Crónica de Mujeres sinaloenses
El XXXV Congreso de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas se realizará en Sinaloa del 26 al 29 de julio
La milagrosa experiencia de vida de Miriam Faviola Soto Quintero
“La historia es una corriente vigorosa de tradiciones, anhelos comunes e ideales mutuos: La herencia moral de los pueblos"
- Cronista e historiadora Miriam Faviola Soto Quintero Foto: Miguel Alonso Rivera
Por Miguel Alonso Rivera *
Nadie se explica cómo logró sobrevivir a tan terrible accidente. Nadie entiende como Miriam Faviola Soto Quintero se ha logrado recuperar de las lesiones tan serias que sufrió. Regresaba de comprar unas pastillas para la gripa en la farmacia de la esquina cuando, el 1 de abril de 2012 por la noche, fue atropellada. Al estar en la seguridad de las puertas de su casa no se percató del motociclista que subió a la banqueta para atropellarla.
Fue el impacto de una cuatrimoto grande que iba a exceso de velocidad, al parecer jugando carreras, lo que le ocasionó traumatismo craneoencefálico y fractura de cadera. El imprudente conductor iba acompañado de otras personas en el vehículo y se dio a la fuga. El impacto que sufrió Miriam Faviola la impulsó a varios metros de distancia dejádola inconsciente. Así la encontraron sus familiares, agonizando en un charco de sangre tirada en la calle. Inmediatamente se dieron cuenta de la gravedad de la situación. Fue trasladada y hospitalizada en el área de terapia intensiva del Hospital Regional del ISSSTE “Dr. Manuel Cárdenas de la Vega” con un diagnóstico de pocas probabilidades de vida.
El neurólogo Miguel Humberto García Inda Villa la valoró de inmediato. El director y subdirector Martín Gaxiola y Efrén Encinas, al tener conocimiento del caso, expresaron su apoyo y cuidaron de su atención médica. Alguien le dijo a la familia: “Hay que prepararse para lo peor”. Pero Miriam logró sobrevivir en la Unidad de Cuidados Intensivos bajo la diligencia y fidelidad al paciente por parte de enfermería. Fue observada por el neurocirujano Sergio Antonio Mancillas Manjarrez y el traumatólogo De la Vega. Veintiún días después, el 22 de abril, la dieron de alta.
Durante los primeros dos meses requirió de cuidados y atenciones especiales en su hogar. Necesitaba auxilio para cualquier movimiento que quisiera realizar. La aseaban y le cambiaban los pañales en una cama donde estaba acostada todo el día. La situación económica era difícil y requería con urgencia de apoyo para salir adelante, de lo contrario el deterioro sería inminente.
No obstante, la ayuda llegó de donde menos imaginaba. “Estoy muy agradecida con el señor Juan Ernesto Millán Pietsch" –expresa-, "porque fue quien me dio lo que necesitaba para recuperarme". Miriam se refiere al funcionario titular de la Secretatría de Desarrollo Social y Humano, dependencia que la ayudó con una silla de ruedas, una andadera, un bastón, y apoyo económico para la terapia física. En mayo empezó a dar sus primeros pasos con una andadera, para junio ya podía usar el bastón. Los médicos que la atendieron califican su recuperación de impresionante. Es raro que alguien que es atropellado y sufre golpes tan severos, como en el caso de Miriam, se pueda salvar y mucho menos recuperar de una forma tan increíble.
Uno de sus secretos, dice, es la alegría. Ya desaparecieron las escoriaciones de su cuerpo y las hematomas de su rostro. También ha logrado recuperar la movilidad que había perdido en sus manos, extrañamente después de quitarle unas suturas de su cráneo. Han pasado casi cuatro meses y se ha fortalecido. Hoy en día, camina sin bastón dentro de su casa pero requiere andadera y silla de ruedas para acudir al centro de rehabilitación donde sigue con ahínco su terapia física. "No recuerdo nada. Mi memoria se borró –admite al contar su experiencia-, del día del accidente al momento en que abrí los ojos en el hospital no tengo ningún recuerdo”. Su familia la acompaña con sonrisas. Miriam no entiende qué fue lo que sucedió. Quizás no había llegado la hora de partir. Miriam es una cronista brillante. No cesa en su actividad creativa y tiene varios proyectos. Por eso, quizás, sigue aquí: porque tiene una cita con la historia y con su destino.
Una cita con la historia
Miriam Faviola Soto Quintero nació en Alisos, Badiraguato el 20 de agosto de 1974, siendo la primera de dos hijas y un hijo de Héctor Soto Iribe e Irma Quintero Valenzuela, ambos originarios de Alisos y El Mezquite, Badiraguato, respectivamente. Su educación primaria y secundaria la realizó en escuelas públicas. Al culminar una carrera técnica, fue secretaria en el área de organización electoral durante las elecciones locales en Sinaloa de 1992. De 1993 a 1997 fue secretaria de un funcionario electoral.
Durante 1998 se desempeñó como secretaria en un despacho de abogados y después en el XII Consejo Distrital Electoral para la organización de las elecciones locales de ese año. “Sin saber todavía si encontraría trabajo decidí renunciar a esas actividades, porque deseaba seguir estudiando y eran trabajos muy estresantes y absorbentes que, de continuar en ellos, no me lo permitirían".
De 1999 a 2000 fue secretaria del Director del Desarrollo del Deporte del Instituto Sinaloense de la Juventud y el Deporte (ISJUDE), actualmente Instituto del Deporte (ISDE), colaborando en la realización del 1er. Congreso Nacional de Medicina y Cultura del Deporte, y 1er. Encuentro Internacional de Profesionales de Medicina del Deporte y Ciencias Afines.
Durante esa misma época ingresó a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), para ser –a partir de ese momento –siempre universitaria, al cursar la preparatoria en la Escuela Central Nocturna Semiescolarizada de la UAS.
Tenía que cumplir su primer cita con la historia: su vida cambió al ingresar al Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa (AHGS), el año 2000, al comenzar a desarrollar trabajos como archivista e investigadora. Era su primera contribución al libro Historia de la Educación en Sinaloa. Línea del Tiempo sobre Educación 1900-2000 editado por COBAES, AHGS y SEPyC, con la coordinación de los maestros en Ciencias Gilberto J. López Alanís y Margarita Armenta Pico.
Por su experiencia, en 2001, fue convocada para ser capacitadora electoral para las elecciones locales en Sinaloa de ese año. En 2002, colaboró en la Línea del tiempo del municipio de Badiraguato al trabajar en el Tomo I de la Colección “18 Encuentros con la Historia”. Este trabajo fue dedicado a Badiraguato, bajo auspicios instancias gubernamentales y culturales como la academia “Roberto Hernández Rodríguez”, AC, coordinados por José María Figueroa Díaz y Gilberto J. López Alanis.
“Redescubrí mi pasión por la historia. Todo lo que tiene que ver con el pasado me encanta, especialmente el amor a mis raíces y el periodo de la revolución en Badiraguato”, dice.
Fue así como acudió a su segunda cita con la historia en 2003, al seguir su vocación en la Facultad de Historia de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), y obtener una beca del Proyecto Censo Guía de Archivos de Iberoamérica. Este proyecto fue posible gracias al auspiciado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España y la coordinación del Archivo General de la Nación, a través del Sistema Nacional de Archivos. De manera sobresaliente culminó su carrera como licenciada en Historia en 2007. Durante ese tiempo, fue Consejera Técnica de la Facultad de Historia de la UAS de 2003 a 2005 y posteriormente, Consejera Universitaria representando a la Facultad de Historia de la UAS, de 2005 a 2007.
Durante esa época de estudios, en 2004, participó en la elaboración de la Guía General del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa. Voz vieja (en Cahíta). Revista del AHGS y colaboró en la publicación Ciudad Universitaria (Culiacán) Utopía y realidades, bajo los auspicios del AHGS e Instituto de Investigaciones Económicas de la UAS. Ambos trabajos editoriales bajo la dirección de Gilberto J. López Alanís.
En 2005, participó en el trabajo Conductas y representaciones ante la muerte en el Noroeste y Occidente de México en las postrimerías de la Colonia 1750-1820, que encabezó el Dr. Samuel O. Ojeda Gastélum, Coordinador de la Maestría en Historia de la UAS.
En 2006, participó en el II Encuentro de Historiadores de Sinaloa: su quehacer y perspectiva con la ponencia "Población y vida en Badiraguato durante la revolución", y en la Segunda Jornada de Historia Sociocultural de la Facultad de Historia de la UAS presentó la ponencia "Rasgos demográficos de Badiraguato durante los años revolucionarios (1910-1920)", en la que hizo hincapié en un Badiraguato visto a través de los documentos del Registro Civil.
En ese mismo año, inició su trabajo asistiendo al investigador Alonso Martínez Barreda, catedrático de la Facultad de Historia de la UAS, sobre la Revolución en Sinaloa.
Asimismo acudió a los Seminarios La religión y los jesuitas en el noroeste novohispano del Colegio de Sinaloa en 2007 y en el Seminario Internacional sobre Gobierno y Políticas Públicas, con el tema Gestión para el Desarrollo: Los retos del sector público ante la crisis, en 2009.
