tienen origen en posiciones políticas, más que en el establecimiento de la verdad a partir de hechos y pruebas que las sustenten con el fin de influir en el público.

Esta dinámica que suplanta la presunción de inocencia por la de culpabilidad, al lesionar el marco que instaura la verdad legal, pone en riesgo el ejercicio del derecho humano de legalidad que contiene a la presunción de inocencia.

Al mismo tiempo, perjudica el derecho a recibir una información veraz que permita elegir las políticas públicas que nos convienen a cada uno como ciudadanos, sin que las estrategias de desprestigio que forman parte de la lucha política nublen nuestra visión.

Por ahora, cuando haya una ausencia de pruebas en lo que se dice, queda en nosotros no caer en la trampa.

 

Fuente original: Publicament.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *