Dignificar comercio en espacio público y promover deporte en Tepito, prioridades de María Rosete

12 de marzo del 2019

México de conciencia, Principal I

  • María Rosete un ícono de la cultura en el Barrio Bravo de Tepito, ofrece alternativas para prevenir las adicciones y la delincuencia.
  • Erradicar la estigmatización de los comerciantes ambulantes y lograr que se dignifique el trabajo en el espacio público.

Por Zavianny Torres.

Para María Rosete, diputada por el Partido Encuentro Social, la etapa de la infancia y la adolescencia en México debe tener especial atención del gobierno, “porque debemos hacer valer el interés superior del niño, y mantenerlo por encima de todo”. Respecto a la juventud, la diputada Rosete destacó la necesidad de trabajar con los adolescentes, por tratarse de una etapa muy difícil, en donde los jóvenes no tienen oportunidades: “están muy confundidos, la tecnología y la coyuntura no les ha permitido desarrollar sus plenamente sus habilidades y eso los tiene en un estancamiento total o en un desvío de sus capacidades, lo que tenemos que hacer es abrir oportunidades. Ya el presidente Andrés Manuel presentó programas para jóvenes, pero hace falta más, a los jóvenes no sólo nada más hay que darles, sino que hay que abrirles oportunidades para que ellos creen sus propios destinos”. Sin embargo, también el comercio en el espacio público es una de las experiencias de trabajo político para la legisladora, en la que apuesta por dignificar esta actividad.

En entrevista, la legisladora habla de su vida personal, de su formación política y su conciencia social, así como de los proyectos que impulsa la niñez y la juventud desde el corazón de la Ciudad de México. 

Sobre su infancia…

Nací en el barrio de Tepito. Mi padre y mi madre fueron hijos de migrantes durante la época revolucionaria. Entonces, mi abuelo paterno migrante del estado de Guanajuato, mi abuela materna migrante de Morelos, vinieron hacer cimientos y asentarse allí, en el barrio de Tepito, en la calle de Jesús Carranza. Mis padres aún viven, en el número 40.

Sin embargo, mi niñez fue de muchas carencias. Una infancia precaria totalmente, y desde que tengo uso de razón, las condiciones en las que hemos vivido eran de una completa pobreza. En un cuarto de 2X3 metros, vivía con mis hermanas, porque en ese tiempo éramos tres. Era en la calle de Libertad #150. Hacinadas totalmente, en un cuarto con esas dimensiones, únicamente, cabía un catre. Me acuerdo que teníamos una estufita de petróleo. Fueron situaciones muy precarias en las que yo viví, pero eso me ayudó, me enseñó, me hizo fuerte. Además, con una madre que tenía una discapacidad desde los tres años de edad. Para caminar se tenía que apoyar en muletas, y pues cuando yo nací, me convertí en su bastón, en su soporte. Y como la acompañaba para todos lados, también yo era sus manos. Desde entonces adquirí un compromiso por ayudar a los demás, tuve esa responsabilidad desde muy pequeña, y pues eso me dio la fuerza, los cimientos, la entereza y el carácter, para enfrentar los obstáculos, y de una u otra forma salir adelante.

Sobre su adolescencia…

Crecí entre el comercio, viví entre comerciantes, y de eso aprendí a sobrevivir, aún a pesar de que mi madre se esmeró para no dejarme sin estudios. Yo traté de irme superando académicamente, pero siempre compaginé mis estudios con el comercio. Fue mi vida. Ahí me di cuenta de todas las necesidades que tiene una persona que trabaja en la calle. Ahí me di cuenta de todas las arbitrariedades que se viven. Las sentí en carne propia, fuimos víctimas en muchas ocasiones de ello. Aún tengo presente la imagen de una niña de seis años viendo a su madre inválida que la arrastraban para quitarle su mercancía. Son recuerdos que llevo conmigo, que toda la vida los he cargado, son los que me marcaron y por eso yo tengo tanto interés, tanto empeño, en lograr que se reconozca a los trabajadores de la vía pública. Es urgente que terminen las arbitrariedades que padecen, los abusos de autoridad, la violación de sus derechos humanos, que se les respeten el derecho al trabajo.

Sobre su liderazgo… 

Nunca busqué tener un liderazgo, creo que eso ya se lleva en el carácter y por la educación que se recibe, porque desde la época que iba a la secundaria ya destacaba entre los demás. Ejercía un liderazgo del que no era consciente, lo desconocía totalmente. En el Colegio de Bachilleres, donde continué mis estudios, ya me gustaba el pensamiento de izquierda, me gustaba participar en las marchas de los estudiantes, me gustaba reclamar nuestros derechos, todo eso, pero durante el tiempo que fui comerciante nunca tuve la idea clara de llegar a ser una líder o una dirigente.