En 2010, acudió a su tercera cita importante con la historia, al escribir y publicar la Monografía de Badiraguato, proyecto coordinado por La Crónica de Sinaloa. Ha participado en diversos cursos, seminarios y diplomados de desarrollo integral de equipos laborales, ortografía y redacción avanzada, relaciones humanas y motivación laboral, administración de tiempo y manejo de prioridades, diplomados en administración de documentos, archivística general así como selección y valoración documental.
Desde 2010 es miembro activo de La Crónica de Sinaloa, tomando protesta al presentar como requisito un artículo de la historia del municipio de Badiraguato, y actualmente participa activamente con trabajos relativos a la historia de este municipio.
El estudio de las muertes como servicio social
“Mi servicio social –comenta- lo hice trabajando en el "proyecto Fuentes" para el estudio de las defunciones en Culiacán durante la segunda mitad del siglo XIX, en apoyo al titular de la investigación, Samuel Octavio Ojeda Gastélum. El trabajo consistía en la captura de testamentos obtenidos del Archivo General de Notarías y obtener información de las actas asentadas en los libros de defunción del Registro Civil del Municipio de Culiacán. De estos documentos, se tomaba el número de acta, el mes de fallecimiento, la causa de muerte, el sexo, edad, la ocupación, el mes del deceso y el lugar donde ocurrió el deceso”.
“La información –explica- que contienen los testamentos, así como la que se logró extraer de las actas sirvió para la construcción de una base de datos". Ello permitió al encargado del proyecto recrear un escenario y orientar a futuros investigadores sobre un estudio de la muerte y sus causas, la religión de las personas, cómo se hacían sus testamentos y qué información contenían. También ayudaba esta base de datos a estudiar algunas familias sobre su estatus económico, programas de salud, enfermedades, rango de edad en los fallecimientos, las profesiones con las que se contaban en la época y a qué se dedicaba la población y los lugares en los que ocurrían mayores decesos. Otro dato que se aportaba era medir en qué meses del año ocurrían más muertes y cuáles eran las causas, para poder explicar los factores que influían en las enfermedades. "Todo lo anterior quedaba en dichas fuentes documentales”, dijo.
“El objetivo principal de mi trabajo fue mostrar a los futuros prestadores del servicio social la importancia de contribuir con nuestros estudios al desarrollo de la sociedad", dice Miriam. “Pienso –sostiene- que es de gran importancia para nuestra sociedad conocer la historia de nuestros ancestros y con la información que he obtenido en mis investigaciones siempre he buscado enriquecer la historia del estado de Sinaloa, y el municipio de mis raíces, Badiraguato”.
Fue así como Miriam amplió el trabajo, por inquietudes personales, a Badiraguato, Cosalá, Concordia, Mazatlán y Mocorito. Los datos tomados de diferentes fuentes documentales comprendieron del año de 1829 a 1899.
“Durante cualquier investigación –reconoce- debemos estar concientes de que existen ciertos peligros al verificar los libros del registro civil y uno de ellos es el de salirse del protocolo del proyecto, ya que uno puede dejarse llevar por otros hechos, que son de gran importancia, pero poco tienen que ver con nuestro objeto o problema de investigación, restando así tiempo de culminación del proyecto, pero dando inicio, al mismo tiempo, al posible desarrollo de otros temas”.
Por ejemplo, independientemente de las defunciones de ese periodo, del análisis de este trabajo advirtió que durante esa época tuvo lugar una mejora y una baja en la exportación de garbanzo, debiéndose esto tanto a los factores internos como externos, dígase la Segunda Guerra Mundial y el proteccionismo de países como Estados Unidos.
Los archivos históricos en Sinaloa
El 23 de agosto de 1999, el gobierno de Sinaloa firmó el decreto que dió lugar a la creación del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa, el publicado el 15 de septiembre en el Periódico Oficial del Estado. La inauguración fue el 8 de octubre de ese mismo año.
El 13 de agosto de 2001, los acervos del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa fueron trasladados al edificio de la calle Gral. Antonio Rosales No. 256 Pte., del Centro Histórico de Culiacán, edificio que era ocupado por la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa y tras su cambio, este inmueble pasó a ser el depositario del acervo documental de Sinaloa.
“El entonces gobernador –argumentó para la creación del Archivo Histórico- en su Plan Estatal de Desarrollo que, de manera cotidiana, en las diversas dependencias de la Administración Pública Estatal, se generan numerosos acontecimientos y actos políticos, jurídicos y sociales que marcan la vida y la historia de la entidad, quedando como testimonio los documentos, que serán las únicas pruebas fehacientes en un futuro y que, por carecer de un lugar adecuado para concentrarlos, se dispersan, dificultando la posterior reconstrucción de la historia del estado”. A partir de ahí se ha dado el rescate de la historia en Sinaloa.
