AMLO, sólo con MORENA

Andrés Manuel López Obrador seguirá su camino político con Morena Foto: laprimeraplana.com.mx

Discurso de Andrés Manuel López Obrador con el que decide retirarse de la Coalición de Izquierdas y formar su propio partido con el Movimiento de Regeneración Nacional  (MORENA).

"Amigas y amigos:

Como todos sabemos, el Tribunal Electoral decidió validar la elección presidencial a pesar de las evidentes violaciones a la Constitución y a las Leyes.

Muy poco tengo que decir sobre lo torcido del proceso electoral porque casi todo es de dominio público. Si acaso subrayo, aunque tampoco es novedad, que se violó el artículo 41 de la Constitución que establece que las elecciones deben ser libres y auténticas.

El distintivo de esta contienda fue el uso del dinero a raudales para comprar millones de votos. En los hechos, el candidato del PRI rebasó por mucho, los topes de gastos de campaña que establece la ley y, aunque se demostró el uso de dinero de procedencia ilícita, prevaleció el cinismo y la impunidad.

Tampoco hubo equidad en la actuación de los medios de comunicación. Por el contrario, la mayoría de los periódicos, la radio y, sobre todo, la televisión, en especial Televisa y Milenio, se convirtieron en los principales patrocinadores de Peña Nieto.

Ante estas violaciones, las autoridades electorales siempre se hicieron de la vista gorda. Los Consejeros del IFE y los Magistrados del TRIFE demostraron que son personajes sin convicciones, acomodaticios, seleccionados a modo para formar parte del engranaje del régimen antidemocrático que predomina.

Se podrá replicar que esto ya lo sabíamos y que a pesar de ello, decidimos participar en la contienda. Sin embargo, puedo argumentar que siempre debe intentarse la transformación por la vía pacífica y electoral. Respeto otros puntos de vista, pero no considero a la violencia como alternativa. Pienso que produce más sufrimiento y se terminan imponiendo con mayor facilidad quienes no tienen la razón, pero cuentan con la fuerza para reprimir. La violencia en vez de destruir al régimen autoritario lo perpetúa.

Al mismo tiempo, mantengo la convicción de que, aún en condiciones adversas, enfrentando a los poderes más siniestros, se pueden lograr cambios profundos siempre y cuando exista una voluntad colectiva dispuesta a ejercer a plenitud sus derechos y a no permitir ningún régimen de opresión. Sostengo que cuando el pueblo decide ser dueño y constructor de su propio destino, no hay nada ni nadie que pueda impedirlo.

Pero este proceso virtuoso de toma de conciencia y participación ciudadana, no es fácil de lograr. Lleva tiempo, requiere de mucho trabajo educativo con la gente y de predicar con el ejemplo; exige temple, convicciones y perseverancia.

Quienes estamos en esta causa, debemos saber que llegar al gobierno para mantener el régimen dominante es relativamente fácil, pero el triunfo de la justicia sobre el poder implica fatigas y confrontación política. Los procesos de cambios estructurales suelen ser lentos y complicados, pero son indispensables y gloriosos.

Basta con recordar la historia: Hidalgo proclamó la abolición de la esclavitud y ese anhelo de justicia se hizo realidad un siglo después. Las reformas liberales se consumaron luego de 30 años de cruentas luchas internas y de invasiones extranjeras. En 1910, Francisco I. Madero convocó al pueblo a la Revolución para derrocar a la dictadura porfirista con el lema del Sufragio Efectivo y, aún cuando se avanzó en la atención de demandas sociales, todavía no hay democracia en México.

De modo que no es sencillo lograr una transformación pacífica y profunda como la que nosotros queremos y necesita el país. Hay que enfrentar intereses creados muy poderosos que se oponen de manera rotunda a perder sus privilegios.

Los defensores del régimen de corrupción imperante, como lo vimos en las recientes elecciones, utilizan todo su poderío: sus medios de comunicación, sus relaciones de complicidad y, sobre todo, cuantiosos recursos económicos. A esa prepotencia hay que agregar, y eso es lo que más les ayuda, el atraso político y la pobreza extrema que se padece en el país.

Tenemos que aceptar que todavía hay muchos mexicanos, de todas las clases sociales, susceptibles al engaño y a la manipulación. Están, por ejemplo, y lo digo de manera respetuosa, quienes en las pasadas elecciones decidieron no apoyarnos porque creen en las vulgaridades y calumnias que difunden de nosotros los voceros de los dueños de los medios de información.

