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La red en lucha

“Coyotes” de Europa y EEUU piratean “Tenangos” indígenas

La confección de tenangos por indígenas de Hidalgo México, un negocio lucrativo para revendedores al extranjero pero sus creadores permanecen en la miseria

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Puesto de tenangos hidalguenses y otras artesías indígenas que son revendidas en EEUU y Europa sin ganancia para sus creadores. Foto: Alejandro Gálvez

Por Alejandro Gálvez

TENANGO DE DORIA, Hidalgo.- Explotados, mal pagados, olvidados y casi al borde del exterminio, así pasan sus días cientos de artesanos indígenas de la sierra hidalguense, dedicados a la confección de los tradicionales tenangos, esas telas preciosas distinguidas por sus coloridas figuras, bordadas a mano y cuyo valor económico ha sido una fuente de jugosas ganancias para los “coyotes”, no así para sus creadores, quienes si bien les va, apenas tienen para comer “frijoles, quelites y chile”.

Un tenango de gran tamaño (por ejemplo un mantel), puede llegar a revenderse hasta en 8 mil pesos (USD 630 dlls); aunque los artesanos en su mayoría indígenas, solo reciben cerca de mil 200 pesos (USD 94 dlls).

Por su belleza y alto costo, la fama de los tenangos ha trascendido fronteras, de ahí que los llamados “coyotes” no solo provienen de México, también llegan de Estados Unidos, Francia y Alemania, debido a que han visto en la reventa de éstas prendas un redituable negocio que en contraparte poco a poco ha ido acorralando a los artesanos de Tenango de Doria, uno de los municipios más pobres y marginados del estado de Hidalgo.

Algunos incluso han pensado seriamente en dejar el bordado, «pues el trabajo es pesado y la recompensa muy poca, basta decir que algunos llegan a vivir solo con 30 pesos al día».

Situación muy diferente enfrentan los revendedores, quienes ofertan estas prendas casi 10 veces más el precio que pagan a sus creadores. Incluso, algunos diseñadores de moda han “plagiado” el estampado de los tenangos para convertirlos en prendas de vestir, atribuyéndose la idea.

Por ejemplo, el diseñador estadounidense Mara Hoffman, cuyo negocio se ubica en Manhattan, ofrece vestidos y hasta bikinis con dibujos de tenangos, los cuales oferta a través de internet.

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En 2009 durante un desfile de primavera-verano celebrado en Nueva York, Hoffman lanzó su línea de natación, donde se incluía una colección de bikinis, entre estos, algunos estampados con figuras de los famosos tenangos. Dicha colección fue exhibida durante la semana de moda de Mercedes-Benz realizada en Miami.

“Coloridos diseños de Hoffman han recibido reconocimiento entre celebridades como Blake Lively, Ashley Tisdale, Helena Christensen, Rihanna, Katy Perry, Jennifer López, Drew Barrymore, Ginnifer Goodwin, Kerry Washington, Whitney Port, Lauren Conrad, Paula Patton, LeAnn Rimes, Kim, Kourtney”, explica en su red social Facebook el propio Hoffman.

En la ciudad de Pachuca la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno estatal, opera la tienda Hidarte, donde se venden tenangos a precios muy por arriba de lo que se les paga a los indígenas, quienes a su vez, acusan la falta de apoyo por parte de éste comercio que exige una serie de requisitos “imposibles” para quienes quieran ser proveedores.

En Hidarte se exhiben artesanías tradicionales de Hidalgo, elaboradas en diversos materiales, y cuenta con un exclusivo restaurante. Sin embargo, además de diseñadores y «coyotes», las coloridas telas algún día llamaron la atención del hombre más rico del mundo, Carlos Slim, quien intentó contratar la mano de obra de los indígenas de la sierra hidalguense, para que bordaran pequeñas manteletas para dar vida a las mesas de su cadena de restaurantes Sanborn’s.