“Por eso, recuerda Miriam, fue un honor para mí, hacerme responsable del Departamento de Fondos Históricos, Colecciones y Restauración del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa". Ahí estuvo de enero de 2011 al 9 de febrero de 2012, dependiente de la Secretaría General de Gobierno, y participar en el Programa Operativo Anual 2012”. Ésa fue su cuarta cita importante con la historia.
“Una satisfacción personal –recuerda- fue recibir, en enero de 2012 -en calidad de resguardo-, el acervo cultural de la primer escuela de periodismo en el noroeste de México, la Escuela de Comunicación Social, y por eso mantengo mi deseo de impulsar la creación, desde entonces, de la Biblioteca “María Teresa Zazueta y Zazueta” en el Archivo Histórico de Sinaloa”.
Su quinta cita con la historia fue el 2 de septiembre de 2011, en Sesión Extraordinaria, cuando fue aprobado por unanimidad de los regidores en Sala de cabildo, los nombramientos de cronistas oficiales del municipio de Badiraguato, en las figuras de Miriam Faviola Soto Quintero y José de Jesús Caro Medina.
Dos meses después, el 12 de diciembre de 2011, fue inaugurado el proyecto de creación del Archivo Municipal e Histórico de Badiraguato con el propósito de poder divulgar los valores humanos, regionales e históricos que fortalezcan la identidad cultural de los badiraguatenses. En ese escenario, Miriam presentó el libro Badiraguato, una monografía en la que relata los postulados básicos de la Revoución Mexicana y la historia del municipio. Actualmente, la cronista, aunque en recuperación, sigue trabajando en el fortalecimiento del Archivo Municipal e Histórico de Badiraguato.
Su sexta cita con la historia se dio cuando, siendo desde 2011, tesorera de La Crónica de Sinaloa, AC, encabezó los días 2, 3 y 4 de diciembre de 2012, el XII Congreso Estatal de la Crónica de Sinaloa, AC, en Mocorito, Sinaloa. Miriam fue, a partir de entonces, parte importante del comité organizador del XXXV Congreso de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A.C., a desarrollarse en las ciudades de Guamúchil, Mocorito y Angostura, Sinaloa del 26 al 29 de julio próximos, del año en curso.
Recuerda que el último Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas celebrado en Sinaloa correspondió a la XXIV edición y fue del 26 al 30 de septiembre de 2001, en el Casino de la Cultura en Culiacán, con una inusual invitación del Capitán José Román Pedregal Soto, entonces Director de Prevención y Readaptación Social, que lo hizo inolvidable para muchos: una comida en la penitenciaría de Aguaruto, en la que los cronistas convivieron con los internos rehabilitados del Programa Tú Puedes Vivir sin Drogas.
“A este Congreso, a esta cita con la historia, no puedo acudir físicamente, pero en espíritu estaré con todos mis compañeros cronistas”.
La herencia moral de los pueblos
“La historia es una corriente vigorosa de tradiciones, anhelos comunes, ideales mutuos", describe Miriam: "es la herencia moral de los pueblos”. Defensora de la historia, enfatiza que la historia no admite fraudes ni escamoteos. Lo que ya fue, es inmutable, guste o no a las personas. Intentar falsear la historia es pretender cambiar lo que no puede ser cambiado sino a condición de mentir, señala. "La mentira en la historia de los pueblos es un monstruoso atentado, porque corrompe y disgrega”.
He visto, reconoce, en muchas ocasiones, un obstinado afán de adulterar el pasado de los pueblos, pero es una pretensión tonta intentar falsear la verdad histórica por capricho. Todo lo que es parte del pasado está fuera de nuestro alcance cambiarlo. Son parte del tiempo que nos precede y debe respetarse. Lo digo porque –comenta- la misma historia registra vanos intentos por alterarla pero no se puede lograr cambiar algo que ya se encuentra dentro de nuestro corazón y nuestros recuerdos históricos, todo eso forma parte de nuestra Patria.
Miriam tiene muchas citas con la historia que cumplir todavía, aunque no pueda acudir a este Congreso Nacional. Y tiene claras sus definiciones: “Definitivamente para saber hacia dónde vamos primero tenemos que saber de dónde procedemos. Debemos honrar a México, a Sinaloa, que con ello honraremos nuestra vida y pondremos cimientos a nuestra identidad como compatriotas, como paisanos y como seres humanos”, concluye.
* El autor es miembro de La Crónica de Sinaloa, A.C. (moc.liamgnull@latigidoicapseomsidoirep)



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26 de julio del 2012
Mujeres Ahora