Sin embargo, no fue la desorientación lo que más influyó para impedir el cambio de régimen, en esta ocasión, lo determinante fue el uso del dinero para traficar con la pobreza de la gente. Ya hemos visto cómo Peña Nieto, con sus patrocinadores y cómplices, obtuvieron la mayoría de los votos en el medio rural y en las colonias marginadas del país.

No se trata de juzgar a quienes por necesidad venden su voto. La perversidad es de aquellos que, valiéndose del hambre y de la miseria, compran la voluntad de los desposeídos.

Esta es, sin duda, la mayor inmoralidad que se registró durante la elección presidencial y, al mismo tiempo, este es el gran desafío que tenemos por delante, porque si no hacemos nada para contrarrestar esta práctica inhumana y corrupta, nunca habrá una auténtica democracia en nuestro país.

Permitir a los poderosos que, encima de empobrecer al pueblo, se beneficien electoralmente de sus carencias, es aceptar que se instaure un sistema de esclavitud moderna en el que, entre más miserable y debilitado se mantenga al pueblo, menos esfuerzos serán necesarios para oprimirlo. En otras palabras, tolerar este retroceso significa dejar que los pobres se conviertan en peones y que haya amos que les compren su libertad.

Enfrentar esta infamia es una razón más para seguir adelante. Aquí es oportuno recordar que luchamos por ideales, no por cargos. Por más que nos haya dolido este nuevo fraude, no debe haber motivo para el desaliento y la rendición. Por el contrario, debemos sentirnos orgullosos de tener la encomienda de regenerar la vida pública y lograr el renacimiento moral de México.

Además, hay que tomar en cuenta que, en poco tiempo, hemos avanzado mucho. Nuestro movimiento ha contribuido a cambiar la mentalidad de amplios sectores del pueblo de México. Hemos puesto al desnudo al actual régimen con sus formas de control y manipulación. Se ha hecho evidente que el PRI y el PAN representan lo mismo. Que no hay diferencia entre Elba Esther Gordillo, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Diego Fernández de Cevallos, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Ahora se sabe más sobre los que verdaderamente mandan y hay más claridad sobre su proceder y avaricia.

Esto ha sido, estimo, la mayor aportación social y política de nuestro movimiento. Tengamos presente que no se puede cambiar lo que no se conoce y lo que bien se comprende, difícilmente se olvida.

Fruto de este trabajo de concientización es el despertar de muchos ciudadanos de las clases medias, que en las pasadas elecciones por primera vez nos dieron su respaldo. Aquí aprovecho para mandarles el mensaje de que nunca traicionaremos su confianza.

Somos testigos, también, del surgimiento del movimiento estudiantil de nuestro tiempo, el #YoSoy132. Estos jóvenes han sabido estar a la altura de las circunstancias, han levantado el orgullo de muchos otros y les han dado poderosas razones para luchar por el derecho a la información, la justicia y por la democracia. Es un movimiento limpio, auténtico, independiente y creativo. Al grado que podemos proclamar que ya se tiene relevo generacional.

Abro un paréntesis para reconocer que hubo ciudadanos de todos los sectores que nos ayudaron a convencer a empresarios y a integrantes de clases medias, que debido a las campañas de desprestigio, mantenían una mala imagen de nosotros. Solo menciono, por no poder hablar de todos, a Alfonso Romo, Demián Bichir, León Larregui, Epigmenio Ibarra, Luis Mandoki, Manuel Clouthier, Dolores Heredia, Tomás López Rocha, Paco Ignacio Taibo, Lorenzo Rojas Guzmán y María Antonieta Laso.

También va a quedar para la historia el gabinete que presentamos, por la honestidad y experiencia de las personas que propusimos: Marcelo Ebrard, Rogelio Ramírez de la O, Juan Ramón de la Fuente, Claudia Sheinbaum Pardo, Javier Jiménez Espriú, Fernando Turner, Adolfo Hellmund López, María Luisa Albores, René Drucker Colín, Víctor Suárez Carrera, Sergio Rodríguez Cuevas, José Agustín Ortiz Pinchetti, Genaro Góngora Pimentel, Miguel Torruco Marqués, Raquel Sosa Elízaga, Bertha Elena Luján Uranga, Bernardo Bátiz Vázquez, Manuel Mondragón y Kalb, Elena Poniatowska Amor, Jorge Eduardo Navarrete López y el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

En contraste, ya estamos viendo que en el gobierno de Peña Nieto ocuparán los puestos más altos, los hombres y las mujeres del más bajo nivel moral.