Pero el negocio se cayó, porque el trabajo implicaba una gran producción de manteletas, y los artesanos no contaban con los recursos materiales ni humanos para llevar a cabo tan titánica labor. Tampoco hubo reacción por parte de las autoridades, para apoyarlos y concretar lo que pudo haber sido el gran negocio de su vida.

En la miseria, creadores de tenangos

Es en la comunidad de San Nicolas, ubicada a 7.5 kilómetros de la cabecera municipal, donde se bordaron las primeras telas coloridas, “muchos dicen que los primeros tenangos se bordaron en el municipio de Tenango de Doria (de ahí su nombre), pero no es cierto, son de aquí, aquí se hicieron los primeros”, dice con peculiar sentido de pertenencia Rebeca López, quien tiene su propio taller de bordados.

Durante la época revolucionaria, San Nicolás (la comunidad más grande de Tenango de Doria), fue cuartel de guerra; Carlos y Santos Patricio, primeros presidentes municipales, se desempeñaban entonces como jefes de armas.

La religión ha sido uno de los principios básicos bajo los cuales, los habitantes de San Nicolás se rigen; existen varios templos de adoración y los fieles siguen al pie de la letra las normas; por ejemplo, aquí la gente no bebe, “es raro ver un borracho por acá”, dicen los lugareños, quienes recuerdan que antes de la fundación del municipio, aquí “llegó un señor de Estados Unidos a evangelizar, desde entonces la religión se quedó muy arraigada entre la población”.

Durante un recorrido por San Nicolás, algunos artesanos abren las puertas de sus humildes viviendas habilitadas como talleres de confección; la mayoría, en teoría, no debería tener carencias, ni privaciones de lo más básico, pues se ha creado erróneamente la idea de que estos viven holgadamente, dado el alto precio que tienen sus artesanías que lo mismo pueden dar vida a los muebles de una oficina gubernamental, que a la sala de algún coleccionista de estas “carísimas” telas.

Pero la idea es abismalmente opuesta:

Gente enferma, discapacitada y explotada, que no pierde las ganas de seguir bordando sus preciosas telas, aunque saben que la recompensa económica por semanas, incluso meses de trabajo no será la que esperan; si tienen suerte obtendrán de 30 a 45 pesos (USD 2.50 a 3.50) por una pequeña manteleta que los coyotes revenderán hasta en 300 pesos (USD23.50); o un mantel que en la reventa se cotiza hasta en 4 y 6 mil pesos (USD 315.00 a 472.00), pero ellos solo reciben entre 800 y mil 200 (USD 63.00 a 95.00)si es que corren con suerte.

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Desde niña tejedora de Tenangos. Foto: Alejandro Gálvez

Juanita es una mujer de 80 años de edad, lleva 74 bordando, pues desde que tenía 6 aprendió el oficio de su madre; ella, como el resto de artesanas de la región, bordan para subsistir, no para vivir.

Se encuentra en el abandono total, pues sus hijos emigraron a Estados Unidos y no ha sabido de ellos en años. No le mandan dinero, cartas, nada. Muestra un mantel de cuatro metros de largo, el cual, lleva bordando desde hace seis meses. Espera obtener por éste trabajo al menos 800 pesos (USD 63.00), que en números fríos equivalen a una jornada laboral pagada a 133 pesos al mes (USD 10.45).

Un caso aún más angustiante es el de Justina Valerio de 60 años de edad; como el resto de las entrevistadas, casi no habla español, por ello, las mujeres indígenas que acompañan en el recorrido hacen la labor de traductoras.

Al percatarse de la presencia de los visitantes, Justina sale de una pequeña choza de madera, de donde emana humo de un fogón; postal viva de la pobreza y marginación; apenas puede andar, al parecer tiene una grave herida en el pie, producto de la diabetes que la aqueja desde hace años.

Apoyándose de lo que encuentra a su paso, camina un poco hasta un tronco de madera que utiliza como silla para reposar un poco, se quita uno de sus zapatos y la aparatosa herida sale a relucir en el pie; el dedo regordete, de una tonalidad blanca, casi amarillenta, parece que está a punto de reventar.