Lo que necesitaba era trabajar para ayudar a mi familia, para completar el sustento, el gasto familiar. Ése era mi propósito en la vida: ayudar a mi familia, y me fui formando políticamente ante la necesidad de tener un espacio donde trabajar. Yo quería independizarme como comerciante, y me lo impedían los dirigentes de esa época, en el Barrio de Tepito, donde había 60 0rganizaciones -la mayoría, varones-, el poder lo tenían los hombres y, pues no, en la vida pensé que yo llegaría a ser una líder. Quería un espacio para trabajar, y me lo negaban. Sólo quería un metro para colocar mi mercancía, y ahí es dónde me di cuenta cómo alrededor de mí, seguían otorgando espacios, mientras a mí me lo negaban por no someterme a sus condiciones. Yo me preguntaba: cómo puedo hacerle. Veía cómo los que tenían mucho poder económico lograban obtener más espacios, crecían en metros, crecían sus extensiones y con eso su poder económico era mayor. Hasta que me propuse lograr obtener un lugar, y fui a invadir una zona que aparentemente no estaba ocupada por comerciantes.

Venía por la calle de Tenochtitlan, pensando en cómo hacerle y de repente empecé a encontrarme con amigas de mi generación. Unas ya estaban casadas, otras seguían trabajando pero tampoco tenían un espacio para ofrecer su mercancía. Entonces, en ese momento, las invité a invadir ese espacio, y me fui visitando a otras compañeras, les preguntaba si aceptaban mi propuesta, y me decían: ¡sí, vamos!¡Pues, vente!

Así, en una cuadra se me unieron unas 70 mujeres que tenían ganas de tener un espacio donde trabajar. Las invité a cada una de ellas. Al siguiente día, por la madrugada -a las cinco de la mañana- asistieron todas, no faltó ninguna, y les dije: “agarren sus cajas de mercancía, y pónganlas en el lugar que encuentren vacío, ése va a ser de ustedes”. Yo, sin saber, porqué dije eso y actué de esa manera, pero les insistí, “aquí, así se ganan los lugares”. Así fue cómo lo hicimos. Eran los años noventa. 

Sobre los retos…

Me encontré con varios obstáculos, por ejemplo, el liderazgo de Miguel Galán, que por entonces era de los principales dirigentes de los comerciantes de Tepito. Era un personaje de mucho poder, tenía el control del barrio. Al sentir la presión de él, pues quería echarme para atrás, pero el ver a las mujeres que me habían seguido, a las amigas que confiaron en mí, eso me impulsaba, me exigía seguir adelante: ellas confiaron en mí y no les podía fallar.

Así logré la primera zona de comercio en la calle de Argentina. Nos desplazaron del Eje 1 Norte para reubicarnos en la calle de República de Argentina. Ahí fue mi primer logro, y quiero decir que soy la única organización en el Barrio de Tepito que ha logrado organizar a varias personas para obtener un lugar en la calle. Los lugares que hemos obtenido, no han sido a base de negociaciones oscuras, sino a base de trabajo, de una lucha social donde hemos ganado limpiamente.

Sobre la vida política…

Después de muchos años de andar en la lucha social, de haber llevado a muchas personas a ocupar espacios políticos importantes, el desencanto es inevitable, porque se da uno cuenta de que solamente nuestro valor es en las épocas electorales. El sector del Comercio ambulante no tiene una voz comprometida que lo sienta, que realmente se preocupe de las personas que trabajan en el espacio público y empezamos a considerar que se necesita una voz que lleve el sentir de todo este sector a las tribunas, donde realmente puedan ser escuchados, y pues empezamos a trabajar de una forma política. El trabajo nos ha traído a este espacio legislativo, pero no ha sido fácil, han sido muchos años de confiar en mucha gente que empoderamos con la finalidad de que pudiéramos ser vistos y escuchados en nuestros problemas, a través de un representante que nosotros impulsamos, pero nunca recibimos el apoyo que necesitábamos.

Entonces, ahora yo les digo a las organizaciones, a los comerciantes: siempre fuimos utilizados porque solamente valíamos en períodos electorales, pero ahora tenemos la oportunidad, porque quien ocupe un espacio aquí, quien tiene la voz es alguien que ha vivido, que sabe, siente cómo se vive dentro del comercio ambulante y lo llevamos en la sangre. Llevamos la camiseta puesta, sabemos lo que es estar en la lluvia, en el frío, en el calor, sabemos lo que es que se nos arrebate nuestra mercancía de una manera despiadada e indiscriminada, sabemos que es que se nos persiga para señalarnos como delincuentes por nuestra oposición política, sabemos lo que hemos vivido en carne propia. Nada de eso desconozco. Hoy tenemos una oportunidad de poder lograr que se dignifique la labor del trabajador en el espacio público.