Pero, sobre todo, agradezco a los cerca de 16 millones de mexicanos, que expresaron con su voto su firme decisión de abolir el actual régimen de corrupción, injusticias y privilegios. Estoy seguro que, aún con los resultados oficiales, están satisfechos por haber actuado con dignidad y decoro, y no formar parte del mundo de la sumisión y del conservadurismo.

A todos les digo que nadie se desanime, que no debemos decir adiós a la esperanza. Tengo elementos para afirmar que el actual régimen está en su fase terminal, ya caducó; carece de consenso. La mayoría de los mexicanos no lo respalda, aunque muchos no lo expresen abiertamente. Baste decir que a pesar de tratarse del supuesto regreso del PRI a Los Pinos, la gente no festejó, al contrario, hay duelo nacional. El pueblo tiene un instinto certero y sabe que por desgracia nada bueno se puede esperar, que continuará el empobrecimiento, la corrupción, la inseguridad y la violencia.

A los hombres del régimen solo les queda el dinero y el aparato de manipulación y de fuerza. Pero el dinero no lo es todo, no es Dios, deja de dominar en la medida en que la gente va tomando conciencia. Ahí está el ejemplo de millones de pobres que, a pesar de sus necesidades, no vendieron su voto.

Asimismo, el control que ejercen los potentados a través de los medios de comunicación es, cada vez, menos determinante. El caso Peña Nieto es un ejemplo; pensaron que bastaba con la publicidad, con lo mediático y no les resultó, tuvieron que recurrir a la compra de voluntades. Y, en cuanto al uso de la fuerza, es cosa de no caer en ninguna provocación y no olvidar lo que dijo Talleyrand a Napoleón: “Las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse en ellas”.

De modo que, ánimo, es poco lo que falta. Uno, dos, tres, seis años, una década, son como un suspiro, representan un abrir y cerrar de ojos en la historia nacional. Quienes luchamos por una transformación que servirá a varias generaciones, debemos aprender a medir el tiempo de un modo distinto. No nos debe preocupar tanto, cuanto dure consumar la obra de transformación. Lo importante es no dejar de caminar hacia ese ideal. Si tenemos la fuerza necesaria para resistir, veremos el triunfo de nuestra causa y, en cualquier circunstancia, habremos ayudado mucho a quienes vienen detrás de nosotros para lograr el cambio anhelado.

Amigas y amigos:

Por estar concentrado en la defensa de nuestro juicio de inconformidad para demandar la invalidez de la elección presidencial, no respondimos a las interrogantes en cuanto al futuro de nuestro movimiento, pero ahora es el momento de hablar sobre lo que sigue. Empiezo con lo obvio: diciendo que lucharemos hasta alcanzar el objetivo superior de transformar a México.

Con mucha claridad, hace unos días expresé mi rechazo al fallo del Tribunal Electoral que declaró válida la elección presidencial. Dije que nunca vamos a jugar el papel de paleros del régimen antidemocrático. Por el contrario, lucharemos siempre por abolirlo.

Considero que haríamos mal en darle vuelta a la página, como si nada hubiese pasado. Sería tanto como prestarnos para dejar cancelada, en los hechos, la vía democrática.

En consecuencia, reitero, no voy a reconocer a Peña Nieto como presidente legítimo de México.

Esta postura forma parte, como aquí se ha dicho, del plan de desobediencia civil, que incluye el compromiso de seguir luchando bajo el principio de la no violencia, sin caer en provocaciones, sin afectar a terceros y, sobre todo, de oponernos por medios pacíficos a la aplicación de las llamadas reformas estructurales como la laboral, la fiscal, la energética y todas aquellas medidas que se tomen en contra de los intereses del pueblo y de la nación.

También debe quedar de manifiesto que vamos a proteger a los jóvenes, a los luchadores sociales y a cualquier ciudadano u organización que padezca del acoso del régimen autoritario. No permitiremos la violación de los derechos individuales y colectivos de los mexicanos.

Vamos a seguir trabajando en el fortalecimiento del Movimiento Regeneración Nacional, MORENA. El día de hoy, se ha dado a conocer la convocatoria para elegir a los órganos de dirección en los estados, así como al Consejo y al Comité Ejecutivo Nacional de MORENA.