“Tiene diabetes, y esas heridas no le cicatrizan tan rápido, por eso tiene así el pie”, argumenta una mujer.

Justina, además de la diabetes que le está generando estragos en su salud, también debe sortear las dificultades que le provoca su discapacidad en el brazo izquierdo; hace tiempo le dio una embolia, desde entonces solo borda con una sola mano.

“Estoy triste porque así no puedo trabajar bien, mi cuerpo no trabaja”, sostiene, mientras hace un esfuerzo sobrehumano por bordar sobre el arillo que coloca con impaciencia sobre sus piernas.

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Tejedoras de tenangos muestran sus creaciones exclusivas. Foto: Alejandro Gálvez

Lejos de ahí, Georgina de 46 años mantiene clavada la mirada en sus costuras que borda a la entrada de su casa; el esplendoroso paisaje, de verdes campos, grandes riscos, enormes árboles y un cielo azulado coronado con abultadas nubes, contrasta con la pobreza de su hogar, y con la tragedia que no la deja en paz.

De entrada, ante la falta de clientes y con cierta impaciencia ofrece sus tenagos a los reporteros:

“¿Ustedes no me compran?”, pregunta con mirada desconfiada.

“No es justo que hagamos bordados y los vendemos tan baratos, lo hacemos por la necesidad, pero es un abuso lo que hacen algunas personas”, interviene Elisa de 22 años, hija de Georgina.

La mujer se sienta sin ganas sobre una silla, su mirada se pierde en los colores de su bordado, habla sin querer pero no deja de bordar, responde sin ganas a las preguntas, luego cuenta la tragedia que carga en hombros como el mayor de los suplicios.

Sus hijos se encuentran en Estados Unidos; uno de ellos, recluido en una cárcel de Texas, acusado de asesinato imprudencial, pues en un accidente vial su hijo perdió la vida; no tuvo argumentos ante los jueces, quienes le impusieron una condena de 20 años.

Los ojos de Georgina se rozan, parece estar al borde del llanto, pero aguanta, respira un poco y suelta:

“Mi deseo es volver a ver algún día a mi hijo, no sé cuándo, pero ojalá lo vuelva a ver”.

-¿Con cuánto vive al día?.

“Pues con 30 pesos”.

-¿Qué come tu familia?

“Pues frijoles, quelites y chile”.

Don Apolonio otro caso no menos grave; él se encarga de dibujar las figuras de personas y animales que posteriormente son bordadas con especial cuidado con hilos de diferentes colores. Sin embargo, también es mal pagada su labor que la tiene perfectamente ensayada.

-¿Cuánto cobra por dibujar?

“Pues como 35 pesos”, responde, sin quitar la vista de la manta donde a plumón realiza trazos perfectos de personas.

-¿Eso vale su trabajo?

“Pus no; pero la gente ya no quiere pagar, porque se les hace muy caro”, dice esbozando una sonrisa.

Rebeca López, bordadora de tenangos denuncia que además de lo mal pagada que está su labor, los artesanos también enfrentan la discriminación por parte de algunos compradores, ya que muchas veces «dan prioridad a los estadunidenses quienes vienen a comprar nuestros productos y los revenden».

“Nuestro trabajo está vías de desaparecer, porque nadie quiere pagar al precio”, añade Rebeca, quien reconoce que los coyotes han sido el principal problema al que se han enfrentado los artesanos de Tenango de Doria.

“Nos da coraje”, se queja.

-¿Qué le ocasiona ese coraje?

“Hay una señora de Estados de Unidos que viene a comprar acá (tenangos) se los lleva y los vende allá, los franceses también vienen a comprar, y por esa razón está muy marcada la discriminación”.

-¿Cómo se les discrimina?

