“¿Dónde está la raya invisible en la que trastabilla la vida de un periodista?”  

* Miguel Alonso Rivera Bojórquez, Galardón al Mérito en Periodismo del Comité Ciudadano Culiacán para la Cultura y las Artes Populares 

Por Cuauhtémoc L. Varela Villegas

 “¿Dónde está la línea invisible en la que trastabilla la vida de un periodista? ¿Qué tan caro puede ser el arancel por revelar la verdad? ¿Cómo saber dónde se encuentra esa delgada raya que es peligroso cruzar?” Esas fueron las interrogantes planteadas por el periodista Miguel Alonso Rivera Bojórquez al recibir el Galardón al Mérito en Periodismo, que le otorgó el Comité Ciudadano Culiacán para la Cultura y las Artes Populares, en el Teatro Modular Inés Arredondo (MIA) en el marco de las 32 Jornadas Culturales de Primavera Verano 2018 la noche del lunes 19 de febrero.

“Es imposible describir en tan breve espacio el cúmulo de emociones que entraña el periodismo, las tristezas, las alegrías, las cosas que nos toca ver. La lucha, los riesgos. Quiero brindar este reconocimiento a mis padres, soy hijo de maestros, al esfuerzo que hicieron y a la lucha que voy a seguir haciendo aquí, en memoria de ellos”, afirmó con voz pausada mientras el resplandor de la iluminación invadía el escenario.

Luego de recibir el reconocimiento de manos de la periodista Elizabeth Valdez Caro, mostró en su mirada una profunda emoción al recordar su paso por las salas de redacción de los periódicos. Ese espacio físico, tradicional y emblemático de la prensa escrita.

“En mi memoria está el recuerdo de aquellos (periodistas) que ya no están, que compartieron redacción con un servidor (en el periódico Noroeste), como Javier Valdez Cárdenas, Alfredo Jiménez Mota y Óscar Rivera Inzunza. Grandes seres humanos, y en El Sol de Sinaloa, Humberto Millán”, comentó. Periodistas asesinados, quizás, en esa búsqueda de la verdad y por revelar información que ocasionó el malestar de seres con las más bajas entrañas.

– No sabemos dónde está la línea –dijo–, nunca sabemos cuándo vamos a cruzar la línea.

Refiriéndose al riesgo de cruzar esa invisible frontera que coloca al periodista en zona de peligro, recordó los casos de los periodistas sinaloenses asesinados que se mantienen en la impunidad:

– A alguien le molestó algo que ellos plasmaron, que ellos escribieron, que ellos dieron a conocer. En memoria de ellos, de mis padres, de mi familia, de mi esposa y de mi hijo, brindo este reconocimiento”, precisó para concluir su mensaje.

Rivera Bojórquez nació el 25 de diciembre de 1968, en la humilde cuna de los maestros normalistas Luis Miguel Rivera Hernández y María Teresa Bojórquez Romero.

Para él, como dijera alguna vez el periodista y escritor cubano Alejo Carpentier y Valmont, el periodismo se convirtió en una maravillosa escuela de vida. Quería ser médico pero, debido a una etapa precaria de su vida, tuvo que abandonar sus estudios para trabajar. Fue lavacarros, empleado de tiendas de conveniencia, abarrotero, vendedor de muebles en diferentes empresas, auditor de una cadena de supermercados, obrero en Pemex, mesero, barman y ayudante de cocinero en innumerable cantidad de establecimientos. Incluso laboró como botarga, antes de convertirse en mecanógrafo del área de talleres de El Sol de Sinaloa, donde inició simultáneamente como colaborador.

A principios de los noventa, Jorge Luis Telles Salazar, director del periódico, lo contrata como reportero en la sección deportiva y, en 1995, obtiene el Premio Sinaloa de Periodismo en Crónica Deportiva “Gustavo D. Cañedo”.

Luego, como reportero de la sección local, se dedica a realizar trabajos especiales y el periódico Noroeste lo contrata de 1997 a 2000, integrando el equipo de trabajos especiales con los periodistas Elizabeth Valdez Caro y Luis Enrique Ramírez.