Además, en los congresos distritales que se celebrarán a partir del día 12 de septiembre, entre todos decidiremos, de manera democrática, si MORENA continúa como asociación civil o se constituye en partido político. En lo que a mí respecta, voy a participar el 15 de septiembre como delegado efectivo en la asamblea donde me corresponde, en Copilco, de esta ciudad. Invito a todos a que sean parte de los 125 mil delegados que participaremos en los 300 congresos distritales que se llevarán a cabo en todo el país. También informo que asistiré del 10 de octubre al 11 de noviembre a los 32 congresos estatales y, desde luego, estaremos presentes en el congreso nacional que celebraremos el 19 y 20 de noviembre.

De modo que lo primero será consolidar la organización interna de MORENA, manteniendo el carácter de movimiento amplio, plural e incluyente. Es decir, MORENA continuará siendo un espacio abierto a todos los ciudadanos, corrientes de pensamiento y clases sociales.

MORENA seguirá sembrando ideas y haciendo conciencia. Fortaleciendo valores culturales, morales y espirituales. En esta nueva etapa se pondrá énfasis en la formación política de los jóvenes. Se mantendrá el periódico Regeneración y se continuarán usando las redes sociales para difundir nuestro proyecto, fijar posiciones y contrarrestar la propaganda de los medios de información al servicio del régimen.

Con MORENA defenderemos a los que sufren injusticias, protegeremos a los débiles y cuidaremos el patrimonio nacional, herencia de las futuras generaciones. Y hay algo en especial que evitaremos con toda nuestra fuerza: la privatización del petróleo. Adelanto que nos opondremos a cualquier reforma al artículo 27 Constitucional, para entregar el petróleo a particulares, nacionales y extranjeros.

Amigas y amigos:

En lo que a mí corresponde, en esta nueva etapa de mi vida, voy a dedicar toda mi imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México. Lo haré desde el espacio que representa MORENA, por esta razón me separaré de los partidos del movimiento progresista.

No se trata de una ruptura, me despido en los mejores términos. Me separo de los partidos progresistas con mi más profundo agradecimiento a sus dirigentes y militantes.

Agradezco todo el apoyo que recibí de militantes y dirigentes del partido Movimiento Ciudadano, antes Convergencia.

Estoy obligado a decir que en los momentos más difíciles, siempre contamos con el respaldo decidido de militantes y dirigentes del Partido del Trabajo, del PT, en particular, de su dirigente, Alberto Anaya.

Agradezco, en especial, a los militantes y dirigentes del PRD, partido en el que me tocó participar desde su fundación, del cual fui dirigente y en el que milité durante estos últimos 23 años. Tengo en el PRD muchos amigos, que en todo momento me dieron su confianza y respaldo y, en correspondencia, considero que les di lo mejor de mí y los representé con entrega y dignidad. Estamos a mano y en paz.

Estoy seguro que esta decisión ayudará a renovar y a fortalecer al movimiento progresista. Además, siempre que se trate de la defensa del pueblo, del patrimonio nacional y de luchar por la transformación del país, estaremos dispuestos a caminar juntos y llegaremos a acuerdos para actuar como una sola organización.

Amigas y amigos:

Iniciamos una nueva etapa. Vamos a recomenzar porque así lo exigen las circunstancias. Hagámoslo con el mismo entusiasmo de siempre. Sigamos despertando y organizando a los ciudadanos. Que no nos angustie y detenga el qué dirán nuestros adversarios. Lo más importante es sentirnos bien con nosotros mismos, con nuestras conciencias y con el prójimo.

Comparto con ustedes mi experiencia, que es semejante a la de muchos otros luchadores sociales. Llevamos años batallando, trabajando con intensidad, avanzando y recibiendo reveses. Hemos aprendido que, aun en condiciones adversas, con el predominio del régimen antidemocrático, se va avanzando en la creación de conciencia, en la organización del pueblo y en la conquista de espacios políticos.

Una prueba de ello, por solo poner un ejemplo, es el triunfo del movimiento progresista en Tabasco. Es memorable que este año a pesar del caudal de dinero utilizado para la compra de votos y otras trampas, el pueblo de mi tierra y de mi agua dijo basta y se pudo ganar la gubernatura del estado, luego de 80 años ininterrumpidos de gobiernos priistas.

Esta experiencia es, repito, una prueba de que se pueden ir obteniendo victorias parciales, al mismo tiempo que se van creando las condiciones para alcanzar el hermoso ideal de ver triunfar la justicia sobre el poder.

La fórmula es luchar, resistir, no claudicar, avanzar, caer y levantarse, recomenzar y así, hasta la victoria final.