“Como nos ven pobres y mal vestidos muchas veces en las propias dependencias nos discriminan cuando hemos pedido apoyo para que nos compren nuestros productos, pero eso sí, llegan coyotes americanos, gueritos y de ojos verdes y a ellos sí hasta les abren la puerta”.

La crisis que enfrentan los artesanos, también ha llegado a afectar incluso su vida personal.

“Tenemos conflictos con nuestras parejas, mi esposo me regaña, porque dice que estamos muy mal pagados, y pues la verdad creo que estamos en vías de desaparecer”.

*  *  *

Twitter: @editorademedios

Comentarios: editorademedios@gmail.com

*El autor es reportero hidalguense, colaborador de diferentes medios de comunicación tanto locales, como internacionales. Actualmente dirige el grupo periodístico Editora de Medios de Comunicación (Emecom).

 

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África

África en alerta por asesinatos de periodistas: CPJ

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Martinez Zogo death

Todos los casos en impunidad revelan la incapacidad de los gobiernos para garantizar justicia a las familias de los periodistas asesinados

Por Joyce Chimbi

NAIROBI – El nuevo año trajo malas noticias para la libertad de prensa en el continente africano, con el brutal asesinato de un periodista y la sospechosa muerte de otro.

La jefa del programa para África del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en inglés), Angela Quintal, dijo que comenzar el año con la muerte de al menos dos importantes periodistas en una semana es una muy mala noticia y se espera que no sea una señal abominable para el año que comienza.

“El brutal asesinato del periodista camerunés Martínez Zogo, que fue secuestrado, torturado y asesinado en la capital, Yaundé, y la sospechosa muerte en accidente de tráfico de John Williams Ntwali, el periodista independiente ruandés, en Kigali, han dejado conmocionada a la comunidad de los profesionales de los medios, me siento mareada, y solo estamos a principios de año», declaró Quintal.

El Foro de Editores Africanos (TAEF, en inglés) también ha expresado su conmoción e indignación por estas muertes y tiene previsto realizar gestiones ante los gobiernos de Ruanda y Camerún para «exigir informes públicos completos sobre las circunstancias que condujeron a sus muertes».

Por desgracia, no se trata de incidentes aislados.

Leer más: Gobierno de México omite casos de periodistas asesinados y autores intelectuales en investigaciones

 

Sólo en 2022, el CPJ documentó al menos seis periodistas asesinados en África subsahariana murieron en misiones peligrosas o en fuego cruzado, y confirmó que cuatro de ellos, los somalíes Ahmed Mohamed Shukur y Mohamed Isse Hassan, y los chadianos Evariste Djailoramdji y Narcisse Oredje, fueron asesinados por su labor informativa.

“En estos cuatro casos, los periodistas murieron en misiones peligrosas o en fuego cruzado, en relación con su trabajo. Seguimos investigando la muerte en Kenia del periodista paquistaní Arshad Sharif y de Jean Saint-Clair Maka Gbossokotto en la República Centroafricana para determinar si sus muertes están relacionadas con su trabajo periodístico», explicó Quintal.

La jefa para el continente del CPJ afirmó desde Nueva York que Somalia sigue encabezando el Índice Global de Impunidad del Comité como el peor país en el que «los asesinos de periodistas invariablemente salen libres, y no hay rendición de cuentas ni justicia por sus muertes».

Otros seis periodistas fueron asesinados en 2022 en casos relacionados con su trabajo en el continente:  Abdiaziz Mohamud Guled y Jamal Farah Adan (Somalia), David Beriain y Roberto Fraile (Burkina Faso), Joel Mumbere Musavuli (República Democrática del Congo), y Sisay Fida (Etiopía).

En total, es el mismo número de periodistas asesinados en África que durante 2021.