Sobre las necesidades ciudadanas…

La situación que vivimos como país, a donde voltees, hay muchas necesidades. Recibimos -en esta administración- un país devastado, existe la confianza de la ciudadanía y la esperanza de todos nosotros de hacer un trabajo en conjunto entre alcaldes, diputados, senadores. Estamos unificando esfuerzos, criterios y trabajo, para que podamos en conjunto darle una solución a la ciudadanía. Parte de la solución que requiere la sociedad, solamente la podemos dar en unidad, de otra forma no lo podemos hacer, espero que esto se entienda.

Hago un llamado a todas las fuerzas políticas para que podamos hacer un trabajo coordinado, en conjunto, que cerremos filas y talentos para que podamos hacerlo y podamos atender las prioridades de la ciudadanía. Hoy veo de cierta forma de que no les ha “caído el veinte” que cada quien quiere hacer su trabajo aislado, y no debe de ser así. Debemos de estrechar estos esfuerzos para dar respuestas sólidas y contundentes, yo creo que el trabajo que podamos hacer dentro del Congreso, el trabajo que hagamos en esta legislación en cuestión de iniciativas, no va hacer suficiente si no lo acompañamos con el trabajo social y de gestión a través de todas las instancias.

Sobre el proyecto “Encuentros con Causa”…

Con el equipo de colaboradores del proyecto Encuentro con causa. Foto: cortesía

Estamos trabajando con dos proyectos: “Tepito, Cuna de campeones”, es un programa completamente social y deportivo, que su principal objetivo es erradicar la violencia y las adicciones entre los jóvenes. Creemos que es con las nuevas generaciones con las que debemos trabajar más arduamente, con los niños y la juventud es donde debemos poner todos nuestros esfuerzos para que este mundo pueda tener un cambio radical, para que este país pueda tener un cambio para los más necesitados. Hablábamos de que no hay oportunidades para los jóvenes, y si los jóvenes no tienen oportunidades, entre los niños menos, entonces la tarea es sacarlos de esa situación en la que están inmersos: del sedentarismo y la tecnología que los tienen absortos. El sedentarismo ha provocado enfermedades que los están aniquilando desde niños, nunca habíamos visto estadísticas tan preocupantes con casos de diabetes y obesidad infantil. La prevención es de seguridad y salud, mientras nosotros tengamos esos dos principios, vamos a poder ayudar mucho a las nuevas generaciones, vamos poder ayudar mucho a este país, y vamos a hacer algo que a lo mejor nadie se había preocupado y que va a ser muy benéfico en la vida de este país.

“Tepito, Cuna de campeones” es un programa de promoción del fútbol con los jóvenes. Este país es futbolero, entonces ¿qué sueñan los niños?, quieren ser jugadores profesionales de fútbol, quieren pertenecer a un club profesional para realizar esa actividad, aparte de que se desarrolla, gana dinero, tiene oportunidades, tienen un cambio radical de vida y pueden ser exitosos. Los niños sueñan con eso.

Desde el momento en que se integran al programa, lo primero que les exigimos es “no abandonar su escuela y tener mucha disciplina”. Consideramos que eso nos lleva a construir mejores personas, y lo hacemos en un barrio tan estigmatizado como es el Barrio de Tepito, donde este programa ya tiene grandes resultados. Hay un primer jovencito, de 15 años, que está en fuerzas básicas del Club Pachuca y que es una promesa y puede convertirse en un jugador profesional, con una beca cien por ciento pagada. Ahí tiene amplias oportunidades, porque ahí vive, estudia y tiene todas las posibilidades de éxito. También tenemos otros niños que ya están en tercera división, también filiales del Club Pachuca y con la posibilidad de que se abran otras puertas.

Sobre convenio con el Club Pachuca…

Tenemos un acuerdo directo con los directivos del Club Pachuca, estamos por firmar un convenio. Hay un vínculo entre “Tepito, Cuna de campeones” y el Club Pachuca. De esto tiene conocimiento Jesús Martínez y Marcos Garcés -directivos importantes del Club- ellos tienen conocimiento del trabajo, he ido a filmar algunos videos oficiales en comunicación social del Pachuca, solicitados por ellos mismos para difundir el programa de “Tepito, Cuna de Campeones”. Este programa ya ofrece sus primeros resultados, ya lo llevamos a Monterrey, ya lo impulsamos en cuatro alcaldías de la Ciudad de México, lo están solicitando en Reynosa, en Tijuana, en Veracruz y lo vamos a llevar a otros lados. , y en todos estos lugares vamos a ayudarles a que aprendan a desarrollarlo, cuales son los secretos de este programa y cómo van a poder ayudar a los jóvenes, y lo único que decimos, “aquí venimos a conceder sueños, esos sueños que ustedes tienen guardados, aquí venimos a tratar de hacerlos realidad, y es un sueño que puedes lograr queriendo y con perseverancia”. Todo el trabajo y el empeño que los jóvenes pongan es el éxito que van a tener”.

Guadalupe Lizárraga
Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com
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