Todo depende de no perder la fe o desmoralizarse, de comprender que los procesos de transformación son tardados pero sublimes; hacernos a la idea de asumirlos como forma de vida porque hasta en lo personal producen dicha y grandeza. Es decir, podemos ser felices si dedicamos nuestra existencia a procurar el bienestar y la felicidad de otros. Además, la vida es demasiado corta para desperdiciarla en cosas que no valen la pena.

Amigas y amigos:

Créanme que estoy consciente del coraje, el desánimo, la impotencia y malestares del alma que sienten millones de mexicanos luego de este nuevo fraude electoral. Pero debemos superar todas estas tristezas y decepciones, pensando que nada es en vano, hasta en las peores circunstancias, nuestra noble labor significa limpiar el camino a las futuras generaciones, a nuestros hijos, a nuestros nietos, es promover la aurora, la llegada de una nueva vida, de una patria nueva, del reino de la justicia y del humanismo.

Y a los dirigentes sociales y políticos de nuestro movimiento, les recuerdo que debemos guiarnos por valores más elevados que nuestros propios intereses personales. Aunque a algunos les pueda parecer una utopía, nada se puede hacer sin ideales.

Cuando pensemos que no se puede, recordemos que Hidalgo enseñó que “el pueblo que quiere ser libre lo será, que el poder de los reyes es demasiado débil cuando gobiernan contra la voluntad de los pueblos”.

Y cuando no tengamos lo suficientemente claro los motivos de nuestra lucha, no olvidemos las palabras de Morelos, cuando les dijo a sus allegados: “Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber, el patriotismo y la caridad; que todos somos iguales, pues del mismo origen procedemos; que no haya privilegios ni abolengos. Que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario. Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben de ser tales a que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. Que se eduque a los hijos del labrador y del barretero, como a los del más rico hacendado y dueño de minas”.

Y cuando necesitemos fortalecer nuestras convicciones, emulemos a Juárez cuando decía “que el enemigo nos venza o nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza”.

Y cuando nos falte idealismo, pensemos en ese extraordinario luchador social, Ricardo Flores Magón, que decía: “Cuando muera, mis amigos quizá escriban en mi tumba: ‘aquí yace un soñador’, y mis enemigos: ‘aquí yace un loco’. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: ‘aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideas’”.

Por todas estas consideraciones, aquí, en el Zócalo, corazón político y cultural de la República, decimos a los cuatro vientos que no claudicaremos. Que con la misma fe de siempre, vamos de nuevo a entregarnos al fecundo trabajo de despertar a los que faltan para que todos juntos logremos el renacimiento de México.

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Que reviva México!

Ciudad de México 9 de septiembre de 2012"

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3 Responses to “AMLO, sólo con MORENA”

  1. ARIEL Says:

    ESPEREMOS QUE SEA PARA BIEN, Y SE CAPITALICE EL LIDERAZGO ALCANZADO SIN LA CARGA QUE REPRESENTAN EL ACOMPAÑAMIENTO DE PERSONAJES ALTAMENTE CUESTIONADOS EN LOS AMBITOS LOCALES. SIN EMBARGO DEBERA CONTAR CON UN BUEN ACERCAMIENTO CON LOS DIPUTADOS Y SENADORES AFINES PARA QUE PRESENTEN SUS INICIATIVAS AL CONGRESO Y DEFIENDAN SUS CAUSAS POR LA VIA LEGAL.
    AUNQUE POR MUCHO QUE SE PRETENDA DISFRAZAR ESTA ES UNA RUPTURA, SOLO ESPERAMOS QUE EN LA LUCHA POR LA CANDIDATURA PARA EL 2018 NO SE DESTRUYAN MUTUAMENTE EL Y MARCELO, SERIA DESASTROSO PARA EL PAIS Y EL TRIUNFO TOTAL DEL PROYECTO NEOLIBERAL.

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  2. FREY Says:

    BUENOS DIAS
    SIN AFAN DE INCOMODAR Y CON LA INTENCION SOLO DE PLASMAR MI IPINION, QUIERO FELICITAR AL LICENCIADO ANDRES MANUEL, POR LA DESICION QUE TOMO, CREO QUE YA ES TIEMPO DE FORMAR UN PARTIDO SOLIDO Y CON PRINCIPIOS BIEN FIRMES.
    YA BASTA DE UN PRD, NEGOCIADOR Y CONVENENCIERO, PORQUE HAY QUE DECIRLO Y DECIRLO BIEN, EXISTE UNA GRAN CANTIDAD DISQUE DE CORRIENTES Y TRIBUS QUE LO UNICO QUE HACEN ES DIVIDIR A LA GENTE, VER POR SUS INTERESES, NEGOCIAR POSICIONES EN LAS CAMARAS Y EN LOS CONGRESOS.
    CREO QUE EL PRD YA SE CONVIRTIO EN UN PARTIDO VICIADO, A CUYA MAYORIA DE GOBERNANTES LES VALE POCO LO QUE VIVE EL PUEBO DE MEXICO.
    SALUDOS A LOS COMPAÑEROS DEL PRD Y OJALA QUE ESTE CAMBIO SEA PARA BIEN.