Rwandan Journo

El CPJ ha solicitado una investigación de la muerte del periodista John Williams Ntwali en Kigali. Ntwali fue un periodista independiente que expuso los abusos contra los derechos humanos en Ruanda y denunció que era víctima de amenazas de muerte. Imagen: Captura de pantalla de CPJ / YouTube-Al Jazeera

Quintal ha declarado que la muerte de Sisay este mes es el primer caso confirmado desde 1998 de asesinato de un periodista en Etiopía. El CPJ sigue investigando la muerte de Dawit Kebede Araya en ese país en 2021 para determinar si estaba relacionada con su labor periodística.

“Con diferencia, la mayoría de los periodistas asesinados son reporteros locales. De los seis de 2021, dos periodistas rusos fueron asesinados en Burkina Faso, y seguimos investigando el asesinato el año pasado en Kenia del periodista paquistaní Arshad Sha para determinar si el motivo estaba relacionado con el periodismo”, añadió Quintal.

Añadió que “en 2022 y 2021 se produjo el mayor número anual de asesinatos de periodistas desde 2015, cuando el CPJ documentó al menos 11 asesinatos, y rezo para que no volvamos a los oscuros días de asesinatos de dos dígitos. Un periodista asesinado es un periodista de más».

Quintal denunció los niveles de impunidad y la incapacidad de los gobiernos para garantizar justicia a la mayoría de los periodistas asesinados y a sus familias, una tendencia que se refleja en otras partes del mundo.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

En todo el mundo, según el informe anual 2022 del CPJ, los asesinatos de periodistas aumentaron casi 50 % en medio de la anarquía y la guerra, y en 80 % de ellos ha habido impunidad total.

“Esto ilustra un pronunciado declive de la libertad de prensa en todo el mundo, algo que también vemos en términos de cifras récord en el número de periodistas encarcelados en todo el mundo”, subrayó Quintal.

Precisó, además, que “en 2022 se registró el mayor número de periodistas encarcelados en todo el mundo en 30 años. Con la cifra récord de 363 periodistas entre rejas al 1 de diciembre de 2022”.

La directora editorial del CPJ, Arlene Getz, señala que «en un año marcado por el conflicto y la represión, los líderes autoritarios redoblan su criminalización de la información independiente, desplegando una crueldad cada vez mayor para sofocar las voces disidentes y socavar la libertad de prensa».

Ante este escalofriante panorama, Quintal dijo a que las soluciones a corto plazo incluyen la voluntad política de los gobiernos, acompañada de los recursos financieros y humanos necesarios, para detener, procesar y condenar a los culpables de crímenes contra periodistas.

“Es hora de que los gobiernos cumplan sus promesas… Deben envíer una señal clara de que habrá consecuencias por dañar a un periodista”, remarcó.

También hay una necesidad urgente de invertir en formación sobre seguridad, tanto para periodistas físicos como digitales, y en visados de emergencia para periodistas en apuros.

“Aquí es donde la comunidad internacional puede desempeñar un papel importante. Las misiones diplomáticas en países donde los periodistas están amenazados por los gobernantes, por ejemplo, pueden ayudar a los periodistas locales que necesitan trasladarse en caso de emergencia», dijo la activista por los derechos de los periodistas africanos.

A su juicio, “los gobiernos deben llevar a cabo investigaciones exhaustivas e independientes para poner fin a la violencia contra los periodistas, y debe haber consecuencias políticas y económicas para quienes no lleven a cabo investigaciones adecuadas que cumplan las normas internacionales”.

Las soluciones a largo plazo, añadió, incluyen que los países establezcan e inviertan recursos en mecanismos especiales para proteger a los periodistas, como los que existen en lugares como México. Pero advierte de que no han cumplido sus promesas, en gran medida por falta de recursos, capacidad y voluntad política.

Infórmate: México, tercer país con más asesinatos de periodistas en este siglo –

 

Los gobiernos también deben dar prioridad a la protección, las investigaciones creíbles y la justicia.

Y cuando los gobiernos locales fracasen, a su juicio «los Estados extranjeros también deberían recurrir a la jurisdicción universal para perseguir a los acusados de asesinar a periodistas», tal como Alemania está procesando a un miembro del escuadrón del ex presidente de Gambia, Yahya Jammeh, responsable del asesinato de Dedya Hydara, redactor jefe de The Point.