En ese periodo obtiene seis premios de periodismo en el certamen estatal de periodismo del periódico Noroeste: dos veces en el género de reportaje, dos en crónica social, crónica cultural y crónica deportiva.

En 1998 obtuvo el Premio de Periodismo “El Payo del Rosario”, de la Universidad Autónoma de Sinaloa y, en 1999, le entregan el Premio Sinaloa de Periodismo “José Cayetano Valades”, ambos en el género de reportaje.

Durante la administración del gobernador Juan S. Millán fue Director de Comunicación Social del sistema penitenciario y, simultáneamente, fue conductor del Programa Foro Deportivo en Megacanal, donde obtiene el Premio Sinaloa de Periodismo en Crónica Deportiva en 2001 y “El Payo del Rosario” en 2002.

Posteriormente, entre 2005 y 2012, fue Director de Comunicación de la Secretaría de Salud, la Secretaría de Desarrollo Social y Humano (SEDESHU) y el Hospital General de Culiacán, etapa en la que obtuvo diversos reconocimientos honoríficos.

Recibió el reconocimiento como el mejor alumno de la generación 2005-2009 de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad Autónoma de Sinaloa. De hecho, fui compañero de generación de Miguel Rivera, a quien conozco hace aproximadamente 20 años y tengo el privilegio de su amistad.

Fue asesor de comunicación en la Comisión de Salud y Asistencia Social de la LXI Legislatura del Congreso del Estado, de 2013 a 2016.

Actualmente estudia la Licenciatura en Psicología, por la UAS, y es titular de la Comisión de Comunicación de la Sociedad Sinaloense de Salud Pública, el Colegio de Medicina Legal y Forense, y coordinador de Comunicación Social del Centro de Estudios Universitarios Superiores (CEUS).

El escritor y periodista bielorruso, Ryszard Kapuściński, decía que “las malas personas no pueden ser buenos periodistas” y con Miguel Rivera esto aplica a la perfección. Él es un hombre bueno, sin duda, por eso es un buen periodista.

 El galardonado número mil

Con los 21 reconocimientos entregados en distintos ámbitos profesionales en la trigesimosegunda edición de las Jornadas Culturales de Primavera Verano 2018 se alcanzó la cifra de mil galardonados en 32 años.

Miguel Alonso Rivera, galardón al Mérito en Periodismo agradeció la postulación a Mario Pescador Osuna y a Manuel Petris Manjarrez, presidente del Comité Ciudadano Culiacán para la Cultura y las Artes Populares, A.C., por su designación.

—No ha sido una tarea fácil —expresó con emoción Manuel Petris—, pero han sido muchas las satisfacciones: comenzamos de una manera muy sencilla en el kiosko de catedral en 1986, también trabajamos en la concha acústica del Centro Cívico Constitución.

Recordó que las jornadas cultuales de verano iniciaron en 1987, seis meses después del festival de las artes cuya primera edición se celebró el primero de octubre de 1986 siendo presidente municipal Ernesto Millán Escalante (1986-89). Destacó la gran labor cultural y el aprecio popular de la primera dama municipal Dulce María Blando con “los Viernes culturales en el Patio”.

Manuel Petris Manjarrez nació el 25 de enero de 1958. Su abuelita y madre de crianza María Quintero Godoy fue una figura entrañable y determinante en su vida. Lo acompaña, como un ángel, desde 1995. Al recordar su vida, parafrasea a Joan Manuel Serrat: “mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero”. Recuerda la figura de su abuela, recortada su silueta con el atardecer, caminando con el patín del diablo con el que tanto había soñado su nieto. “Era diferente, era mejor que todos los demás”, comentó.

Probablemente se llega a ser lo que siempre se ha sido: -Comencé a escribir para vivir y ahora escribo para no morir- dijo alguna vez Carlos Fuentes-, porque hay cosas que sentimos en la piel, otras que vemos con los ojos, y otras que nomás nos laten en el corazón.

 

* Catedrático de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Redacción

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