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  3. Almanzor Says:

    La izquierda de México, como ideología política, siempre estuvo dividida desde sus orígenes. Desde finales del siglo XIX hasta en la actualidad, la izquierda política estuvo formada por gropúsculos separados, o tribus dentro de grupos políticos con los más diversos proyectos políticos de las más variadas tendencias. Nunca pudo la población ni la clase política ni los intelectuales ver en la izquierda una voz congruente de proyecto social sustentable, sino más bien una voz confusa que habla románticamente de justicia a los devalidos y marginados por un sistema opresor.

    Sin embargo no es posible negar el avance político y social favorecido por el activismo social y política en México. La corriente de izquierda institucional del viejo PRI (el nacionalismo revolucionario) fue la base ideológica sobre la que se levantó un sistema de seguridad social, salud pública y educación que alejó de la pobreza a una buena parte de la población; este reconocimiento es meritorio a pesar de la retórica vacua y el monopartidismo político de tiempos pasados (que con el PRI
    neoliberal ya no regresarán). También hay que reconocer la lucha de los grupos de izquierda opositora abrieron y abren espacios para la apertura democrática y el reconocimiento del activismo de las ONG's.

    No me olvido de los grandes movimientos sociales de derecha, pero a diferencia de los de izquierda, estos siempre han sido sectarios y limitados. Por ejemplo, el sinarquismo sólo fue una reacción religiosa ante la política de cultos de Calles, al final de la guerra de los cristeros, el movimiento no concluyó en una nueva institución o derechos sociales que beneficien a toda la sociedad, sólo hubo una parcial tregua con la Iglesia y la formación de grupúsculos facciosos y conspirativos fue su inmediata consecuencia.

    El movimiento de Javier Sicilia, que reclama por la indemnización de las víctimas colaterales por la 'guerra de calderón', tendrá al final de cuentas un efecto limitado de resanamiento social sin ningún impacto en las instituciones políticas y democráticas. ¿Porqué esta limitación del cristianismo social? porque, aparte de una admirable excepción con la Teología de la Liberación, la doctrina cristiana sólo toma la caridad a nuestro semejante y el amor individual al prójimo como la base para su activismo social. Los cristianos 'comprometidos' con sus semejentes, han sido educados para que su activismo social sólo se limite a lamer las heridas de los oprimidos, pedir benévolamente justicia y llorar sus propias cuitas con los afligidos; pero ni por equivocación reflexionan qué es lo que sistemáticamente pudiera estar equivocado en el sistema social que produce tanta injusticia, dolor y llanto. Por esto los democratascristianos y el Sr. Sicilia se les puede motejar como los 'palañideros del sagrado corazón': besan, lloran, gimen, andan por los caminos de Dios arrastrando pesadas cadenas (como en las imágenes de Igmar Bergman), pidendo una luz en la aurora, con el propósito de conmover a Felipe Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa (y no al Gobierno institucional, obsérvese) para ver si este, tiene a bién, arrojar una limosna caritativa a los pies de los necesitados, para que, estos a su vez, puedan estar agradecidos y bendecir a su piadoso santo protector. ¿Alguién puede soportar tanta cursi gazmoñería?

    Pero regresemos a lo nuestro. Las clases pobres y oprimidas ven en los partídos políticos de izquierda a grupos que aspirán al poder y que están más o menos conectados con sus demandas sociales, aunque con diáfanas esperanzas de realización concreta. Pero tal y como se ha mostrado a lo largo de décadas de lucha social, el pueblo siempre se ha mostrado un apoyo activo a la mayoría de estos grupos políticos.

    Pero no podemos hablar de los grupos de izquierda por igual. Según mi experiencia distingo cinco tipos de izquierda:

    1. Hay grupos de izquierda que apelan a la buena fe de los opresores y sus instituciones capitalistas, y sólo piden un reparo -aquí o allá- ante los excesos de una explotación injusta, y creen que hay margen para una coexisistecia armoniosa con el sistema del poder. A estos les llamo: los piadosos, demócratacristianos, voluntaristas, utópicos y socialistas light's.