Por su parte, TAEF, el Foro de Editores, sigue lamentando estas muertes, presionando a los gobiernos pertinentes para que respondan a la creciente lista de periodistas asesinados y hagan justicia a los afectados en la promoción de la libertad de prensa.

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Fuente: ipsnoticias.net

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Latinoamérica

Denuncia de abusos a gran escala en cárceles de El Salvador, filtrada a organización internacional

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abusos en cárceles salvadoreñas

 

NUEVA YORK – Human Rights Watch (HRW) denunció este viernes 27 “abusos a gran escala” en las cárceles de El Salvador, recogidos en una base de datos que según esa organización humanitaria se filtró desde el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública del país centroamericano.

El documento “permite corroborar graves violaciones de derechos humanos cometidas durante el régimen de excepción” que impera en El Salvador desde marzo de 2022, expresó Tamara Taraciuk, directora en funciones para América en HRW.

“Los datos revelan que las autoridades salvadoreñas han sometido a las personas detenidas, incluyendo a cientos de niños, a un hacinamiento extremo en centros de detención abarrotados, y que han hecho muy poco para garantizar acceso a la justicia para las víctimas de los graves abusos cometidos por pandillas”, dijo Taraciuk.

La base de datos proporciona los nombres, las edades y el género de las personas procesadas durante el régimen de excepción, por delitos definidos de manera amplia, de modos que violan las garantías básicas del debido proceso, según HRW.

La organización sostuvo que una fuente confiable aseguró que la base de datos pertenece al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, y para evaluar su autenticidad HRW comparó los nombres de la base de datos con otras fuentes.

Incluyó casos documentados por organizaciones locales o reportados en los medios de comunicación, e identificó más de 300 coincidencias, por lo que la información “resulta consistente con los hallazgos de HRW y Cristosal”, una organización humanitaria fundada por obispos anglicanos y que opera en América Central.

El régimen de excepción aprobado por la Asamblea Legislativa “suspendió derechos fundamentales en respuesta a un incremento de la violencia cometida por las pandillas”, recordó HRW.

La medida se ha prorrogado 10 veces y aún se encuentra vigente.

Policías y soldados han detenido a más de 61 000 personas, según cifras oficiales. Alrededor de 3000 han sido liberadas de prisión, en muchos casos con medidas sustitutivas, y 58 000 permanecen encarceladas.

A fines de agosto pasado, 1082 menores detenidos durante el régimen de excepción, 918 niños y 164 niñas, habían sido enviados a detención provisional, incluidos 21 con edades de que tenían 12 o 13 años, sobre la base de una ley de marzo de 2022 que disminuyó la edad de imputabilidad penal de 16 a 12 año.

La base de datos indica que 32 personas murieron bajo custodia, en su mayoría en los penales de Izalco y La Esperanza, también conocido como Mariona.

En noviembre, las autoridades salvadoreñas informaron que 90 personas detenidas habían fallecido desde marzo, “en circunstancias que las autoridades todavía no han investigado de forma adecuada”, señaló HRW.

Según sus datos, 39 000 personas fueron acusadas del delito de “agrupaciones ilícitas” y más de 8000 por ser miembros de una “organización terrorista”.

En comparación, “muchas menos personas habían sido acusadas de delitos violentos, como homicidio (148, es decir, menos de 0,3 % de los detenidos) o agresión sexual (303 personas, es decir, menos del 0,6 %)”.

HRW sostiene que “el derecho salvadoreño define ´organización terrorista´ de una forma amplia que no resulta compatible con los estándares internacionales”, lo cual “abre la puerta a detenciones arbitrarias de personas sin conexión relevante con las actividades de las pandillas”.

También indicó ya para el pasado agosto “más de 50 000 personas habían sido enviadas a detención provisional, elevando la población penitenciaria a más de 86 000 personas”, siendo que el sistema penitenciario tenía capacidad para 30 000.