    2. Otros asumen un movimiento más beligerante y exigen justicia como Robin Hood (son los románticos). A estos el populacho los adora, tienen buena imagen para el markenting, pero al final de cuentas sólo son una llamarada de petate. Son forjadores
    de leyendas, divierten y distraen a la sociedad, pero al final todas las energías que pudieran ser conducidas para un verdadero cambio son deperdiciadas en la escenificación de una vana y esteril telenovela.

    3. Otros más conscientes de la dinámica social y de los orígenes históricos de la explotación en México, luchan -via parlamentaria o violenta- por un cambio gradual y profundo en las instituciones mediante la ocupación de los espacios del poder formal y fáctico. Aquí entran los socialdemócratas, neokeynesianos y socialistas maduros.
    Estos pugnan por una economía de mercado regulado por el Estado, con un programa social redistributivo, por el reconocimiento del derecho de los trabajadores a capitalizar sus ahorros comprando acciones de las empresas y ejercer derechos corporativos para la toma de decisiones; y paralelamente impulsar la creación de cooperativas de producción (esto sería un auténtico cambio estructural del modo de producción). Este grupo adopta un enfoque gradualista para el avance del socialismo, y no equivale a una renuncia ni claudicación como lo señalan sus detractores. Su
    programa político se apoya en una visión de las contradicciones del mismo capitalismo,
    optando por una preparación política y social cuando se presente la madurez crítica de una la ruptura final del sistema; esto es, cuando el desarrollo de las fuerzas productivas se encuentren en franco antagonismo con las instituciones e ideología capitalista y permitan dar el empujón final. La megacrisis financiera mundial que se avecina, el ecocidio planetario, así como la preparación del NOW Order the World) del Estableshiment anglo-israelí de una guerra nuclear limitada contra países, no harán más que desatar la fuerzas que reaccionarán contra el capitalismo produciendo el cambio. El socialismo nacerá del vientre del capitalismo y la socialdemocrácia será su partera.

    4. Otros apuestan por un cambio inmediato, radical y violento, rompiendo abruptamente con las instituciones capitalistas; pretenden un asalto al poder e implantar la dictadura del proletariado. En este grupo se encuentran socialistas impacientes, comunistas, anarquistas, apocalípticos religiosos y resentidos sociales. Sus aspiraciones no carecen de reclamos justos, pero su talante intransigente y violento los confronta totalmente contra la sociedad actual. No reconocen, que aún cuando pudieran tomar el poder de un manotazo, que el grado de desarrollo inmaduro de las fuerzas productivas y la situación sociopolítica mundial pueden hacer que todo el proyecto político termine: primero, en una dictadura ferrea y cerrada en sí
    misma; segundo, en la caída del régimen proletario; y tercero, en una fuerte regresión
    institucional y política (por ejemplo, una dictadura fascista).

    Este socialismo radical sólo ve el aspecto político (y no el socioeconómico) de la dinámica social, para ellos el cambio no es más que la toma del poder por un grupo faccioso, disciplinado, con fuerte liderazgo y adoctrinamiento; asumiendo una representatividad del proletariado (la vanguardia). No ven que el auténtico cambio debe ser sustentado por el grado de desarrollo social y económico de las fuerzas productivas que exigen estructuras institucionales que dejen fluir el potencial dinámico de lo social y de las capacidades humanas para el trabajo creativo, que acabe con la explotación de la clase dominante, y aspire a la coexistencia pacífica entre las naciones. Sólo bajo esta premisa es posible acudir -si es el caso- a la violencia como último recurso posible, como una medida necesaria para batir las resistencias de una decadente guardia capitalista que se niegue a morir y sólo se oponga como una dictadura (franca o disfrazada).

    5. Y por último, están los esquiroles, infiltrados y simuladores, que no son auténticos luchadores sociales, sino más bien gente u organizaciones viles, oportunistas, que medran sobre la pobreza de los demás y sólo buscan sacar agua para su molino. Muchos de ellos son frecuentemente pagados por la derecha conservadora y grupos de empresarios y políticos del sistema con el propósito de infiltrar a organizaciones rebeldes, o crear grupos como 'frente popular'. De este modo esperan robar banderas, descarrilar auténticos movimientos de protesta, o sirvir de fusible atrayendo a los incautos hacia un falso objetivo para después defenestrarlos traicioneramente.

    Antes de la fusión de las organizaciones de izquierda en el PRD, los partidos socialistas con influencia marxista fueron ideológicamente muy definidos pero también muy sectarios e intransigentes y se movían en la clandestinidad. La esperanza del advenimiento del socialismo y la guerra fría, daban impulso y una vida interna dentro de tales organizaciones, pero sus propuestas políticas siempre fueron marginales y demasiado radicales para la clase media e incompresibles para los campesinos en México. Sólo algunos sindicatos se dejaron tocar por la ideología marxista, pero pagando el precio de alguna deformación ideológica claudicante.

    Puede afirmarse que la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989, representó el primer caso exitoso de una organización política de izquierda perdurable, nacido de una coalición de partidos de izquierda, mostrándose más incluyente en sus filas y con más flexibilidad ideológica. Parecía una verdadera esperanza de un movimiento renovador socialista. Pero esta flexibilidad y la inclusión irreflexiva de muchos elementos dudosos puso a prueba la congruencia
    ideológica, por lo cual nunca fue posible trazar un plan programático para el avance del movimiento socialista y la asunción del poder.

    Lo criticable no es la dinámica discusión interna ideológica, que organizada correctamente debiera dar un espíritu más combativo a la organización (clásico en todos los partidos de izquierda en el mundo), sino que esta misma disputa degeneró con la formación de tribus sectarias, cuyos intereses mezquinos fueron carcomiendo las estructuras internas del partido; y peor aún, con la filtración del salinismo a través de la tribu de los 'chuchos'.

    La rebatingas, la desorganización interna, la excesiva descentralización de la dirigencia y la nula congruencia y definición ideológica, las irreflexivas alianzas políticas con otras organizaciones externas y el arropamiento de elementos expriístas a ultranza de cuestionable moralidad; y por último, los malos resultados de gobiernos perredistas (resultados de estas alianzas controvertidas) fue desacréditando la imagen del partido ante la ciudadanía, peor aún, hizo que el PRD perdiera fuerza y cohesividad interna. No nos dejemos engañar, aún contando los favorables resultados de las últimas elecciones (debido al efecto AMLO), el PRD realmente está herido de muerte. Pocos miembros del partido tienen una visión ideológica congruente, el partido no puede exponer un proyecto viable y sustentable de país que sea común a todas la tribus, al final de cuentas, ahora sólo se contentan con ser oposición vacua y acomodaticia al sistema.

    Por esto AMLO, ante lo irremediable del PRD, inició su separación desde hace años, evitando el mayor daño político que pudiera afectar a todos los partidos de izquierda; ayer concluyó este proceso. Ahora anuncia un nuevo partido, el Movimiento de Renovación Nacional, MORENA. Presentando los principios que serán directriz de esta organización. A mí en lo particular me deja con muchas dudas:

    1. ¿Será un partido con un impulso y programa propio, o el club de seguidores de un político destacado, pero en la última fase de su vida?

    2. ¿Pretenderá ser un partido incluyente sin riesgo de crear tribalismos, evitando replicar al PRD?

    3. ¿Podrá definir un programa político definido con congruencia ideológica para que el partido no pierda rumbo, ni sea facilmente secuestrado o simulado por nadie?

    4. ¿Facilitará la formación continua de cuadros de líderes jóvenes que renueven las esperanzas socialistas?

    5. ¿Pondrá en claro y de frente a la ciudadanía qué grupos empresariales externos o de otras fuentes apoyan al partido, para que no haya ningúna reserva sobre las intenciones finales de MORENA?

    Todas esta preguntas van ligadas a otras más torales y que no han sido resueltas desde hace muchas décadas por la izquierda y que Obrador debe planteárselo muy bien antes de fundar un partido más:

    1. ¿En México qué significa ser un partido pólítico socialista?

    2. ¿Debe aspirar al poder o sólo cumplir una labor concientizadora?

    3. ¿Cómo tener una congruencia ideológica sin caer en un sectarismo que lo margine de la sociedad?

    4. ¿El partido es la vanguradia consciente del proletariado (Lenin) o de la sociedad en su conjunto?

    5. ¿Qué reponsabilidades y participación partidista deben tener sus afiliados y/o
    simpatizantes?

    6. ¿Cómo evitar que las candidaturas a elección popular no caigan en manos de un pequeño grupo de privilegiados?

    7. ¿Cómo vigilar la gestión de cargos públicos de los miembros del partido?

    8. ¿Cómo evitar que el partido sea infiltrado y descarrilado?

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