La mayoría de los detenidos fueron enviados al penal Mariona, donde la población penitenciaria aumentó de 7600 a 33 000, y al penal de Izalco, donde este incremento pasó de 8500 a 23.300.

Según HRW y Cristosal, “en algunos casos los agentes se han negado a proporcionar información sobre el paradero de los detenidos a sus familiares, lo cual constituye desaparición forzada conforme al derecho internacional”.

“Este hallazgo respalda las conclusiones de nuestros informes sobre las violaciones masivas de derechos humanos y especialmente en medio de una ausencia de procesos de investigación y el cumplimiento de garantías judiciales”, dijo Noah Bullock, director ejecutivo de Cristosal.

Las autoridades “deberían reemplazar el régimen de excepción con una estrategia sostenible y respetuosa de los derechos humanos para abordar la violencia de pandillas y proteger a la población de los abusos que estas cometen”, según HRW.

Tal estrategia debería “abordar las causas estructurales de la violencia de las pandillas, como los niveles elevados de pobreza y exclusión social”.

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Fuente: ipsnoticas.net

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Europa

Putin pide a su ministro de Defensa detener bombardeos en regiones fronterizas con Ucrania

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Putin sobre Crimea

Moscú, 1 ene (EFE).- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, pidió hoy al Ministerio de Defensa que impida los bombardeos en las regiones rusas fronterizas con Ucrania, como Bélgorod, Kursk o Briansk.

«Por supuesto, la tarea prioritaria es eliminar la posibilidad misma de bombardeos, pero esto es asunto del departamento militar», recalcó el jefe del Kremlin en una reunión sobre el apoyo a los ciudadanos de las regiones fronterizas.

Putin se refirió específicamente al apoyo para los residentes de la anexionada península ucraniana de Crimea y las regiones rusas de Bélgorod, Briansk y Kursk, cuyas «casas y apartamentos fueron dañados o destruidos debido a los bombardeos por parte de formaciones neonazis», en alusión a unidades militares ucranianas.

«Muchas personas se encontraron en una situación difícil: perdieron sus hogares, se vieron obligadas a trasladarse a casa de familiares o a lugares de residencia temporal, enfrentaron interrupciones en el suministro de agua, calefacción y electricidad», dijo el mandatario.

Putin sostuvo que los problemas de los ciudadanos «son muy agudos» y que «es necesario reparar o compensar la pérdida de casas, apartamentos, otras propiedades, devolver energía, calor y instalaciones de abastecimiento de agua a la operatividad normal».

«La solución de estos problemas no debe estancarse, atascarse en procedimientos burocráticos. Es necesario actuar con rapidez y eficacia», recalcó.

El gobernador de Bélgorod, Viacheslav Gladkov, su homólogo de Kursk, Román Starovoit, y el de Briansk, Alexandr Bogomaz, han denunciado a lo largo del último año múltiples ataques supuestamente cometidos por Ucrania.

El gobernador de Briansk sostuvo en la reunión por videoconferencia con Putin que 235 viviendas han sido dañados desde el inicio de la campaña militar rusa en Ucrania el 24 de febrero de 2022, en tanto que en Kursk son 23 edificios de apartamentos y 379 casas, de acuerdo con el jefe de esta última región rusa.

En Crimea hubo también bombardeos, como en agosto pasado contra bases militares que Ucrania reconoció y en octubre una explosión en el puente de Kerch, que no llegó nunca a atribuirse oficialmente.

Putin también se refirió a las cuatro otras regiones ucranianas anexionadas por Rusia ilegalmente en septiembre pasado: Zaporiyia, Jersón, Lugansk y Donetsk, donde el Gobierno ha lanzado hipotecas a una tasa reducida del 2 % y ha empezado a reconstruir instalaciones sociales y comunales, carreteras y redes de comunicación «donde se han detenido las hostilidades», según dijo.

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(c) Agencia EFE

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